Sí, es todavía necesario un “Día de las Escritoras”

Por Diana P. Morales

Como profesora de talleres literarios desde hace 24 años, cada vez que comienza un curso me encuentro que un 75% de los participantes son mujeres (una proporción similar a la que se ve en talleres de lectura o en muchas presentaciones de libros) y sé que, aun siendo mayoría, será más probable que uno de sus compañeros acabe ganando un premio o publicando su libro.

Hoy en día no vivimos el machismo recalcitrante que hace 100 años prohibía a Virginia Woolf entrar en una biblioteca (tal como cuenta en Una habitación propia), o tenía vetado el acceso de mujeres a la RAE (como criticaba Emilia Pardo Bazán). El machismo actual es más sutil: no nos bloquea la “calle de la escritura” para que no podamos entrar, pero cuando la que accede es una mujer, esa calle, de repente, se torna cuesta arriba y sopla un viento huracanado que hace que muchas no lleguemos al final. Es la razón por la que un Día de las Escritoras sigue siendo un necesario espacio de reivindicación que nos ayude a visibilizar a las escritoras y a reflexionar.

 

Diana P. Morales, autora del libro Voces en la ribera.

Cuatro razones, al menos, se cuentan como culpables de esta situación:

1. A las mujeres se nos publica menos: De acuerdo con los datos que el Ministerio de Cultura publicó el pasado mes de junio, la desigualdad dentro del sector literario es una realidad. De los 55.501 títulos inscritos, el 61,6% son de hombres y el 32,1% de mujeres (el 6,3% no consta).

La escritora británica Catherine Nichols comprobó que, si una obra viene firmada por una mujer, tiene muchas menos posibilidades de pasar la criba editorial: envió su novela a 50 agencias literarias, primero con su nombre y tiempo después, con un pseudónimo masculino. Como Catherine, recibió dos respuestas; sin embargo, al enviarla con un seudónimo masculino, recibió respuestas de cinco de cada seis agencias, y 17 de ellas le solicitaron directamente el manuscrito muy interesadas. En total, tuvo 8 veces más éxito con su nombre masculino que con el femenino presentando la misma novela.

2. A las mujeres se nos reseña menos: En el libro de ensayo Infiltradas (Palabaristas Press, 2018), Elena Lozano, editora de la editorial Crononauta, muestra cómo esa discriminación se refleja también en los medios: una autora de ciencia-ficción con 13 premios literarios, la estadounidense Anne Leckie, aparece en 9 artículos en los medios de nuestro país, mientras que el autor chino Cixin Liu, con 4 premios en su haber aparece en 72 (datos de 2018).

Y cuando se nos reseña, se nos critica más duramente, como muestra el estupendo libro Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ (Editorial Dos Bigotes y Barret, 2018)

3. Leemos menos libros escritos por mujeres:  Y no solamente por las razones anteriores, sino porque además existe el prejuicio  de que los libros escritos por mujeres son “para mujeres” y solo tratan “ciertos temas”, usualmente identificados como “femeninos”. Es la razón por la que la editorial de una tal Joanne Rowling la obligó a firmar su libro, Harry Potter y la piedra filosofal solo con sus iniciales: J. K. Rowling. Han pasado 20 años y aún hay autoras escondidas tras iniciales, como N. K. Jemisin, la reciente ganadora de tres Premios Hugo (los más prestigiosos de literatura fantástica en EEUU).

Por eso son importantes iniciativas que den visibilidad a las autoras, como el Premio Ripley de novela de ciencia-ficción y terror para escritoras o la campaña #LeoAutorasOct, que nos anima a leer solo autoras durante este mes para compensar el desfase.

4. A las mujeres nos cuesta más defender nuestras obras: Sería injusto atribuir toda la responsabilidad a la industria que rodea a la literatura, pues el machismo que impregna el mundo en el que vivimos también nos afecta a las propias escritoras desde todos los niveles: es mucho más frecuente que una mujer se sienta insegura ante sus capacidades (es un fenómeno estudiado, el “confidence gender gap”). Hace un par de años, la tuitera @lulusintilde creó el meme “Quiérete como un señor” para intentar combatir el “síndrome del impostor” que nos suele afectar más a las mujeres. Y desde luego la menor presencia de mujeres en este ámbito (como “role models” a quienes seguir) no ayuda.

Por eso, en este Día de las Escritoras es bueno que cada persona reflexione:  ¿Me estoy frenando a la hora de enviar mis libros a premios o editoriales? ¿Estoy publicando -o reseñando- menos mujeres? ¿Hay en mi biblioteca muchos menos libros escritos por autoras?

Este es el día, y el mes, para empezar a marcar la diferencia.

Diana P. Morales es profesora de escritura creativa, directora de Portaldelescritor, y escritora. Su última novela es “Voces en la ribera del mundo” (Triskel Ediciones). Su blog de escritura recibe 70.000 visitas al mes.

1 comentario

  1. No seria mejor La noche de las Escritoras?

    14 octubre 2019 | 11:28

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