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Ciencia, tecnología, dibujos animados ¿Acaso se puede pedir más?

Mucho más que una carrera

No tienen el bruñido aspecto de los asesinos robóticos del cine, sino que parecen lo que son: coches todo terreno repletos de tecnología. Pero no se engañe: el sábado se dio un gran paso hacia la robotización bélica. Estados Unidos lleva años pensando en usar robots en sus guerras, pero no había ninguno capaz de encontrar por sí mismo su camino en un aparcamiento, mucho menos campo a través, donde se suelen celebrar las guerras. Así la agencia de proyectos locos del Pentágono, Darpa (padres que fueron de Internet) lanzó Grand Challenge 2004: una carrera de robots abierta a inventores y empresas. Las reglas eran simples: el primer vehículo autónomo capaz de seguir una ruta a través del Desierto del Mohave en un tiempo razonable ganaría un sustancioso premio. Los resultados fueron un desastre: muchos robots encallaron, volcaron o se perdieron; ninguno llegó a la meta.

Este año ha sido diferente: al menos cuatro robots han conseguido terminar el recorrido de 212 kilómetros (con obstáculos, como tres túneles), dos de ellos por debajo del tiempo límite de 10 horas, lo cual les haría aspirantes al premio de 2 millones de dólares. Ya existen, por tanto, sistemas robóticos autónomos capaces de navegar campo a través siguiendo una ruta. Esto es ni más ni menos que el alba de una nueva era; esperemos que no acabe como el rosario de la aurora.

Sí, el ejército EEUU ya utiliza ‘robots’ en Irak. Pero son aparatos teledirigidos no autónomos, poco más que brazos a distancia incapaces de valerse. Los vehículos del Grand Challenge son diferentes: toman decisiones por sí mismos, analizando sobre la marcha las dificultades del camino y eligiendo su ruta para llegar al objetivo. Son inteligencias artificiales, limitadas, pero autónomas. A partir de ellos será posible desarrollar, por ejemplo, vehículos de suministro automáticos que simplifiquen la logística en áreas de combate (la mayor parte de las bajas en Irak se producen en convoyes de suministro). Algún día, los dioses no lo quieran, podría haber vehículos automáticos de combate, inhumanamente rápidos y precisos… un camino que quién sabe a dónde conduce. Pero inevitable; la demografía manda.

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