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Quién fue… Izidor Kürschner, el padre del ‘jogo bonito’

Izidor_Kurschner_1932Los que seguís esta bitácora desde hace tiempo, sabréis que en términos de fútbol, Hungría fue una superpotencia a principios del siglo XX y hasta bien entrado este. Hoy os voy a traer a un personaje poco conocido quizá, pero que su contribución al fútbol fue mucho más importante de lo que pueda parecer. Es Izidor Kürschner.

Las primeras noticias de Izidor Kürschner proceden de 1904, su año de debut como profesional. Se cree que nació en 1885 en Budapest y se sabe que era de origen judío. De hecho, su primer equipo fue el MTK de Budapest, que es el (tradicional) equipo de los judíos húngaros. Kürschner jugaba de lateral izquierdo o mediocentro defensivo. Suplía su 1,67 y su escasa envergadura física con una visión de juego impropia para la época. Tenía una capacidad de anticipación que le convirtieron en uno de los más destacados jugadores de aquel MTK, que ganó dos Ligas (1904 y 1908) y las tres primeras Copas Húngaras de manera consecutiva (1910, 1911 y 1912). De hecho, fue internacional cinco veces entre 1907 y 1911.

Kürschner se retiró a los 28 años y a los 32 empezó a entrenar. Su primera experiencia fue en el MTK, pero al año siguiente se fue Alemania para entrenar al Stuttgarter Kickers, donde en dos temporadas ganó el título regional una vez. En 1920 llegó su primer gran puesto, cuando fichó por el Núremberg, que en aquella época era uno de los mejores equipos alemanes y que competía por el campeonato nacional. En este equipo bávaro disputó sólo la fase final del campeonato y lo ganó. Cuando acabó la temporada, lo contrató el Bayern de Múnich. Kürschner no logró clasificar a los muniqueses para la fase final y de nuevo el Núremberg lo fichó para el play-off. Lo metió en la final ante el Hamburgo pero la final quedó desierta tras dos empates.kurschner-izidor

Al año siguiente fichó por el Eintracht de Frankfurt, al que hizo campeón regional. En 1923 cambió de país y se fue a Suiza, donde entrenó al Nordstern de Basilea, un equipo recién nacido al que aupó a la primera división helvética. Su papel en Basilea lo llevó a la selección olímpica de Suiza. Iba a formar parte de un equipo de tres técnicos, junto a los ingleses Teddy Duckworth y Jimmy Hogan, para preparar a la selección de cara a los Juegos de París.

Esta etapa fue clave porque de Duckworth y de Hogan aprendió nuevas técnicas y tácticas procedentes de Inglaterra. Además, Suiza logró la plata, sólo siendo superada por Uruguay. Tras los Juegos, entrenó brevemente al Schwarz-Weiss Essen alemán y en 1925 se fue al Grasshoppers de Zürich. En el equipo de los ‘saltamontes’ se consagró como técnico. Logró en nueve años tres Ligas y cuatro Copas. Aún hoy es el segundo entrenador más exitoso de la historia del Grasshoppers.

Fue en los años 30 cuando decidió cruzar el charco. En marzo de 1937 llegó a Brasil y en abril de se hizo cargo del Flamengo de Río de Janeiro y allí fue donde implantó las ideas que había ido acumulando en Europa: más control, más toque, menos ataque alocado. Importó el entrenamiento sin balón y el sistema WM (3 defensas, 2 mediocentros defensivos, 2 mediapuntas y 3 delanteros. Un 3-4-3 que quizás os suene de algo…). Este sistema de juego, nacido en 1920 de la mano del entrenador del Arsenal Herbert Chapman, sustituía al 2-3-5 y demostró ser más efectivo que éste. Dori (como fue bautizado en Brasil) Kürschner asesoró a los técnicos de la selección brasileña con sus nuevas tácticas, que llevaron a Brasil al tercer puesto del Mundial de 1938. Era el origen del ‘jogo bonito’ que convertiría a Brasil en el más exitoso equipo internacional de la historia.

Pese a sus ideas revolucionarias, fue despedido del Flamengo tras perder un derbi ante el Vasco de Gama. En 1939 entrenó al Botafogo, donde estuvo otra temporada. Pero cayó enfermo, al parecer a causa de un raro virus, que acabó con su vida en 1941, con 56 años de edad.

Probablemente, nunca sería consciente de la importancia de su legado. Sea como fuere, vaya desde aquí el homenaje de esta bitácora al hombre que llevó a Brasil el ‘jogo bonito’. Que paséis un buen fin de semana.