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Chandi y la taza de té

Por Susi Vidal

Se piensa que el té, la bebida más consumida en el mundo después del agua, empezó a tomarse cuando, casualmente, cayeron hojas de té en el agua de un antiguo emperador chino que empezó a sentir un bienestar reconfortante al beberlo. Es una de las numerosas leyendas ligadas al té, a su cultivo y a su ceremonia. Ceremonias y leyendas cuyo denominador común es la armonía entre personas y naturaleza, la pureza y el bienestar.

Foto: Oxfam Fairtrade (Bélgica)

Pero estos principios cuesta encontrarlos en las plantaciones donde se cosecha la mayor parte del té. Establecidas durante la época colonial en India, Sri Lanka y África del Este y ahora en manos de unas pocas transnacionales monopolizanel 85% del mercado mundial del té. Emplean a unos 50 millones de personas, pero la situación de las familias trabajadoras que viven en lasplantaciones es altamente precaria, en especial para las mujeres. Mujeres que viven en los barracones de las plantaciones sin condiciones higiénicas ni sanitarias, obligadas a trabajar más horas al año que los hombres y además estar al frente de sus familias. Muchas con un bajo nivel de educación y otras tantas supervivientes en silencio de las violencias machistas, comunes en las plantaciones.

En este contexto nace SOFA (Small Organic Farmers Association), una cooperativa de familias productoras de té en Sri Lanka, un país cuyo PIB depende en gran medida de la exportación del té. Una alternativa a las plantaciones donde las familias campesinas, hombres y mujeres, son propietarios de sus tierras. Ellas mismas procesan su té bio y lo comercializan.

Y en el núcleo de SOFA, las mujeres. A la cabeza de sus familias y de sus campos, con voz y voto. Mujeres con una gran fortaleza de espíritu como la de Chandi, cuya historia personalmente me conmovió. Chandi nos contaba…

chandi recolectando hojas de té de comercio justo y orgánico en la plantación familiar. Foto: Susi Vidal/Oxfam

“Mi marido emigró tiempo atrás a la ciudad y nunca más volvió. Entonces decidí trabajar la pequeña tierra que teníamos convirtiéndome en socia de SOFA. Con la venta del té de comercio justo y orgánico que producía conseguí que mis dos hijas fueran a la escuela. Además, SOFA me proporcionó un microcrédito para comprar una máquina de coser y así tener un ingreso extra vendiendo en el mercado local prendas de vestir que yo cosía y bordaba. Hace 9 meses me detectaron un cáncer de pecho. SOFA me ayudó con el tratamiento y el mantenimiento de mi parcela mientras yo estaba en el hospital. Ahora he terminado el tratamiento, estoy bien y tengo fuerzas para seguir adelante. Ya he empezado a recoger de nuevo las hojas de té de mi tierra.”

La historia de Chandi es fuerza y vida. En un país en el que una mujer sola queda en una situación de alta vulnerabilidad, en el que la sanidad es inalcanzable para muchos, SOFA significa el punto de apoyo que estas mujeres necesitan para ganar confianza en sí mismas, levantarse y sacar adelante a sus familias. La cooperativa además les apoya para que conviertan su cultivo en orgánico, a incrementar la producción y a mejorar la calidad de su té.

Como consumidores de países importadores de té tenemos la llave para que haya más historias como la de Chandi. Comprando té de comercio justo optamos por una agricultura como la de SOFA que respeta a la tierra por ser bio y a las personas por ser de comercio justo.

Ahora prepara tu té Oxfam Intermon con la delicadeza que requiere, siéntate, tomate un respiro y disfruta de una buena taza de comercio justo. ¿a qué sienta bien? Chandinos confesaba que esos eran los momentos que le daban fuerza. Y es que toda mujer, en Sri Lanka o en cualquier país del mundo debería tener derecho a tomarse un té.

 

 Susi Vidal trabaja en el área de comercio justo de Oxfam Intermón. Es también madre y cada vez más cree que en los pequeños cambios de nuestro día a día está el gran cambio.

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