Por Charo Mármol
María está enferma, tiene 45 años, dos hijos a los que hace tiempo que no ve. Dice que nunca tuvo suerte con los hombres. Ha sufrido varias historias de violencia por parte de sus parejas. Su vida está plagada de acontecimientos dramáticos. María es una mujer sin Hogar, vive en la calle y desde hace unas semanas viene al Centro de día.

Una mujer en la calle. Imagen: Charo Mármol
Ángeles ha pasado unos días en la Casa de Acogida, y ahora está en un piso de acogida en San Rafael. Ángeles no tiene hijos, ni pareja, ni familia… es una mujer sola. Tiene 52 años y tuvo que dejar su puesto de vigilante jurado en Málaga para cuidar durante siete años a su madre enferma de alzheimer. En esos años terminó con lo que había podido ahorrar. Se vino a Madrid y trabajó de interna en una casa donde le dieron mal de comer y le malpagaron. Hasta que murió la mujer que cuidaba. Se quedó en la calle y buscó una habitación en la que gastó los ahorros que había hecho. No encontró trabajo y pronto tuvo que dormir en la calle. Fue al parque de la Arganzuela. A las pocas noches unos jóvenes la descubrieron y le dieron una paliza que la dejó semiinconsciente, sangrando… Como pudo llegó a la parroquia que había cerca y allí avisaron al Samur Social que la trajo a la Fundación. Aquí ha sanado sus heridas físicas pero las del alma tardaran mucho en desaparecer.
Las razones para llegar a la calle son muchas, pero la desigualdad en el acceso a derechos es fundamental, y hoy las mujeres estamos en desventaja. España ha descendido del puesto 12 al 26 en el índice sobre igualdad de género. A esta realidad hay que sumar el recorte en derechos fundamentales de los últimos años, que está provocando un incremento de mujeres que pasan de la vulnerabilidad a la exclusión La cifra de mujeres atendidas por Cáritas en los últimos 5 años se ha incrementado en un 28% mientras el número de hombres lo ha hecho en 15%.
Escuchar la historia de María, de Ángeles y la de otras muchas mujeres a lo largo de los más de 90 años de la Obra social de las Apostólicas y la Fundación Luz Casanova, nos lleva a comprender que esta realidad creciente es además la cara más extrema de la exclusión residencial, porque además
María y Ángeles se sienten desvalorizadas como mujeres: vivir en la calle siendo mujer significa romper con el rol asignado a la mujer durante siglos. Socialmente se penaliza a las mujeres que llegan a esta situación, generándose importantes sentimientos de culpa, que dificultan la recuperación de la confianza en sí mismas.
María forma parte del 76% de las mujeres sin hogar que son víctimas de la violencia de pareja. Según Isabel Herrero Fernández, Este dato es significativamente superior al del resto de la población (33%). Pero es importante destacar que un 63% ha vivido la violencia antes de llegar a situación de calle y el resto lo ha hecho ya estando en calle.
María está enferma La incidencia de las enfermedades es mucho mayor entre las mujeres que entre los hombres sin techo. Como ejemplo señalar que entre las personas sin hogar en Barcelona con una estancia en calle entre 3 y 5 años el 92% de las mujeres presenta algún trastorno crónico, frente al 66% de los hombres.
Los datos aunque insuficientes, nos aproximan a una realidad de exclusión terrible, y creciente en los últimos años. Una realidad que podemos cambiar, facilitando el acceso a los derechos (vivienda, salud..) acompañando procesos, y dando herramientas a las mujeres como María y Ángeles para que puedan reconstruir sus vidas. Y esto es parte del trabajo que realizamos en la Fundación Luz Casanova.
Charo Mármol es comunicadora, feminista, militante de causas perdidas y autora del blog La mecedora violeta.