Archivo de enero, 2021

¿Cómo se llega al sexo oral? Manual de estilo: resumen y crónica de ‘La isla de las tentaciones’ gala 2

El hielo y el tapujo, con la lengua te lo empujo. (FOTO: TELECINCO)

Hola amigas y amigos y bienvenidos a este tutorial de cómo se llega al sexo oral. ¿Cómo se llega? Siguiendo el ejemplo de Isaac y Marina, que son el Google Maps del cunnilingus: saben llegar por el camino más rápido. En la segunda emisión de La isla de las tentaciones hemos visto cómo se sentaban las bases de eso que todos sabemos que va a ocurrir.

Pero no adelantemos acontecimientos porque como todo buen amante sabe, los preliminares son importantes. ¿Y qué es lo que hay que hacer primero? ¿Besos, caricias?

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Empezamos: “Yo soy muy fuerte de mente y no voy a caer“, dijo Marina en el primer compás, porque ella es fuerte de mente como un huevo en un desfile de elefantes.

Mientras, a los chicos les vimos a los cinco metidos en un jacuzzi y las chicas por otro lado. Ese Jacuzzi era como una olla cociendo nabos. “De ninguno ha salido el impulso de decirles venid a daros un baño”, decía Manuel.

Jesús dijo que había visto a las chicas “respetuosas” y que le gusta “que no entren dándolo todo”. Jesús piensa que normalmente las chicas te dicen hola y cuando vas a responder no puedes porque tienes un pezón en la boca.

Lucía empujó a un chico a la piscina y luego salió corriendo de puntillitas. Upsi, qué atrevida. Lucía se divierte como una adolescente victoriana.

Lola y las demás emparejadas charlaban en su propio jacuzzi: “El italiano me dice cosas bonitas y ¿yo qué hago? A mí me va a gustar, como a cualquiera”. Aquí tenemos las defensas de Lola contra los piropos del italiano:

Crean un ROBOT con los MISMOS REFLEJOS que CASILLAS (+risas inside) - Foro Coches

Cómo no me va a gustar que me lo diga si es un chico guapo“, claro, porque se lo dice un chico feo y se va el chaval de allí con un escupitajo en la cara que se queda tuerto.

Con Simone se me cae un poco la baba“, decía Lola, que babea que hay japoneses que se ponen chubasqueros y montan en barcos para ir a hacerle fotos a esa catarata. “Es que se les cae a todas”, añadió. Creo que vive en un geriátrico de señoras con problemas de dentición y claro, tiene referentes raros.

Mientras, Diego, pareja de Lola, en el jacuzzi de poner a prueba tu orientación sexual decía que las chicas seguramente ni se habían metido en la piscina. NO HAN SALIDO, DIEGO, NO HAN SALIDO. “A Lola la conozco bien, sé que lo va a pasar mal”, decía. Sí, Diego, la conoces bien a ella y a la física de partículas.

Total, que llegaron las primeras citas de unos y otras con los solteros y solteras.

En otras ediciones han ido en quad. En esta iban en bici. En la próxima edición les darán una zapatilla vieja para cada dos.

Lara dijo que el paseo había sido gracioso porque se le hundió un poco la rueda y casi se cae. TREPIDAS MAZO, LARA.

Ah, que no, que los chicos iban en boogies todo terreno.  El número de chicos que dejaron que sus citas hembras condujeran fue de 0. Estos chavales piensan que para seducir a una mujer tienes que demostrarle que conduces como si quisieras morir pronto.

De hecho, Hugo dijo: “A Stefany la vi un poco tensa, como agarrada, no sé si iba con miedo”. Stefany tenía tanto miedo que se dejó el pantalón que le das una Tena Lady Forte Epic y aún así se moja de pis.

“Soy un excelente conductor y se tendría que fiar de mí 100%“, alegó el gallego, como el que habla con la Guardia Civil.

Citas en privado: Lola le dijo al italiano que pensó que iba a ser un chulo que iba a ir a por todas. No, Simone iba a porque le gusta la ornitología y los pájaros de por allí no los conocía, no te jode. “A mí no me engaña lo de ‘ay, soy italiano'”, le dijo Lola. SÍ QUE LA ENGAÑA

“Pensé que ibas a ir de italianini, pero eres buena persona“, añadió la muchacha, haciendo un comentario con el que están encantados en la embajada de Italia, porque para nada es despectivo.

“Parece un toro, me mira y me intimida“, dijo Lola, porque lo que intimida de los toros es la mirada, no los cuernos de metro y medio ni los seiscientos kilos de peso. Anda que no dejan heridos en los Sanfermines las miradas de los toros.

Diego quedó con su churri soltera, Jennifer y le dijo que había quedado con ella por afinidad. Lo hizo mientras sus músculos oculares luchaban a muerte contra el impulso de mirarle las tetas. “Lo que más me llamó la atención fueron tus ojos”, añadió el chico, que piensa que los ojos están entre el cuello y el ombligo.

Lucía te cruje la moral en la primera cita. El muchacho con el que quedó le preguntó por qué le había elegido y ella le dijo que se lleva mejor con otros, pero que estaban pillados.

El chaval le tocó el hombro y ella dijo “bueno, mucho tampoco me toques“. Si la llega a tocar Alien con una mierda en la mano se siente menos incómoda. Y el flipao de Víctor, que así se llamaba, dijo después “si yo quisiera Lucía se podría incluso llegar a enamorar de mi”. Claro que sí. Podemos dar todos gracias de que Víctor no quiera enamorarnos, porque se pone y es capaz de conseguir que Putin le mande fotopollas.

Un tal Javier quedó con Lara y dijo medio millón de veces que quería que ella se abriera, porque como es gallega debe pensar que es un berberecho.

Hugo quedó con la soltera y le dijo que no le gusta la rutina, que no le gusta hacer siempre lo mismo, que le gusta “ir un día al monte y otro a la montaña”. A TOMAR POR CULO CAMBIO RADICAL. Cuando Hugo se siente loco, loco, cambia la playa por una cala.

Coger la furgo y dar vueltas es mi plan favorito“, dijo el gallego. El pequeño Huguito de mayor quería ser repartidor de Amazon.

Marina quedó con Isaac. El monólogo que inició Marina parecía un catálogo de piropos.

“¿Cómo te gustan a ti las chicas?”, preguntó Marina. Despatarradas y poco hechas, por lo que sabemos.

Perdón, perdón. jajaja

Marina le dijo que el que ella cayera en la tentación era “casi imposible”. Uy ese CASI. Ese ‘casi’ salvador.

Jesús, mientras, estaba con Bela. Al minuto se estaban tocando el pelito. “Creo que nos podemos encajar”, dijo Bela, que no estaba pensando precisamente en el Tetris, si no en como se la encajan los papás a las mamás.

Tras las primera cita Lola seguía babeando más que un mastín mirando el escaparate de una carnicería. “Me encanta que me achuchen, que me sienta pequeña, como una princesita, sé que suena típico…“, no, suena más a siglo XV.

“Noto que Isaac y yo nos buscamos con la mirada”, dijo Marina.  Y con la boca, que Isaac, aún no lo sabes, Marina, es como un animalillo trufero buscando raíces.

En un momento dado, Sandra Barneda apareció. Se quedaron los chicos que si aparece un señor con una motosierra lleno de sangre se acojonan menos.

“Nunca había sentido ese pellizco interior, ha sido un pellizco muy, muy extraño“, dijo Jesús, que no sabe si son celos o un infarto.

“Tengo que hablar con vosotros. Manuel, ¿por qué crees que estoy aquí?”, preguntó Sandra Barneda. “Porque tienes algo que contarnos”, respondió él, que es un genio.

– Manuel, ¿en qué batalla murió Nelson?

– En la última.

– Gracias, Manuel.

Y así.

Pero no, Sandra llevaba imágenes. Marina salía más que Yahvé en la Biblia. Jesús, su novio, se mordía las uñas con una fuerza que lo mismo se mordía las suyas que las de un velociraptor.

El vídeo consiguió su objetivo: que los chicos piensen que ellos, reprimiéndose, están haciendo el pringao.

Al programa sólo le faltó mandar a Sandra con unas muestras gratis de lubricante. Les dijeron que va, venga, que se pusieran un poco a prueba. “Deberíamos soltarnos un poco más”, concluyeron.

“Os aconsejo que conozcáis más a las solteras, que lo viváis intensamente, que os entreguéis, que esta experiencia sólo la vais a vivir una vez en la vida”, les dijo Sandra con un convencimiento que hace ese discurso en un funeral y eso acaba en orgía.

Los chavales no se quedaron con la mosca detrás de la oreja, se quedaron con un buitre leonado. Y eso fue como abrir la puerta de toriles. Se soltaron todos como en un criadero de conejos.

En la casa de las chicas también se entretenían y se pusieron a jugar Marina e Isaac a lo de pasarse un hielo con la boca, prueba que le encanta a los ortodoncistas y al señor ese que anuncia dentífrico contra la sensibilidad dental.

Isaac metió más lengua de lo debido, que casi se traga el hielo como el costado del Titanic. Pero es que este chico, por lo que sabemos, lo de usar la lengua lo hace mucho. Cuando era pequeño le tuvieron que quitar la hucha porque sacaba las monedas.

El caso es que, claro, en la casa de los chicos, sonó la alarma y la luz de la tentación. Manuel se quedó mirando a todos lados desconcertado, como un niño perdido. Él pensaba que era Lucía.

“Quiero pensar que no era Marina”, dijo Jesús. Bueno, tú piensa lo que quieras.

Lola iba a lo suyo con el italiano. “Tengo miedo de acercarme a Simone, pero no puedo evitarlo“, dijo ella. Aquí la vemos:

“Los escorpios, somos… sabes, así que… ¿sabes? pero luego… ¿sabes?”, decía por su parte a las chicas Diego, que tiene un vocabulario que podría ganarle al Scrabble a uno de la RAE.

Y al poco… ¡AUUUUUUUUUUUUA AUUUUUUUUUUUUUUUUA! Otra vez sonó la alarma en casa de los chicos, por un acercamiento de Simone con Lola.

Raúl estaba muy preocupado. Ah, no, que Raúl estaba durmiendo. Como Hugo, que casi tienen que darle con un desfibrilador para que se despertara. Esta gente no sabes si duerme o entra en coma.

Lola se acojonó y dijo que Diego es “rencoroso y vengativo” y estaba preocupada porque podría quitarle a su perro Horus, porque “hombres hay muchos, pero perro sólo ese”. Sí, en las protectoras se dan de hostias por pillar un perro porque apenas hay.

Claro que Lola lo mismo está acojonada porque Rosito no acabó bien en la edición pasada y Diego podría llevar al siguiente nivel el concepto de “perrito caliente”.

Una cosa os digo: me pone de los nervios que se metan con las copas de cristal en la piscina. Se rompe una y se arma la de dios es cristo.

Total, que con lo de que en la casa de los chicos suena la alarma más que en un parque de bomberos, ellos se soltaron y se pusieron a bailar, a ronear en la piscina…

Pero las chicas, que maduran antes, iban por delante y Lola siguió con los cariños con el italiano y la alarma volvió a sonar y a encenderse la luz roja en casa de los chicos. A los de producción del programa les va a llegar una factura de electricidad sólo de esa alarma que flipas.

Sandra fue a ver de nuevo a los chicos y acabaron todos llorando. Acabó llorando hasta ella. ¿Conocéis la canción esa de “los chicos no lloran, tienen que pelear”? Pues estos chavales no, no la conocen. Tienen los lacrimales más entrenados que Dwayne Johnson.

Y LLEGARON LAS HOGUERAS

La de los chicos, para ser exactos. ¿Queréis saber con qué ánimo iban los chicos a su hoguera? Así:

Empezó con Diego y Lara. Lara salía diciendo que si su “destino no está con Hugo” pues que tampoco era un drama. Pero no había filete, así que Hugo se quedó tranquilo.

Le tocó a Jesús, con Marina. Válgame. Acababa de empezar el vídeo y ya estaban todos los demás chicos dándole el pésame a Jesús. En la Filmoteca Española hay menos imágenes que en la tablet de Jesús. Llegó un momento en el que Jesús habría preferido mirar hacia sus tripas desparramadas en el suelo que a la tablet.

Cuando llegó lo del hielo y el besuqueo de Marina con Isaac los demás chicos le daban abrazos y besos. Le consolaban como si hubiera perdido a un pariente.

“Por dentro hay un puñal, pero no voy a llorar nada, no me va a ver llorar, nada, no se lo merece”, dijo Jesús. A Jesús le despidieron de la película de 300! porque en las batallas le daban tajos y se quedaba inexpresivo y jodía las escenas.

“Me ha hecho una perrería, quien hace una perrería es una…“, dijo el muchacho, que se iba viniendo arriba. Bueno, Jesús, afloja un poco, muchacho.

Turno de Manuel y Lucía. Lucía ha sido más pura y casta que una estampita, así que no había imágenes para él. “Para que tu experiencia siga siendo positiva es mejor que no veas imágenes en esta hoguera”, le dijo Sandra. Ahí, jugando al despiste.

Vamos con Raúl y Claudia. ¿Claudia? Ni me suena el nombre. Ha tenido esta chica menos protagonismo que los que salen de fondo en las películas. Había imágenes, pero para todos los públicos.

Y le llegó el turno a Diego. Ay. Había imágenes en cinemascope y 3D. Pero no las vimos. Se quedó ahí el programa.

En el adelanto de la semana que viene vimos a Marina diciendo “y yo conteniéndome”. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

SE VIENEN CURVAS.

Manual de la relación tóxica: mandarle fotos de otra chica a tu novio para ver si pica, o lecciones de ‘La isla de las tentaciones’

Las redes sociales perjudican seriamente tu salud mental, dice el cartel… lo suscribo. (FOTO: GTRES)

¿Sabéis esas fincas que se llaman Villa Dolores, o El Huerto, El Molino, Casa Paco… pues si Lola tuviera una la llamaría Villa Celos. Ayer en la Isla de las tentaciones escuchamos escalofriantes declaraciones de Diego sobre cómo Lola le espiaba y ponía trampas para descubrir si le era infiel. A Lola Telecinco no sé, pero la CIA la ficha fijo después del programa.

En el debate de La isla de las comidas de toto pudimos ver ayer cómo Diego narraba a sus amiguimaromos que Lola le controlaba el móvil y le ponía trampas que lo de que te parta el cuello un cepo intentando coger queso es una caricia al lado de las pérfidas ideas de Lola.

Según Diego, que es su palabra y no le conocemos como para fiarnos, en una ocasión Lola le cogió el móvil, que había dejado en la guantera del coche y se lo miró. Vale, no es que Diego sea un experto en ciberseguridad, porque ni clave, ni patrón ni huella dactilar. El móvil de Diego tiene el mismo nivel de privacidad que cagar en medio de la Puerta del Sol.

“Incluso hablaba a mis amigos haciéndose pasar por mí, para ver si les sacaba información”, aseguró Diego. Hay dos cosas que igualan a los amigos de Diego y a los cárteles de la droga: No se fían de nadie y piden pruebas de vida.

En otra ocasión, según Diego, Lola hizo una cuenta falsa de Instagram y comenzó a enviarle mensajes privados a Diego haciéndose pasar por otra para seducirle y ver si le era infiel. “Me mandaba fotos de unas tetas“, dijo el muchacho. El historial de búsqueda del ordenador de Lola no se puede distinguir del de un chaval de 15 años. “Tetas para enviar” o “chica guapa que engañe a mi novio para que me sea infiel y le pueda cortar los cojones con un cutter oxidado” son sus términos de búsqueda más recurrentes.

Yo creo que Diego ya ni siquiera se pela el calabacín viendo porno por si en un momento dado en el vídeo aparece Lola diciendo “LO SABÍA, CABRÓN, LO SABÍA”.

Es menos tóxico beberse un cóctel de mercurio con petróleo que esa relación. Si llega un punto en el que tu pareja no se fía nada de ti y no solo eso, si no que te induce a la infidelidad… es que algo no va bien amigas y amigos.

“Yo soy todo sensaciones”, le decía Lola al soltero Simone, que es italiano y se hace el sueco mejor que un tipo de Estocolmo. “Yo pienso poco… mente fría no tengo”, declaraba Lola, mientras seguramente planeaba cómo atrapar a Simone en un renuncio haciéndose pasar por la madre del italiano o escondiéndole micros en las albóndigas de los espaguetis.

En la última emisión de La isla de te chupo más que un cachorro de labrador, vimos a Marina, esa mujer que ya sabemos que acabó haciendo cositas de papás y mamás con Isaaaaaaaaaaaaaac, diciendo que no, que no iba a caer. “Tenemos ese feeling que se palpa y se ve“, decía Marina. Pero no se palpa de “se percibe”, se palpa de “tengo revisión con el tocólogo que antes jugaba al baloncesto y tiene los dedos como la pata de un mastín”.

Pero yo soy fuerte de mente y no voy a caer“, aseguraba. No, caer no cayó. Se tumbó, más bien.

Por otro lado, la próxima emisión viene fuerte: se va a encender por primera vez la luz de la tentación, que ya sabéis que es una alarma que suena que te da migraña para un año y que alerta de que que alguien está “cruzando los límites que ha puesto su pareja“.

Sonó en casa de los chicos, lo que indica que en la casa de las chicas alguna estaba “cruzando los límites que ha puesto su pareja”, lo cual es poco definitorio, porque si tu pareja pone los límites en que en tu campo visual entre cualquier cosa que tenga pronombre masculino, la alarma suena más que en el Berlín de 1945.

Los cuernos más veloces de ‘La isla de las tentaciones’: se viene resumen de la gala 1

Buena comidita de morros con buena excusa. (FOTO: TELECINCO)

Si La isla de las tentaciones fuera una carrera de maratón, hay dos chicas que van por el kilómetro treinta y quedan dos horas para que den la salida. Sí, amigas y amigos, esta tercera edición trae cuernos más deprisa que un cazador furtivo.

Lola y Marina se están dejando llevar como sombrilla en huracán y prometen emular a Kamala Harris. ¿En ser vicepresidentas? No, en lo de ser las primeras en algo. Ambas han congeniado mucho y muy deprisa con sus maromos. Fani las está viendo y le están pareciendo muy lanzadas, no sigo más.

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¿Quién quiere un resumen de la primera gala de La isla de las tentaciones?

LAS PAREJAS

Hugo y Lara:

“Nosotros somos muy, muy celosos”, empezamos mal. Aunque claro, no van a llevar a La isla de las tentaciones a alguien que diga “nos suda la polla lo que haga el otro, por mí como si se tira a los siete enanitos a la vez”.

Hemos venido para intentar superar esos celos“, dijo Hugo, que es como si un diabético se va a una pastelería a intentar superar su enfermedad.

Hugo salió en Gran Hermano y dice que “ligaba muchísimo” y que “echa de menos esa época”. No hay más preguntas, señoría. Además, tiene bigote. En el siglo XXI. Seguramente tenga una televisión en blanco y negro y un orinal debajo de la cama.

Diego y Lola: “Me da miedo que se olvide de mí y se le vayan los ojos para todos lados”, dijo Lola, porque Diego tiene los dos ojos de cristal y a la que le das una palmada en la espalda, salen disparados. El día menos pensado en la lotería de Navidad salen los ojos de Diego.

Diego lleva en el antebrazo unos tatuajes super bonitos que parecen las chuletas para un examen de Sociales de 6º de Primaria. Tiene miedo de que su maromo se de cuenta de que le gusta más la vida de soltero que la vida con ella. Y él, que no, que no. Ya. Pero los dos salieron de MYHYV. Eso es como tener antecedentes penales. De pene, no de pena.

“Nos llaman los ratones porque en una cita empecé a llamarle ratón y él a mi ratona“, nos explicó Lola. Pues menos mal que no le llamó zarigüeya.

“Tuvimos una crisis por mi último videoclip, porque yo salía con dos chicas y hubo besos porque lo requería la canción”, dijo Diego. JAJAJAJA Lo requería la canción y él es un actor que se entrega al guion. Si la canción llega a hablar de quemarse el pene en el brasero de su abuela, él se incinera el pene porque es un actor de método.

“Soy una persona que nunca lloro”, aseguró el muchacho. Diego en medio de una manifestación con gases lacrimógenos sonríe y se divierte como Peppa Pig en un charco de barro. Diego tiene los lacrimales secos como la vejiga de un camello.

Raúl y Claudia… Bueno, hay que hablar con Raúl, porque ese pelo que me lleva que el día menos pensado le anida una cigüeña es para hablar con él. Entre la melena ensortijada y la barba tiene más pelo en la cara que Chewbacca.

“Yo solo le vi el pelo y dije ‘tengo que saber quién es'”, nos contó Claudia, que es pelofíbica. Claudia ve un perro de lanas y le tiene que conocer. La han echado de más de un cercado por abrazar ovejas que no eran suyas.

Jesús y Marina dijeron que “una pareja como nosotros estamos súper preparados para pasar una prueba así“. Sí, son opositores de la fidelidad. Entrenan y todo en casa y hacen test.

¿Está bien liarse con otra mujer?

a) No.

b) Sí,

c) Sólo la puntita.

d) Ups, tarde.

Y así.

Esto es como una chispa que nos va a dar a la relación“, aseguró Marina. Como una chispa en el cuarto de la pólvora, ¿qué podría salir mal?

“Marina poco a poco me fue engatusando y a día de hoy sigo enganchado a ella“, dijo Jesús, que habla de su novia como de la heroína. Este muchacho no coge el coche para ir a verla, hace cundas.

El padre de Marina apareció en el vídeo de presentación y me costaba distinguirle del propio Jesús. Raro.

Manuel y Lucía son gente que tienen mucha confianza en el otro. “Puede fallar ella, puedo fallar yo… está en el aire”, dijeron. Esta gente cogiendo un avión debe ser insoportable. “Puede fallar un motor, puede fallar el otro, el tren de aterrizaje, morir el piloto…”, y así las ocho horas de vuelo.

“Lo que más me preocupa es que nos estemos despidiendo para siempre”, le dijo Lucía y Manuel se echó a llorar. Madre de dios. Están las drama queen y luego Manuel, que es drama prince.

“Una vez una vidente me dijo que iba a ser el Jesulín de Ubrique de Puerto Real“, dijo Manuel. Manuel es muy de consultar a profesionales acreditados. A mí me dice eso una vidente y se traga la bola de cristal.

Manuel lleva un tatuaje con una arritmia dibujada y Lucía, un colgante a juego, porque son fans de las disfunciones cardíacas.

Total, que todos llegaron a la isla y ahí estaba Sandra haciendo gestos con los brazos, no fuera que el capitán del barco se pasara y acabara dejándolos en el puerto de Algeciras.

Nada más pisar la playa Manuel se puso a llorar. No había nadie en esa playa que no se sintiera incómodo. Lucía miraba para todos lados con un poquito de vergüenza ajena. Manuel no mea, todos los líquidos los elimina por los ojos. A Manuel le dices algo triste y le pones a caminar por un bosque y te apaga un incendio forestal.

Sandra les preguntó a ellos y ellas cuáles eran sus límites, que eran cortitos, y les presentó a la luz de la tentación, que se encenderá cada vez que alguien cruce el límite. Madre de Dios qué tensión. “Va a ser un agobio, una ralladura de cabeza”, dijo Lara. Por eso lo han hecho, muchacha, no para daros tranquilidad.

Y llegó el momento de conocer a las y los solteros. Algun@s destacadas.

“Hostia”, dijo Raúl al ver a las solteras. Ja ja ja ja

“Nosotras somos más guapas”, trataban de convencerse las chicas al ver a sus competidoras.

A Diego le habían llevado una de su videoclip, a la que Lola definió como un “mojón”. Y las dos se engancharon al minuto, como dos chonis peleándose por unas extensiones en oferta.

Isaac: “Todo el mundo me conoce como el lobo”, creo que es porque no se depila y tiene los testículos como el felpudo de un cazador.

Carla: “Soy la mujer perfecta”, eso es, Wonder Woman tiene un poster de Carla en su habitación.

Simone: Es italiano. Habla el español como yo el arameo antiguo.

Tony: Es tal alto que se da en la cabeza con la luna y puede ver a los soldados de Cataluña, de cataaaaa luuuu ñaaaa.

Nahia: “Cuando salgo todos me miran”, dijo. A lo mejor debería probar a no salir en pijama.

Stefany: “Soy adicta a los bolsos y a los zapatos, me considero pija y caprichosa”, dijo. Es psicóloga y muy centrada ella. Vas a su consulta y sales con un trastorno de compra compulsiva.

Mónica: “Todo el mundo me conoce como la diosa de ébano, piernas infinitas”, pero mentía, porque yo le vi los pies al final de las piernas. A lo mejor se desnuda y le llegan las piernas a los sobacos, no sé.

David: “Mis ojos no fallan, sus miradas no mienten”, dijo el tío flipado. Está obsesionado con las cosas oculares. En lo primero que se fija de una mujer no es en las tetas, es las córneas.

Inamol: No es Arias, es más maromo, cago en la leche, Merche.

Susan: “Soy Miss. Mi belleza ha sido inspiración para miles y miles de chicas”, dijo. Millones, decenas de millones, diría yo, de todas las épocas, no te jode. A Nefertiti la inspiró esta muchacha.

Mari: “Soy modelo internacional, aunque soy de murcia”, dijo la muchacha, que llevaba el pelo como si se hubiera cosido tentáculos de calamar.

Jennifer: “Desde pequeña siempre llamaba  la atención por mis ojos verdes y mi pelo rubio”, aseguró y debe ser porque en las tiendas intentaban engañarla con el cambio pensando que era guiri.

Entre las emparejadas y las solteras hubo un intercambio de vaciles y borderías que sólo faltó que les dieran unas navajas y se liaran a mojás allí mismo. Ahí había más tensión que en la goma del calzoncillo de Obélix.

Durante la ceremonia de la colocación de collares de flores, que los solteros les ponen a las emparejadas. La que más triunfó fue Claudia. Acabó con el cuello que parecía una floristería. Claudia estaba encantada, pero a Rubén se sentía como si hubiera dejado un bocata en el suelo y viera llegar una horda de buitres y hienas.

Lola tenía dos collares también. Diego decía que estaba tranquilo, pero temblaba más que una lavadora vieja centrifugando. Marina tenía dos collares y Jesús se cabreó porque ella es “más vistosa” y se esperaba más. Jesús no tiene una novia, tiene un Opel Corsa tuneado con alerones y pintado de color oro.

Es que estas cosas son así… a tu pareja no le ponen ningún collar y te quedas preguntándote si no será tu novia o novio el más feo. Y eso es lo que pasó con Raúl. Ninguna chica le puso un collar.

“Cuando le vean bien de día cambiarán de idea”, dijo Claudia, como si su novio fuera un piso en alquiler que luce más cuando hay sol. Seguro que si le ven con una bolsa en la cabeza también cambian de idea.

La muchacha del videoclip no le puso el collar a Diego por “no amargarle la noche” a Lola, pero Lola se amargó sola. “No me amargas la noche, tranquila que no me la amargas”, dijo, pero con un tono más amargo que una endivia mojada en hiel dentro de un café.

Manuel se puso a hablar de sus collares y… sí, se puso a llorar. Lucía, su novia, le miraba y decía “no, otra vez, otra vez”. JAJAJAJAJAJAJA Este muchacho llora con demasiada facilidad. Hay actores con Oscar a los que les resulta más difícil llorar que a Manuel, que tiene incontinencia lacrimal.

Y comenzó la convivencia.

Yo tengo 27 y claro, quiero una estabilidad, quiero una familia y uno, dos o tres hijos“, le dijo Lara a los solteros, porque su referente en la vida eran las niñas del sigo XV pariendo a los dieciséis y claro, a los 27 ya va tarde. Los solteros, que no quieren más que enterrar el tubérculo en un bancal, la miraban espantados.

“Quiero tener hijos ya, YA, ¡¡¡AHORA!!!”, como método para quitarte de encima a los babosos en las discotecas.

Simone, el italiano, trataba de hablar con las chicas, pero habla tan mal el español que era como si fuera un indio arapahoe. Como pille cacho va a ser complicado: “yo meto querer en cosa tuya oscura, hasta bolas espachurrar”. Y así.

En la villa de los chicos la cosa era diferente, había mucha más soltura. Hugo, de hecho, rompió el hielo y abrió hueco entre las solteras para sentarse él en medio, a lo Jesús Gil en el jacuzzi. “No le voy a cerrar las puertas a ninguna”, dijo

“Me he quedado más tranquilas porque me han dicho las chicas que tenían dudas sobre ponerme el collar”, dijo Raúl, pero se lo dijeron después de que se recogiera el pelo. Le están queriendo decir algo y él no pilla la indirecta.

Unos y otras acabaron metiéndose en la piscina. Empieza el mercado de carne.

Las emparejadas fueron más prudentes y no se pusieron en biquini. Sólo les faltó ponerse un burka de hormigón encima.

“Encontrarte de repente con diez chicas tan despampanantes siempre da un poco de miedo”, dijo Manuel, que lo dejas en una sala con el payaso de It y el muñeco de Saw y se suelta en seguida y les cuenta chistes, pero las chicas despampanantes le dan miedo. La madre de Manuel aún tiene que mirar debajo de su cama y en el armario antes de que él se duerma por si hay chicas buenorras escondidas.

Llegó la primera mañana

“Me ha gustado conocer a Isaac [uno de los maromos] porque al fin y al cabo vamos a pasar mucho tiempo juntos y es bueno conocer a la personas, qué le gusta…”, dijo Marina con una sonrisa bobalicona en la boca. “He notado esa conexión que se nota”, añadió y no hablaba del Wifi.

Lola está con Simone, el italiano, que no caga. Bueno, más que nada porque estaban en la piscina y hacerse pis es arriesgado, caca es un suicidio.

El caso es que llegó la primera elección de citas. Los novios y novias se pusieron a decirse cosas en bajito como en un examen. Era tan infantil que daba vergüenza ajena. ¿Vergüenza de decirles algo? No, vergüenza de llevarles al despacho del director.

CITAS:

Claudia eligió a Toni y Raúl dijo “HOSTIÁ”. Este muchacho está inseguro. Una langosta en una marisquería está más tranquila. Si yo fuera él me iba haciendo el Tinder.

Lara se la dio a Javi. Hugo dijo “lo sabía“. Hugo podría dar clases de videncia en Hogwarts.

Lola se lo puso a Simone. “Espagueti para todos”, dijo Diego, en un alarde de originalidad para meterse con un italiano. El muchacho se cogió un puteo… si los celos se pudieran vender, los de Diego estarían en la sección gourmet. Lola es firme candidata a batir el récord de cuernos rápidos.

Marina escogió a Lobo, un adulto que ni siquiera tiene un nombre de verdad. Lobo le hizo un gestito chulo a Marina y ella se partía de la risa tonta. Si hay que hacer una porra, apuesto por Marina como primera opción.

“Yo no soy tonto y ella menos, la miro y sé que en nuestra mirada hay algo”, dijo Lobo. Y Marina, en lugar de decir nada, dijo “buah”, pero un buah que de fondo se oía un deslizar de tanga. “Vengo a ponerme a prueba”, dijo Marina, como si estuviera opositando a bombero.

Lucía saldrá con Víctor. “Me llevo mejor con otro chico, pero mis compañeras han tenido más afinidad con él”… o sea, que ella también quería a Isaac, pero había quedado con Marina en que se lo quedaba ella. JAJAJAJAJA

Raúl va a tener su cita con Lara. Claudia se hizo la dura, pero no se lo creía ni ella, estaba más cagada que un hipopótamo con diarrea.

Hugo saldrá con Estefani, “por afinidad”. El día que borren esa palabra del diccionario esta gente se bloquea. Es su palabra preferida.

Diego cogió a Jennifer. Adivinad… porque había hablado más con ella.

Jesús se lo dio a Bela. “Físicamente no tiene nada que ver conmigo”, dijo Marina. “Sí, es un cambio a mejor”, dijo Bela. ZASCAZO

Manuel se le puso el collar a Naia, porque es simpática. “Me parece una chica maravillosa”, añadió. El adjetivo le encantó a Lucía. Le encantó como si le hubiera escupido a la cara un leproso.

Y hasta la próxima amigos…

Jorge Sanz se ha quedado en los 80 y sigue pensando que si eres guapa tiene que ligar contigo… lecciones de ‘Ven a cenar conmigo’

El siglo XXI ha llegado, lo que pasa es que hay gente que no mira el calendario. Ya verás qué sorpresa se lleva Jorge Sanz cuando sepa que ya no se llevan las hombreras, que no echan Barrio Sésamo y que no todas las mujeres quieren que él las pretenda.

Y es que el muchacho está concursando (o concursó, porque está grabado) en Ven a cenar conmigo: Gourmet edition, donde no para de cortejar a María Jesús Ruiz, que es Miss y si yo fuera ella estaría hasta los Miss mísimos ovarios del cortejo.

Pero no nos adelantemos, os voy a resumir con humor y mi tontuna habitual lo que pasó en la última edición de Ven a cenar conmigo: Gourmet edition.

La cosa comenzó con los resúmenes y presentaciones de cada uno, empezando por José Antonio Avilés, más conocido como José Luis. “He mentido más que nadie en España…”, aseguró, porque eh, cada uno bate el récord Guinness que le da la gana.

“Quiero la imagen desvirtuada que tienen de mi se cambie“, dijo a continuación, lo que es como si Jack el Destripador confiesa sus crímenes y luego dice que se tiene una imagen desvirtuada de él.

La anfitriona en esta ocasión era María Jesús Ruiz . “Soy buena cocinera, normalmente me dan un aplauso”, aseguró ella, sin especificar quién le da eso, ni para qué, ni si sólo le dan uno y se van.

“Desde que me parió mi madre he sido artista”, nos reveló. El médico aún tiene pesadillas con el bebé ese que le cantaba bulerías mientras lo sostenía boca abajo, sonriéndole y diciéndole que quería la paz mundial.

“Tuve un coqueteo con la telenovela”, nos contó María Jesús. Coqueteo e incluso magreo con la telenovela. Ahí se tocó por debajo de la ropa, porque llegó a ser papel importante en una serie de la que no se acuerda ni la gente que la escribió.

Para el vídeo de presentación se metió en una fuente de Madrid a jugar con el agua salpicando con los pies. En una fuente pública de Madrid. Ahora tiene en los pies hongos, papiloma, dengue, zika, tuberculosis, malaria, fiebre amarilla y hasta fiebre fucsia con lunares blancos.

María Jesús ha sido Miss Arjonilla, Miss Valencia, Miss España y no fue Miss cojones porque no se presentó.

“Me estoy currando mi cena desde hace más de un mes”, aseguró. Pues tiene que estar eso caducadísimo. Va a poner cerdo y lo está cebando ella. María Jesús te invita a cenar de temporada a temporada, para que le dé tiempo a plantar y recolectar los tomates de la ensalada y el algodón del mantel.

De primero había ‘Banderillas Terramar’. Eran almejas sin lavar, con toda la tierra del mar. Ah, no, era una crema de verduras con dos banderillas cruzadas con productos de Huelva: un langostino, pulpo, tomate, calabacín, huevo… productos que sólo encuentras allí.

“Somos lo que comemos”, dijo ella. Vale, María Jesús es un langostino empalado.

Le puso brócoli. Brócoli. Eso es que odia a los comensales. Y no porque no me guste, si no porque hay que ser un desalmado para comerse una verdura que parece un arbolito en miniatura. Están los que deforestan el Amazonas y los que comen brócoli como insensibles a la tala de árboles.

“Soy muy supersticiosa” aseguró y echó sal para atrás. El suelo de la cocina de María Jesús es como una salina. Te mueres ahí y te amojamas. Las cosas que se caen al suelo en la cocina de esta mujer se conservan mejor que una momia.

‘Hojaldre de Solomillo a la Jamuga’ era el principal. “La jamuga es donde suben las mujeres de mi tierra de romería”, aclaró. Y un solomillo de cerdo le recordó a eso. El cerebro de María Jesús hace asociaciones que cuando el LSD se quiere colocar la chupa a ella.

A los solomillos les puso el hojaldre como el que tapa a un muerto con la manta térmica. Le faltó darle un beso de buenas noches después de arroparla.

“Cuando estoy en mi casa siempre estoy cantando canciones infantiles” y cantó Soy una tetera, canción con una coreografía que haría mearse encima a Lola Índigo.

María Jesús sacó del horno el hojaldre tan crudo que se lo das a un japonés y piensa que es sushi.

Pure Poison era el postre. Era una mousse de limón. Los productores de limones de España ahora están buscando en Google dónde vive María Jesús para enviarle un limón bomba por maltratar así a su producto.

María Jesús tenía un exprimidor de diseño de Philippe Starck con el que exprimir un limón es como hacerle un pajote a un caballo. Luego el postre llevaba leche condensada. Normal. El caso es que le echó tanto dulce que los productores de azúcar van a ponerle una bomba a los productores de limones para protegerla.

Jorge buscaba la casa de María Jesús como un borracho busca la suya, pero con más zozobra. Se presentó con una mochila de camuflaje, militar, por si le tocaba irse de guerrillas en cualquier momento.

María Jesús tiene en el jardín una piscina de las de plástico. El lujo asiático se filtraba por los resquicios de esa piscina. Eso es vivir a tope. En Emiratos Árabes es de lo que más se compra.

Avilés llegó e intentó saltar por la ventana para entrar como si viniera a cenar desde Europa del Este.

De aperitivo María Jesús había puesto unas patatas a la andujareña, que eran patatas fritas ensartadas en palos como si las odiara. Vlad el Empalador trataba con más cariño a sus prisioneros que María Jesús a sus patatas. Y también había de aperitivo tortilla de patatas. Y cóctel de gambas, que tenía que haber sido cóctel de patatas porque no había suficientes patatas.

Demasiada comida. Y luego quería darles de cenar. Sólo le faltaba tener una casita de chocolate y un horno con Gretel dentro.

Hice magisterio por francés y después psicopedagogía“, aseguró María Jesús, que tiene más estudios que un catedrático.

José Antonio y Ana María se fueron a cotillear por la casa. Jorge se puso a tocar la armónica, literalmente a tocarla, porque las notas salían de ese instrumento como arrastrándose hacia la muerte: tristes.

María Jesús tenía en el salón la corona de Miss. Bueno, una corona de plástico de bazar chino.

“Los actores en los guiones apuntan cosas graciosas, a ver si ha puesto algo de su nuevo novio”, dijo Avilés encontrando un libreto. Sí, los actores en los guiones escriben el pin de su tarjeta de crédito. El Señor de los Anillos lo escribió Tolkien en un libreto de la obra de Navidad del colegio.

Llegó el principal. Avilés lo olisqueaba que lo mismo huele una crema de verduras que te encuentra droga en una maleta.

Ana María no ha probado la crema de verduras, que me ha costado dos horas hacerla”, dijo María Jesús, que si fuera cocinera la gente en el salón moriría de inanición esperando a que ella les sacara el primer plato. Dos horas en una crema de verduras. Le encargas una ensaladilla rusa y heredan la elaboración sus hijos.

“La corona este no es buena, es una réplica“, dijo María Jesús, porque no lo sabíamos. Estaba la Reina Isabel II envidiosa, porque no le rentan sus joyas al lado de las de la Marichús.

Yo ya estoy en la historia, porque fui Miss España en 2004“, dijo María Jesús, subida en un pedestal que sujetaba su ego. En los libros de Historia del colegio han quitado la mierda esa de Felipe II y han puesto un dibujo para colorear de María Jesús con su corona.

Y llegó el momento añejo de Jorge Sanz. Hay muchachos de cincuenta que tienen las hormonas como cuando tenían quince años y me da la sensación de que siguen viviendo en los ochenta. Hay gente para la que el feminismo es como los extraterrestres: está por llegar y no acaban de creérselo.

Jorge se pasó la velada tirándole la caña a María Jesús. ¿La parte del cebo y el anzuelo? No, le tiró la caña entera, con el palo, el carrete y hasta el barco. Sutil, le preguntó: “¿Estás casada o tienes novio?”. A bocajarro.

Y cuando Avilés le hizo ver lo bruto de esa pregunta, Jorge Sanz se excusó como si estuviera interpretando a un gañán, que no galán, de comedia tipo Hostal Royal Manzanares, pero sin Royal ni nada, Hostal Gañán Manzanares. 

“Yo no puedo evitar estar con una chica tan guapa… Tú no, porque eres una señora, [le dijo a Ana María] pero con María Jesús, que es muy guapa, cómo no le voy a dar dos pases de pecho ¿cómo no voy a hacer yo eso? “, dijo Jorge Sanz. El autocontrol es el animal mitológico favorito de Jorge Sanz.

Ana María puso cara de que no le importaba el comentario de que ella es una señora y no puede recibir requiebros. Que no le importaba que no sabía si matar a Jorge con el cuchillo de carne o con la cucharilla de postre, para hacerle sufrir más.

Me gusta ligar por deporte, porque llevo haciéndolo treinta años“, añadió Jorge. A cualquier cosa le llaman ligar. Es como si yo digo que llevo 30 años echando carreras con Usain Bolt; no quiere decir que le haya ganado.

En fin… sigamos.

“Te hace falta sal por detrás porque tienes mala energía”, le dijo María Jesús a Avilés y lo saló como a un jamón malo. María Jesús usa la sal para todo. María Jesús la lepra la cura con sal.

“¿Yo mala energía?”, dijo Avilés, que tiene un aura más negra que la boina de contaminación de Madrid. Avilés funde bombillas según pasa de la mala energía que tiene. Los protones tienen una carga eléctrica positiva, los electrones tienen una carga eléctrica negativa. Los átomos de Avilés sólo tienen electrones.

“No puedo con el queso, no puedo”, decía una y otra vez Ana María, porque el queso es su kriptonita. “El queso se funde y se va por todos sitios”, dijo María Jesús, que piensa que una fondue es como el desastre del Prestige.

Y llegó el postre. “Todo entra por el ojo”, dijo María Jesús, como si estuviera poniendo título a una película porno centrada en el sexo anal.

La hierbabuena del cóctel de limón estaba más mustia que Bob Esponja en el desierto.

Avilés se puso a hacer ruido con la pajita y el sorbete cada vez que Ana María intentaba hablar y fue una de las escenas mejores que he visto en mi vida. Ahora necesito interrumpir a Ana María sorbiendo. Por favor.

La sorpresa final era responder a unas preguntas que se había apuntado en unas tarjetas.

“¿Qué harías en un día libre, en el que no hubiera reglas?” era una de las preguntas. “Estar en mi casa, en mi hogar”, respondió Ana María, que es una salvaje. Cuando podía, Sid Vicious se quedaba también en su casa, cuidando de Ortega Cano.

La fiesta era vestirse de Miss con unos aperos que había en una caja. Se echaron al cubo de la ropa y las pelucas como buitres a una oveja muerta.

Y luego hicieron una “conocida y célebre” carrera de glúteos. Claro, en el funeral de mi abuelo hicimos lo mismo, porque eso se hace siempre. Las abuelas no lo dicen, pero no se rompen la cadera al caerse, es haciendo “conocidas y célebres” carreras de glúteos en lugar de jugar al cinquillo.

Avilés se echó a la alberca de plástico. Después de salir de la piscina Avilés metía barriga que se dejó el intestino delgado en intestino desnutrido. Avilés tiene los abdominales hacia dentro, de ejercitarlos para meter tripa.

Total, que Ana María le puso de nota a María Jesús un 5. Avilés le puso un 5. Jorge un 8. Y un piso en Alcorcón, si se deja.

Patético en grado sumo: Ana María Aldón finge que no sabe lo que es un condón en ‘Ven a cenar conmigo’

Ana María, oh, la sorpresa hecha carne… (FOTO: TELECINCO)

Que la tele es espectáculo y show y esas cosas lo saben aquí y en la Conchinchina, que es una parte de China donde hay muchas conchins, como todo el mundo sabe.  Pero de ahí a hacerse la tonta como si te acabaras de caer de un guindo de doscientos metros de altura hay un trecho largo.

Es lo que hizo Ana María Aldón en Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition (Telecinco), donde concursa con gente como María Jesús Ruiz, Jorge Sanz y José Antonio Avilés, que convierte cualquier programa de Gourmet a Kebab caducado.

El caso es que aprovechando que Avilés se iba a la cocina a comerse todo lo que debería estar sacando a la mesa, los invitados se fueron a cotillear a su cuarto, como si hubiera sido una cosa espontánea y no una de las partes del programa. Es como si pagas a la cajera del DIA después de pasar la compra como si fuera una idea loca que se te acaba de ocurrir.

El caso es que llegaron a la habitación, que tenía menos muebles que la casa de una zarigüeya y María Jesús dijo deslumbrada “¡Menudo privilegio!”. Uy, sí, había una cama. Esta mujer duerme sobre cuatro piedras y se tapa con un saco de cebollas que robó en una frutería paquistaní.

Lo único que decoraba la habitación era una foto de Avilés desnudo, enseñando el culo. Ni que fuera Cristina Pedroche, que no tiene fotos con ropa. Imaginaos que eso se pone de moda y vais a casa de Federico Jiménez Losantos, por ejemplo.

En la mesita de noche (a María Jesús no apoyar las cosas encima de una caja de cartón le debió parecer un lujo) había un neceser, oh, qué casualidad. María Jesús Aldón se tiró a abrirlo como los de La casa de Papel cuando ven una hucha.

“No abras eso por dios, qué asco, qué asco, metedlo todo ahí no toquéis nada“, decía Jorge Sanz haciendo arcadas, como si estuvieran abriendo un cubo de residuos biológicos de un hospital.

Entonces era cuando Ana María sacaba un condón y poniendo cara de acabar de salir de un convento interna desde los seis años decía: “Esto es un chicle ¿quieres un chicle?”.

NO SE LO CREE NI ELLA. Patético a más no poder. La mujer abrió el condón con una maestría y una rapidez de no haber visto nunca uno, no te jode. Y luego lo desplegaba con una soltura que sólo le faltó ponerlo con la boca en el picaporte de la puerta.

“Me ha impactado”, decía después. “No eran chicles, eran preservativos, yo me he quedado…”, añadía, poniendo cara de mucha sorpresa. Joder… Ana María Aldón piensa que el satisfyer es para quitar las pelotillas de la ropa.

“Qué asco, pero bueeeeno”, decía haciéndose la pura María Jesús. Yo no sé como estas dos mujeres no tienen 15 hijos cada una. Creo que el único método anticonceptivo que conocen es ponerse un ladrillo entre las piernas. Estas muchachas ven una paloma y se apartan, porque piensan que así es como se tienen los hijos, a base de anunciaciones.

Que Ana María pretenda hacer pensar que nunca había visto un condón y que los confunde con chicles es como girarse a la cámara y decir: “Pienso que sois todos idiotas y que os vais a tragar cualquier mentira”.

Lo que hay que ver…