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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

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Mis lecturas de verano: Oscuridades programadas

No soy un gran lector de comics. A lo largo de mi vida he leído más bien pocos, aunque con algunos he disfrutado mucho. Recuerdo especialmente los de la iraní Marjane Satrapi: Persépolis y Pollo con ciruelas. Los cambios que vivió su país tras la revolución islámica se entienden mucho mejor después de haberla leído.

Este verano he leído mucho. Aprovechando que durante unos días ha estado Usúe en casa he aprovechado para leer Oscuridades programadas, de Sarah Glidden, curiosamente otra mujer y, curiosamente también sobre un tema relacionado con Oriente Medio.

Portada de Oscuridades programadas. FOTO: E.Madinaveitia

El argumento es sencillo: Sarah, junto con otros tres jóvenes, viajan en el año 2010 a Turquía, Irak (más propiamente al Kurdistán iraquí) y Siria para producir reportajes sobre la situación en esos países tras la guerra de Irak. Se centran especialmente en los refugiados iraquíes en esos países.

Dan, uno de los otros tres jóvenes, es un veterano que participó en una de las últimas fases de la guerra de Irak. Sus reacciones y en especial la evolución que van experimentando a medida que conoce más y más casos de desplazados a los que la vida les cambió radicalmente, son uno de los puntos claves de la trama.

El otro aspecto fundamental del libro es el análisis del papel del periodismo. Las reflexiones de la periodista, que no consigue reflejar las reacciones que ella había pensado a priori que tendría Dan; el papel de los periodistas en los conflictos y su participación en ellos como empotrados (y por tanto con una visión dirigida por el ejército que les empotra) es otro aspecto interesante. Es curioso que el pequeño grupo reproduce en sentido contrario el fenómeno del empotrado: Dan es un militar introducido de forma más o menos artificial en el grupo de reporteros.

Por fin el gran aspecto que hay que considerar: ¿qué consecuencias tuvo la guerra de Irak? ¿Es mejor el mundo ahora; o al menos ha mejorado la situación en Oriente Medio?

La autora no parece tener muchas dudas: esa guerra fue innecesaria e inútil, el mundo vive ahora una situación más complicada; el Irak actual no es mejor que el de Sadam Hussein; ni siquiera está claro que los intereses de las empresas petrolíferas norteamericanas salieran reforzados. Y Sadam era sólo uno de los muchos dictadores presentes en el mundo; mucho de ellos apoyados, o incluso impuestos, por Estados Unidos.

Yo estoy de acuerdo con este punto de vista.

Me hagustado leer este libro. Buscaré otros de la misma autora.

La doctrina del shock

Este verano he aprovechado para terminar La doctrina del shock, de Naomi Klein, un magnífico libro denuncia que nos da una visión alternativa de la realidad del mundo en el que vivimos.

El subtítulo del libro, El auge del capitalismo del desastre, resume en parte la tesis de la autora canadiense: para imponer las doctrinas neoliberales de la escuela de Milton Friedman se aprovechan, o se provocan, situaciones extremas. Tanto vale un golpe de estado violento (Pinochet en Chile, Videla y sus compañeros en Argentina, Suharto en Indonesia,…) como una catástrofe natural (el tsunami en Sri Lanka, el Katrina en Nueva Orleans,…) como una guerra (Irak).

La idea partiría de la traslación al mundo de la doctrina social y política de las experiencias en psicología del doctor Ewen Cameron, que pretendía haber curado enfermedades mentales (o desviaciones políticas) mediante tratamientos de electroshock que dejaran la mente en blanco sobre la que instalar las nuevas ideas.

El objetivo en todos los casos es adelgazar el Estado para dar más poder y más capacidad económica a las grandes corporaciones multinacionales. Según Friedman y sus seguidores la reducción del Estado genera más riqueza. Para Naomi Klein lo que se genera son mayores diferencias sociales y mayor corrupción.

El mayor problema es que en casi todos los casos para imponer esas ideas neoliberales ha sido necesario previamente un desastre. Incluso Margaret Thatcher necesitó de la guerra de las Malvinas para poder imponer sus teorías y recortar los derechos de los mineros.

Lo que resulta más curioso es el hecho de que la reducción del Estado se hace en la mayor parte de los casos a base de contratar (desde el Estado) a algunas de esas grandes compañías, que a su vez subcontratan a otras, que subcontratan…El caso de Halliburton, en Afganistán, en Irak o en Nueva Orleans es paradigmático, como lo es también toda la actuación de la administración de Bush hijo.

Si además quienes contratan desde el Gobierno son o han sido grandes accionistas de las compañías contratadas, la sospecha de corrupción es evidente.

El libro está escrito en 2007, antes del inicio de la actual crisis económica. Me gustaría conocer la postura de Klein sobre todo lo que ha ocurrido después: los gobiernos rescatando con el dinero de los ciudadanos a los bancos que habían estafado a esos mismos ciudadanos, el terror generado a partir de noticias económicas difíciles de entender para la mayoría de la población (rescates, primas de riesgo, deuda disparada,…). Todo puede ser válido para recortar derechos y debilitar el sector público.

Claro que la alternativa que propone la autora en el último capítulo (los gobiernos de Correa, Kirchner o Morales en Latinoamérica) tampoco parece lo más deseable.

Estos días he encontrado en Yorokobu una entrevista a Ignacio Ramonet que trata temas muy similares y en la que se cita a Naomi Klein.

Bye, bye Bush

Hoy termina la era Bush.

Han sido ocho años en los que el mundo ha vivido sus peores pesadillas:

El 11 S

La guerra de Afganistán

Las mentiras sobre las armas de destrucción masiva

La guerra de Irak

Que Irak se convierta en foco de terrorismo internacional

El 11 M en Madrid

El 7 J en Londres

Los ataques terroristas en Bali

Los repetidos ataques terroristas en Bombay (los trenes, los hoteles…)

La crisis de las puntocom

La crisis de las subprime

La caída del sistema financiero internacional

El surgimiento de la piratería en Somalia

El deterioro de la situación en Pakistán

Los desastres humanos en Darfour

La permanente guerra civil en el Congo

Que Guantánamo se haya convertido en sinónimo de tortura

Que la imagen internacional de Estados Unidos viva sus horas más bajas

La guerra de Líbano

El crecimiento de Hamás

La invasión de Gaza

Todo empezó con unas elecciones sospechosas en las que unas papeletas mariposa pudieron ser manipuladas.

Pero cuatro años después el triunfo fue rotundo e indiscutible.

Hoy el mundo es más inseguro, más pobre, con menos confianza.

Pero los amigos de Bush son más ricos y él cree que deja un buen legado.

Mañana empieza la era Obama.

Mañana es un día para la esperanza.