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Habla Tamara Falcó sobre su madre y Vargas Llosa: “Les veo encantados”

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Tamara habla en el Hola de esta semana

La noticia del mes y del año, con permiso de Bruce Jenner, sigue siendo la Preysler y el Nobel, esa relación que nadie se esperaba y cuyo interés ya se ha cuantificado en los medios rosas con cifras de euros mareantes e irracionales. Y Tamara Falcó, a la que adoro, ya ha hablado también a través de su revista de cabecera, que es la misma de su enamorada mamá.

“En mi familia estamos acostumbrados a la atención mediática, pero no como esta vez… lo que está ocurriendo hace mucho tiempo que no pasaba”, dice apoltronada en un sillón ideaaaal de su hogar ideaaal, y precisa: “Mientras vea a mi madre feliz, a lo demás no le presto mucha atención”.

Se refiere, supongo, a los titulares desalmados que están saliendo por todos lados, reduciendo el idilio amoroso a una mera cuestión económica, primero especulando sobre cómo será el reparto de la millonaria herencia de Vargas Llosa (¡en juego 10 millones de euros más o menos!) y, segundo, sobre la tan perseguida nueva foto de los pipiolos, pues se dice, se comenta, se rumorea, que una imagen que capte a la parejita de un modo claro y preciso tiene un precio en estos momentos de 60.000 euros, así que ya podéis imaginar cómo andan los paparazzis, como locos, en estos tiempos de Instagram y fotografías gratuitas.

El ego de la Preysler da saltitos: aquí está la prueba evidente de que lo que decían algunos, que su reinado en el colorín ya hacía tiempo que había caído en manos ajenas, no es cierto. Sigue siendo, hoy por hoy, la más buscada y la que más interés mediático despierta, lo cual, qué queréis que os diga, yo lo veo una buena noticia, pues prefiero la noticia de un romance entre un escritor y una dama del cuché que no los gritos y peleas, a veces no tan finos, de colaboradores y ex de tres pistas de un programa de la tele.

Sigamos con Tamara, que añade sobre el bombazo: “Nunca ha sido como en esta ocasión. Como lo que está ocurriendo ahora, hace mucho tiempo que no pasaba. A mí la verdad es que no me está produciendo grandes cambios en mi rutina. Yo sigo con mi vida normal”

Dice que a su madre la ve “muy bien. Ha sido una madre ejemplar, una mujer ejemplar, y se merece ser feliz”.

El día que se conoció todo

El día que se conoció todo

Conoce al Premio Nobel “desde hace tiempo” y les ve “encantados el uno con el otro”.

El Premio Nobel, mientras tanto, guarda silencio. Yo hubiera querido que se marcase el primer artículo folletinesco de su vida, pero de momento, ay que fastidiarse, prefiere hablar sobre cosas tan aburridas como la visita de Felipe González a Caracas…

Y así son las cosas y así os las he contado, revista Hola en mano, que ha adelantado su salida al mercado por segunda vez merced a esta noticia de nuevas oportunidades en el amor a edades avanzadas que unos critican, otros no entienden y otras, como yo, románticas empedernidas, celebramos secretamente.

Al fin y al cabo, es cierto que el escritor podría haber hecho las cosas mejor con su mujer, Patricia Llosa, con la que llevaba cincuenta años, que tenía derecho a enterarse de labios de su marido y no por los comentarios de la tele sobre la portada de una revista, pero también es cierto que todo el mundo tiene derecho a empezar de nuevo, todo el mundo tiene derecho a ser libre, incluso cuando se tienen más de setenta años, ¿no os parece? Tal vez, quién sabe, también sea lo mejor para su todavía mujer…

Nada más por hoy, bueno sí, mi adiós a Marujita Díaz, cuyo turno en este teatro que es la vida finalizó ayer, que tantos programas del corazón alegró con su chispa y su locura, además de aquel cubano… ¡Descansa en paz, Marujita!

Continúa el culebrón sobre el sorprendente noviazgo entre Vargas Llosa e Isabel Preysler

Madre mía, cómo nos ha salido el Nobel. Una imagina a este tipo de sesudos intelectuales en su escritorio venga escribir, sacándole brillo a las palabras y a las frases, construyendo metáforas y simbologías y personajes de novela, historias que luego lectoras como yo devoramos. Pero no se imagina una que a los setenta y tantos años uno de esos intelectuales tenga un comportamiento como un protagonista de Al salir de clase.

La pareja del año

La pareja del año. Fotos: Gtres

Y ojo, que una está muy a favor del amor a según qué edades, y está convencida de que no hay edad para empezar de nuevo. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero, ¿era necesario hacer así las cosas, como un inmaduro jovencillo que sucumbe irracionalmente a los arrebatos del amor?

La revista Hola adelantó la edición que tendría que haber salido hoy al lunes pasado: no podía contenerse y aguantar dos diíllas más para comunicar el gran cotilleo que se traían entre manos: la confirmación definitiva de la relación entre Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler.

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Rosy-investigadora piensa/razona/elucubra, suma dos y dos y concluye que: la reina de corazones quiere que el mundo entero se entere de que Mario Vargas Llosa y ella han iniciado un romance. Y es que Hola, su revista de cabecera, la misma que tantas veces la ha tenido en portada y que tiene hilo directo con ella, ¿contaría algo que nuestra estrella no quisiera que el mundo se enterara? No lo váis a creer, pero ya hay periodistas que aseguran que Isabel Preysler está en nómina de la revista.

El primer día que salieron las fotos en las que aparecían los tortolitos comiendo para dos en un restaurante, yo no es que fuera cauta y prudente al hablar de “extraña amistad”, es que no podía imaginar que fuera verdad (ingenua que es una). Sabía que el Nobel tenía su mujer y su familia y creía que las cosas entre ellos estaban razonablemente bien. Ahora ya no caben dudas: Hola lo ha confirmado con las imágenes de una velada romántica.

Este amor apasionado ha sido noticia en casi todas las puntas del Planeta: haber ganado un Nobel es lo que tiene. Vargas Llosa se convierte así en el escritor serio que más titulares de prensa rosa ha acaparado de casi todos los tiempos, rompiendo las distancias entre las revistas de cotilleos y la alta literatura.

Conozco a Vargas Llosa personalmente y puedo decir que las dos o tres veces que he coincidido con él me ha parecido un hombre muy sensato, muy simpático y muy amable, por lo que sí le veo en la piel de un seductor, un seductor que además cuenta con el verbo necesario para conquistar a alguien que viene de vuelta y que, supuestamente, aún estaba casi de luto.

La indignación de Patricia Llosa, todavía mujer del Nobel, podría estar justificada: parece que ha sido víctima de un engaño. Y es que si la pareja lleva dos meses saliendo, tal y como se ha publicado, el ínclito novelista podría haber simultaneado relaciones, exactamente igual que hizo conmigo el último de mis novios. Hombres…

Mario Vargas Llosa y su mujer, Patricia Llosa. Aquellos maravillosos años.

Mario Vargas Llosa y su mujer, Patricia Llosa. Aquellos maravillosos años.

“Hace unas semanas celebramos juntos 50 años de casados”, dijo en su comunicado Patricia Llosa, y sí, tan juntos que fueron a los toros en San Isidro el pasado 15 de mayo.

¿Pueden dar las portadas de las revistas más fama que un premio nobel?

Parece que pronto podremos decir que sí, vistas las circunstancias. Increíble pero cierto.

La extraña amistad entre Vargas Llosa y la Preysler y el último adiós a Pedro Zerolo

La revista Hola nos sorprende hoy con una amistad insólita: Mario Vargas Llosa y la reina de corazones Isabel Preysler. Esta mujer es una caja de sorpresas, lo que yo os diga. Se sabe que los dos formaron parte hace poco más de una semana del grupito de privilegiados invitados de la solidaria a la par que lujosa y exclusiva cena que el Príncipe de Gales celebró en el palacio de Buckingham. Pero lo que no sabíamos que es que habían hecho tantas “migas” como para quedar solitos en Madrid. Y es que teniendo en cuenta la apretadísima agenda del Premio Nobel de Literatura, que no sólo tiene que escribir sus voluminosas novelas sino asistir a seminarios, conferencias, mesas redondas y lo que se tercie de todas las puntas del globo, podemos deducir que o bien se traen algún negocio entre manos o bien han conectado a niveles profundos.


(Vídeo: EP)

¿Hablarán de literatura?, ¿de Cortázar, de Tolstoi, de Flaubert, que son algunos de los escritores favoritos del Nobel?, ¿de los batidos de brócoli, pimiento, apio y manzana que cada mañana se toma Preysler para rejuvenecer?, ¿o quizás de elegancia, moda y distinción o del a veces tumultuoso mundo del corazón?

Son preguntas sin respuesta. Y es que no sabemos si el Nobel, considerado uno de los grandes intelectuales del Planeta, está al día en los chismes de la crónica social (esto demostraría que es cierta mi teoría, rechazada por todos, de que lo culto y lo frívolo con cosas que pueden convivir en armonía) o si ella lee por las noches a Proust. O tal vez fue un flechazo mutuo, quién sabe… Seguiremos investigando.

Pedro Zerolo y su marido, Jesús Santos, en uno de los días más felices de su vida. Foto: © Gtres

Pedro Zerolo y su marido, Jesús Santos, en uno de los días más felices de su vida. Foto: © Gtres

Ayer fui a la capilla ardiente que se instaló en la Plaza de la Villa para honrar a Pedro Zerolo. Me enteré de su muerte justo después de publicar el Rosy-artículo del día sobre Álex González. No podía creerlo: había estado con él tantas veces… la última, en el re-estreno de la obra de teatro de Juan Diego Botto, Un trozo invisible de este mundo, hará un año. Aquel día tardé en reconocerlo: todavía casi nadie sabía que tenía cáncer y cuando me crucé con él y le miré no quedaba en su cabeza ninguno de sus rizos alegres, ese pelo alborotado y abundante que le ha acompañado siempre en sus discursos a favor de la igualdad de géneros. Él estaba con su marido. Me miró y me dijo: “Hola, Rosy”. Y entonces le reconocí: estaba más flaco, no tenía pelo, pero desprendía la misma luz que hace años, cuando yo era estudiante de Periodismo y me encargaron una entrevista con él. Me quedé muda y ni siquiera le pregunté por su estado de salud. Seré tonta. Ayer se fue.

jesus-vazquez-twitter

En la capilla ardiente coincidí con Beatriz Carvajal, que llegó a la vez que yo y llevaba una rosa en la mano. Nos recibió Trinidad Jiménez, que era íntima amiga de Pedro. Estaba su familia y, claro, su marido, Jesús Santos, un hombre majísimo que lo compartía todo con Pedro Zerolo desde hace 18 años. Sonreía a todo el mundo y recibía los pésames con gratitud y entereza, la misma que su marido demostró durante toda su vida, incluso cuando la maldita enfermedad le arretaba poco a poco la vitalidad que siempre había tenido. Se casaron en 2005. Me acerqué y le dije que lo sentía mucho. También vi de a Jesús Vázquez, que le quería y le admiraba y ha escrito algo precioso sobre él en su cuenta de Twitter.

En la capilla ardiente, Jesús Vázquez, su marido Roberto y Trinidad Jiménez. Foto: @Gtres

En la capilla ardiente, Jesús Vázquez, su marido Roberto y Trinidad Jiménez. Foto: @Gtres

Es muy triste que alguien muera antes de tiempo, pero ahora sólo podemos darle las gracias por su valentía. Por haber sido grande, por haber luchado por lo que creía, por haber vivido sin miedo a nada y por habernos enseñado tantas cosas. ¡Feliz viaje Pedro!

Y hasta mañana a todos

Rosy

Isabel Preysler: entre el plan detox y la burguer party

Terminaba anteayer de escribir el triunfal artículo que tantas alegrías me ha dado (también algún que otro disgusto, a qué negarlo: la gente puede llegar a ser supermalvada) cuando mi madre cambió de canal en la tele del hospital y dijo: “Yo no apruebo ni acepto ni entiendo que escribas sobre chismes, pero ya que lo haces tendrías que escribir sobre esto”. Levanté la mirada por encima de las gafas de culo de botella (que sólo me pongo en presencia de mi cariñosa madre) y vi a Isabel Preysler en el asiento de Pablo Motos. No podía creerlo: estaba más joven todavía que en la maravillosa fiesta que celebró hace unos meses Vanity Fair, cuando la confundí con Tamara (no llevaba las gafas), que fue la última vez que la vi. Pero, entonces, ¿es cierto que esas cremas suyas funcionan?

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Mi amigo Txema Mirón, consultor y experto apasionado en el mundo beauty, diría que sí, pero yo tendría que verlo para creerlo.

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Desconfío un poco de los efectos milagrosos de las cremas, pero no tanto de los del photoshop. He visto con estos ojos míos verdaderos milagros merced a este programa informático (también bastantes descalabros). Y ella lo sabe. Y es que cuando la Preysler sale en una exclusiva exige un photoshop digno de Ana Rosa Quintana en su propia revista. No hay otra famosa que cuide tanto su imagen como nuestra “reina de corazones” (quedó demostrado que sigue ostentando este título: rompió los audímetros EH como nadie lo había hecho antes: casi cuatro millones de seres humanos).

Claro que lo de su eterna juventud no es solo cuestión de arreglos de ordenador. Porque cuando una la ve en persona no sabe qué edad tiene. Lo mismo podría tener cuarenta y cinco que cincuenta. Tiene sesenta y cuatro. Y está tan delgada… “Mis amigas vienen un día a la semana a ver una serie y dicen: nos vamos a hinchar. Tomamos hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas, tarta de chocolate, bizcocho, de todo, absolutamente de todo, estamos todo el tiempo comiendo…Vemos cinco o seis capítulos. Empieza ya a amanecer cuando terminamos y todo ese tiempo estamos comiendo sin parar”

Sí, claro, del Burguer King. Dice que es cuestión de genética. Que ella come un montón y no engorda. Pero luego dice que tiene entrenador personal. Y que baila en el baño. Y en otras entrevistas ha contado que un día a la semana toma solo piña para depurar.

Total, que lo que más me interesó fue su desayuno: Un batido detox (una siempre está a dieta, como Alaska y como mi íntima Topacio Fresh), pero cuando esta mañana ha llegado la enfermera y le he sugerido que me trajera el sencillo batidito ha abierto los ojos tanto que he tenido que decirle que era una broma. Con tod@s la comparto ahora:
Zumo de lima + Brócoli + pimiento + pepino + manzana + col rizada + espinacas + calabacín = Batido energizante de la Preysler.

batido

 

¡Dice que lo toma todas las mañanas!

Conclusión: que Isabel llegó a la tele después de veinticinco años y arrasó casi más que yo en mi primer post. Hubo tuits destructivos, pero los buenos ganaron por goleada.

tuittuit bueno

 

Y fue tan lista que se metió a todos los periodistas en el bolsillo. No es difícil meterse a un periodista del corazón en el bolsillo. Los periodistas del corazón son esos a los que se les insulta una media de 100 veces por semana. En cambio, ella dijo: “Gracias a ellos estoy aquí”. Es casi, casi tan lista como su hija Ana Boyer, que ha superado a la maestra. Pero de Ana hablaremos otro día. Y de mi adorada Tamara (sin duda mi preferida) hablaremos muchos días. Adoro a Tamara y a su cabecita casi tan loca como la mía.

Ahora os dejo: está a punto de llegar mi coach, y como se entere que no he hecho los ejercicios que me ha mandado para mejorar la relación con mi madre verás la que me lía. Bueno es el pelma.

¡Hasta mañana y requete gracias a todos/as los que dejasteis comentarios! (incluido a Javier, que opinó que yo era Ángela Portero disfrazada. ¡Haber estudiado Filología para esto!)

Con todo el cariño

Rosy