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Quién fue… George Hackenschmidt: uno de los padres del ‘wrestling’

Hackenschmidt, en 1905 (WIKIPEDIA).

Hackenschmidt, en 1905 (WIKIPEDIA).

Vamos a cerrar la semana con uno de esos personajes pioneros que tanto asoman a este blog. El de hoy es uno de los padres de la lucha libre, y además, fue un tipo que puso en práctica algunas técnicas que se usan hoy en día. Es George Hackenschmidt.

El día 1 de agosto de 1877 nacía en Dorpat, provincia de Livonia, Imperio Ruso (hoy Tartu, Estonia), Georg Karl Julius Hackenschmdit. Su padre era un alemán del Báltico y su madre pertenecía a la minoría sueca en Estonia. Desde muy niño, el protagonista de hoy presentó ua especial pasión por la actividad física, apoyada en unas características morfológicas heredadas, al parecer, de su abuelo materno.

Practicó con éxito ciclismo, gimnasia, natación, atletismo, salto y levantamiento de peso. Siendo muy joven era capaz de levantar 125 kilos con una mano o saltar 100 veces seguidas sobre una mesa con los pies atados.

En 1895 se trasladó a la ciudad de Reval (hoy Tallin, capital de Estonia) y empezó a trabajar de aprendiz de herrero. Se apuntó al club de ciclismo de la ciudad, pero empezó a tener sus primeros contactos con la lucha libre y la lucha grecorromana. En 1898 se trasladó a San Petersburgo y allí también se hizo socio de un club de atletismo. Su entrenador vio su enorme potencial y le convenció de que podría ser el hombre más fuerte del mundo y una estrella de la lucha. Así, luchó y ganó su primer combate en abril de 1898. Esta temprana carrera se vio interrumpida por su compromiso con el servicio militar. Formó parte del Regimiento Preobrashensky, la guardia personal del zar.

Cinco meses después dejó el ejército y siguió con su carrera de luchador, ganando torneos por todo el Imperio Ruso. En 1901 ganó dos torneos internacionales en París, y en 1903 se fue a Inglaterra para hacer una gira… y allí se quedaría.

Pronto, los combates de Hackenschmidt empezaron a ganar popularidad. Fue bautizado como ‘The Russian Bear’ (‘el Oso Ruso’) y tanto mujeres como hombres se rindieron a su fortaleza y a su buena educación, lo que le hizo relacionarse con las altas esferas de la sociedad londinense, siendo buen amigo del mago Harry Houdini o del autor George Bernard Shaw. Hackenschmidt llenaba teatros (que era donde se celebraban sus combates), como el 30 de enero de 1904, cuando un atasco monumental paralizó Londres debido a la enorme afluencia de público a un combate entre Hackenschmidt y un turco llamado Ahmed Madrali, que sólo duró 2 minutos (lo que necesitó el estonio para acabar con su rival).

Hackenschmidt, luciendo musculatura en 1900 (WIKIPEDIA).

Hackenschmidt, luciendo musculatura en 1900 (WIKIPEDIA).

Hackenschmidt fue un pionero porque fue el primero en introducir técnicas como ‘el abrazo del oso’. A nivel de entrenamientos, también fue un innovador, puesto que inventó la sentadilla posterior o ‘hack squat’, en la que el gimnasta levanta la barra con pesas sujetándola por la espalda. Sus métidos eran también muy peculiares para su época, porque era prácticamente vegetariano y la base de su alimentación eran las frutas, los frutos secos y las verduras crudas, con una mínima ingesta de carne o huevos y nula de café, alcohol o tabaco. Eso sí: cada día bebía más de cinco litros de leche.

Hackenschmidt fue el protagonista de una de las rivalidades deportivas más conocidas de principios del siglo XX, la que le enfrentó al estadounidense Frank Goth. El 3 de abril de 1908 se enfrentaron por primera vez en Chicago. El estonio tuvo problemas para entrenar y posteriormente, se quejó de que Goth se había untado en aceite para hacer más difícil los agarres a su rival. Sea como sea, Hackenschmidt fue derrotado por primera vez en su vida.

Hubo una revancha, que tuvo lugar de nuevo en Chicago el 4 de septiembre de 1911. Este combate estuvo también envuelto en polémica, porque durante sus entrenamientos, el ‘sparring’ de Hackenschmidt lesionó al estonio en la rodilla. En su momento, se dijo que este ‘sparring’ estaba a sueldo de Goth. Al igual que en el primer combate, la victoria fue para el estadounidense.

De regreso en Londres, Hackenschmidt se casó con una francesa y en 1949 adquirió la nacionalidad británica. Siguió compitiendo algunos años y escribió numerosos libros sobre educación física, materia en la que se especializó como maestro tras su retirada. Mantuvo su forma física durante toda su vida. Con 56 años era capaz de saltar 10 veces seguidas sobre un banco de 1,35 metros, y con más de 80 aún corría 11 kilómetros en 45 minutos, podía levantar 70 kilos en el banco y saltaba 50 veces sobre una silla una vez a la semana.

George Hackenschmidt vivió hasta los 90 años. Falleció el 19 de febrero de 1968 en Hospital St. Francis de Dulwich, Londres, e incinerado después.

Espero que os haya gustado esta historia. Hasta el miércoles.

Atuendos para la historia: las máscaras de lucha libre, el otro símbolo de México

Máscras mexicanas de lucha (WIKIPEDIA).

Máscras mexicanas de lucha (WIKIPEDIA).

Pues ya sabéis que en este blog, por regla general, no hablo de lucha libre, porque su consideración de deporte no está muy clara. Hemos hablado del tema en alguna ocasión. Pero ya sabéis que me gusta saltarme mis propias reglas y hoy vamos a hacer una excepción, otra vez. Vamos a hablar de las máscaras de lucha libre mexicana.

Este curioso elemento, curiosamente, no tiene su origen en México, sino en Estados Unidos. Aunque el uso de máscaras se puede relacionar en México con la civilización azteca, su uso en la lucha libre data de la década de los años 30. ‘Cyclone’ McKay, un luchador estadounidense, se puso en 1933 en contacto con Antonio Martínez, un mexicano dedicado a la confección de botas para boxeo. Su petición era singular: le pidió al artesano que le creara una máscara.

Tras un par de intentos, Antonio Martínez logró confeccionar una máscara de piel que se ajustaba como un guante al rostro del luchador. Dicen sus herederos que Martínez tomó 17 medidas (al parecer, secretas) de la cabeza de McKay y elaboró así la primera máscara de lucha libre. El siguiente paso fue que McKay empezó a pelear en México y su personaje enmascarado se convirtió en un ídolo de la afición mexicana. A partir de ahí, fueron muchos los luchadores que adoptaron la moda de llevar una máscara.

La máscara, además, se convirtió en elemento fundamental de la ‘personalidad’ del luchador, hasta el punto de que su identidad permanece secreta. La máscara se convierte en un elemento fundamental de este espectáculo, hasta el punto de que su pérdida (que un rival se la quite a otro) significa el retiro del luchador. Otros, ni siquiera eso. ‘El Santo’, el luchador más legendario de México, sólo se dejó ver sin máscara a muy avanzada edad y cuando murió, fue enterrado con ella.

Tanta es la fama de las máscaras de lucha libre que se han convertido en un símbolo más de México, siendo un ‘souvenir’ más. Su popularidad, además, ha crecido en los últimos años.

Hasta mañana.