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Quién fue… José Nasazzi: el primer dueño del bastón que marca al otro campeón del mundo

José Nasazzi, con la camiseta celeste de Uruguay (WIKIPEDIA).

José Nasazzi, con la camiseta celeste de Uruguay (WIKIPEDIA).

En los sucesivos viernes en los que toque fútbol vamos a aproximarnos un poco a historias relacionadas con la Copa del Mundo, que está a la vuelta de la esquina, como bien sabéis. Hoy os hablaré de un jugador cuyo nombre ha salido en un par de ocasiones y del que siempre he querido hacer un artículo. El problema es que no es que tenga una vida realmente azarosa, pero me sirve como excusa para contaros otra cosa, bastante divertida, que también alguna vez hemos comentado de pasada. ¿Quiénes son los protagonistas? Pues José Nasazzi y su bastón.

Nacido en Montevideo, Uruguay, el 24 de mayo de 1901, José Nasazzi Yarza era hijo de Giuseppe, un italiano de Milán, y María, llegada a América desde el País Vasco. Empezó a jugar al fútbol de manera profesional en 1918, en las filas del Lito. Dos años después se fue al Bella Vista, donde pasó diez años. En 1933 fichó por el Nacional y allí se retiró en 1937.

Pero más allá de su desempeño como jugador de club (ganó dos Ligas), Nasazzi es famoso porque capitaneó, en 1930, a su selección en el primer Mundial de la historia, disputado precisamente en Uruguay. Y como bien sabéis, los anfitriones lograron alzarse con el primer trofeo y José Nasazzi, como capitán, fue el primero en levantarlo.

Nasazzi, apodado ‘el Mariscal’ por sus dotes de mando en la defensa y que acabó su carrera sumando dos medallas de oro olímpicas y cuatro Copas de América, fue entrenador tras su retiró, en concreto de la selección urugaya, a la que dirigió entre 1942 y 1945. Falleció en Montevideo el 17 de junio de 1968. El estadio del Bella Vista lleva su nombre.

Pero el nombre de José Nasazzi sigue vigente por una cosa muy curiosa, un trofeo no oficial (e inexistente como tal) que, creedme, es bastante divertido de seguir: el Bastón (o Batuta) de Nasazzi.

¿De qué se trata? ¿Cuáles son sus normas? Pues muy sencillo. El primer campeón del Bastón de Nasazzi fue, obviamente, Uruguay. A partir de ese momento, cada vez que Uruguay jugara un partido reconocido por FIFA, pondría en juego el Bastón. Si ganaba o empataba, lo mantenía. Si perdía, la Batuta pasaba a manos del ganador. Para que nos entendamos: es el mismo mecanismo del boxeo y los cinturones de campeón.

Así, las cosas, cuando ganó Uruguay el Mundial de 1930, el 30 de julio de aquel año, se hizo con el Bastón. Lo ostentó durante 403 días, ya que el 6 de septiembre de 1931, los uruguayos perdieron ante Brasil en un torneo amistoso. Brasil, nueva poseedora del Bastón, lo tuvo en sus manos 994 días… y lo perdió a manos de España. El 27 de mayo de 1934, en el Mundial, España derrotó a Brasil por 3-1, convirtiéndose en el primer equipo europeo en poseer la Batuta de Nasazzi. Por desgracia, el honor duró poco: los cinco días que transcurrieron hasta el partido de cuartos de final del Mundial, ante Italia, el 1 de junio. El día anterior jugaron y hubo empate a uno, pero como en aquella época no había tandas de penalti, al día siguiente se jugó un replay en el que los transalpinos ganaron 1-0 y se quedaron el bastón. 166 días después, el 14 de noviembre del 34, Italia perdió en Wembley 3-2 e Inglaterra lograba el bastón. Luego Escocia, Gales, de nuevo Inglaterra, Escocia, otra vez Inglaterra, Yugoslavia, Italia, Suiza, Hungría… y así hasta el año 2014.

Uruguay, en 1926. Nasazzi es el primero por la izquierda, en la fila de los agachados (WIKIPEDIA).

Uruguay, en 1926. Nasazzi es el primero por la izquierda, en la fila de los agachados (WIKIPEDIA).

En la actualidad, el Bastón de Nasazzi está en poder de Rusia. Lo posee desde el 13 de noviembre del año pasado, cuando derrotó a Corea del Sur por 2-1 en un amistoso, que a su vez lo habían logrado cuatro días antes en un amistoso ante Suiza. El pasado 5 de marzo salió airoso de su primera defensa del título, derrotando por 2-0 a Armenia. La próxima tendrá lugar el 26 de mayo en Moscú ante Eslovaquia. Si ganan, lo defenderán el 31 de mayo, en Oslo ante Noruega. Y si vencen los rusos, se jugarán la Batuta de nuevo el 6 de junio en Moscú ante Marruecos… y luego llegará el Mundial. Estaremos pendientes.

Os diré que Brasil es la selección que más veces ha ostentado el Bastón (10), seguida de Inglaterra y Argentina (9), Alemania y Uruguay (8), Fracia, Italia, Países Bajos, Suecia y España (6). España lo ganó en 1934, en 1961, en 1981, en 1986, en 1990 y en 2012 (lo recuperamos en la final de la Eurocopa, ante Italia; lo perdimos justo 365 días después, en la final de la Confederaciones ante Brasil. Como curiosidad, comentaros que el Bastón de Nasazzi lo han ostentado países tan exóticos como Zimbabue o las Antillas Holandesas. Si queréis profundizar más, os recomiendo la web francesa www.nasazzi.com.

Además del Bastón de Nasazzi, hay otra ‘competición’ parecida, que es el Unofficial Football World Championship. Surge del periodista de la prestigiosa revista británica FourFourTwo Paul Brown. Se diferencia de la Batuta de Nasazzi en que en este sí se cuentan los resultados en prórrogas y tandas de penalti y en que la cuenta comienza desde aquel Escocia-Inglaterra de 1873. Según este campeonato (web aquí), la actual campeona es Uruguay. El 30 de mayo defenderá el título en Montevideo ante Irlanda del Norte. España ha sido siete veces campeona según este sistema.

Os dejo con un vídeo del mítico Nasazzi, en un homenaje al Uruguay de su generación:

Espero que os haya gustado. Feliz fin de semana.

Quién fue… Héctor Castro, ‘El Divino Manco’

Héctor Castro (WIKIPEDIA)

Héctor Castro (WIKIPEDIA)

Hace ya casi un año que os hablé de Robert Schlienz, aquel jugador que logró ganar un par de Bundesligas pese a haber sufrido varias heridas graves de guerra y un accidente que le costó el brazo. Decía en aquel artículo, erróneamente, que Schlienz era el único internacional con una discapacidad de este tipo. En los comentarios, el lector brodie me corregía con razón y puso sobre la mesa el nombre del protagonista de hoy, al que rindo homenaje: Héctor Castro.

Nacido de padres gallegos en Montevideo el 29 de noviembre de 1904, Héctor Castro se inició en el fútbol en las calles, como tantos grandes jugadores sudamericanos. Empezó a trabajar a los 10 años de edad, con tan mala suerte de que a los 13, sufrió un accidente laboral. Una sierra eléctrica le cortó el brazo derecho unos centímetros por debajo del codo.

En condiciones normales, ahí habrían acabado los sueños futbolísticos de Castro. Pero el joven Castro no se resignó y siguió adelante con su sueño de ser jugador: condiciones no le faltaban, pues era habilidoso, rápido, peleón, incordiante… Así, antes de cumplir los 17 años ya jugaba en el Club Atlético Lito. Sólo dos años le bastaron para que uno de los grandes del fútbol uruguayo, el Nacional, se fijara en él y lo contratara. Tenía 20 años.

En su primer año, Nacional ganó la Liga. Sus actuaciones le valieron una convocatoria con la selección uruguaya, con la que jugó en la Copa América de 1926 y en los Juegos Olímpicos de 1928. Cuatro años antes, los charrúas se habían colgado el oro. Castro se incorporaba a un equipo nacional que contaba ya con algunos de los legendarios jugadores que jugarían el primer Mundial, entre los que estaban el viejo conocido por los lectores José Leandro Andrade o el mítico José Nasazzi, el primer gran defensa sudamericano.

En la cita olímpica de 1928, Uruguay reeditó su medalla de oro. Pero lo mejor estaba por llegar. Uruguay acogía en 1930 el primer Mundial de la historia. Los anfitriones debutaban el 18 de julio de 1930 ante Perú. Era el primer partido mundialista de la historia de Uruguay y era el primer partido de la historia del Estadio Centenario de Montevideo. Gracias a un tanto en el minuto 65, Héctor Castro se convertía en el autor del primer gol mundialista de la historia de Uruguay y en el primer jugador en marcar en el Centenario.

Fue avanzando el torneo y llegó la final, que enfrentaba a Uruguay y a la Argentina de Guillermo Stábile. El once de los celestes pasaría a la historia: Ballesteros; Nasazzi (c), Mascheroni; Andrade, Fernández, Gestido; Dorado, Scarone, Castro, Cea e Iriarte. Abrió el marcador Dorado, empató Peucelle para Argentina y el ‘pichichi’ Stábile le daba la vuelta al marcador antes del descanso. En la reanudación, marcaron Cea (del que se dice fue el primer campeón del mundo español, ya que nació en la provincia de Pontevedra) e Iriarte y en el minuto 89, el joven manco Héctor Castro, de cabeza y a centro de Dorado, firmaba el definitivo 4-2. Castro había marcado el primer y el último gol de Uruguay en aquella inolvidable primera Copa del Mundo.

Castro se hizo muy famoso, no sólo por sus hazañas futbolísticas, sino por su discapacidad. En vez de considerarlo un hándicap, Castro hizo de su minusvalía una ventaja, usaba su brazo mutilado con destreza para ganar saltos y balones divididos, no dudando en usar el muñón para ‘golpear’ a los rivales. Por todo ello, en su país se le empezó a conocer con el sobrenombre de ‘El Divino Manco’.

Dos años después del Mundial, fichó por el Estudiantes argentino, para regresar una temporada después al Nacional, donde se retiró en 1936, tras haber ganado una Copa América y dos Ligas más. En total, jugó 25 partidos con la celeste y marcó la nada despreciable cifra de 18 goles.

Apenas unos años después de su retirada, en 1939, Castro se hizo con el puesto de entrenador de Nacional, cesando en 1943, tras ganar cuatro Ligas consecutivas. Permaneció unos años sin entrenar hasta que regresó en 1952, logrando de nuevo otra Liga. Y en 1959 consiguió ser seleccionador uruguayo, pero el 15 de septiembre de 1960, con 55 años de edad, un infarto de miocardio acababa con su vida, la de un chico de Montevideo al que una sierra mecánica no le impidió llegar a lo más alto en el mundo del fútbol.

Os dejo con un documental sobre el primer Mundial, remasterizado por FIFA. Merece la pena verlo:

Buen fin de semana.