Entradas etiquetadas como ‘boston red sox’

Quién fue… Jimmie Foxx: murió atragantado… un año después de que a su mujer le pasara lo mismo

Foxx, en el All Star de la MLS en Washington, en 1937 (WIKIPEDIA).

Si habéis entrado alguna vez en la página en Facebook de este blog (y si no lo habéis hecho, os animo a que lo hagáis), habréis visto que la foto que la ilustra es una imagen tomada en Washington DC, el 7 de julio de 1937, en el partido del All Star de la liga de béisbol. En él posan las siete principales estrellas del béisbol mundial en ese momento. Hoy voy  a hablaros de una de ellas. Es Jimmie Foxx.

James Emory Foxx nació el 22 de octubre de 1907 en Sudlersville, Maryland, en el seno de una familia de granjeros. De muy joven, Jimmie destacó en el deporte y perteneció a los equipos de béisbol, fútbol y atletismo de su instituto. Era tan bueno, sobre todo en el primero, que con 17 años de edad recibió ofertas de los Philadelphia Athletics y de los New York Yankees. Fueron los primeros quienes lo contrataron.

En Philadelphia pasó diez temporadas, llegando a igualar en 1932 los registros del mítico Babe Ruth (considerado el mejor de la historia). Se convirtió en uno de los mejores bateadores del momento. De él dijo el jugador de los Yankees de origen español ‘Lefty’ Gomez que tenía “músculos hasta en el pelo”.

En 1936, Foxx fichó por los Boston Red Sox por una cifra récord entonces (150.000 dólares de la época). Jugó seis temporadas con los de Massachussetts y logró su tercer MVP (en Philadelphia había logrado dos). En 1939, además, logró 50 home-runs en la misma temporada, un récord que no fue batido hasta 2006.

Foxx ocupó la portada de la revista ‘Time’ en la temporada de su debut como profesional, en 1929 (WIKIPEDIA).

A partir de la década de los 40, el rendimiento de Foxx empezó a decaer, en parte debido al consumo de alcohol. En 1942 se fue a los Chicago Cubs, aunque ya como reserva. En 1945 regresó a Philadelphia para jugar en los Phillies, y en este equipo se retiró ese mismo año. Acabó su carrera con 534 home-runs, convirtiéndose en el segundo de la historia con mejor dato (sólo por detrás de Babe Ruth) y el mejor diestro. En 1966, perdió ese segundo puesto.

Tras retirarse entrenó a conjunto femenino y estuvo dos temporadas como técnico de la Universidad de Miami. Algunas inversiones fallidas lo dejaron en la ruina y acabó viviendo en Lakewood, Ohio, donde encontró un trabajo en el ayuntamiento.

Y ahora viene la parte curiosa de la historia. En 1966, su segunda esposa, Dorothy, murió asfixiada al atragantarse mientras comía. Lo increíble es que un año después, el 21 de julio de 1967, cuando cenaba con su hermano en Miami, Jimmie Foxx falleció asfixiado tras atragantarse con un trozo de comida. Tenía 59 años. Está enterrado en el Flagler Memorial Park de Miami.

Hasta aquí la historia de hoy. Regresamos el miércoles.

Quién fue… Moe Berg, el jugador de béisbol superdotado que fue espía

Moe Berg, en un partido en Fenway Park (FLICKR / Boston Public Library)

Moe Berg, en un partido en Fenway Park (FLICKR / Boston Public Library).

El personaje de hoy no fue un destacado deportista. Me explico. Fue profesional del béisbol durante muchos años, pero no está, desde luego, entre las leyendas de este deporte. Nunca fue ningún fuera de serie. Pero está considerado como el jugador de béisbol más inteligente de la historia. Tal es así que su nombre pasó a la posteridad por esas condiciones suyas, que le hicieron tener una ocupación muy diferente a la del deporte y que le hicieron famoso. Es Moe Berg.

Morris Berg nació el 2 de marzo de 1902 en Harlem, Nueva York. Era el tercer hijo de una pareja de judíos formada por Bernard Berg y Rose Tashker. Cuando Morris, Moe para los amigos, era aún un niño, su familia se trasladó a Newark, en Nueva Jersey, donde su padre empezó a regentar una farmacia. El pequeño Moe empezó a jugar en el equipo de béisbol de la iglesia metodista del vecindario, usando un pseudónimo (Runt Wolfe) para ocultar sus raíces judías.

Berg se matriculó en la Universidad de Nueva York pero en 1919 decidió cambiar y marcharse a la prestigiosa Princeton, donde se graduó cum laude en Lenguas Modernas. Fue en la Universidad donde estudió latín, griego clásico, francés, español, alemán, italiano y sánscrito. Sería el origen de una de las grandes virtudes de Moe Berg, que llegaría a hablar perfectamente doce lenguas diferentes. De hecho, usaba sus aptitudes en el equipo de béisbol de la universidad: él y otro compañero que también estudiaba lenguas clásicas se comunicaban en latín durante los partidos para no revelar sus planes a los contrarios.

Durante un partido entre Yale y Princeton en el Yankee Stadium, Moe Berg realizó un buen partido, que llamó la atención de los ojeadores de los New York Giants (el equipo que ahora es San Francisco Giants) y de los Brooklyn Robins (que luego serían los Brooklyn Dodgers y más tarde, Los Angeles Dodgers). Ambos equipos andaban buscando, además, jugadores judíos, con el fin de atraer a más público de este origen a sus partidos. Aunque los Giants eran mejor equipo, Berg se fue a los Robins, donde tendría más ocasiones de jugar. El 27 de junio de de 1923, Moe Berg firmó su primer contrato profesional, como bateador, con un salario de 5.000 dólares.

Ya tras acabar su primera temporada, Moe Berg dio muestras de ser un tipo especial. Viajó a París cuando acabó la temporada y allí se buscó un piso en el Barrio Latino, cerca de la Sorbona. Empezó a leer periódicos compulsivamente, varios al día, algo que no dejaría de hacer el resto de su vida. Y en vez de irse a hacer la pretemporada, recorrió Italia y Suiza.

Estos hechos hicieron que su equipo lo fuera traspasando a otros clubes menores, como Minneapolis Millers o los Toledo Mud Hens. Llegó incluso a plantearse dejar el béisbol. Pero una buena temporada en otro equipo, los Reading Keystones, le valieron el regreso a las Grandes Ligas, en concreto a los Chicago White Sox. Era 1926. En Chicago llegó su gran cambio, ya que debido a una serie de lesiones de los catchers titulares del equipo (el catcher es el que se pone detrás del bateador rival, el que coge la pelota lanzada por el pitcher), Moe Berg accedió a este puesto, el que marcaría su carrera deportiva. Su debut fue nada menos contra los Yankees de Lou Gehrig y Babe Ruth.

Durante su carrera en Chicago alternó con sus estudios de Derecho en la Universidad de Columbia. Tenía permiso del club para ausentarse de entrenos y para empezar más tarde las temporadas. Su carrera deportiva empezó a perder protagonismo, ya que encontró un empleo en una firma de abogados de Wall Street en invierno (la temporada de béisbol era en verano) y cambió de equipo. Se fue a los Cleveland Indians, donde jugó bastante poco, y luego a los Washington Senators.

Moe Berg, a la derecha, con un rival de los Washington Senators (FLICKR / Boston Public Library).

Moe Berg, a la derecha, con un rival de los Washington Senators (FLICKR / Boston Public Library).

En invierno de 1932, Berg fue seleccionado, junto a otros jugadores, para realizar un viaje a Japón y allí jugar una serie de partidos de exhibición contra equipos locales. Berg llegó a un acuerdo con una productora neoyorquina y además de jugar, rodó una película-documental sobre el viaje. Él era el cámara, el guionista, el director… Un día consiguió separarse del grupo y poniendo como excusa una visita al hijo del embajador americano a un hospital tokiota, llegó al centro sanitario, subió a la azotea (era uno de los edificios más altos de Tokio) y grabó tomas de toda la ciudad. Cuando sus compañeros regresaron a América, Moe Berg decidió quedarse en Asia y viajó por Filipinas, Corea y Rusia.

En 1935 regresó a Estados Unidos y se enroló en los Boston Red Sox, donde se retiraría cinco años después. Berg jugó muy poco, siendo un jugador muy secundario. Fue en esta época en la que empezó a aparecer en el programa radiofónico Information, please!, un espacio de preguntas y respuestas en las que Moe Berg sorprendió a la audiencia con sus vastísimos conocimientos sobre lengua, historia y actualidad.

En 1940, tomó el puesto de entrenador de los Red Sox, pero en diciembre de 1941, Japón atacó Pearl Harbour y Estados Unidos se metió de lleno en la II Guerra Mundial. Moe Berg recibió una oferta de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, una agencia estatal que le dio pie a la siguiente faceta de su vida: la de espía. En verano de 1942, la película panorámica de Tokio que Moe Berg rodó años antes fue proyectada ante la cúpula militar estadounidense. Esta grabación sería fundamental para la Incursión Dolittle, la primera gran respuesta americana al ataque de Pearl Harbour y que supuso un fuerte golpe propagandístico en la guerra, al ser capaz Estados Unidos de atacar Japón en su terreno.

Fue destinado a Sudamérica y al Caribe para entrenar a las tropas estadouindenses destinadas allí, pero la escasa actividad de la zona le llevó a dejar el puesto y aceptar uno de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, de sus siglas en inglés), que no es otra cosa que la actual CIA.

Cromo de Moe Berg de su época de jugador (WIKIPEDIA).

Cromo de Moe Berg de su época de jugador (WIKIPEDIA).

Su primer destino fue Yugoslavia, donde llegó en paracaídas. Su trabajo era ponerse en contacto con las facciones que formaban la resistencia contra los nazis, conocerlos a fondo y reportar informes a sus superiores acerca de quiénes eran los miembros de la resistencia más fiable. En esa misión, Berg se entrevistó, entre otros, con Josip Broz, más conocido como Tito. A finales de 1943, a Berg se le encomendó una tarea más importante: el Proyecto Larson, que consistía en secuestrar a físicos italianos que estuvieran trabajando en el desarrollo de armas nucleares y llevarlos a Estados Unidos, a la vez que investigar sobre los trabajos de la Alemania nazi en esta materia. Se pasó gran parte del año 1944 viendo a científicos europeos para convencerlos de que se trasladaran a América. Uno de sus principales objetivos era el famoso físico alemán Werner Heisenberg (premio Nobel en 1932), del que los americanos sospechaban que estaba detrás del programa nuclear nazi. Moe Berg lo siguió hasta Suiza. Tenía órdenes claras: si, en su opinión, los nazis estaban cerca de la bomba atómica, debía matar a Heisenberg. El veredicto de Berg fue que no, que aún estaban lejos de lograrlo, algo que le salvó la vida al físico, que luego desempeñaría un papel muy importante en materia de ciencia en la Alemania de la posguerra.

Regresó a América en 1945, y se le ofreció la Medalla de la Libertad, galardón que rechazó. Aunque se le ofrecieron puestos en el mundo del béisbol, Moe Berg no tuvo ningún empleo fijo. Acabada la guerra, la CIA lo reclutó para que, gracias a su gran agenda de contactos recabada durante la guerra, colaborara en el programa de espionaje contra la Unión Soviética en material nuclear. Estuvo a sueldo de la CIA hasta 1954, cuando la agencia decidió prescindir de sus servicios, pese a los deseos de Berg.

Moe Berg no tuvo empleo conocido durante el resto de su vida. Cuando alguien le preguntaba, Moe Berg respondía poniéndose un dedo sobre los labios, pese a que en realidad ya no se dedicaba al espionaje. Moe Berg vivió con su hermano Samuel y luego con su hermana Ethel en Nueva Jersey, en una vida muy centrada en sus libros y en sus estudios. Nunca quiso escribir sus memorias, y el 29 de mayo de 1972, tras sufrir una caída en casa, murió en el hospital de Belleville, en Nueva Jersey. Sus últimas palabras fueron “¿Cómo han quedado los Mets hoy?”.

Tras su muerte, el Gobierno le ofreció de nuevo y de manera póstuma, la Medalla de la Libertad, que esta vez, sí, fue aceptada por su hermana Ethel. Hoy, de él y su recuerdo, además de unos cuantos libros sobre su vida, queda un cromo de su época de jugador expuesto en la sede central de la CIA.

Que paséis un buen fin de semana.