Algunas palabras sobre ‘The Doublethink’ de Goldstein Now (Psychofon Records, 2021)

Con She is on the radio, que sangra con un sampleo de Jiménez Losantos en una gutural explosión de fiesta de cumpleaños australiana, comienza esta banda sonora para un psiquiátrico en ruinas. Sin llegar a los dos minutos y medio, aparece el fantasma de Peter Murphy puesto de cristal recorriendo las autopistas de Los Ángeles: ¿Quién es el que sueña?  se pregunta Iggy al despertar de un apocalipsis de desoxiefedrina, ¿soy yo o un clónico amante del robot de la siguiente canción? Not so secret man”: esa manera de estimular una caja de ritmos afónica es propia de un suicida (Martin Rev) que vende los derechos de imagen a un anuncio de desodorante brasileño. Goldstein Now tienen en este, su primer disco, toda la caterva de enfermedades sonoras que, como los encerrados en el asilo Arkham, disfrutan más de la oscuridad que del sol. This nation shaving cream es como un mantra al servicio de Isis para que el susurro guíe hacia la oscuridad; melodía mínima -porque no hace falta más si engancha por la toma de línea del alma-, como el ritmo de The movement que parece una maqueta perdida de aquellos Iniciados, mutados en manifestantes rodeando los templos de Anubis armados de osciladores de onda senoidal, que solo pueden ser escuchados en el vacío absoluto. Al escuchar este disco uno entiende que hay esperanza en la desesperanza, en la armonía que minimiza lo moral, Leave it behind se sostiene con el resto de la guitarra que queda en el fondo de la papelina y un ritmo zombificado de estructura euclídea. No hace falta más, sintezoides que sueñan con odaliscas bolcheviques en la indómita Kadath en Regime change o amagos de soniquetes fronterizos donde la belladona ha envenenado la interfaz básica entre el hombre que soñó con ser máquina y la máquina que usaba el litio para su batería. En Parachut man uno se imagina la noche en las Ardenas, con los zumbidos de los grupos electrógenos que inspeccionan el cielo mientras animales cadavéricos ofrecen sus vértebras para fabricar los más exquisitos xilófonos.

Proyectos como Goldstein Now te permiten superar el síndrome de abstinencia de la gentrificación del universo de David Lynch y temas como el que da título al disco, son recuerdos que en cada iteración social hay elementos alterados cromosómicamente que escapan del control utilizando frecuencias propias de espíritus laterales. El redentor funciona como un nylon cortante colocado en mitad del pasillo de una casa abandonada o como el último estertor de la bombilla del laberinto de espejos de un parque de atracciones en venta. Nos acercamos al final y tenemos un amago de declaración de principios We need ghosts: un recitado sinuoso que se desliza por las esquinas, bajo las alfombras hasta el lugar al que no llega la mano bajo la cama. Dejaremos cepos bajo el mandato de una función de distribución gaussiana y esperaremos. Hay un amago de fiesta en el Día de la Virgen del Pantano, I´m not a pilgrim tiene algo de reptilesco, de agua turbia con la que fabricar bebedizos, de sinuosa artimaña de notas que buscan la armonía en una cinta de Moebius. El final, para Rabbi Abba, se convierte en la cauterización pagana que uno nunca hubiera esperado, como sin John Constantine grabara un disco de gospel con Screamin Jay Hawkins, pero, a estas alturas, cualquier resto magnético resulta nutritivo. Hasta puedes confundirlo con tu alma.

The Doublethink es un LP poliédrico, que te deja aterido, con esa sensación de haberte bebido el último trago de láudano hace ya tres horas.  Goldstein Now son uno de esos proyectos que se te impregnan como levaduras a la piel y de los que sabes que, pase lo que pase, nunca te van a abandonar.

Escribe aquí tu comentario





    Normas para comentar en 20minutos.es

    • Antes de enviar su comentario lee atentamente las normas para comentar en 20minutos.es.
    • Esta es la opinión de los internautas, no la de 20minutos.es.
    • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
    • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
    • Por favor, céntrate en el tema.
    • Algunos blogs tienen moderación previa, ten paciencia si no ves tu comentario.

    Información sobre el tratamiento de sus datos personales

    En cumplimiento de lo dispuesto en el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, y Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales le informamos que los datos de carácter personal que nos facilite en este formulario de contacto serán tratados de forma confidencial y quedarán incorporados a la correspondiente actividad de tratamiento titularidad de 20 MINUTOS EDITORA, S.L, con la única finalidad de gestionar los comentarios aportados al blog por Ud. Asimismo, de prestar su consentimiento le enviaremos comunicaciones comerciales electrónicas de productos y servicios propios o de terceros.

    No está permitido escribir comentarios por menores de 14 años. Si detectamos el envío de comentario de un usuario menor de esta edad será suprimido, así como sus datos personales.

    Algunos datos personales pueden ser objeto de tratamiento a través de la instalación de cookies y de tecnologías de tracking, así como a través de su acceso a esta web desde sus canales en redes sociales. Le rogamos consulte para una más detallada información nuestra Política de Privacidad y nuestra Política de Cookies.

    Los datos personales se conservarán indefinidamente hasta que solicite su supresión.

    Puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, supresión y portabilidad de sus datos, de limitación y oposición a su tratamiento, así como a no ser objeto de decisiones basadas únicamente en el tratamiento automatizado de sus datos, cuando procedan, ante el responsable citado en la dirección dpo@henneo.com

    Le informamos igualmente que puede presentar una reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos, si no está satisfecho con en el ejercicio de sus derechos.