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Las mujeres libanesas desafían su invisibilidad : la historia de Sarah

Por Francesca El Asmar

Quienes nos criamos en el Líbano hemos oído una infinidad de anécdotas sobre la guerra civil: historias de bandos enfrentados, de homicidios, de caudillos devenidos en líderes políticos. También hemos oído historias sobre las jóvenes libanesas que vestían los uniformes de la milicia, portaban armas y estaban al pie de la lucha. Sin embargo, nunca se habló de ellas en las clases de historia, en los libros ni en las interpretaciones sobre la guerra. Es por eso que me decidí a investigar a esas mujeres, dado que sus experiencias se han despolitizado e invisibilizado. La investigación se centra en las experiencias, las percepciones y la interpretación de su propia historia, bajo el argumento de que es imposible comprender adecuadamente la guerra civil libanesa sin reconocer su  dinámica de género.

Hicimos diez entrevistas en profundidad con ex combatientes cristianas[*], entrevistas que fueron muy esclarecedoras y potentes. Sarah[†], la entrevistada, ronda los cincuenta años, es jefa de la municipalidad de su pueblo y madre de dos jóvenes. Ella nació y se crio en una ciudad de las montañas libanesas e hizo evidente el lazo que la une a su ciudad natal y su gente por la manera tan entusiasta de describirlas. Durante la guerra civil libanesa, las fuerzas armadas sirias sitiaron y ocuparon su ciudad. Con apenas catorce años, decidió unirse a la milicia de las Fuerzas Libanesas. Su razón principal para involucrarse activamente en la guerra tuvo origen en una amenaza existencial directa. Si bien una gran cantidad de libanesas se unieron a distintas milicias empujadas por sus carencias, o porque sus padres o hermanos ya estaban involucrados, analizar la participación de las mujeres solo desde ese punto de vista despolitiza sus acciones.

Mujeres milicianas durante la guerra civil libanesa. Foto cedida por Oxfam

A lo largo de las distintas etapas del conflicto, la participación de Sarah se caracterizó por su audacia, valentía y pasión. Durante la entrevista, se refirió a la causa que defendía en muchas ocasiones: ‘queríamos defender a nuestro país: empezando por nuestra ciudad y, luego, al país en su totalidad’. Es por ello que su participación fue profundamente política y sus motivos reflejan los de las otras mujeres que entrevisté.

Sarah insistía en que nunca tuvo miedo: ‘No le tengo miedo a la guerra ni a la muerte, nunca lo tuve’. Sus principales funciones se relacionaban con las comunicaciones aéreas y terrestres y la decodificación de mensajes. Cuando su ciudad cayó y tuvo que huir, Sarah mantuvo firme su compromiso político. Cuando no podía trabajar con las comunicaciones ni luchar en el frente, ayudaba a atender a los heridos. Cuando quedó varada en Beirut y no podía participar de algunas actividades específicas, desarrolló un sistema de comunicación rudimentario para conectar a las familias con sus hijos varados en otras regiones del país.

Después de la guerra, Sarah no descansó: ‘No me quiero volver una inútil, ¿sabes?’. Trabajó como voluntaria en el Ministerio de los Desplazados y, durante cinco años, fue responsable de los archivos de su ciudad y de los pueblos aledaños. Apenas la situación lo permitió, volvió a su ciudad y participó de los procesos de reconciliación y reconstrucción.

Cuando Sarah decidió postularse para las elecciones municipales, no recibió un apoyo inmediato. Dudaban de ella solo por ser mujer, y además, por ser madre. ¿De dónde sacaría tiempo para cuidar a su familia y a su ciudad al mismo tiempo? ¿Cómo la van a tomar en serio si es una mujer? Aun así, ganó las elecciones y explicó que, una vez que vieron su trabajo, cambió la mirada de la gente y se ganó su respeto. Actualmente, Sarah se relaciona políticamente con el Partido de las Fuerzas Libanesas. Como miembro, está totalmente comprometida y contribuye activamente en las actividades organizadas por el partido, principalmente dentro de su región.

Sarah demostró estar especialmente motivada por sus convicciones políticas y dispuesta a defender su hogar y su país a toda costa, una cualidad que tiene en común con todas las mujeres que entrevisté. Cada una de ellas asumió un rol social y político activo después de la guerra. Cada una tiene sus propias convicciones sobre cómo debería ser su país y sigue trabajando en pos de esa visión.

En todo el mundo, las acciones de las mujeres, incluso los actos de violencia política, se siguen despolitizando e invisibilizando. Me gusta pensar que puedo desafiar esta realidad, aunque sea con algo pequeño como esta entrada de blog. Espero que sirva como aliciente para que otros hagan lo mismo. Tenemos que hacer oír la voz de las mujeres.

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[*] La investigación se centró en mujeres cristianas con una forma de investigación ‘desde adentro’, y además abordó los problemas de acceso. Por otro lado, durante la guerra civil, el ‘fenómeno’ de las mujeres combatientes era más habitual en las milicias de la derecha cristianas.

[†] El nombre es ficticio por razones de confidencialidad.

Francesca El Asmar es responsable del Proyecto de Acceso de las Mujeres a la Justicia, que forma parte del programa regional de Justicia de Género para MENA  de Oxfam. Anteriormente, fue delegada de Protección de Investigaciones del equipo de país del Líbano de Oxfam. 

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