Quién fue… Ingrid Visser: la jugadora de voleibol que fue asesinada y descuartizada

Visser y su marido (YOUTUBE).

Vamos a hacer un cambio esta semana y es este sábado cuando os traiga el ‘Quién fue’. Se trata de una terrible historia que quizá recordéis, porque tuvo mucho eco en los medios de comunicación. Es la historia de Ingrid Visser.

Nacida en Gouda, Países Bajos, el 4 de junio de 1977, Ingrid Louise Visser empezó a jugar al voleibol de manera profesional en 1994 en el VVC Vught de su país. En 1997 se trasladó a Belo Horizonte, Brasil, para jugar en un equipo llamado MRV, y tras una temporada en el Vicenza Italiano, desembarcó en España.

Jugó dos temporadas en el Hotel Cantur de Las Palmas, para luego pasar cuatro en el Tenerife Marichal. Regresó a Holanda para jugar en el Martinus y luego jugó un año en el Leningradka ruso, hasta que en 2009 volvió a España para incorporarse al Murcia 2005, el millonario proyecto del empresario murciano Evedasto Lifante. Visser llegó a Murcia como una jugadora consagrada. Había jugado cerca de 500 veces con la selección de Países Bajos, con la que estuvo en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y con la que fue campeona de Europa. A nivel de clubes, fue campeona de Europa con Tenerife, entre otros muchos títulos.

Visser se quedó prendada de Murcia. También su pareja, Loudewijk Severein, un hombre 20 años mayor que ella y que fue entrenador de voleibol en Holanda. A Visser le pagaron 300.000 euros el primer año, pero no así el segundo. Se le debían unos 240.000 euros, pero ella se conformó con cobrar 60.000. Con esa deuda, se fue a Azerbaiyán a jugar su última temporada como profesional.

Resulta que Loudewijk Severein tenía negocios personales con Juan Cuenca, gerente del CAV Murcia. En concreto, habían acordado la venta por parte del holandés de una cantera de mármol en las afueras de Murcia. El 13 de mayo de 2013, Visser y Severein viajaron a Murcia. Ella pretendía cobrar lo que se le adeudaba como jugadora y él, recuperar dinero que había puesto en oscuros negocios con Cuenca y tras el que también podría estar el hampa en su país. El día 15 tenían que volver a Países Bajos, pero no se subieron al avión. El coche que habían alquilado en Murcia estaba aparcado en su hotel. No había rastro de ellos.

Dos semanas después, se hallaron los cadáveres de Visser y Severein, descuartizados y metidos en bolsas, en una zona de huerta de la pedanía murciana de Alquerías. Visser estaba embarazada de tres meses.

Poco después, fueron detenidos en Valencia Juan Cuenca y dos ciudadanos rumanos, Valentin Ion y Constantin Stan. La Policía averiguó que la pareja holandesa había quedado con Cuenca en una casa rural en la localidad de Molina de Segura. Fue allí donde uno de los rumanos, por unos 1.200 euros que cobró de manos de Cuenca, acabó con la vida de Visser y Severein a golpes en la cabeza. Posteriormente sus cuerpos fueron desmembrados con una motosierra y un hacha y enterrados de manera precaria en la finca de Alquerías.

Al parecer, Cuenca ordenó la muerte de los holandeses presionado por no tener el dinero que les debía. Cuenca fue condenado a 34 años de cárcel como autor intelectual de los asesinatos, mientras que Valentin Ion fue condenado a idéntica pena por ser autor material. El otro rumano, Constantin Stan, fue condenado a cinco meses de cárcel por participar en el descuartizamiento y enterramiento de las víctimas. Se cerraba así uno de los episodios más negros de la historia criminal de Murcia.

Os dejo con un vídeo dedicado a Visser:

Hasta mañana.

4 comentarios

  1. Dice ser Cris

    😱 de película totalmente

    04 mayo 2019 | 10:02

  2. Dice ser nana

    pero a qué mierdas contratan los clubs de voleibol? un gerente que es capaz de matar por que hace negocios y no paga lo que debe…como para dejare gestionar un club.

    04 mayo 2019 | 11:14

  3. Dice ser JM

    Joder, qué historia más hardcore.

    04 mayo 2019 | 11:15

  4. Dice ser ruomalg

    La leche, si es que no se puede fiar uno de nadie. Alguien dijo en una ocasión “Si me debes una libra tienes un problema; si me debes un millón de libras el problema lo tengo yo.” No creo que se refiriera a eso, pero le viene muy al pelo. En ocasiones que te deban dinero no siempre es mejor que debérselo a alguien, depende de quién. Y este Juan Cuenca demostró no ser alguien con quien se pudiera hacer negocios.

    06 mayo 2019 | 16:54

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