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Qué fue de… todos los demás Qué fue de… todos los demás

"Cualquier tiempo pasado fue anterior"
Les Luthiers

¿Qué fue de Ana, de Enrique y Ana?

En aquella época en la que The Beatles ya habían hecho temblar el mundo pero aún no existía el término boys band, aquella época en la que cualquier fórmula era, potencialmente, una apuesta ganadora, existió un extraño dúo formado por un chico de veinte años llamado Enrique y una niña de ocho años llamada Ana.

enrique-y-ana

Sí, amigos: en 1977 Enrique y Ana aparecieron por primera vez con la canción Furia (parte del disco Muy pronto hay que triunfar, de un solitario Enrique) y, a partir de ahí, se quedaron para siempre en nuestra infancia y nuestros corazones. ¿Quién no recuerda a la triste gallinita co-co-uá? (Millenials, no sabéis lo que os perdisteis…).

Yo tengo dos dudas importantes acerca de este vídeo. La primera: ¿Dónde está Enrique? ¿Acaso es el hombre dentro del traje de pollo? Y la segunda: ¿es el tren que sale el mismo tren de Barrio Sésamo? Inquietante. Le mandaré un mail a Iker Jiménez. Por cierto, mucha tensión dramática en el momento en que las olas casi cogen al pollito. El vídeo, eso sí, engancha porque te sientes identificado: porque es el típico que podría haber grabado tu padre contigo en la plaza con su videocámara Sony, aquel modelo doméstico, ligero y manejable de 20 kilos… Mi padre desparecía, literalmente, detrás de aquella cámara. Solo se le veían las piernas.

Total, que durante los cinco años siguientes, Enrique y Ana nos llenaron los oídos con innumerables éxitos, como Mamá, cómprame unas botas, La yenka, Abuelito, o Baila con el Hoola-hop. El disco de Multiplica con Enrique y Ana (1980) es en sí mismo una pequeña joya, ya que, además de contener la mítica Amigo Félix (dedicada a Félix Rodríguez de la Fuente) contiene letras de Gloria Fuertes. Aunque mi favorita será por siempre el Súperdisco chino.

Ya no se hace música como la de antes, ¿eh?

Incluso llegaron a hacer una película en 1981, Las aventuras de Enrique y Ana.

enrique-y-ana-las-aventuras

Pero a punto de terminar 1983 llegó el momento en que Enrique y Ana se separaron. En ese último disco, Grandes y pequeños, incluyeron de hecho la Canción de despedida, que luego repitieron en algunos programas de TV, como Dabadabadá, para comunicar la noticia de que el dúo llegaba a su fin. Seguro que muchos de vosotros conocéis esta canción, aunque quizá no todos sepáis quién la cantaba 🙂

Fue una separación amistosa, en la que ambos prometieron “seguir trabajando para los niños”. Pero lo cierto es que, aunque Enrique del Pozo sí que intentó (sin mucho éxito) continuar una carrera en solitario y mantenerse, mejor o peor, en las pantallas de televisión, Ana Anguita, la pequeña Ana, despareció y se sumió en el absoluto anonimato.

Según una web dedicada en exclusiva al dúo musical y su bio en varios medios, Ana estudió depués ingeniería informática y en el ’93 se casó con un compañero de universidad, Enrique Benavente, de quien se separó unos años después.

 

En 2003 colaboró en un disco benéfico para una asociación española contra el maltrato infantil, pero al margen de esa ocasión no apareció en escena pública hasta el año 2013, en que la revista Lecturas hizo un reportaje sobre ella, contando que es madre de dos hijos y situándola a las afueras de Madrid, que ocupó la portada de esa edición.

ana-anguita-lecturas

Desde aquí solo decirte, Ana, que gracias por dedicarnos a los niños aquellos años irrepetibles.

Y que ahora voy a estar una semana cantando el Súperdisco chino.

15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser mariam

    Recuerdo, aquellos años,,tambien tengo un disco lp..se lo compre para mi hija,,,,y me sabia,,muchas canciones,, aunque han pasado años..mi hija acaba de cumplir 41….y yo sigo cantandolas, mientras limpio la casa…como aquella de .(.Muñequita le dijo el raton ya no llores tontita,,,no tienen razon..tus amigos no son los del mundo, porque te olvidaron en este rincon.)….Esa cancion es la mas triste de Enrique y Ana para mi…
    Gracias por recordanoslo….

    15 diciembre 2017 | 5:03 pm

  2. Dice ser Eva

    Gracias!!
    Yo ya he empezado a cantar disco chino

    15 diciembre 2017 | 7:14 pm

  3. Dice ser Sociólogo Astral

    “La gallina cocoguagua” marcó mi infancia.

    15 diciembre 2017 | 9:05 pm

  4. Dice ser unicornio

    Su primer marido no se llama Enrique…..se llama Emilio Benavente.

    15 diciembre 2017 | 10:11 pm

  5. Dice ser VOTA JUNTSXcAT

    Todos los partidos quieren meter mano de los ahorros de la clase media,

    no te preocupes ya no vas a tener que ponerte nada cuando no haya donde caerse muerto

    ERC arruinara la clase media catalana para dar todo el dinero que la gente a ganado trabajando a los de afuera que no lo necesitan no a los que si lo necesitan por lo tanto arruinaran las arcas y a todos los catalanes, se lo daran a gente que en su mayoria gana mas en negro que el que cotiza, comerciantes que dominan todo el grande y pequeño comercio sobretodo MAFIAS y que encima son los mas ricos del mundo etc

    Si gana Ciudadanos van a meter mano de la clase media para darselo a las compañias que ya nos meten mano y a los bancos

    Dice ser vota juntsxCat
    Catalanes por lo que mas querais votad a JuntsxCat, por el bien de Cataluña e incluso por el bien de España porque aunque no lo sepa España ese partido tambien beneficiara que cambie todo el panorama politico español, será un revulsivo, por favor votad juntsxCat

    15 diciembre 2017 | 10:33 pm

  6. Dice ser vota JuntsxCat

    Si no votais a JuntsxCat
    si no votais por el unico partido politico que puede salvar a Cataluña por favor no leáis esto porque no es para vosotros, vuestra falta de inteligencia no os permitiría apreciarlo

    sólo los que aman la verdad, la honradez, y la bondad del corazon humano por encima del cinismo, la estupidez y la pura codicia pueden comprender,

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina Dos Hombros,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios de índole sexual, vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de doble falo se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes del techo alto, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno de aspecto lóbrego, y que acarician con una luz blanca y diáfana su sombra perenne, las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una exposición bizarra cuyo objeto consiste en estimular los instintos lúbricos más turbios del visitante. A pesar de todo, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero, y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes senos postizos mientras sus labios groseramente plastificados intentan desplegar su mejor sonrisa o besando sin mucha convicción al observador eventual con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón desierto por las alas abiertas de una gran puerta de madera que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguirse puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las ordenes de su reina, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del gran recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en el extremo del amplio pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso, con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una en un extremo mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas tal y como se les ha ordenado. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las muchachas, es la reina Dos Hombros, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para estirar luego con sus dedos apretados como una pinza el carnoso labio inferior de una de ellas hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las piernas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre en la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad su proceder, sin exteriorizar su inquietud tan sólo su sorpresa ante la presencia cercana de la reina y un leve temblor inevitable de pura expectación. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por contraste parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en aquella tesitura, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que parezca un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante, La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse, perfectamente constituida, su cuerpo aunque algo maduro es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada tiene los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa sus demás atributos físicos, parece en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una sofisticada puta de lujo.

    16 diciembre 2017 | 3:56 am

  7. Dice ser es lo que tiene

    Si no votais a JuntsxCat
    no hay segunda parte

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina Dos Hombros,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios para fines sexuales, vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso de su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de doble falo se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes del techo alto, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, que acarician con una luz blanca y diáfana su perenne sombra, las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una exposición bizarra cuyo objeto consiste en estimular los instintos lúbricos más turbios del visitante. A pesar de todo, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero, y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes senos postizos mientras sus labios groseramente plastificados intentan desplegar sin mucho éxito su mejor sonrisa o besando sin convicción al observador eventual con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón desierto por las alas abiertas de una gran puerta de madera que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguirse puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las ordenes de su reina, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del espacioso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en el extremo del amplio pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso, con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una en un extremo mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas tal y como se les ha ordenado. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las muchachas, es la reina Dos Hombros, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para estirar luego con sus dedos ejerciendo presión como una pinza en su carnoso labio inferior para soltarlo luego de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las piernas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre en la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar la inquietud que sienten tan sólo su sorpresa ante la presencia cercana de su señora y un leve temblor inevitable de pura expectación. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por contraste parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en la tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que parezca un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante preciso, La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse, perfectamente constituida, su cuerpo aunque algo maduro es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada tiene los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa sus demás atributos físicos, parece en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello púbico. Ahora la siniestra dama que ha demorado a propósito su entrada en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un bostezo en un gesto de pantomima

    16 diciembre 2017 | 4:34 am

  8. Dice ser vota JuntsxCat

    Si no votais a JuntsxCat
    si no votais al unico partido politico que puede salvar a Cataluña, por favor no leáis esto porque no es para vosotros, vuestra falta de inteligencia no os permitiría apreciarlo
    sólo los que aman la verdad, la honradez, y la bondad del corazon humano por encima del cinismo, la estupidez y la pura codicia pueden comprender,

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina Dos Hombros,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios para fines sexuales, vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de doble falo se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes del techo alto, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, que acarician con una luz blanca y diáfana su perenne sombra, las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una bizarra exposición cuyo objeto consiste en estimular de forma perturbadora los instintos lúbricos del visitante. A pesar de todo, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero, y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes senos postizos mientras sus labios groseramente plastificados intentan desplegar sin mucho éxito su mejor sonrisa o besando sin convicción a su observador eventual con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón desierto por las alas abiertas de una gran puerta de madera que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguirse puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las costumbres de palacio, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del inmenso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del amplio y largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en un extremo del pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso, con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una en ambos lados mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas, como se les ha ordenado. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las dos muchachas, es la reina Dos Labios, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para luego ejercer presión como una pinza en su carnoso labio inferior, estirándolo hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las piernas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre con la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar la inquietud que sienten tan sólo su sorpresa ante la presencia cercana de la reina y un leve temblor inevitable de pura expectación. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por contraste parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en la tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que parezca un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante preciso, La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse, perfectamente constituida, su cuerpo aunque algo maduro es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada tiene los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa sus otros atributos físicos, parece en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello pubico. Ahora la siniestra dama que ha demorado a propósito su presencia en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un bostezo en un gesto de pantomima aunque sin perder jamás un ápice de su carácter cínico y malévolo, ya que en un instante muda su talante indiferente y en cierto modo amigable hacia el trato amenazante y abiertamente abusador, en su regodeo sonríe al principio divertida y sarcástica simulando una complicidad inexistente con las dos esclavas que no participan de su alborozo

    16 diciembre 2017 | 5:11 am

  9. Dice ser Jeeves

    Incluso estando acostumbrados a un comportamiento que podríamos llamar pintoresco o infame, según se quiera, cuesta creer que ahora un partido independentista se dedique a rellenar un artículo sobre “Enrique y Ana” haciendo propaganda política, ¡y decían poseer el seny!

    16 diciembre 2017 | 10:16 am

  10. Dice ser esetess

    Decirle a la Señora , uffff qué digo pero es así, Ana que tengo grandes recuerdos de tí y que me pareces una mujer supermaja y que a las niñas nos diste ejemplo de lo que ahora se llama empoderamiento femenino, pues tenias unas interpretaciones muy buenas y dignas…….. Y decirles a los hijos de Ana que tienen una gran madre ejemplo de toda una generacion , la de la EGB, Bup, COU, la de las Nancys, Barriguitas y Nenucos y que la admirabamos toda una generacion de niños de esa epoca…. Que sepa que es muy estimada y querida y le doy las mil gracias por hacer de mi infancia tan musical y alegre….

    Admiracion y respeto por tu vida y puedes sentirte muy orgullosa de esa niña de Enrique y Ana por el ejemplo de dignidad que nos has dado. Con mucho cariño y aprecio muchas gracias.

    16 diciembre 2017 | 10:45 am

  11. Dice ser infoshow

    La de EL BAILE DEL GORILA está para ¿……?

    16 diciembre 2017 | 10:53 am

  12. Dice ser Se acabó

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina X,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios para fines eróticos, vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de falo doble se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes del alto techo, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, que acarician con una luz blanca y diáfana su sombra perenne, las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una bizarra exposición cuyo objeto consiste en estimular los instintos lúbricos más turbios del visitante. A pesar de todo, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes senos postizos mientras sus labios groseramente plastificados intentan desplegar con escaso éxito su mejor sonrisa o besando sin convicción al observador eventual con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón por las alas abiertas de una gran puerta de madera que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguir el cuerpo puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las costumbres de palacio, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del inmenso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del amplio y largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en un extremo del pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso, con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una a ambos lados mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas, como ordena el protocolo. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las dos muchachas, es la reina X, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para luego ejercer presión como la de una pinza en su carnoso labio inferior y estirándolo hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las rodillas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre con la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar la inquietud que las atenaza tan sólo reflejando una sorpresa inocente ante la figura de la reina sin poder evitar un leve temblor de pura expectación. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por el contrario parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en su tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que parezca un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en aquel momento, La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse, perfectamente constituida, su cuerpo aunque algo maduro es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada tiene los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa a sus demás atributos físicos, parece en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello pubico, ambas lucen un piercing atravesando su sexo del que cuelga una pequeña cadena de metal. Ahora la siniestra dama que ha demorado a propósito su presencia en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un bostezo en un gesto de pantomima aunque sin perder jamás un ápice de su carácter cínico y malévolo, ya que en un instante muda su talante indiferente y en cierto modo amigable hacia el trato amenazante y abiertamente abusador, en su regodeo sonríe al principio divertida y sarcástica simulando una complicidad inexistente con las dos esclavas que no participan de su alborozo, estas dos nada pueden hacer al respecto por lo que permanecen dóciles y consienten todas las chanzas con resignación, predispuestas a lo que se antoje hacer con ellas mientras bajan lastimosamente la mirada. De mientras la reina manosea con rudeza los pechos incipientes de la muchacha joven, sin importarle su gesticulación quejumbrosa ni la expresión atribulada de su rostro, al fin palmea burlonamente en una parodia de aprobación uno de sus finos muslos, como si se tratara de una vulgar res de ganado humano. Las dos mujeres con el gesto forzado de sus cuerpos en tensión, exponiendo abiertamente su sexo, permanecen de rodillas sobre el sofá, mientras mantienen las piernas separadas y completamente flexionadas descargando casi enteramente todo el peso de sus cuerpos sobre sus nalgas aplastadas, las manos tras su espalda agarradas a los tobillos ceñidos por un grueso grillete de hierro que hace que resulte más doloroso mantener esa postura, su marcado vientre contorsionándose por el esfuerzo y los hombros ligeramente recostados en el respaldo para intentar mantener el equilibrio sin desfallecer.

    ¿FIN?

    Ya no escribiré nada más hasta que pasen las elecciones, todo depende de que JuntsxCat salga vencedora en las elecciones.

    16 diciembre 2017 | 11:17 pm

  13. Dice ser Sólo si gana JuntsxCat

    El final de esta historia es lo mejor de todo y sólo lo conocerán después de las elecciones si votan por juntsxCat, lo escribiré en este mismo blog para que no tengais que buscarlo, En este blog después de las elecciones podrán leerlo si gana juntsxCat las elecciones, no se lo pierdan por favor.

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina X,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios de factura erótica, vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de falo doble se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes en el alto techo, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, y que acarician con una luz blanca y diáfana su sombra perenne, las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una bizarra exposición cuyo objeto consiste en estimular los instintos lúbricos más turbios del visitante. A pesar de todo, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes pechos postizos mientras sus labios groseramente plastificados intentan desplegar con escaso éxito su mejor sonrisa o besando sin convicción a los observadores eventuales con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón por las alas abiertas de una gran puerta de madera que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguir el cuerpo puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las costumbres de palacio, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del inmenso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del amplio y largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en un extremo del pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso, con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una a ambos lados mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas, como ordena el protocolo. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las dos muchachas, es la reina X, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para luego ejercer presión como la de una pinza en su carnoso labio inferior, estirándolo hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las rodillas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre con la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar la inquietud que las atenaza tan sólo reflejando una sorpresa inocente ante la figura de la reina sin poder evitar un leve temblor de pura expectación. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por el contrario parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en su tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que parezca un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante, La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse, perfectamente constituida, su cuerpo aunque algo maduro es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada tiene los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa a sus demás atributos físicos, parece en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello pubico, ambas lucen un piercing atravesando su sexo del que cuelga una diminuta cadena de metal, también lucen piercings en los pezones y en el ombligo, el lóbulo de sus orejas permanece intacto a pesar de esto, Ahora la siniestra dama que ha demorado a propósito su presencia en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un bostezo en un gesto de pantomima aunque sin perder jamás un ápice de su carácter cínico y malévolo, ya que en un instante muda su talante indiferente y en cierto modo amigable hacia el trato amenazante y abiertamente abusador, en su regodeo sonríe al principio divertida y sarcástica simulando una complicidad inexistente con las dos esclavas que no participan de su alborozo, estas dos nada pueden hacer al respecto por lo que permanecen dóciles y consienten todas las chanzas bajando lastimosamente la mirada, predispuestas a lo que se antoje hacer con ellas y resignándose a su suerte. De mientras la reina manosea con rudeza los pechos incipientes de la muchacha joven, sin importarle su gesticulación quejumbrosa ni la expresión atribulada de su rostro, al fin palmea burlonamente en una parodia de aprobación uno de sus finos muslos, como si se tratara de una res vulgar de ganado humano. Las dos mujeres con el gesto forzado de sus cuerpos en tensión, exponiendo abiertamente su sexo sin conocer el pudor, permanecen de rodillas sobre el sofá, mientras mantienen las separadas piernas completamente flexionadas, descargando casi enteramente todo el peso de sus cuerpos sobre sus nalgas aplastadas, las manos tras su espalda agarradas a los tobillos, ceñidos por un grueso grillete de hierro que hace que les resulte más doloroso mantener esa postura, su marcado vientre contorsionándose por el esfuerzo y los hombros ligeramente recostados en el respaldo del sofá para intentar mantener el equilibrio sin desfallecer. Esto satisface a la reina que sin dejar de sonreír divertida se calza unos largos guantes de látex que le cubren los antebrazos hasta el codo para a continuación lubricar concienzudamente su mano derecha… Tomándose su tiempo, sin prestar atención a las esclavas, como si eso no fuera con ellas, abstraída en esa única ocupación, muy seria, como si procediera con un experimento absurdamente complicado. Lo lubrica generosamente con un liquido traslúcido que sale con mucha parsimonia de un estrecho tubo de plástico, bajo la mirada inmóvil y atenta de las dos mujeres que entreabren la boca expectantes, con los ojos muy abiertos, observando incrédulas como cae lentamente el viscoso líquido cubriendo el guante negro hasta derramarse en forma de espesas gotas sobre el suelo, están tan concentradas en aquel momento que a la rubia “delicada” le sale un hilillo casi invisible de saliva de la comisura de su boca casi desencajada.

    17 diciembre 2017 | 2:13 am

  14. Dice ser les espero cuando terminen las elecciones, o eso espero al menos

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina X,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios para uso erótico; vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de falo doble se yerguen como candelabros a cada lado e iluminan el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes en el alto techo, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, que acarician con una luz blanca y diáfana su sombra perenne. Las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una bizarra exposición cuyo objeto consiste en estimular de modo turbio los instintos lúbricos del visitante. A pesar de esto, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes pechos postizos mientras sus labios groseramente plastificados se esfuerzan con escaso éxito por desplegar su mejor sonrisa o besando sin convicción a su eventual observador con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón por las alas abiertas de una gran puerta de roble que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguir el cuerpo puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las costumbres de palacio, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del inmenso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del amplio y largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en un extremo del pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una en ambos lados mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas, como ordena el protocolo establecido. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las dos muchachas. Es la reina X, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para luego ejercer presión como una pinza en su carnoso labio inferior, estirándolo hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las rodillas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta negra, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre con la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar ambas el temor que las atenaza, mostrando tan sólo una sorpresa inocente ante la presencia de la reina aunque sin poder evitar el leve temblor expectante de sus cuerpos. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida en su ajustado vestido de nailon que por el contrario parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en su tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que se parezca a un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante. La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse. Perfectamente constituida, su cuerpo, aunque algo maduro, es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada posee los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa a sus demás atributos físicos. Semeja en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello en el pubis, ambas lucen un piercing atravesando su sexo del que cuelga una diminuta cadena de metal, también lucen piercings en los pezones, en el ombligo y en la parte superior del ano. El lóbulo de sus orejas en cambio permanece intacto. Ahora la recién llegada que ha demorado a propósito su presencia en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un amplio bostezo en un gesto de pantomima aunque sin perder jamás un ápice de su carácter cínico y malévolo, ya que en un instante muda su talante indiferente y en cierto modo amigable hacia el trato amenazante y abiertamente abusador. En su regodeo sonríe al principio sarcástica, simulando una complicidad inexistente con las dos esclavas que no participan de su alborozo. Estas dos nada pueden hacer al respecto por lo que permanecen dóciles y consienten todas las chanzas bajando tan sólo su mirada lastimosa, predispuestas a lo que se antoje con ellas, resignándose por completo a su suerte. De mientras la reina manosea con rudeza los pechos incipientes de la muchacha joven, sin importarle su gesticulación quejumbrosa ni la expresión atribulada en su rostro. Al fin palmea burlonamente en una parodia de aprobación uno de sus finos muslos, como si se tratara de una res muy apreciable de ganado humano. Las dos mujeres con el gesto forzado de sus cuerpos en tensión, exponiendo abiertamente su sexo sin atender al pudor, permanecen de rodillas sobre el sofá, mientras sus piernas separadas yacen completamente flexionadas, descargando prácticamente todo el peso de sus cuerpos sobre sus nalgas aplastadas, las manos tras su espalda agarradas a los tobillos, que ceñidos por un grillete metálico provoca que les resulte más doloroso mantener su postura. El marcado vientre retorciéndose por el esfuerzo y los tensados hombros ligeramente recostados en el respaldo del sofá para mantener el equilibrio sin desfallecer. Esto satisface a la reina que sin dejar de sonreír se calza divertida unos largos guantes de látex que le cubren los antebrazos hasta el codo para a continuación pasar a lubricar concienzudamente su mano derecha… Tomándose su tiempo, sin prestar atención a las esclavas, como si eso no fuera con ellas, abstraída en esa única ocupación, con la expresión ceñuda, como si procediera con un experimento absurdamente complicado. Lubrica la mano generosamente con el liquido traslúcido que sale con mucha parsimonia por un estrecho recipiente de plástico, bajo la mirada inmóvil y atenta de las dos mujeres que entreabren la boca expectantes, con los ojos muy abiertos, observando incrédulas como cae lentamente el viscoso líquido que cubre el guante negro hasta derramarse en forma de espesas gotas sobre el suelo. En aquel instante permanecen las tres tan concentradas que a la rubia “delicada” le sale un hilillo invisible de saliva de la comisura de su boca casi desencajada y al notarlo se pasa maquinalmente el dorso de la mano por el labio inferior hasta secarlo, con un gesto fugaz en el que participa la contorsión de todo su cuerpo que ahora ya muy debilitado sólo puede resistir penosamente en su grotesca posición. No falta mucho para que sea el propio fluido vaginal de ambas mujeres el único líquido que deba brotar sin freno, salpicando hasta humedecer por completo sus genitales, derramándose en múltiples riachuelos pegajosos que correrán bajo sus piernas y sus glúteos. También la saliva, la orina y el vomito jugarán su desagradable papel en los acontecimientos inminentes, pero ellas apenas repararán en la repugnancia de estos fluidos que se mezclarán y confundirán en sus cuerpos al empaparse mutuamente o al ser ingeridos sin el mas mínimo reparo.

    El final de esta historia es lo mejor de todo y sólo lo conocerán después de las elecciones si votan por juntsxCat, lo escribiré en este mismo blog para que no tengais que buscarlo, En este blog después de las elecciones podrán leerlo si gana juntsxCat las elecciones, no se lo pierdan por favor.

    17 diciembre 2017 | 6:01 pm

  15. Dice ser vota JuntsxCat

    La acción transcurre en una de las estancias privadas del palacio de la reina X,
    en el centro de la misma se haya un amplio sofá de lustroso cuero negro,
    Éste consiste en el único mobiliario de la espaciosa sala junto con un carrito plateado que luce tres bandejas repletas de instrumentos y utensilios para uso erótico; vibradores de tamaños variados y de formas diversas, bolas chinas, pequeños recipientes de plástico que contienen cremas lubricantes, algunos de los cuales dejan entrever el ungüento aceitoso en su interior, alargadas pinzas metálicas, etc… En las paredes cuatro lámparas con aspecto de falo doble se yerguen como candelabros a cada lado iluminando el salón al igual que los tres o cuatro tubos fluorescentes en el alto techo, enteramente pintado de negro como un cielo nocturno, que acarician con una luz blanca y diáfana su sombra perenne. Las dos ventanas del cuarto permanecen siempre cerradas con gruesos portones de madera. Grandes lienzos abstractos de carácter obsceno cuelgan de las paredes de un color crema-pálido. El voluptuoso decorado resulta tan extravagante que el salón parece formar parte de una bizarra exposición cuyo objeto consiste en estimular de modo turbio los instintos lúbricos del visitante. A pesar de esto, contrasta vivamente en aquel ambiente por su sórdida incoherencia la sección saliente que delimita en dos el muro detrás del sillón de cuero y que se haya enteramente empapelada con vulgares posters de mujeres desnudas retratadas de las formas más láscivas y sujerentes, algunas sujetando con ambas manos sus grandes pechos postizos mientras sus labios groseramente plastificados se esfuerzan con escaso éxito por desplegar su mejor sonrisa o besando sin convicción a su eventual observador con morros de aspecto simiesco, y por una multitud de fotografías pornográficas formando un extraño mural que no deja entrever espacios vacíos. Dos mujeres desnudas hacen su entrada en el salón por las alas abiertas de una gran puerta de roble que se haya frente al sofá, caminan despacio puesto que lo hacen a cuatro patas, ambas llevan ceñida a la garganta una argolla con un aro de metal atado a una correa de cuero que recuerda al collar de un caniche. Han recorrido de este modo un largo trecho debiendo cruzar por varios pabellones, gateando al subir, sin poder erguir el cuerpo puesto que no se permite a los subditos ni mucho menos a las esclavas infringir las costumbres de palacio, la imponente escalera alfombrada en forma de media luna del inmenso recibidor, arrastrándose después por el duro y frío enlosado del amplio y largo corredor en la segunda planta hasta alcanzar finalmente el gabinete en un extremo del pasaje, tropezándose por el camino aunque sin aminorar nunca el paso con varios súbditos del servicio palaciego que evitando sus miradas compungidas y avergonzadas aparentan no percatarse de su presencia. Trepan ahora hasta colocarse encima del sofá, instalándose cada una en ambos lados mientras adoptan una posición incómoda y grotesca, dejando el espacio suficiente entre ambas, como ordena el protocolo establecido. Unos minutos más tarde hace acto de presencia una tercera figura femenina que cierra las puertas a sus espaldas con un golpe seco y permanece de pie unos instantes sopesando a las dos muchachas. Es la reina X, se acerca al sofá con aire severo y comienza como de costumbre con su ritual de humillación, elevando el mentón de una para luego ejercer presión como una pinza en su carnoso labio inferior, estirándolo hasta soltarlo de golpe, observando sus incisivos podridos durante el proceso, realizando autoritaria una indicación a la otra para que separe más las rodillas, etc… Luego su señora que es reina y olvidó lo que es ser una mujer… se ajusta una liga roja en el muslo izquierdo sobre sus mallas negras, el único toque de color en su vestimenta enteramente de negro, y se acomoda a sus anchas entre las dos esclavas que permanecen inmóviles siempre con la misma postura tensa e incómoda observando con curiosidad el proceder de su señora, sin exteriorizar ambas el temor que las atenaza, mostrando tan sólo una sorpresa inocente ante la presencia de la reina aunque sin poder evitar el leve temblor expectante de sus cuerpos. El tapizado negro del mueble contrasta vivamente con las generosas cabelleras rubias de las dos muchachas y con la desnudez de sus cuerpos que parecen resplandecer con luz propia a ambos lados de la reina, embutida ésta en un ajustado vestido de nailon que por el contrario parece fundirse con el sofá. La blancura etérea de la rubia de aspecto delicado situada a su izquierda la hace destacar de forma especial en su tesitura presente, su cabello de color platino o rubio desvaído teñido con cloro al gusto de la reina junto con sus ademanes vacilantes hacen que se parezca a un ángel virginal y que en su situación de indefensión y mansedumbre recuerde al cordero del sacrificio, también la hace más apetecible a los ojos de su señora en ese instante. La otra rubia sumisa que se haya a su derecha resulta la mujer más despampanante que pueda imaginarse. Perfectamente constituida, su cuerpo, aunque algo maduro, es atlético, flexible y escultural, su piel bronceada posee los tonos aterciopelados del melocotón, su cabellera parece una cascada de oro fundido y a pesar de todo su rostro resulta tan perfecto y sugestivo que eclipsa a sus demás atributos físicos. Semeja en realidad una dama exquisita adoptando el rol impostado de una puta de lujo. A diferencia de la otra esclava ésta exhibe una mata recortada de pudoroso vello en el pubis, ambas lucen un piercing atravesando su sexo del que cuelga una diminuta cadena de metal, también lucen piercings en los pezones, en el ombligo y en la parte superior del ano. El lóbulo de sus orejas en cambio permanece intacto. Ahora la recién llegada que ha demorado a propósito su presencia en el salón, se despanzurra perezosamente sobre el sofá mientras abre las piernas y estira los brazos fingiendo un amplio bostezo en un gesto de pantomima aunque sin perder jamás un ápice de su carácter cínico y malévolo, ya que en un instante muda su talante indiferente y en cierto modo amigable hacia el trato amenazante y abiertamente abusador. En su regodeo sonríe al principio sarcástica, simulando una complicidad inexistente con las dos esclavas que no participan de su alborozo. Estas dos nada pueden hacer al respecto por lo que permanecen dóciles y consienten todas las chanzas bajando tan sólo unos ojos lastimosos, predispuestas a lo que se antoje con ellas y resignándose por completo a su suerte. De mientras la reina manosea con rudeza los pechos incipientes de la muchacha joven, sin importarle su gesticulación quejumbrosa ni la expresión atribulada en su rostro. Al fin palmea burlonamente en una parodia de aprobación uno de sus finos muslos, como si se tratara de una res muy apreciable de ganado humano. Las dos mujeres con el gesto forzado de sus cuerpos en tensión, exponiendo abiertamente su sexo sin atender al pudor, permanecen de rodillas sobre el sofá, mientras sus piernas separadas yacen completamente flexionadas, descargando prácticamente todo el peso de sus cuerpos sobre sus nalgas aplastadas, las manos tras su espalda agarradas a los tobillos, que ceñidos por un grillete metálico provoca que resulte más doloroso mantener su postura. El marcado vientre retorciéndose por el esfuerzo y los tensados hombros ligeramente recostados en el respaldo del sofá para mantener el equilibrio sin desfallecer. Esto satisface a la reina que sin dejar de sonreír se calza divertida unos largos guantes de látex que le cubren los antebrazos hasta el codo para a continuación pasar a lubricar concienzudamente su mano derecha… Tomándose su tiempo, sin prestar atención a las esclavas, como si eso no fuera con ellas, abstraída en esa única ocupación, con la expresión ceñuda, como si procediera con un experimento absurdamente complicado. Lubrica la mano generosamente con el liquido traslúcido que sale con mucha parsimonia por un estrecho recipiente de plástico, bajo la mirada inmóvil y atenta de las dos mujeres que entreabren la boca expectantes, con los ojos muy abiertos, observando incrédulas como cae lentamente el viscoso líquido que cubre el guante negro hasta derramarse en forma de espesas gotas sobre el suelo. En aquel instante permanecen las tres tan concentradas que a la rubia “delicada” le sale un hilillo invisible de saliva por la comisura de su boca casi desencajada y al notarlo se pasa maquinalmente el dorso de la mano por el labio inferior hasta secárselo, con un gesto fugaz en el que participa la contorsión de todo su cuerpo que ahora ya muy debilitado sólo puede resistir penosamente en su grotesca posición. No falta mucho para que sea el propio fluido vaginal de ambas mujeres el único líquido que deba brotar sin contención, salpicando hasta humedecer por completo sus genitales, derramándose en múltiples riachuelos pegajosos que correrán bajo sus piernas y sus glúteos. También la saliva, la orina y el vomito jugarán su desagradable papel en los acontecimientos inminentes, pero ellas apenas repararán en la repugnancia de estos fluidos que se mezclarán y confundirán en sus cuerpos al empaparse también ambas mutuamente o al ser ingeridos sin el mas mínimo reparo.

    El final de esta historia es lo mejor de todo y sólo lo conocerán después de las elecciones si votan por juntsxCat, lo escribiré en este mismo blog para que no tengais que buscarlo, En este blog después de las elecciones podrán leerlo si gana juntsxCat las elecciones, no se lo pierdan por favor.

    17 diciembre 2017 | 6:39 pm

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