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Quién fue… Kathrine Switzer: “¡Sal de mi puta carrera!” o la valentía de una mujer maratoniana

Secuencia de imágenes del 'ataque' de Jock Semple a Katherine Switzer en la maratón de Boston (YOUTUBE).

Secuencia de imágenes del ‘ataque’ de Jock Semple a Kathrine Switzer en la maratón de Boston (YOUTUBE).

Vamos a cerrar la semana con una mujer, y con una deportista no profesional. Una deportista como tú, lectora, o como tu mujer/novia/hermana/amiga, lector. Una mujer que tenía una afición: correr. Una mujer que quería probarse en una prueba como la maratón y a la que intentaron impedírselo, precisamente por ser mujer. Hoy os hablaré de Kathrine Switzer.

Nacida el 5 de enero de 1947 en Bamberg, República Federal de Alemania (donde su padre, un mayor del Ejército de los Estados Unidos, estaba destinado), Kathrine Virginia Switzer se crió en Virginia, donde se estableció su familia cuando tenía dos años de edad. Estudió el George Marshall High School de Fairfax y se enroló en la Universidad de Syracuse.

Aficionada a correr gracias a su padre, que la animó desde que era una niña, Kathy Switzer se enroló en el equipo de atletismo de su Universidad, donde entrenaba con los chicos. Su entrenador empezó a hablarle de la maratón y ella decidió que quería participar en una, pese a que en aquel entonces, las mujeres no participaban en ellas. Este hecho no detuvo a Switzer y empezó a entrenar duro, hasta que estuvo preparada. Se decidió por una de las maratones más famosas y con más solera del mundo, la de Boston. Era el año 1967.

Switzer se inscribió en la maratón bostoniana con el nombre K. V. Switzer, sus iniciales, hecho que no hizo despertar las sospechas de los organizadores. Ella siempre ha asegurado que no lo hizo con la intención de ocultarse, pues esta versión de su nombre era la que utilizaba para firmar artículos en el periódico de la Universidad. Sea como fuere, le concedieron el dorsal 261. Hay que decir que la participación de una mujer no era ilegal, sino más bien alegal. No estaba prohibido, pero tampoco permitido (en tanto la inscripción no decía nada del sexo del corredor), así que Kathrine Switzer se puso su sudadera y sus pantalones largos en aquella fría y húmeda mañana del 21 de abril de 1967 en Boston y salió a disputar la carrera, junto a su entrenador y a Tom Miller, su novio.

Muchos corredores saludaron con simpatía la presencia de Kathy, a la que animaron de cara a su participación. Pero cuando llevaba algo más de tres kilómetros, la cosa se puso fea: entró en escena Jock Semple.

Semple, nacido en Escocia y establecido en Estados Unidos desde la adolescencia, fue corredor de maratones y masajista de equipos como los Boston Bruins de hockey o los Celtics de baloncesto. En la maratón, Semple ejercía de codirector de la carrera. Este cascarrabias escocés tenía fama por su mal carácter y por sus denodados esfuerzos, cada año, de eliminar de la carrera todo atisbo de broma o de actuación que se saliera de la más rigurosa ortodoxia. En 1957, de hecho, casi lo denuncian por agredir a un corredor que salió a disputar la maratón con aletas, gafas y tubo de buzo.

Cuando Jock Semple se percató de la presencia de Kathy Switzer, no dudó ni un momento en salir en persecución de la joven, preso de la ira, y gritarle: “¡Sal de mi puta carrera y devuélveme esos dorsales!”. Tom Miller consiguió empujar a Semple, tirarlo, y Kathy, que confesó estar “aterrorizada”, siguió corriendo. Un fotógrafo captó el incidente y las imágenes dieron la vuelta al mundo.

Switzer logró acabar la carrera, con un tiempo de en torno a 4 horas y 20 minutos. Pero las consecuencias no fueron las mejores. La AAU (la Unión de Atletas Amateurs) decidió prohibir expresamente la participación de mujeres en carreras populares. A partir de ese momento, Kathy Switzer abanderó un movimiento para pedir que las mujeres pudieran participar en maratones. Les costó cinco años conseguirlo: en 1972, se abrió la participación femenina en maratones.

Kathrine Switzer, en 2011 (WIKIPEDIA).

Kathrine Switzer, en 2011 (WIKIPEDIA).

Switzer, por supuesto, siguió compitiendo. En 1974 ganó la maratón de Nueva York y en 1975 logró su mejor tiempo en la maratón de (precisamente) Boston, con 2:51:37. Kathy Switzer, desde entonces, ha dedicado su vida a la maratón. Fue nombrada atleta de la década por la Runner’s World Magazine, ha escrito sus memorias, escribió también un libro destinado a ‘runners’ de más de 40 años y organiza carreras de larga distancia por todo el mundo, destinadas a mujeres, que llevan como nombre ‘261’, el dorsal que llevó aquel famoso día en Boston. Hace un año organizó una en Palma de Mallorca. Además, da conferencias y charlas motivacionales contando su experiencia. Además, es una asidua a la maratón de Boston. Podéis visitar su página web.

Sobre Jock Semple os diré que años después de su encontronazo con Kathrine Switzer, ambos se encontraron y Semple se disculpó con ella. Además, una vez fue totalmente legal que las mujeres corrieran maratones, Semple se convirtió en uno de los más firmes defensores de las atletas femeninas. Falleció a causa de un cáncer en 1988, a los 85 años de edad.

Y no, no quiero acabar este artículo sin hablar de otra mujer, menos conocida pero igual de valiente y arrojada que Switzer, si no más: Bobbi Gibb. Esta bostoniana, fanática del atletismo, es en realidad la primera mujer que corrió la maratón de Boston. Lo hizo en 1966 (también en 1967 y 1968), pero sin inscribirse ni con dorsal. Está reconocida oficialmente como la primera mujer ganadora de la maratón de Boston. Para que os hagáis una idea, en 1967 llegó a la meta casi una hora antes que Kathy Switzer. Gibb se ocultaba entre los arbustos, cerca de la línea de salida, bajo una sudadera con capucha. Cuando sonaba el pistoletazo de salida y alrededor de la mitad de los participantes ya había salido, se juntaba con ellos para poder disputar la carrera. En la meta, ya sin capucha, fue captada por los medios de comunicación y, como Kathy Switzer, se hizo muy famosa. Jurista de profesión, no fue hasta 1996 cuando se le reconocieron sus triunfos, se le entregaron sus medallas, y se incluyó su nombre en el palmarés de la prueba. Con un perfil menos mediático que el de Kathy Swtizer, Bobbi Gibb ha recibido desde entonces numerosos homenajes.

Os dejo un reportaje de la BBC en el que Kathy Switzer cuenta lo que pasó aquel día:

Feliz fin de semana.