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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

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Usúe y las dimisiones

En este país no dimite nadie. ¿Que no? Díganle a Usúe que organice algo y verán.

Usúe es mi hija, y seguro que si todavía me queda algún lector en este blog pensará que últimamente hablo mucho de ella. Pero es que desde que está en el paro no para de organizar cosas, con mayor o menor éxito (y, de momento, sin ningún retorno económico).

Tras lanzar el e.book #mamiconcilia a finales de abril, para el Día de la Madre, eligió para su presentación el día 2 de junio. Ese día abdicó el Rey. Desde la abdicación de ida y vuelta de Felipe V no se han producido en España muchas más (Isabel II, Amadeo de Saboya, Alfonso XIII…). Poco más de una por siglo.

El 24 de septiembre Usúe puso en marcha la iniciativa #SalPuntual con la que trata de concienciar a las empresas, y a los trabajadores, de que cumplir los horarios no sólo no es una mala idea, sino que incluso aumenta la productividad. Hasta ese día el Gobierno de Rajoy había permanecido “impasible el ademán” pese a los numerosos casos de corrupción que les rodeaban. Parecía imposible que dimitiera un ministro, pero ¿qué fecha eligió Ruiz Gallardón para abandonar el Gobierno? No; no me lo digan: el 24 de septiembre.

Usúe sigue insistiendo en el tema de la conciliación y hace unos días lanzó un nuevo e.book; esta vez #papiconcilia. La presentación se celebró ayer en el Centro de Innovación del BBVA (conciliar es innovador y una buena parte de los padres que participan en el libro se han visto obligados a emprender para poder atender a sus hijos como ellos quieren). Durante el acto, en una pantalla en la que se podían ver los tuits que hacían referencia el tema, pudimos leer:

Ha dimitido la ministra que hace una semana dijo que era imposible ampliar el permiso por paternidad.

Ana Mato, que no había dimitido por el asunto del inesperado Jaguar en el garaje, ni por los kilos de confetti en las fiestas de sus niños, ni por su gestión del problema del ébola, ni por… eligió el día de ayer para dimitir.

¿Casualidad?

Yo, por si acaso, si fuera director de un periódico estaría al tanto de los nuevos movimientos de Usúe para tener en alerta a la redacción.

Adelantar el prime time ¿cambiará nuestros horarios?

Los horarios españoles son demenciales. Quienes trabajamos en empresas multinacionales estamos acostumbrados a que cuando llamamos a nuestros colegas de otros países a las cinco y media de la tarde salte el contestador diciendo “llame mañana, nuestro horariode trabajo…” Sin embargo nos suelen acusar de baja productividad.

Últimamente ha vuelto a hablarse mucho de la irracionalidad de nuestros horarios. Desde su origen: yo no sabía que la decisión de adelantarnos una hora sobre el horario solar se debía a nuestro afán por parecernos a Alemania y distanciarnos del liberal Reino Unido a principios de los cuarenta. Hasta de sus posibles soluciones: una de ellas adelantar el prime time de televisión.

Y justo aquí nos encontramos con uno de esos tradicionales dilemas filosóficos: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

A principios de los noventa debatíamos en el Comité de Usuarios de Sofrés (como se llamaba entonces la empresa de audimetría) como debíamos definir el prime time, es decir el periodo en el que se concentran las mayores audiencias de televisión. Como es una cuestión con implicaciones comerciales, las cadenas de televisión querían que la definición fuese muy amplia (de ocho de la noche a una de la madrugada, si no recuerdo mal); los anunciantes y sus agentes defendíamos una duración más corta (de nueve a doce).

Recuerdo que para contar todo esto en nuestra newsletter CMInforma, Jaime Agulló hoy flamante Director General de ComScore España, que entonces trabajaba en mi equipo, utilizó como título El prime time, esa cosa con plumas. Se trata de un concepto con fronteras difusas, que en realidad definen los espectadores con sus hábitos y que, de hecho, va cambiando a lo largo de las estaciones. El momento de mayor audiencia es más tardío en verano y se adelanta en invierno.

Claro que, si la programación más interesante se emitiera antes…

Y aquí es donde entran los políticos. La ministra Ana Mato propone a UTECA adelantar el prime time. Y las cadenas privadas prometen no empezar sus programas estrella después de las 23. (No parece una gran concesión: ¿A qué hora terminaría un programa estrella que comience a las 23?). Da la impresión de que lo podría tener más fácil con las públicas y en concreto con TVE; y sin embargo tampoco con la televisión pública tiene mucho éxito.

Ignacio Buqueras, desde la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles, está peleando entre otras, esta batalla. De momento con poco éxito.

No estoy seguro de que adelantar el prime time de la televisión vaya a mejorar nuestra productividad, ni siquiera de que vaya a ayudarnos a racionalizar nuestros horarios pero sí de que unos horarios más racionales nos ayudarían a vivir mejor.

Y tú ¿qué opinas?