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Juan Carlos Escudier

Maneras de encubrir

La compra-venta de coches es un negocio bajo sospecha. A este mercado se han dedicado Trashorras, su cuñado Toro, El Chino, Rafa Zouhier y varios de los acusados con quienes comparten banquillo. Cada vez que alguien refiere al tribunal su dedicación a este tipo de comercio se tiende a pensar de manera instintiva que algo oculta. Igual ha ocurrido con los teléfonos móviles: los muy malos cambiaban más de tarjeta que de camisa. No se trata de una tesis científica pero da muchas pistas.

El testigo protegido L-61 trabajó varios años de topógrafo en Hunosa hasta que se dio cuenta de que lo suyo era la venta de coches. Empezó a trabajar con José Ignacio Fernández Díaz, alias Nayo, un narcotraficante huido a Santo Domingo que había sido compinche de Toro y Trashorras, hasta que, tras ser delatado por los cuñados, dio con sus huesos en el talego.

Nayo es un delincuente y está en busca y captura, aunque es innegable su capacidad para hacer amigos. Hace algunos días, otro testigo protegido del que era uña y carne relató cómo el fugado había delatado el tráfico de explosivos al que se dedicaban Toro y Trashorras, en un evidente ejercicio de ‘donde las dan las toman’. El vendecoches L-61 ha contado hoy sus gestiones para que se exculpara a Nayo de la juzgada ‘Operación Pípol’ a cambio de su colaboración en la causa del 11-M.

Sin ser confidente, L-61 es un hombre bien relacionado. Se puso en contacto con un capitán de la Guardia Civil apellidado Marfull y con un inspector especializado en terrorismo islámico, Javier Santaella, para proponerles un trato que diera inmunidad al citado y para conseguir que su hija, “que estaba vegetal”, pudiera regresar a España. Y ha reconocido que a Nayo le mandaba dinero de las matriculaciones que había conseguido en el año y medio de relación comercial que mantuvieron.

Además de ser algo olvidadizo con sus declaraciones previas, lo que le ha perdido ha sido su insistencia en que podía localizar a Nayo en su periplo caribeño. Aquello ha sido bastante para que el juez Gómez Bermúdez considerara que podíamos estar ante un delito de encubrimiento y ordenara a la Policía la apertura de diligencias, además de plantear una eventual deducción de testimonio contra el testigo.

De este encubrimiento con responsabilidades penales hemos pasado a otro más sutil, que es el que han protagonizado el guardia civil que, junto al agente ‘Víctor’, controlaba al acusado Rafa Zouhier y el jefe de unidad de ambos. El testimonio del compañero de ‘Víctor’ –ambos, a lo Pilatos, se lavaron las manos cuando Zouhier les dio un año antes de los atentados una muestra del explosivo que vendían los asturianos- ha sido la moviola de lo declarado por el alférez, una perfecta repetición donde no ha faltado ni una coma. Curiosa retentiva la de ambos guardias civiles.

Debe de ser algo que da el Cuerpo, así en mayúsculas, porque el jefe de la unidad, con 30 años y siete meses de servicio a cuestas, ha hecho otra exhibición de coincidencia. Los tres, según han dicho, se vieron casualmente con Zouhier el 12 de marzo de 2004, pero no para preguntarle por los atentados sino por un tal Josito, implicado en una trama de falsificación de tarjetas de crédito. El tema de los atentados salió, sí, pero porque su confidente les comentó que estarían muy liados tras lo que había pasado y ellos, sólo entonces, le interrogaron por lo que sabía, que aparentemente era nada.

Lo único que ha alterado este relato de disimulada incompetencia policial ha sido la pregunta de una de las acusaciones respecto a si los atentados se hubieran podido evitar con las confidencias de Zouhier. En un descuido, el compañero de ‘Víctor’ ha estado a punto de decir que sí, pero se ha contenido en el último instante. Habría sido muy perjudicial para su propio encubrimiento.

TODO SOBRE EL JUICIO DEL 11-M

3 comentarios

  1. Dice ser cád

    Eso sí que se lo curran bien, tapar marrones de propios y extraños que cotizan.Menuda herencia nos ha dejado la alabadísima en tiempos técnica del escaqueo.Cómo cojones se pudo tener a Roldán -Ladrón con todas las letras- de director general.Son así, qué le van a hacer si llevan cuarenta años de impunidad a las espaldas. Abusar, que es gratis, que siendo decente se gana una mierda.

    16 Abril 2007 | 22:15

  2. Dice ser Menuda mierda de pais dejó el PP

    En estos caso se dice “uña y roña”. Si españa pudo tener 40 años a FRanco, un puto genocida de jefe de estado, lo de roldán es una pura anecdota.Los Picoletas honestos como el General Escobar fueron fusilados por el militar felón Franco, para que no le recordaran a diario su condición de perjuero traidor, amigo de hitler y genocida.Un saludo a los honestos guardias civiles que como el General Escobar fueron fieles a su juramento de fidelidad al orden legitimo establecido, y a la democracia, a pesar de ser conservadores y tan catolicos o más que los del bando fascista sublevado.DE aqullos barros, los lodos postfranquistas de las FFAAs nunca purgadas en la transicion.

    17 Abril 2007 | 11:45

  3. Dice ser Juampa

    haz una prueba…te vas a cualquier barrio donde puedas pillar, costo, maria, coca, pilla…siempre podras estar fumando un canutillo con alguien a la que la policia le ha pillado su “stuff” y le ha dado de premio dos hostias…se despiden agradeciendo tu colaboracion en su fiestecilla…haz la prueba, para que luego te cuenten historias de subnormalidades de la policia.

    17 Abril 2007 | 18:43

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