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Esperanza Aguirre: “Soy una pija patanegra”

Leía yo ayer el Semana mientras mi madre hacía lo propio con el Diez Minutos (“hay que ver, Toni Acosta y el hijo de Raphael se han separado, cómo está el patio, no se salva ni una”, me dijo) cuando me encontré de bruces con estas sorprendentes declaraciones de Esperanza Aguirre: “Yo soy una pija patanegra. Ya lo dije en el programa de Teresa Campos, porque ella estaba muy bien conmigo, muy simpática y amable, e insinuaba que era un poco pija. Y yo le dije: “Dilo ya, ¿que soy pija? Pues sí, ¡pija patanegra!”, dijo la ínclita candidata a la alcaldía de Madrid.

Esperanza Aguirre, en una foto de archivo. © Gtres

Esperanza Aguirre, en una foto de archivo. © Gtres

Pija orgullosa de serlo, así es nuestra Esperanza, claro que sí. Eso además de romántica y melosa con su marido. O eso intenta. Cuando el periodista, Nacho Fresno, le pregunta si ella y su marido, Fernando Ramírez de Haro, con el que lleva cuarenta años casado, se cogen de la mano por las noches mientras ven la tele, ella responde riendo: “Pues no. Porque no se deja”. De él dice también: “Es paciente, discreto, inteligente, con sentido del humor… Hay pocas cualidades que no tenga”.

Reconoce, eso sí, que ha tenido “muchas, ¡muchísimas! crisis” en su matrimonio, pero aclara: “No voy a hablar de ellas aquí. Yo no soy una Pantoja”. Claro que, bien pensando, la pobre Pantoja hablar, lo que se dice hablar, no ha hablado mucho con los periodistas, salvo aquel ya inolvidable “¡no me vas a grabar más!”

Contó que está enganchada a dos series, The Good Wife y Borgen (de esta última, por cierto, es adicta también nuestra renovada Reina Letizia) y confesó también allí mismo, en Casa Lucio, rodeada de varios periodistas del corazón a los que recibió hace unos días como protagonista de uno de los almuerzos de la Peña Periodística del Cuarto Poder, que viste de Zara y que los vaqueros son la prenda de ropa más cara de su armario. “Me los compro en Asturias, en Pravia, en una tienda que tiene todas las cosas de Marella, que sientan muy bien. Cuando tengo tiempo es en Asturias, el día que llueve. Todo lo demás es de Zara. En los vaqueros es donde hago mi mayor inversión”.

Pues eso, queridos lectores, que ya sabéis que la Esperanza es lo último que se pierde.