Archivo de la categoría ‘Viral’

Estas son las muertes de famosos más extrañas que encontrarás en internet

Bueno, yo creo que puedo decir que el post de hoy es lo más siniestro y bizarro que he escrito ever en este lugar, pero todo tiene un porqué. No os ríais, ¿vale?

Todo empezó el otro día, que estábamos la familia al completo en el sofá, zapeando después de cenar mientras decidíamos si peli o juego, y pillamos de casualidad El gran Stan. Ya sabéis: esa peli en la que Rob Schneider es un asesor fiscal que comete un fraude muy gordo y se tiene que ir a la cárcel, y como su mayor miedo es que le violen se convierte en una máquina de matar gracias a las lecciones de David Carradine, el maestro de kung fu.

david-carradine

A ver, se nos hizo necesario explicarles a los niños que ese señor que estaba todo el rato fumando era una eminencia en las series y pelis de artes marciales. Y la conversación que siguió fue tal que así:

Hijo mayor: ¿Y sigue haciendo pelis?

Yo: Ya no, murió.

Hijo: ¿Y de qué murió?

Yo: Eeeeehhhh…

Padre: Se ahorcó en un armario.

Hija: Pero ¿cómo se va a ahorcar en un armario? ¡Tendría que ser un armario muy alto!

Hay muertes que no son nada fáciles de explicar. O sí, depende. Pero sentí curiosidad: ¿cuántos famosos morirían en circunstancias igual de extrañas? Y me fui a investigar, dispuesta a demostrar que el pobre Carradine seguro que no fue el único que sufrió un fatal -y bizarro- accidente. Y la información que encontré es algo que no me puedo quedar para mí sola. Así que hoy os comparto las muertes más extrañas de famosos que se pueden encontrar en internet. Lee el resto de la entrada »

¡RETO! ¿Reconocerías estos anuncios de los ’80 y ’90 solo por su eslogan?

Si yo te digo… «¿Y mi kimono?», tú me respondes… Exacto: que está sucio. Y a lo mejor también me comentas que estás cansada/o de tanto frotar. ¿Sí o no? Por cierto… ¿Serías capaz de decir qué detergente era el que se anunciaba?

wipp

Esta os la regalo ;D

Hay cosas que no se olvidan, y muchas de ellas tienen que ver con la publicidad. Que tal vez pensemos que “ya no hacen anuncios que calen tanto como los de antes”, pero no es cierto: debe ser que la edad ideal es la infancia (por aquello de que somos esponjitas absorbetodo), porque yo veo a mis hijos repetir consignas publicitarias del mismo modo que yo repetía las mías 🙂

Como sea, muchos de los eslóganes de nuestra infancia nos calaron hasta los huesitos y nos perseguirán toda la vida, pero… ¿Recuerdas qué era, exactamente, lo que anunciaban? ¡Vamos a comprobarlo! Lee el resto de la entrada »

¿Qué fue de las chicas de ‘Ayúdame, porque mi casa está sucia’?

JAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJA X’D

Yo es que no puedo pensar en estas mozas sin partirme la caja, y mira que hace ya años de ese vídeo, que es de 2009.

ayudame

Kelsey (izda) y Blair (dcha), protagonistas del vídeo.

¿Que cuánto caló esto en nuestras vidas? Yo solo diré que, a día de hoy, cuando en mi casa alguien dice “Ayúdame” una voz responde desde cualquier otro lugar “Porque mi casa está susia”.

Pero por si hay por aquí gente jovenzuela que no sabe de qué hablo, o simplemente por el placer de recordar esta joya del amanecer de los virales (tan amanecer que ni siquiera se llamaban aún “virales”), veamos de nuevo esta pieza musical sin parangón:

Veamos, y esto ¿de dónde salió? Lee el resto de la entrada »

Diario de a bordo de una cuarentena de no ficción

Bueno, pues yo no sé vosotros, pero yo no sé ya dónde tengo la cabeza. Pero no sé dónde la tengo de verdad: tengo un revuelto mental en el que me cuesta centrarme en lo que tengo delante, sea lo que sea: no importa que sea una peli, una serie, un libro o un plato de macarrones; las palabras “cuarentena”, “coronavirus” y “Doce monos” no se me van del pensamiento, incluido Bruce Willis con peluca y camisa hawaiana. Película que, por cierto, intentaré evitar a toda costa las próximas semanas, por mucho que mi retorcida mente me diga que es el momento perfecto para revisualizarla.

En lo que a este blog se refiere, llevo también varios días dándole vueltas al asunto. He dudado si sería frívolo seguir con él como si nada (la temática coronavirus, aparentemente, no tiene cabida aquí), si no sería egoísta dejar de trabajar cuando soy una privilegiada que puede hacerlo desde cualquier parte con conexión a internet… Y pensé también si no es precisamente ahora cuando mejor viene tener a mano recursos de entretenimiento, por pequeñitos que sean. Y con estas tres cosas rondándome la cabeza llevo dando vueltas desde el viernes, cuando mi familia y yo decidimos iniciar una cuarentena voluntaria bajo el lema de #yomequedoencasa, también porque tenemos la fortuna de que esta situación nos trastoca relativamente poco. Es decir, nos trastoca, claro, pero mucho menos que a otras personas, y nos sabemos afortunados por ello.

Al final he tomado una decisión sencilla y elegante (por lo que me imagino que será buena, porque todas las buenas soluciones son sencillas y elegantes): voy a hacer un diario de a bordo. Porque -no sé si sabéis- tengo tres peques en casa y, por supuesto, muchas cosas que hacer con ellos que me garantizarán que no me dará tiempo a aburrirme, as ever. Vamos a leer libros, por supuesto, muchos.

Vamos a jugar al Just Dance, tenemos una torre de juegos de mesa, tenemos tizas para pintar juegos en el suelo, actividades que nos manda el cole, perros, peces y gato, vamos a pintar y a hacer manualidades… Y, como no puede ser de otra manera en mi casa, habrá series y pelis de todos los colores.

televisor

Y eso es lo que voy a compartir con vosotros en lo que dure esta cuarentena: cogeré aquello que me parezca interesante de lo que a nosotros nos ocupe y os lo traeré aquí convertido en post, en uno del pasado, en uno de curiosidades, de miscelánea o de cualquier cosa que se me ocurra. Así que, si durante las próximas semanas veis esta casa un poco rara, que no os extrañe, porque voy a compartir con vosotros un poquito de nuestra vida y de mi yo más personal.

Un abrazo grande a todos y todas, espero de corazón que estéis bien. Os espero aquí 🙂

 

¿Qué fue de los que cantaban ‘Amo a Laura’, los Happiness?

¿Sabéis esto que de repente te pones a canturrear una canción pegadiza que te vuelve a la memoria sin motivo ninguno? Pues adivinad qué canción estuve cantando toooodo el lunes pasado en el autobús. Exacto. Os la comparto, porque lo bueno hay que compartirlo.

Yo estoy segura de que todos nos acordamos pero, por si acaso a alguien le coge despistado, repasemos un poco:

¿Qué era esto? 

Bueno, la canción Amo a Laura (tema de Guille Milkyway) fue uno de los primeros grandes virales de este siglo. Salió a principios de 2006 y era una campaña publicitaria para la MTV diseñada por la agencia Tiempo BBDO. Era una burla a todo el movimiento conservador, surgido sobre todo en USA en ese tiempo, que arremetía contra la MTV como fuente inspiradora de pecados varios.

¿Cuál era la gracia? Que era una campaña encubierta: el público tardó semanas en saber que era publicidad de la MTV. Iba ligada al vídeo y al grupo la organización (ficticia) Asociación Nuevo Renacer por una Juventud sin Mácula, y una de las principales campañas de la Asociación era su propia página web: “No mires MTV” (nomiresmtv.com, que ya no existe).

¿Y quiénes eran Los Happiness?

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Los Happiness eran dos actores y dos actrices. Ni más, ni menos. Dos chicos y dos chicas contratados para la campaña, que llegaron a participar en algunos programas de tv en este papel, y que, al finalizar la campaña, obviamente “se disolvieron” como grupo, aunque entrecomillo lo de que se disolvieron porque, realmente, el grupo nunca llegó a ser tal cosa.

O, al menos, no con ellos como miembros, porque cabe destacar que al llegar el boom (que no se esperaban) al final los cuatro integrantes iniciales fueron remplazados por otros cuatro miembros que tenían más experiencia en el mundo de la música.

Telita, la que se lio con el tema. ¿Os acordáis? Yo voy a decir, como dato anecdótico, que justo cuando la canción despuntó me fui de viaje fuera de España un mes. Cuando me fui sonaba esto. Y cuando volví sonaba El Koala con su Opá, yo viazé un corrá (por cierto, ¿qué fue de El Koala?).

Bueno, y en qué devino la vida de estos cuatro jóvenes pizpiretos, os estaréis preguntando. Pues yo os lo cuento 🙂 Lee el resto de la entrada »

¿Qué fue de los soñados apartamentos en Torrevieja? Quizás ahora no quieras uno ni regalado

No sé si os acordáis (los más jóvenes es muy probable que no), pero hubo una época, que venía yo creo heredada de los alegres años ’70, en que la felicidad máxima y suprema de cualquier español de bien, con camisita blanca y patillas, pasaba por tener un coche nuevo y un apartamento en Torrevieja. Y la culpa de todo la tenía el Un, dos, tres…, que se volvió loco regalando apartamentos en la playa.

Mira Mayra Gómez Kemp, qué guapa 🙂

La cosa es que prometían un apartamento divino en la playa, en una costa en la que siempre sale el sol que eso es algo que a los que somos del norte nos flipa particularmente, porque aquí ya sabéis cómo va lo del clima. Y uno se imaginaba que tendría para toda la vida algo tal que así:

No seré yo quien diga que los apartamentos no molaban: una cosa pequeñita y fácil de limpiar en plena Costa Blanca. Ideal para ir en vacaciones.

Y puede que ahí haya residido el quid del devenir de este complejo tan bonito que eran los famosos “apartamentos de Torrevieja”, que en realidad era una pequeña parte conocida como La Torreta (divida en Torreta I, II y III por sus fases de construcción), y es que, un puñadito de décadas después, es una zona abandonada, deteriorada hasta el extremo y okupada.

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Imagen del reportaje de Antena3 Noticias, junio de 2019

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¿Qué fue de Ronald McDonald?

¡Bueno! Hoy vamos a hablar de un mito, en el sentido amplio de la palabra, porque Ronald McDonald no solo es un icono de nuestras infancias, en tanto que es la personificación misma de la primera franquicia de comida rápida que llegó a nuestro país, sino que, literalmente, es un ser mitológico: no existe, más que como mascota.

Así que si alguien por aquí creía que tal vez el señor Ronald era el fundador de los restaurantes o ve tú a saber qué cosa, lo siento: no. Es “solo” la mascota 🙂

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Vamos a pegarle un repaso a tan entrañable personaje, aunque me veo en la obligación de advertiros: la primera parada da MUCHO repelús. Lee el resto de la entrada »

¿Qué fue de John Bobbitt?

Si ayer os quería contar lo que fue de Lorena, hoy os quiero hablar de John. Pero, por si acaso hay gente demasiado joven leyendo por aquí como para acordarse de quiénes eran John y Lorena Bobbitt (aunque muchos no podríamos olvidarlos ni aunque quisiéramos), hagamos de nuevo un repaso a su caso.

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En 1993, el matrimonio Bobbitt -formado por Lorena y John- conmocionó al mundo al saltar a todas las portadas por un suceso hasta entonces nunca oído o, al menos, nunca tan verificado a tan gran escala. Los hechos meridianamente probados y reconocidos después fueron que John llegó a casa una noche con un estado de embriaguez importante y tenía ganas de mambo. Lorena se negó, él la forzó, ella se resistió y, finalmente, John acabó violando a su mujer. Cosa que, según dijo luego Lorena, sucedía con demasiada frecuencia (aunque una vez ya es “demasiada frecuencia”).

La diferencia es que, aquella noche, algo en el interior de Lorena se rompió, o saltó o llámalo equis: mientras John dormía, Lorena se armó con un cuchillo y le cortó el pene a su marido. Después huyó de su casa en su coche y kilómetros más tarde -contaba ella-, aún conmocionada, se dio cuenta de repente de que algo en la mano le molestaba y al mirar descubrió que aún llevaba el pene en la mano y, con las mismas, lo lanzó por la ventanilla.

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Y de nuevo me gustaría proponeros un juego: si os preguntáis qué sería de ellos, tras tan terrible suceso, os diré que, de los dos miembros de este matrimonio, uno se dedicó al porno y otro preside una organización de ayuda altruista a mujeres maltratadas. Adivinad quién es quién 🙄

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¿Qué fue de Lorena Bobbitt?

A quienes seáis más jóvenes puede que esto ni siquiera os suene o que, incluso, no hubierais aún nacido. Pero a quienes ya teníamos edad suficiente para que nos pillara un poquín desarrollada la memoria histórica, esto nos acompañará toda la vida: el caso del matrimonio Bobbitt.

Lorena-1

En 1993, el matrimonio Bobbitt -formado por Lorena y John- conmocionó al mundo al saltar a todas las portadas por un suceso hasta entonces nunca oído o, al menos, nunca tan verificado a tan gran escala. Los hechos meridianamente probados y reconocidos después fueron que John llegó a casa una noche con un estado de embriaguez importante y tenía ganas de mambo. Lorena se negó, él la forzó, ella se resistió y, finalmente, John acabó violando a su mujer. Cosa que, según dijo luego Lorena, sucedía con demasiada frecuencia (aunque una vez ya es “demasiada frecuencia”).

La diferencia es que, aquella noche, algo en el interior de Lorena se rompió, o saltó o llámalo equis: mientras John dormía, Lorena se armó con un cuchillo y le cortó el pene a su marido. Después huyó de su casa en su coche y kilómetros más tarde -contaba ella-, aún conmocionada, se dio cuenta de repente de que algo en la mano le molestaba y al mirar descubrió que aún llevaba el pene en la mano y, con las mismas, lo lanzó por la ventanilla.

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De esto hace ya 27 años. Y si os preguntáis: “¿Qué sería de ellos, tras tan terrible suceso?”, os propongo un juego: de los dos miembros de este matrimonio, uno se dedicó al porno y otro preside una organización de ayuda altruista a mujeres maltratadas. Adivinad quién es quién 🙄

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¿Qué fue de Rubén Ramírez, el niño prodigio de la comedia en los ’90?

¿Os acordáis de Rubén?

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Durante los ’90, Rubén se convirtió en un prodigio chiquitín y cargado de gracia habitual en los programas de humor, en esa misma época (año arriba, año abajo) en que aparecía el Mississippi y Chiquito de la Calzada nos volvía locos a todos.

A ver, que el chaval tenía gracia era indiscutible. Y con razón lo pasearon por todo plató en el que tuviera cabida la risa en -casi- cualquiera de sus formas.

Pero un día, sin más, Rubén desapareció. Y alguien podría pensar que hubo una poderosa razón detrás, pero lo cierto es que no. Tal como él lo contó después, un día, simplemente, “el teléfono dejó de sonar”. Y la tele olvidó a Rubén como se abandonan los zapatos viejos, que diría Sabina. ¿Qué fue de él? Lee el resto de la entrada »