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Quiénes fueron… Tom Sayers y John Heenan: disputaron el primer campeonato del mundo de boxeo

Representación de la época del combate entre Sayers y Heenan (WIKIPEDIA).

Alguna vez me habréis leído decir que el deporte que mejores historias deja es el boxeo (quizá también el ciclismo). Hoy os voy a traer una de ellas, la del que se considera el primer campeonato del mundo de boxeo o, en otras palabras, el combate Sayers-Heenan.

Primero os hablaré de Tom Sayers (Brighton, Inglaterra, mayo de 1826). Albañil de profesión, dejó su oficio para dedicarse al boxeo con puños desnudos, ilegal pero tolerado, en el año 1849. Pese a medir 1,73 y pesar menos de 70 kilos, Sayers fue convencido por su manager para pelear con pesos pesados. Pese a la diferencia de tamaño, ganó numerosos combates y se convirtió en campeón y mejor boxeador de Reino Unido.

Al otro lado del Atlántico nació John Camel Heenan (Watervliet, Nueva York, mayo de 1834). Con 1,87 de estatura y más de 86 kilos de peso, Heenan fue descubierto por el entrenador inglés John Cusick, que le encontró un trabajo de guardaespaldas/matón y lo enfocó al boxeo. Se convirtió en campeón de Estados Unidos tras la retirada del anterior, y en 1859 desafió al campeón del otro lado del océano, Tom Sayers, a un combate que se celebraría en Inglaterra. Heenan llegó a Liverpool a bordo del buque ‘Asia’ un 16 de enero de 1860.

Tom Sayers, vestido muy elegantemente en 1860 (WIKIPEDIA).

Aunque no era oficial, por ser ilegal, este combate se consideró en el primer campeonato internacional de boxeo de la historia. La expectación que generó fue enorme. La pelea se disputó en Farnborough, Hampshire, el 17 de abril de aquel 1860.

Pese a ser ilegal, en el combate se dieron cita numerosos parlamentarios, aristócratas, actores, autores, deportistas… en total, se estima que 2.000 personas se dieron cita en el lugar del combate. El favorito era el estadounidense por una mera cuestión física: era más joven, más alto y más fuerte.

Al poco de empezar, los dos púgiles se lesionaron: en el sexto asalto, Sayers recibió un golpe en el brazo derecho que lo lastró para el resto de la pelea, mientras que Heenan, en el séptimo round, sufrió una herida en el ojo derecho que le impedía ver por él. En el asalto 33, el americano tenía ya los dos ojos casi cerrados por los golpes del inglés. En el 37º asalto se produjo una invasión del ring tras una acción de Heenan sobre Sayers, empujando su cabeza contra una de las cuerdas.

Así de amenazador era el aspecto de J. C. Heenan (WIKIPEDIA).

La pelea se pudo reanudar y siguió durante cinco asaltos más, hasta que la policía llegó y todo el mundo salió huyendo. La pelea había durado 2 horas y 47 minutos. El árbitro declaró el combate nulo, pese a las protestas de Heenan, que decía que el público había intervenido justo cuando iba a noquear al inglés (extremo que alguna crónica de la época confirma), y las quejas de Sayers, que decía que Heenan estaba casi ciego y había recibido más que él.

Heenan pidió un combate de revancha, pero la lesión del brazo de Sayers lo evitó. Así, ambos recibieron sendos cinturones de campeón. De hecho, acabaron haciéndose amigos, se asociaron e hicieron un tour por toda Gran Bretaña. En julio de ese año, Heenan regresó a América, donde fue recibido como un héroe y recibió un premio de 10.000 dólares, fruto de una recaudación popular.

Curiosamente, tres años después, Heenan regresó a Inglaterra para pelear con el mejor púgil inglés de entonces, Tom King. En la esquina de Heenan, como entrenador, no estaba otro que su amigo Tom Sayers. Desgraciadamente, la cosa acabó mal. Heenan perdió el combate ante King, y aseguraba haber sido drogado. Acusó a Sayers de no prepararle convenientemente y de negligente, y no se volvieron a hablar más.

Tom Sayers murió el 8 de noviembre de 1865, con 39 años de edad, debido a la diabetes, la tuberculosis y el alcoholismo. Heenan estaba en Inglaterra pero no acudió a su funeral. Miles de personas acudieron al entierro de Sayers, que reposa en el célebre cementerio londinense de Highgate, en una conocida tumba en la que está esculpida una estatua de su perro mastín Lion.

Por su parte, John Camel Heenan regresó a Estados Unidos ese mismo año, se casó y se metió en el negocio de las apuestas. Ocho años después contrajo tuberculosis y murió en Wyoming el 28 de octubre de 1873.

Espero que os haya gustado la historia. Hasta el jueves.