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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Per cent'anni

Tenemos al palio obispal demasiado desgastado. Es como una estera, como un neumático, como un tentetieso de goma. La blogosfera del kalashnikov lleva(mos) un semestre entero crecidos con el silencio mitral, viendo abolladura tras abolladura en las posiciones desde las que intenta aparcar Benedicto XVI el del papamóvil. El corredor ácido, muge. El crítico, humedece en vinagre su teclado y lo repasa por la herida. Parece -¿de verdad lo parece?- que sí, que corre cierta claridad de ideas contra el tocino rancio de una generación que todavía obedece a los curas.

Empujado por una creciente amistad que se cimenta en un ralo cartulaje y contestaciones virtuales, me atrevo a conminar a uno de los insignes periodistas a que deje de dar cera al cirio pascual y pase a otra cosa mariposa. Tenemos un frente con el que nos podemos reir las tripas mil años de reloj: el centenario de la Semana Trágica. Inicio desde mi trinchera el resabiao de homenajes. Se cumplen 100 años de unos sucesos funestos sobre los que se ha escrito a escondidas:[Cowans, Jon (ed.), Modern Spain. A Documentary History, University of Pennsylvania Press, 2003.]

Ante la reciente masacre marroquí de las fuerzas españolas, el resentimiento que había sido sofocado llegó a expresarse con gran magnitud. Las clases obreras que eran indispensables a la producción y la industria, eran las que tenían que servir en la guerra mientras que los clerigos y los miembros de la aristicracia se eximían

Tras la pérdida del último títere colonial español, en 1909, las levas forzosas de pobres y miserables sin capacidad de escaquearse llevan a una matanza más del pueblo. El baile comenzó poco después de que algunas damas pertenecientes a la aristocracia del lado conservador católico les regalaran medallas a algunos de los reservistas que estaban apunto de partir. Ah, la condecoración, el escapulario. Frenética actividad cerebral la de los monjiles, me es tan semejante a la elevación a los altares de los mártires posteriores… Total, que los reclutas, enojados por el rostro de los fusileros de la Iglesia Católica, comenzaron a tirar al agua toditas las medallas. Poco después anunciaron los trabajadores una huelga general y comenzaron los alborotos. En poco tiempo, las masas obreras habían tomado control del ejército y de la guardia civil [Cowans, 2003, p.105]. Qué ganas ha tenido siempre el obrerío de hacerse notar. Se nota la mano del estalinismo y de la revolución de Asturias y de las quemas de iglesias de la guerra civ…. ah, no, la blogosfera nazi católica no podrá usarlo como contraejemplo esta vez. Sucedió cuando Stalin era aún un pelanas, Asturias malamente contaría con algún sindicalista de UGT y ni siquiera existía la CNT. Claro que Pablo Iglesias firmó un documento adhiriéndose a las protestas de la Semana Trágica. Si Federico Jimenez Losantos tuviera media hora desarrollaría seguro una concatenación de imbecilidades que nos llevaría hasta Felipe González.

Sí, la guerra de Marruecos había sido el factor instigador. Pero pronto salió a relucir ese pronto incendiario que todo revolucionario sin nada que llevarse a la boca ha de mostrar. Leí un día al chulo de Umbral que las revoluciones se hacen con el estómago lleno. De qué memo romántico habría copiado la cita. Total, el pronto quemaermitas: según las crónicas, los anarquistas quemaron un gran número de conventos, iglesias y otras instituciones religiosas. Un gobierno que había perdido el apoyo de los conservadores asesinos se lanzó en cadena a una limpia ‘a la cuartelaire‘. Los honrados oficiales hispanos, nobles, rectos y justos, se liaron a fusilar militantes, acogotaron a los títeres del parlamento y tendieron un puente de plata a Primo de Rivera para que metiera en cintura a tanto mangarrián. El resto viene incluso en la wikipedia.

El balance de los disturbios supone un total de 78 muertos (75 civiles y 3 militares); medio millar de heridos y 112 edificios incendiados (80 religiosos).
El gobierno Maura, por medio de su ministro de la Gobernación Juan de la Cierva y Peñafiel inicia de inmediato, el 31 de julio, una represión durísima y arbitraria.

Se detiene a varios millares de personas, de las que 2000 fueron procesadas resultando 175 penas de destierro, 59 cadenas perpetuas y 5 condenas a muerte. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas laicas.

Los cinco reos de muerte fueron ejecutados, el 13 de octubre, en el castillo de Montjuic. Entre ellos se encontraba Francisco Ferrer Guardia, cofundador de la Escuela Moderna, a quien se acusa de ser el instigador de la revuelta basándose únicamente en una acusación formulada en una carta remitida por los prelados de Barcelona.

Estos fusilamientos ocasionan una amplia repulsa hacia Maura en España y en toda Europa, organizándose una gran campaña en la prensa extranjera así como manifestaciones y asaltos a diversas embajadas.

El rey, alarmado por estas reacciones tanto en el exterior como en el interior cesa a Maura y le sustituye por el liberal Segismundo Moret.

 

Ah, el Rey. De ese hablaremos otro rato. No hay rey que cien años dure.

1 comentario

  1. Dice ser nachoenfuga

    O dicho de otra forma, que el No a la Guerra ya estaba inventado, en aquel momento por salvar el culo propio y proletario.
    O que las guerras las “viven” unos pero mandan a que las “mueran” otros.
    O que los segundones que en la Edad Media iban a ingresar en el monasterio también se quedaban con ganas de jugar a la guerra. Incluso muchos siglos después.
    O que “si naciste pa martillo del cielo te caen los clavos”.

    19 Enero 2009 | 13:54

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