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La inteligencia del ser humanoes la capacidad que tiene para adaptarse a la realidad.Xavier Zubiri, filósofo. (San Sebastián, 1889 - Madrid, 1983)

“¡Toma ya!”, el Universo, Marruecos…

Ahora que las aguas de la lotería han remansado de nuevo, supongo, conviene recordar y no pasar por alto el “¡toma ya!” futbolero de Raúl (Achraf Barrak), el niño de 12 años, de origen marroquí, que, desbordado por la emoción y la euforia, no pudo contenerse y lanzó ese órdago a la grande como si hubiese explotado el Universo, tras cantar el Gordo… o —volviendo a los términos futboleros—, conquistado su equipo (el Real Madrid, del que es forofo y devoto) la copa de Europa.

Y es que la lotería española, “¡tan nuestra!”, que dirían los castizos, se ha universalizado y popularizado tanto en los últimos tiempos, que no sólo participan en el sorteo de este juego de juegos las niñas —algo impensable hace poco—, sino niños de todas las razas, culturas, religiones, países…

¡Y esto está bien! Porque con ello se demuestra que el juego de tentar a la suerte, como la fe, no es patrimonio de nadie y cada cual puede creer, jugar y apostar, o rezar a quien quiera.

Lo importante es jugar… Jugar sin hacer daño a nadie, aunque el dios que preside el juego de la Lotería Nacional española, no coincida con el de la abuela de Raúl por ejemplo, que, estamos seguros, también aplaudió a rabiar a su nieto cuando vio en la televisión, en Sidi Slimane, su pueblo, como su querido Achraf Barrak tendía nuevos puentes de comunicación entre España y Marruecos.

¿O el “toma ya!” de Raúl era un reto?

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