La inteligencia del ser humanoes la capacidad que tiene para adaptarse a la realidad.Xavier Zubiri, filósofo. (San Sebastián, 1889 - Madrid, 1983)

Archivo de enero, 2008

¿Volverá la Inquisición? En Marruecos, de momento, parece que existe

En España la cosa anda revuelta con la Iglesia, pero, en Marruecos, no digamos. Empezaré por decir que, para un extranjero, en un país musulmán ¡siempre extranjero y jamás aceptado del todo por el hecho de no practicar su religión!, nunca es fácil opinar porque enseguida te tildan de “ir contra ellos”. Cuando no es verdad. Porque en Marruecos hay, como en todas partes, cosas “que no gustan”, cierto, pero muchas otras que sí, que apreciamos y defendemos; también hay otras cosas que creemos que podrían mejorar… Y, en cualquier caso, no creo yo que los de fuera no podamos opinar sobre ellas… como opinan en España, y sobre España, los marroquíes que viven allá.

Viene esto a colación, opino, por lo injusto que resulta a todas luces la condena de seis homosexuales marroquíes a penas de prisión que, en algún caso, llega a 10 meses, a raíz de la boda gay simulada en noviembre pasado en Alcazarquevir, y difundida en Internet.

Como el Estado se lava las manos, dicen algunos marroquíes, las facciones más radicales del islamismo se han encargado de echar leña al fuego para conseguir estas condenas. ¡Y lo han logrado, vaya! Pero, afortunadamente, en Marruecos también hay gente justa que emplea su inteligencia, en este caso, en defender a la parte más débil. Así, un grupo de cerca de 200 intelectuales y políticos del país magrebí acaban de firmar un manifiesto, Llamamiento en defensa de las libertades individuales, en el que avisan de que se avecinan tiempos difíciles si esto no cambia: “Vivimos días de odio entre la sociedad civil y si esto no se corrige a medio plazo la armonía social va a ser un problema”.

El manifiesto, nada sospechoso, pues entre los firmantes hay intelectuales de distinta adscripción social y política, pone el dedo en la llaga de una realidad que cada día se observa más condicionada y sometida por las directrices religiosas. Y no creemos que deba dejarse (en ningún caso) en manos de la sinrazón religiosa la justicia social de un país.

Para que una sociedad prospere deben respetarse la libertad individual y las creencias de cada uno, ¿no? Eso como mínimo; eso, para empezar…

A 20 kilómetros de Tánger

En Marruecos, uno de los países más hermosos que conozco, la civilización occidental todavía no ha pegado sus dentelladas del todo y, una vez que uno se aleja de los arrabales de las grandes ciudades, a media docena de kilómetros tan sólo, emerge el paisaje más puro con sus gentes risueñas y solidarias. Es como sumergirse en el túnel del tiempo y volver a aquella España rural de mediados del siglo pasado; como se ve, no tan lejana todavía.

En apenas media hora uno puede pasar de la vida trepidante de Tánger, de la globalización y el fragor consumista, a la calma chicha de las aldeas. Aquí no hay coches, ni ruidos, ni el campo está mecanizado aún (o lo está muy poco), ni el agua corriente llega a las casas… Pero la gente es amable y paciente; sonríe.

Aunque seguro que anhelan el progreso… Sus hijos ya se fueron a España y ahora vuelven con coches que todos envidian. Con el dinero que dejan en casa los padres sustituyan la hojalata del tejado por tejas; algunas familias ya tienen luz eléctrica, televisión…

Pero, ¿qué pasará cuando el consumo les atenace como a los occidentales, perderán esa paz que ahora tienen y, quizá, la sonrisa? Tal vez sí ¡Y encima tendrán otros problemas! Pero serán problemas, en cierto modo, “queridos”. ¿Por qué? Por que con el envoltorio que le pone Occidente al progreso siempre parece que son problemillas… y superables.

Lo que no une Dios… el año 2015 lo unirá

El presidente del Tánger-Med, el puerto gigante que Marruecos está construyendo a la entrada del Mediterráneo, en el Estrecho de Gibraltar, dice que para el año 2015 tendrá tal volumen de negocio que, sólo de pensarlo… las cifras marean: 8 millones de contenedores al año (el de Algeciras, ahora entre los 5 primeros de Europa, sólo mueve 3,5 millones), 7 millones de pasajeros, 700.000 camiones, 2 millones de vehículos más, y 10 millones de toneladas de hidrocarburos. Sobre esto último, deseamos que no se les derrame ni una gota en la pestilente cloaca en la que se está convirtiendo el Estrecho.

Concluye el señor El Hadi que “este va a ser el puerto del tercer milenio”. Pues que así sea.

Aunque, no sé para que quiere un puerto tan grande el señor Hadi, si España y Marruecos están a punto de decidir, ¡ya!, la construcción del túnel de conexión ferroviaria entre ambos países, que estaría también acabado en 2015.

Como se ve, el año 2015 parece la panacea de este idilio; el año en el que concluirán todos los problemas entre ambos estados, el del ¡gran abrazo! entre los dos continentes.

El túnel costaría más de 5.000 millones de euros… al principio. Luego, cuando haya que acabarlo de verdad, ni se sabe; eso ocurre siempre en todas las obras de esta envergadura; hay quien habla ya de que superará los 10.000 millones de euros. Sea como fuere, españoles y marroquíes tienen ganas de enredar con este asunto y están a punto de decir “sí, quiero” a este agujero de 38,7 kilómetros de largo, por 500 de profundidad en algunas zonas. Una locura, según más de un experto, porque el Estrecho es una región inestable, donde, continuamente, se producen roces y choques entre las placas tectónicas.

Aún así está claro que, mientras se hable de ello, la ilusión se mantendrá. Y visto lo visto, ¡con todo lo que están ocurriendo en el mundo!, no seremos nosotros los que digamos que no vaya a hacerse. Es más, deseamos que se haga y que, como reza en el titular de este texto, a ver si lo que no une ni Dios… es posible que lo unan el túnel, el puerto Tánger-Med, el de Tarifa que también va a ampliarse, el ya gigantesco de Algeciras… En definitiva, la economía. ¡Que la Economía nos hermane de una vez!

Homosexuales, mujeres libres… ¿en peligro?

Amnistía Internacional (AI) ha pedido a las autoridades marroquíes que pongan en libertad (nosotros también nos sumamos a ello) a los seis homosexuales, condenados a prisión por “practicar la homosexualidad” —AI los considera “prisioneros de conciencia“—, tras la llamada “boda gay” de Ksar El Kebir. ¡Como si la homosexualidad fuese un peligro!

Pero lo que, además, molesta, de verdad, en esta historia, es que se persiga en Marruecos una práctica tan habitual. ¡Y si no que se lo pregunten a los miles y miles de homosexuales extranjeros que vienen a las principales ciudades marroquíes buscando sexo fácil!

¿Por qué tanta hipocresía? ¿Por qué hay que hacer sufrir a unos seres humanos por el simple hecho de tener una opción sexual diferente? ¿Por qué los responsables políticos de algunos países, como Marruecos, aplican leyes que ni ellos mismos cumplen?

Y ahora hablemos de las mujeres. De las mujeres en España, que, últimamente son perseguidas y acosadas por haber abortado… ¿Para cuándo una ley que les permita y garantice el derecho a abortar libremente? ¿Qué pasaría si a los hombres —que son los que hacen a la postre las leyes en estas sociedades machistas que tenemos— les obligasen a practicar el sexo por ley, a “intentar” quedarse embarazados, a hacer, en definitiva, cosas con su cuerpo que ellos no desean?

Pues que se rebelarían e “inventarían” una ley para que esto no ocurriese. Pues eso, ¡qué dejen en paz a las mujeres!

En Marruecos no hay violencia machista

Ayer tomaba café con un amigo informático —elegante, culto, con móvil de última generación, estudiante en su día de en una Universidad europea…— y en un momento dado de la charla surgió el tema de la violencia de género. “¡Vaya lío que tenéis en España con esto… Los hombres son un poco bestias, ¿no? —lo de “bestias”, doy fe, lo dijo sin querer ofender; fue la primera palabra que le vino a la boca… debido a su escaso dominio del español—. Luego, añadió: ¿Por qué maltratan ustedes tanto a las mujeres? Aquí, en Marruecos, no hay esa violencia…” “¿Qué, qué, qué…? ¿Cómo te atreves, Mohamed, a decir que no hay machismo en Marruecos?”, le inquirí.

Mohamed y yo somos amigos; nos conocemos lo suficiente como para hablarnos de tú a tú. Así que añadí: De modo que tú piensas, Mohamed, que en Marruecos no hay violencia machista… ¡Lo que hay que oír! ¡Pero si no hacéis otra cosa que maltratar a las mujeres…! Empezando porque las obligáis a taparse hasta los ojos. Pero además les ponéis todo tipo de empedimentos a la hora de salir solas de casa, o cuando quieren administrar su dinero. Y ya, desde un punto de vista más sutil, abusáis lo que queréis de ellas en el hogar; que son vuestras esclavas. No compartís ni tareas, ni espacio ni tiempo con ellas. Las abandonáis o engañáis con otra a la menor ocasión…

¡Y eso sin hablar de la violencia física, real, que existe aquí! Pero, tú sabes, Mohamed, que las asociaciones de mujeres marroquíes manejan estadísticas que aterran. Son miles los hombres que maltratan, también físicamente, a sus mujeres… De modo que no me vengas ahora con esas de que “en Marruecos no hay violencia machista”. Lo que ocurre es que aquí lo tapáis todo. Y entonces los ingenuos como tú (o los que se lo hacen) pueden creer lo que quieran. Pero no vayas a pensar que la ignorancia te exime de la obligación de denunciar esa violencia.

Se quedó muy pensativo y, al cabo de un minuto, comentó: “No, no crea que sea como tú dices… Nosotros respetamos a las mujeres; está escrito en el Corán. En ningún caso el Corán dice…”

Ahí me levanté y pedí la cuenta; me despedí de mi amigo sonriendo… Como casi siempre, tuve la sensación de que el mundo de Mohamed y el mío se parecen, verdaderamente, poco.

O Europa acaba con el velo, o éste cambia a Europa

Parece que la vieja Europa empieza a enterarse de qué va esto del velo. Seguramente, la no tan lejana (aunque parezca que sí) Segunda Guerra Mundial, en la que murieron cerca de 60 millones de personas en el mundo, ha hecho del pueblo europeo un pueblo mayoritariamente pacífico, tolerante al máximo con quienes practican otras costumbres, defensor acérrimo del sistema democrático, del parlamentarismo, del diálogo aunque se tengan ideas opuestas, de los derechos humanos, de la libertad de la mujer, de la igualdad entre sexos

Pero esta vieja Europa ahora se encuentra perdida; no sabe qué hacer; no entiende cómo después de dos, tres, generaciones, miles de musulmanes, ya ciudadanos europeos, sí, combaten y reniegan en su propio país (Holanda, Francia, Alemania…) de estos principios de libertad e igualdad. La impresión que se tiene, es que Europa no comprende qué está ocurriendo. Se encuentra con que, entre sus ciudadanos, hay miles que hacen caso omiso de los ya consolidados principios citados. El que más se trasgrede, entre estos principios no respetados, es el que defiende la igualdad y el respeto, en todos los órdenes, de las mujeres. Se le impone a las niñas, por ejemplo, que lleven el velo; incluso que lleven el velo para ir a escuela; con todas les restricciones que entraña en su comportamiento social.

Pero, afortunadamente, parece que esto va a corregirse. Que muy pronto ya no será posible humillar tanto a las mujeres; al menos en el ámbito escolar.

Hoy se vota en la Eurocámara un informe que pide que se prohíba el velo, de momento, sólo en las escuelas. Esperamos que salga adelante; se trata de proteger los derechos de la infancia y de la mujer; de su libertad.

A mi entender, hay dos razones que no admiten dudas a la hora de proponer esta prohibición: una, que el velo es un instrumento perverso del hombre para esconder, oprimir, someter y humillar a la mujer, al margen de toda connotación religiosa. La imposición del velo viene de antes, incluso, de que existiesen las religiones monoteístas. Y dos, que hoy sí, sí, el velo es utilizado por muchos grupos radicales islámicos para hacer proselitismo, para identificar a sus adeptos, para señalar quiénes están con ellos y quiénes no lo están, para controlar y a una población femenina que, por ejemplo, en Marruecos, cada día vemos que va más tapada, más escondida detrás de esos hermosos hiyads, chadores, niqads, burkas… o como queramos llamarlos, y que nada tienen que ver con la moda, la tradición o las costumbres sociales. Porque hoy, se quiera o no, el velo es un instrumento político, de opresión y sometimiento, que los hombres emplean para controlar a las mujeres.

Verduras, ¿de España o de Marruecos?

Es evidente que los costes de producción en Marruecos son menores que en España. ¿Cuánto? ¿Cinco, seis, diez veces menos? De ahí la deslocalización de todo tipo de empresas que se está dando en España y su traslado al país magrebí. En lo que a agricultura se refiere (tomates, judías verdes, fresas y otras frutas y hortalizas) hace tiempo que el conflicto está servido. Marruecos ofrece tierras y mano de obra en condiciones favorables que aprovechan, fundamentalmente, las grandes multinacionales agrícolas. Pero los pequeños agricultores almerienses o de Huelva, por poner dos ejemplos, no están muy convencidos de que lo mejor sea emigrar al país vecino.

Sin embargo, hace unos días, al consejero de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña, se le soltó la lengua y abogó “por desplazar” la producción de frutas y hortalizas al país vecino, lo que motivó la reacción airada de las principales organizaciones agrarias, Asaja, Coag y Upa. A Pérez Saldaña se le ha tildado de todo, de poco patriota y de traidor cuando menos; pero, para no repetir los epítetos, cambiemos de protagonista y vayamos a lo que argumentan estas organizaciones agrícolas. “Que los productores marroquíes, sean de donde sean las empresas, nos vendan a nosotros sus productos, a las empresas de Almería por ejemplo, y que sea desde aquí desde se comercialicen hacia Europa”. A esto se llama ser listos…

¿Alianza de Civilizaciones? ¡Imposible!

¿Cómo puede conseguirse que ciertas civilizaciones, la cristiana y la musulmana por ejemplo, cooperen, cuando son antagónicas en su esencia? ¿No es cierto que los líderes cristianos (todos los jerarcas de la Iglesia, misioneros, etc., con el Papa al frente) vienen combatiendo desde hace 2000 años con el fin de convertir a todo hereje que se encuentren a su paso? ¿Y no es menos cierto también que el Islam, los musulmanes para ser exactos, ganan el cielo, “su” cielo, por el simple hecho de atraer a los cristianos a su religión? Es decir, no creo que el primer ministro turco, el señor Tayyip Erdogan, que dirige un partido que se declara “islamista moderado”, pueda llegar a acuerdos “sinceros, profundos y duraderos” con el señor Zapatero que, tengo entendido, se siente agnóstico y un ciudadano laico.

Pero SÍ podrían ponerse de acuerdo en otros campos. Podrían establecerse acuerdos en valores…

Una ALIANZA DE VALORES podría ser la solución.

Porque hay valores y derechos que son universales: El derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad religiosa, a la educación, al trabajo…

La Ilustración, entiendo yo, es la base desde la que se debería empezar a trabajar. La Ilustración es de donde nace el concepto CIUDADANO y es ahí, en ese marco, en el que —independientemente de las creencias que tenga cada uno— deben establecerse los acuerdos y alianzas.

Así pues, no sé cómo van a conseguir, el señor Zapatero, Erdogan y compañía, “formar a voluntarios” para predicar su Alianza de Civilizaciones, si antes no forman a las personas en la escuela para que san buenos CIUDADANOS; individuos libres, solidarios… Individuos que no mezclen su fe religiosa con la acción social.

En fin…

Ecología y desarrollo… ¿Son compatibles?

Por el Estrecho de Gibraltar pasan cerca de medio millón de barcos al año; una autopista que está a punto de colapsarse. Y para más inri, del lado español, entre Algeciras y Tarifa, está El Parque Natural del Estrecho, un espacio que pretende consolidarse como Reserva de la Biosfera, y que no admite ya mucha más presión ambiental.

Pero el desarrollo es un monstruo, una especie de trituradora que no acepta límites. Del lado de Marruecos, frente con frente a Tarifa, están construyendo un puerto gigantesco que está acabando con todo —el Tánger Med— y que va a ser el puerto más grande de África y uno de los más grandes de Europa. En su entorno han desaparecido aldeas, playas idílicas y hasta montañas.

Del lado español, en Tarifa, enfrente, a 14 kilómetros, ya están maquinando hacer un gran puerto de pasajeros y quién sabe si también de mercancías en un futuro no muy lejano… Y claro, los ecologistas han puesto el grito en el cielo. Tarifa, paraíso de los surfistas, y uno de los pueblos costeros andaluces que aún “conserva” mejor su pasado marinero, puede convertirse en una gigantesca terminal de pasajeros, la más importante de África en esta zona, por ser la más próxima.

Así que el debate está ahí. Servido. ¿Desarrollo, progreso, o preservación del medio ambiente? Supongo que lo ideal sería atender a los intereses de todos; a los de aquellos que creen que Tarifa está bien como está y los que entienden que no puede perderse la oportunidad de convertir a este pueblo en el otro pilar de ese puente marítimo que, necesaria e inevitablemente, unirá en la próxima década a España, Europa y Marruecos.

¿Pueden obligarte a creer en Dios?

Qué feliz debe sentirse JA Ponce, alcalde del pueblo malagueño de El Borge (Málaga), después de recibir de la Iglesia Católica la notificación de que le ha borrado de su lista. Cuánto lastre y confusión se habrá quitado de encima. Por que no hay cosa peor que te obliguen a creer en lo que no crees. Espero que su ejemplo cunda y todos los que somos ateos militantes, ateos a secas, o simplemente agnósticos, nos pongamos manos a la obra para seguir su ejemplo.

Esta reflexión, hecha desde Marruecos aún chocará más. Porque aquí, cuando a alguien se le dice que uno no cree en nada, y menos en dios, o que no tiene religión, simplemente no te creen. No digamos ya entenderte. “Eso es imposible”, dicen. Y se quedan tan contentos. Cuando lo imposible, pienso yo, es justificar nuestra existencia amparándose en cuentos disparatados (como el de que la Virgen concibió sin dejar de ser virgen)…

Cuentos interesados… Cuentos contados por hombres interesados sobre todo en el poder, en someternos; cuentos que carece de toda objetividad y, no digamos ya, de base científica.

Y, ¡ojo!, que esta reflexión no va contra nadie, eh; que cada cual es libre de creer en lo que quiera. Sólo que… al igual que los creyentes hacen proselitismo a todas horas, este Mago cree que ha llegado ya el momento de hacerlo del ateísmo. Por eso nuestra calurosa felicitación al señor Ponce.

A este Mago le emociona que haya personas como él; es decir, personas que creen en el ser humano por encima de todo; que opinan que el Cielo está en la tierra; que dios, como tal ser superior, no existe; y que, dioses, en cierto modo, somos todos: todas las personas que, como las plantas, como cualquier otro animal, nacemos, vivimos y morimos. ¡Feliz libertad de pensamiento!