Archivo de abril, 2018

No es no. Y una violación es una violación

Por Lula Gómez

Señoros jueces: voy a consultar simplemente con la RAE por si puede ayudarles a entender qué es una violación. Porque hay algo que todas hemos entendido, y a ustedes parece que les cuesta.

Para ello me acojo a las palabras que recoge la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Navarra, los hechos probados que sufrió una mujer de 18 años por parte de cinco hombres durante la fiesta de San Fermín 2016. La víctima se sintió ‘impresionada y sin capacidad de reacción‘, con ‘un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados’. En los vídeos, la joven violada aparece ‘agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados‘, y expresando ‘gritos que reflejan dolor’.

Imagen de Alex Rodríguez Santibáñez (detalle)

 

“Acorralada”. Definición 1: encerrar o meter el ganado en el corral. Definición 2. Encerrar a alguien dentro de estrechos límites, impidiéndole que pueda escapar. Definición 3. Dejar a alguien confundido y sin tener qué responder. Definición 4. Intimidar, acobardar.

“Someter”. Definición 1: sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción.

“Agobio”: sofocación. Angustia.

“Agazapada”. Agacharse como lo hace el gazapo cuando quiere ocultarse de quienes lo persiguen.

Si a esto le sumamos que ella estaba –tal y como recogen los hechos- “sin capacidad de reacción”, “contra la pared”, “con gritos que expresan dolor” y en “situación de sometimiento y sumisión” eso es una violación en toda regla.

Y aquí vuelvo a la RAE:

“Violación”: Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.

Lo terrible de este caso, por el que nos han violado a todas, es que aquí no se ha juzgado a estos hombres que a la fuerza y abusando de su superioridad física y numérica, introducen a una joven en un portal sin su consentimiento. Lo bárbaro es que se la ha juzgado a ella y lo peor, estamos dando carta blanca a los violadores para que sigan utilizando los cuerpos de las mujeres como si fueran propios.

Yo, y todas nosotras, que sí somos manada #NosotrasSomosLaManada no vamos a parar hasta que esto se revierta. Nuestro mensaje para la víctima es: te creemos. No nos importa, como parece que sí a la justicia patriarcal, que no enfatizases el uso de la violencia: estabas sometida, agobiada, aterrada… No hay más que explicar. Qué exquisitas, sus señorías, de repente cogiéndose a la semántica para aducir que solo utilizaste el verbo ‘obligar’ una vez: Nos basta con tu ‘me hicieron algo que yo no quería hacer’.

No vale juzgar a la víctima, no vale perseguirla, no vale espiar sus redes sociales para ver si ella hacía ‘vida normal’ tras tan salvaje atropello, no vale cuestionar si ella estaba borracha. No podemos aceptar volver a tener que escuchar exabruptos como los del magistrado González al escribir que vio en ella vestigios de jolgorio y regocijo. ¿De qué habla? Y más: ¿A quién juzga, a ella o a ellos? ¿Qué ojos hay que poner ante unas bestias que abusan de su fuerza, te roban el móvil, te vejan y graban y difunden el horror?.

  • Señoros: dícese de cierto tipo de hombres de comportamientos sexistas y con una visión del mundo tradicional y patriarcal. Son peligrosos, mandan, actúan bajo estereotipos y se sienten amenazados por el simple hecho de que una mujer sea consciente de sus derechos, y los reclame. (Esta definición todavía no está en el diccionario, pero llegará: se la regalamos a la RAE)

Lula Gómezescritora y periodista todoterreno. Dirige su propia agencia de comunicación desde la que propone contenidos, edita, crea y ejecuta ideas de comunicación. Ha escrito el libro y dirigido el documental Mujeres al frente, la ley de las más nobles, sobre siete protagonistas de la historia reciente de Colombia. Actualmente colabora con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón. 

¡Cuidado!, un bien social que financiamos las mujeres

Por Belén Sobrino

Los cuidados, cuidarnos y cuidar al otro/a, realizar las innumerables tareas domésticas que alimentan nuestro día a día y nos permiten funcionar: cocinar, limpiar, fregar los platos, limpiar la ropa y un largo etcétera. “Tareas” que en pocas ocasiones hemos reconocido como trabajo. Es como si hiciéramos un “hueco libre” en nuestras vidas para solventarlas. Pero resulta que el hueco es grande y cuesta dinero y, hasta ahora lo hemos asumido nosotras, las mujeres y niñas a costa de nuestra salud; acceso a oportunidades de desarrollo personal y profesional; reproduciendo, de esta manera, los círculos de precariedad y de pobreza que enfrentamos.

Las cifras cantan, así como la necesidad de inversión que garantice la redistribución. Solo en África Subsahariana el hecho de que las mujeres y niñas ocupen mayormente su tiempo en el trabajo no remunerado de cuidados acarrea unas pérdidas económicas anuales del 6% del Producto Interior Bruto. Si no se toman medidas, la región tardará cerca de 81 años en alcanzar la igualdad de género. En América Latina y Caribe, las mujeres y niñas invierten una media de 3 a 4 horas diarias más que los hombres en realizar trabajo de cuidados, además la provisión de cuidados se concentra en mujeres con un nivel bajo de empoderamiento económico, que generan desigualdades entre las propias mujeres.

Lee el resto de la entrada »

Mujeres, no madres

Por Carmen Sarmiento

Desde hace años participo en el Encuentro ‘Mujeres que transforman el Mundo’ que organiza el Ayuntamiento de Segovia. Tengo que decir que ningún año me han defraudado, prueba de ello es que siempre que puedo vuelvo para escuchar y disfrutar con las entrevistas que mis compañeras periodistas realizan a mujeres llegadas desde distintas partes del planeta. Todas me han gustado. Este año me ha sorprendido, muy gratamente, el diálogo establecido entre la periodista Marieta Frías y Orna Donath, socióloga e investigadora israelí que publicó en 2015 el libro: ‘Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias sociales‘. Este libro, según nos contó, causó un gran revuelo en cada uno de los más de 12 países en donde se ha editado.

Orna Donath (derecha) durante su entrevista con Marieta Frías en el Encuentro Mujeres que transforman el mundo. Foto: Carmen Sarmiento.

El tema me atrajo desde el primer momento porque siempre he mantenido que la maternidad no es un instinto natural sino un comportamiento adquirido. Yo no tengo hijos, es más, nunca he tenido la necesidad de tenerlos y no por eso me he sentido menos persona o una mujer incompleta. Nunca he creído que el fin de la mujer sea procrear y que si no lo llevas a cabo no estás realizada plenamente. A algunas de mis colegas con las que comentábamos este tema pensaban lo mismo: no hemos tenido hijos no porque nos hayamos dedicado a un trabajo excluyente. No hemos tenido hijos porque no hemos querido tenerlos. Esto nos ha permitido dedicarnos a un trabajo más implicativo.

Pero el libro de Orna va más allá y no habla de las mujeres que no queremos tener hijos, que somos muchas, sino de las que los tienen y se arrepienten, y además no son bichos raros, ni enfermas. En el libro hay testimonios de 23 mujeres que afirmaron en las entrevistas que se arrepentían de haber tenido hijos. Desde que salió el libro a la escritora le llegan cotidianamente mensajes de mujeres de todo el mundo confirmando esta misma idea.
Siempre he pensado que esta es una construcción de la sociedad machista en la que nos movemos y así lo afirmó Orna contestando a la pregunta de Marieta Frías sobre a quién beneficia la maternidad de las mujeres. Orna contestó que las sociedades patriarcales y capitalistas necesitan a las mujeres teniendo hijos y dedicándose a su cuidado.

‘Hay una historia que a la sociedad le gusta contarnos que dice que las mujeres no somos personas completas hasta que nos convertimos en madres’.

Al hablar del estudio que había realizado y del que parte el libro, comentó:

La parte más difícil del estudio fue transcribir las entrevistas. Me encontré muchas veces llorando por lo que estaba escuchando porque podía imaginar lo que era vivir una vida que no quieres vivir. Y que no puedes deshacer’.

Y subrayó que muchas veces se piensa que las madres arrepentidas son mujeres que por motivos económicos o sociales, sufren la maternidad por la sobrecarga que representa. Sin embargo Orna desmitificó esta idea:

Las mujeres que participaron del estudio pertenecen a distintos grupos sociales. Por eso digo que no es sólo una cuestión de condiciones. Es simplemente que no todas las mujeres deseamos ser madres’.

También hay madres que se arrepienten incluso en países donde se ha conseguido la igualdad de género y aparentemente no hay excusas para dejar de ser madre, como puede ser el caso de Noruega.

El diálogo terminó con una afirmación, con la que coincido totalmente, por parte de Orna:

‘La sociedad tiene miedo de las mujeres que no deseamos ser madres porque si nosotras tenemos el control sobre nuestros cuerpos, pensamientos y sentimientos esto implica el caos para la sociedad patriarcal.’

Carmen Sarmiento

 

Carmen Sarmiento es periodista de información internacional y social. Ha dirigido en TVE series documentales como Los Marginados, Los Excluidos o Mujeres de América Latina.

Convertir a San Jordi en Georgina para saber de autoras

Por Raquel Moraleja

La magia de la literatura hoy convierte al bueno de San Jordi en Santa Georgina y por medio de la escritora y autora Raquel Moraleja recomendamos una serie de libros fascinantes. Escritos por autoras, por supuesto. Es lo que tiene la Santa y la escritora Moraleja.  Aqui van:

Lee el resto de la entrada »

Viva Santa Georgina, que celebra a las autoras (1)

Por Raquel Moraleja

Desde este blog celebramos la lectura, cómo no, porque leer es revolucionario, pero siendo esa mitad del mundo convertimos al bueno de san Jordi, a quien se celebra el lunes 23, en santa Georgina y buscamos lecturas de autoras, libros que sean ese hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros, como decía Kafka. O sigamos de santos, o mejor en femenino: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”, subrayaba Santa Teresa de Jesús.

Para acertar, le hemos pedido que recomiende qué leer a una escritora y apasionada lectora. Hay para todos los gustos. Disfruten. El lunes, más.

Lee el resto de la entrada »

No me cuentes cuentos

Por Charo Marcos 

Érase una vez una niña que quiso ser piloto de rallys; y otra que se convirtió en científica; una que se puso al frente de un ejército, y otra más que se propuso dar la vuelta al mundo cuando las mujeres no se movían de casa… Érase una vez, en definitiva, muchas niñas que quisieron ser lo que les dictaron sus sueños. Y así fue. Todas ellas se convirtieron en mujeres extraordinarias y continúan peleando por hacerse un hueco en la Historia, que nunca se lo ha puesto fácil. ‘No me cuentes cuentos’ es una colección de relatos infantiles que se distribuye a través de Internet y que trata de hacer justicia con muchas de ellas: pioneras, profesionales de todos los campos, heroínas en muchos casos… todas españolas y grandes desconocidas en su mayoría.

Lee el resto de la entrada »

La ciudad como espacio de igualdad

Por Carmen Sánchez-Miranda

Las ciudades son espacios de oportunidad: actúan como núcleos de crecimiento económico, permiten más opciones de empleo, especialmente los de mayor valor añadido y despliegan múltiples posibilidades de desarrollo socio-cultural. Pero el espacio urbano es también un entorno donde acontecen crecientes desigualdades socioeconómicas. Las mujeres y las niñas en las ciudades enfrentan una serie de barreras y vulnerabilidades específicas en forma de discriminación basada en el género: desigualdad, violencia, pobreza, cuidado no remunerado, control limitado sobre los activos, participación desigual en los sectores público y privado, toma de decisiones; así como las barreras a la educación, el empleo, la vivienda y los servicios básicos.

Las ciudades, para ser inclusivas, deben incluir siempre perspectiva de género. Imagen: Neonbrand

La desigualdad de género, un tema estructural histórica y socialmente, también tiene su reflejo en la desigualdad “infraestructural”.  No incorporar plenamente la igualdad de género en la planificación urbana, la legislación y el desarrollo económico obstaculiza la inclusión en las ciudades y evita la plena integración de las mujeres en la vida económica, social, política y cultural de las ciudades.

Definitivamente, no se puede hablar de ciudades sostenibles e inclusivas sino se tienen en cuenta los tiempos de vida, la redistribución espacial y de recursos y la reorganización de los servicios que afectan a la vida cotidiana de la mitad de su población. Las mujeres y los hombres, niñas y niños, experimentan la urbanización y las ciudades de manera diferente y se benefician de manera diferente de las oportunidades disponibles en las mismas.

Lee el resto de la entrada »

Con la poca fuerza que me quede

Por Charo Mármol

Quedamos una tarde lluviosa. Llega con su dos hijos de 19 y 5 años. El mayor la ha acompañado pero se va, porque ha quedado con unos amigos. La pequeña está enferma. Viene dormida y la echa en un par de sillas a descansar, pero no deja de toser y acaba tomándola en brazos preocupada porque siente que la fiebre le va subiendo. Aún así, saca fuerzas para contar las incertidumbres, el dolor y la soledad que ha sufrido en los últimos diez años de su vida.

Sheyla (nombre ficticio) vino como tantas mujeres de su país caribeño, para trabajar de ‘doméstica’. ‘Desde muy joven tenía ilusión por viajar y conocer otros lugares. En mi país hemos tenido épocas muy difíciles y poco esperanzadoras. Muchas personas hemos tenido que salir. Yo tuve la suerte de venir con papeles y contrato de trabajo… Los contingentes que estaban entonces eran  para “doméstica” aunque yo no había trabajado nunca en eso.  Soy Graduada en Psicología General y vine  con estudios homologados.’

Liberación. Imagen del concurso de estereotipos. Fundación Luz Casanova.

Sheila dejó a su hijo de  seis años con su madre y con sus hermanas. Era madre soltera. El padre nunca se ocupó del hijo ni le pasó ningún tipo de ayuda. Comenzó a trabajar primero en casas y luego en restaurantes. Y entonces se enamoró de un hombre mayor que ella.Conocí a mi pareja que en un principio era una maravilla de persona. Me hice ilusión porque creí que era el amor de mi vida y no fue así. Las cosas fueron cambiando muy pronto y las máscaras fueron cayendo’. Control, falta de valoración, exigencia en el hogar, indiferencia ante sus expectativas o deseos… Eso fue lo que año tras año Sheila vivió junto al hombre al que había unido su vida y sus esperanzas.

Lee el resto de la entrada »

Una pantalla de cine para cambiar el mundo

Por Lurdes Calvo 

Las imágenes, las noticias, los relatos repetidos hasta la extenuación saturan nuestro día a día. Una sobre-exposición que desinforma y banaliza la realidad de un mundo que parece quebrarse en miles de lugares, en cientos de miles de injusticias y en millones de vidas. Es necesario detenernos a observar y profundizar en las historias para encontrar un camino a la acción. Esto es lo que pensamos hace cinco años un grupo de voluntarias de Médicos del Mundo Madrid, cuando nació la idea de crear el Festival de Cine Documental, Videoperiodismo y Derechos Humanos Artículo 31. Un espacio con vocación feminista y activista que establece un diálogo a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, añadiéndole un artículo que creemos imprescindible: el derecho a denunciar la vulneración de los otros 30.
Lee el resto de la entrada »

Las mujeres y la edad de trabajar

Por Nuria Martínez Moreno 

¿Qué edad es la buena para trabajar? No es una pregunta baladí, y seguro que ningún hombre se la plantea, y sin embargo es la espada de Damocles que pende sobre todas nosotras, y especialmente las que hemos decidido compaginar nuestra carrera profesional con nuestra vida personal. Cuando aún ni me planteaba formar una familia, recuerdo a un redactor jefe de la Agencia EFE que dijo una frase que, entonces me impactó, y que he recordado a lo largo de toda mi vida: ‘Las mujeres sois mejores periodistas que los hombres hasta que tenéis hijos’.

Con los años, he confirmado una y otra vez que no es cierto. No, no es que al tener hijos seamos peores profesionales: lo que ocurre es que el mercado laboral -quienes deciden- nos pone toda una serie obstáculos nada difíciles de salvar.

‘Ahora no, porque puedes quedarte embarazada’

Hace catorce años, un gran laboratorio farmacéutico me ofreció la dirección de comunicación de su fundación. Por aquel entonces mis hijos tenían 10 y 6 años y yo estaba empeñada en conciliar. Y esa condición fue lo primero que puse encima de la mesa a la hora de negociar. Ningún problema hasta que una persona de Recursos Humanos me llamó para cerrar una simple reunión de trámite y firmar el contrato. Le pedí un cambio de hora porque coincidía con la salida del cole de mis hijos, y me respondió ‘¿Pero quién te has creído que eres? Aquí no conciliamos ninguna y tampoco lo vas a hacer tú”.

Lee el resto de la entrada »