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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Voy a dejarme el pelo sucio

Como de correr poco puedo contar, y es (admitámoslo ahora que solo nos leen corredores) un tema sobado pero requetesobado, hablemos de estética. Aprecio últimamente la tendencia de muchos jovenzuelos a llevar un pelo alisado sobre los arcos superciliares. Vulgo cejas. Vulgo flequillo relamido y caído, aunque también lo colocan en fracciones de flequillo, despuntado, o a cuarterones. Esto de los cuarterones suena a mestizaje pero también lo oye uno como cuarta parte, cosa cuadrada, o incluso la cuarta parte de una arroba según la RAE (ruin academy of espanish).

Por otro lado me estoy rindiendo. Un ultra -de mierda- rindiéndose a la primera dificultad, oh, musita el público. Sí, me estoy dejando llevar por la desesperación con la imposibilidad de colocar los pelos de mis hijos por las mañanas. La mayoría de los días es un pelo límpido, duchados religiosamente 3 o 4 veces por semana ahora que aún no les huelen los pies mucho, y dicho pelo pues que no se deja. Mis eternos hijos lucen matinales curruchas de abubilla, otros días crestas oblícuas y otros cresterío de triceratops. Y entre el tiempo que gasto peinándolos y el que pierdo mirando como queda, sumo unos preciosos diez minutos que aprovecho en terminar tareas matutinas del tipo Plan Lavadoras, hacerme la comida o en ponerme algo en el torso, mismamente. O sea, que decidí hará tiempo no peinarlos (ni salir desnudo a la calle).

Y les sienta bien. En realidad les veo mimetizados con un entorno informal del barrio: chandal, abrigo, mochila y malos pelos. Eso sí, siempre limpios y alegres. El asunto es que a ver con qué rostro salgo yo hecho un pincel, acompañado de dos chicos urbanos y con los pelujos de punta. Correspondencia lógica inmediata: tampoco me peino. Y mira que están apareciendo voces aludiendo a posibles consecuencias indeseadas, especialmente los días que más aire hace. Éstos revuelven mis lanas y las entradas ya comienzan a gritar a pleno pulmón ‘¡¡¡que te acercas a los cuarenta!!!’.

Y por eso y por mil estupideces más que costaría mucho reordenar para soltarlas aquí, he decidido dejarme el pelo sucio. No, largo no. Sucio. Y pegao a la frente. Se mueve menos con los vientos de hasta -lo menos- Marzo. Por que, a ver, de las tres cebollas de la foto, ¿cuál es la más moderna y la más urbana? Pues eso.

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8 comentarios

  1. Dice ser CoRRoeNCoRVaDo

    Rápalos, rápate …y deja de sufrir.

    13 Febrero 2009 | 21:14

  2. spanjaard

    Quenoombrequenoooo, ¿es que no has visto las cebollas sin flequillo?

    13 Febrero 2009 | 22:22

  3. Dice ser Carlos

    Jajajajaja… ¡So guarro!, con lo bien que quedarías con un cuartillo de gomina…

    Tengo el mismo problema con Jr. Imposible peinarlo.

    13 Febrero 2009 | 22:54

  4. spanjaard

    Oh I love you.

    14 Febrero 2009 | 11:28

  5. Dice ser ser13gio

    ¿No tienes aún 40? Con lo cascao que estás te echaba casi 50.

    ¿Vas de juvenil ahora? Te falta el chándar para rejuvencerte y sentirte a la par cómodo y moderno.
    s

    14 Febrero 2009 | 11:42

  6. Dice ser Santi Palillo

    Pelo filete le llaman a ese flequillo por aquí, a juego con gafas gruesas negras y de concha, de la Piquer no, de la otra.

    14 Febrero 2009 | 16:58

  7. spanjaard

    Envidiosas. Quejloquesois.

    14 Febrero 2009 | 20:43

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