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Corazón, corazón; corazón pinturero.

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Ana Rosa, Ramontxu, Antonia Dell’Atte y Lidia San José se unen al dolor de Ana Obregón y Lequio tras el fallecimiento de su hijo Álex

Ayer una triste noticia nos conmocionó a todos: Alex Lequio, aquel niño que perseguido por las cámaras mordía micrófonos y que provocó que todos los menores de España fuesen pixelados en los medios, había fallecido después de una dura batalla contra el cáncer. Un niño mágico, bueno y que nació y vivió en el foco mediático. Un joven que se convirtió en un generoso empresario y en una persona integra. (No os perdáis lo que hoy ha escrito mi compañero Saúl Ortiz).

Son numerosos los rostros conocidos que han querido compartir su dolor con el de la familia, entre ellos Ana Rosa Quintana que hoy, desde su programa, ha mandado un precioso mensaje de amor y condolencias a su compañero Alessandro Lequio.

“Existe la palabra huérfano para quien pierde a sus padres, la palabra viudo para quien pierde a su pareja, pero no existe en ningún idioma del mundo palabra que defina a los padres que pierden a un hijo. Perder a un hijo es un hecho inconcebible para el ser humano. Queremos despedirnos de los nuestros como se merecen, porque Álex, tú eres uno de los nuestros… Nosotros te hemos visto crecer” ha dicho Ana Rosa Quintana entre lágrimas.

 

Otra de las despedidas más bonitas y emotivas ha sido la que ayer hizo Ramón García, eterno compañero de Ana Obregón en el mítico ¿Qué Apostamos?. Ayer, comenzó su programa en la televisión regional de Castilla La Mancha roto de dolor.

Hoy a las dos de la tarde le había mandado yo un mensaje a Ana para que me cuente cómo va la cosa y cuando me he sentado a empezar este programa, todavía sin confirmación, me decían y me hablaban del fallecimiento de Álex” decía Ramontxu.

“Como hacíamos cada vez que empezábamos cada programa de ‘¿Qué Apostamos?’: te agarro de la mano, empieza la música, porque la vida tiene que seguir y hoy haré también el programa contigo” ha dicho con la voz entrecortada.

 

Otra de las famosas que también ha tenido unas preciosas palabras para la familia ha sido Antonia Dell’Atte, la eterna enemiga de la Obregón, con la que hace no mucho se reconcilió. Antonia ha querido compartir a través de Instagram su dolor por la muerte del hermano de su hijo Clemente pidiendo a la Virgen de Fátima por Álex y su familia.

 

Una de las condolencias que más me han emocionado ha sido la de la actriz Lidia San José. Conocida por sus papeles en A las once en casa, Ala Dina o Paquita Salas, Lidia ha querido compartir un par de anécdotas con sus seguidores dando fe del tremendo corazón de Ana Obregón y su generosidad en el trabajo como compañera.

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En “A las once en casa” conocí a @ana_obregon_oficial hace más de 20 años. Yo estaba muerta de miedo por el elenco tan importante con el que compartía cartel, y recuerdo que antes de entrar a mesa italiana (mesa donde lees la secuencia antes de ir a grabarla), ella me decía: – Hay alguna frase que te cueste decir y cómo querrías decirla? Yo se la dictaba y al entrar, decía: -Le he cambiado a Lidia esta frase y mejor que la diga así, que me gusta más. Ni antes ni después en mi carrera alguien se ha mojado así por mí. En otra ocasión al llegar a maquillaje vi que llevaba unos pantalones que me encantaron y se lo dije. En un descanso que tuvo ese mismo día, me fue a comprar unos iguales. Luego coincidimos en Ala..Dina y en en Paquita Salas. Siempre es doloroso e injusto que muera alguien joven. Pero que siendo una persona tan buena, generosa y madraza pierdas a tu único hijo? No es de ley. Qué injusta es la vida! Todo mi amor para ella y su familia

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Todos tenemos el corazón roto. Descansa en paz Álex. Un besazo a Ana y Alessandro.

Sobre la rentable reconciliación de Ana Obregón y Antonia Dell’Atte

Las Navidades propician las reconciliaciones. Claro que, como yo digo, si la reconciliación tiene el aliciente de un jugoso cheque o una transferencia bancaria como añadido, es un poquito más fácil. Perdonar es bueno para el alma y, en algunos casos, para el bolsillo. Si les preguntaran a Ana Obregón y Antonia Dell’Atte, dirían que lo afirmo es verdad.

La reconciliación más esperada © Gtres

La reconciliación más esperada © Gtres

Mucha gente sitúa el inicio de los ‘cara a cara’ del corazón en los tiempos de Tómbola, pero todavía antes que eso existió otro que se llamaba La máquina de la verdad. En la máquina de la verdad ya estaba Karmele Marchante, por ejemplo, que en aquellos momentos era una crack en lo suyo y una periodista de éxito. Y allí fue un día Anotnia Dell’Atte, impetuosa y brava, para lanzar cuchillos, sapos y culebras sobre el nombre de Ana Obregón. Se armó bien gorda. Los periodistas preguntaban, juzgaban y acusaban, ella añadía, gritos, chascarrillos, aplausos del público como si estuviera delante de unas fieras y, como colofón, el detector de mentiras. Es decir: Sálvame pero en interesante.

Aquellos maravillosos años...

Aquellos maravillosos años…

Muchos años después, no sé si 25 como explica Hola, nos llega jugosa la noticia de la reconciliación, de la que yo me enteré ayer por la tarde, mientras buscaba consuelo con mi íntima Mariví sobre el hecho de que ninguno de mis pretendientes me hubiera regalado nada por Reyes. No es justo. Pero hablábamos de Ana Obregón. Me tomaba yo el roscón con nata en mi único día de vacaciones cuando mi amiga tuvo la feliz idea de sacar el Hola del bolso: “Las eternas enemigas firman la paz tras 25 años en guerra”. Jopé, y eso que se supone que Hola no es sensacionalista. Tanto como una guerra…

hola-obregon1-zNo podíamos creerlo, claro: Es como si Aznar y Zapatero se van de pronto a jugar juntos al paddle. No se entiende ni se comprende, pero Antonia explica en la entrevista:
“La muerte de mi suegra nos unió. Acudimos a la iglesia para acompañar a nuestros hijos y a la familia, y, de repente… allí, en media de aquella tristeza enorme, las dos nos abrazamos”.

El espíritu santo las unió, por tanto. Porque una vez que ya se habían abrazado se dijeron: “Total, si la vida son dos días, ¿para qué vamos a seguir mosqueadas?” Esta es mi interpretación, pero no me negaréis que no tiene más sentido.

Parece todo pactadísimo: Ana aclara que ella nunca, jamás, jamás, quiso hacer daño a Antonia al salir con Alessandro. Y las dos están de acuerdos que ha sido lo mejor de cara a sus dos hijos. Y dicen que no son íntimas amigas pero sí amigas, y así se quedan tan anchas sonriendo a cámara en ese sorprendente reportaje de unas diez páginas.

Me gusta lo que dice Antonia: “No se puede vivir con odio. Se trataba de perdonar y olvidar”. Y añade: “Alessandro está encantado con que hayamos enterrado el hacha de guerra. Nuestra reconciliación le da paz. Somos las madres de sus dos hijos y se abre el camino de la armonía para todos”.

Si es que todo eso está muy bien pero, ¿a santo de qué tenían que hacerlo públicamente? Antonia también lo aclara: “Nuestras peleas hayan estado en la prensa durante un cuarto de siglo, pensamos que nuestra reconciliación también debía ser pública”. Y, claro, puestas a hacerlo público, pues mejor en el Hola vía jugosa exclusiva que en un Twitter o en un post de Facebook o un comunicado.

Qué queréis que os diga, así hasta yo perdono a todos esos pretendientes que no me han regalado nada por reyes… No hay derecho.