La inteligencia del ser humanoes la capacidad que tiene para adaptarse a la realidad.Xavier Zubiri, filósofo. (San Sebastián, 1889 - Madrid, 1983)

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Café Hafa, el final de una época

Ayer estuve de nuevo en el Hafa (fundado en 1921) y me di cuenta de que esta ciudad está cambiando deprisa; el Hafa ya no volverá a ser lo que era. Abajo, en el mar, varias escavadoras removían la orilla y las rocas, emitiendo, estruendoso, el ruido del progreso que, dicen, está llegando deprisa a la ciudad… Era tan desagradable que casi había que taparse los oídos. ¡Ya no volverán nunca más esos días de flores y aromas que, al mirar hacia el acantilado, revoloteaban en el viento! Hasta hace dos días sólo se veían las olas rompiendo y el vuelo de la espuma! ¡Ya no habrá más arrullos marinos en el Hafa! A partir de ahora sólo habrá ruido… y coches pasando como una tempestad de chatarra. Primero harán una carretera pequeña; luego una autovía… Y terminarán haciendo una autopista de dos pisos como han hecho en Río de Janeiro, en Nueva York y en otras ciudades del mundo para descongestionarlas. De modo que el Hafa…, aunque no muera, ya siempre estará herido.

Y cuando los poetas, soñadores, enamorados, viajeros, artistas de toda índole… se acerquen a él, se asomen a este balcón del Estrecho desde sus terrazas y ensueños, ya no podrán mirar a la orilla de enfrente volando sobre un paisaje virgen y mítico, sino que lo harán enredados sus ojos en esos artefactos llamados automóviles. Y por sus oídos, en lugar de música, canto de gaviotas, sólo entrará ruido. Definitivamente, a los visitantes al Hafa el olfato se les ahogará en el veneno de la contaminación…

Menos mal que el té a la menta, o con hierbabuena, o el aroma del hachís, seguirán aliviando la tristeza de asiduos y viajeros impenitentes. Y siempre cabrá recordar aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Bueno, por lo menos nos quedan los sueños y los recuerdos de tantos ilustres (André Guide, Tennessee Williams, Paul Bowles, Truman Capote, Luis Eduardo Aute, Los Rolings…) que llegaron aquí a arrullar la pereza mientras imaginaban cómo harían realidad sus deseos.