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"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Juicio por el 11-M: Pedro Jeta habla de ETA pero no de islamistas

Como en este blog las notas las pongo yo, a Pedro Jota le doy hoy un suspenso en Periodismo de primer curso. Y ya me parece una nota alta.

El País titula a 5 columnas:

Arranca el juicio por la mayor matanza del terrorismo islamista en Europa

Y en su texto de portada habla seis o siete veces de los terroristas islamistas, de Al Qaeda, de El Egipcio, etc.

El Mundo dedica al juicio del 11-M un recuadrito a una columna con este título tan rimbombante para ese minúsculo espacio:

Guía para seguir el juicio más importante de la Historia de España

Manda, en cambio, a 4 columnas con este titular relacionado con el juicio:

El nivel de DNT indica que el explosivo de los trenes es diferente del resto

Lo que ya no sorprende a nadie cuerdo es que en toda la primera página de El Mundo, en el día en que comienza el “juicio más importante de la Hisotia de España”, según Pedro Jota, no hay ni una sola mención a los acusados, ni a los terroristas islamistas, ni a Al Qaeda, etc. Nada de nada. Solo se menciona “el Titadyn que ETA robó en Plevin”

Es el colmo de la falta de profesionalidad, de la mala fe o de la estulticia. Que elija el lector.

—-

Cuando yo trabajaba en la tele, a estas imagenes nunca se les ponía un texto tan obviamente descriptivo como el que utiliza Pedro Jota para titular su foto de portada:

Zapatero no se aparta

Es posible que el director del El Mundo haya querido hacer una gracia pueril, muy del gusto de algunos de sus lectores. Para otros, la foto de portada podría afender su inteligencia.

En la tele, a esa combinación obvia de imagen y texto la llamábamos “patata, patata”. Nos recuerda a esos cuadros en los que aparece un gallo pintado y el titulo del cuadro es, simplemente, “Gallo”. Pero en el caso de El Mundo, el texto explica además el pretendido doble sentido de la imagen para ayudar a quienes no lo hayan entendido a la primera.

ETA y el 11-M, en El Mundo; islamistas, en El País. ¿Les suena?

El Mundo dedica hoy sus cuatro columnas de primera al viejo y socorrido “periodismo declarativo” (Fulafo dice, Mengano denuncia, Zutano advierte, etc.).

Arriba, a cuatro:

Egibar advierte que “ETA tiene el gran poder de hacer tambalear al Gobierno”

Arriba, a una columna:

Víctimas del 11-M denuncian al juez Del Olmo por no facilitarles la declaración de Manzano sobre los explosivos

A falta de noticias, buenas son las declaraciones que sirven a la línea editorial o a los intereses de la empresa editora.

Por yuxtaposición, como de costumbre, los dos principales titulares de la portada de El Mundo ligan a ETA con el 11-M. Siempre hay lectores de buena fe que pueden fijar en su mente -queriéndolo o no – el mensaje subliminal que lanzan dos titulares contiguos, aunque pertenezcan a noticias completamente distintas.

Sobre estas viejas técnicas -meter la cuchara para orientar a lectores ingenuos o a creyentes ciegos- ya sabemos que Pedro Jota Ramírez aspira a una cátedra vitalicia. Le sobran méritos.

Las cuatro columnas de arriba de El País van dedicadas a los islamistas como sujeto:

Los islamistas de Ceuta contactaron con tres soldados para robar un polvorín

En toda la portada de El País no hay alusión alguna a ETA ni al 11-M. La única referencia indirecta a ETA es este pequeño sumario con Zapatero como sujeto:

Zapatero dice que dará “pasos firmes, no en falso”, en el proceso de paz

El nombre de Pinochet es citado en ambas portadas, aunque con un tratamiento bastante desigual, tanto en el sesgo ideológico y tipográfico como en el espacio asignado.

El Mundo da un pequeño sumario en “Otras noticias” con el nieto del dictador como sujeto:

El capitán Pinochet Molina, nieto del dictador, expulsado del Ejército por alabar a su abuelo durante el funeral

El País destaca la acción de otro nieto muy distinto -el nieto del general Prats, un demócrata asesinado por esbirros del dictador- a dos columnas:

Salivazo sobre el féretro de Pinochet

Sumario:

El nieto del asesinado general Prats escupió sobre el ataúd del dictador. “Era una cuenta pendiente muy personal”

Cuando leí esta noticia de El País, por primera vez, me alegré.

¿Podemos medir la intensitad de una venganza?

Pensé en una cita de Mario Benedetti -creo- que decía:

“Un torturador no se redime si se suicida, pero algo es algo”

.

Cuando leí por segunda vez lo del escupitajo contra el muerto, me alegré menos. Recordé otra cita importante -esta vez de Mafalda– que decía algo así como:

“Me dejó una basurita en el corazón…”

¡Qué complicados somos!

(Señor Fraga, arrepiéntase, retire sus palabras de ayer y condene al sanguinario torturador Pinochet).

Manuel Fraga ha hecho, sin duda, algunas cosas buenas para la democracia española. Sin embargo, cuando pasen muchos años, será recordado como ministro que fue de un dictador ilegal que firmaba penas de muerte igualmente ilegales.

Fraga aún está a tiempo de hacer méritos para mejorar su historia y no enredarse defendiendo ahora al golpista Pinochet.

Un parte del PP se lo agradecerá. Y todos los demás demócratas, también.

Fraga era el ministro de Gobernación cuando fui secuestrado y torturado, tras la muerte de Franco. Pero siempre he celebrado su evolución desde el paleofascismo hacia la democracia.

¡Qué lástima que ahora Fraga estropee su curiculum de demócrata, tratando de justificar el golpe de Estado ilegal, los asesinatos masivos, las torturas y los robos del general Pinochet!

Con este dibujo, El Roto (a quien debemos un homenaje) resumió ayer de maravilla en El País el sentimiento más generalizado sobre el dictador Pinochet entre todas las personas de bien.

¿Podríamos haber publicado algo así en España a los pocos días de la muerte del dictador Francisco Franco? Impensable. Estábamos aún muertos de miedo.

Pequeña diferencia: Franco murió matando (dos meses antes de su muerte fusiló a varios jóvenes) y ocupaba el poder; Pinochet había perdido el poder desde hacía muchos años y murió perseguido por la Justicia por los cuatro costados.

Josep Ramoneda nos ilumina sobre este asunto en su columna de El País de hoy:

El doble de Franco

JOSEP RAMONEDA 14/12/2006

Paradojas de las transiciones: la justicia española jugó un papel muy importante en las inculpaciones contra Pinochet y, sin embargo, los españoles fuimos incapaces de echar a Franco en vida y de juzgar sus crímenes.

Sin duda, la orden de detención internacional contra Pinochet emitida por Garzón el año 1998 es un hito en la historia del derecho y habrá contribuido a hacer más difícil la vida de los dictadores que, aunque en general son poco dados a viajar, todavía tendrán que ser más cuidadosos con sus desplazamientos. Pero sospecho que Pinochet ha jugado en el imaginario español una especie de papel de doble de Franco. Papel que él mismo reforzó con su presencia en las exequias del dictador. En la ira contra Pinochet se han proyectado buena parte de las iras contra Franco, y en el afán de conseguir que fuera condenado por sus crímenes tengo la sensación de que la opinión democrática buscaba, quizá inconscientemente, una satisfacción compensatoria por no haber podido condenar a Franco. De aquí la contradicción: hemos hecho por Chile lo que no fuimos capaces de hacer por nosotros mismos.

A los historiadores corresponderá decir si el ruido de sables, como se decía en la época, era una amenaza suficiente como para que los partidos demócratas hicieran tantas concesiones sobre el pasado. El hecho es que la creencia de que las relaciones de fuerza estaban del otro lado hizo que se aceptara una amnistía general que significaba poner al mismo nivel los delitos cometidos por los antifranquistas conforme a la legalidad franquista que los crímenes de un régimen autoritario que dos meses antes de la muerte del dictador todavía fusiló a cinco personas. Lo aceptamos y este lastre de partida no ha impedido que el balance global de la Transición se considere positivo.

Del concepto jurídico de amnistía se pasó al político de amnesia. La derecha tenía todo el interés del mundo en dejar pasar el tiempo para después empezar a blanquear el franquismo como hizo cuando regresó al poder en 1996. Y los partidos de tradición democrática, puesto que sabían que no había posibilidad de alcanzar condenas y reparaciones significativas, prefirieron olvidar también, aunque fuera para evitar problemas y frustraciones. Al fin y al cabo, la cultura de solidaridad de la resistencia estaba dejando paso a la lucha por el poder entre partidos, con lo cual el pasado también podía ser un estorbo.

Se murió Pinochet, y no podremos seguir dando caña a este monigote en el que veíamos un doble de Franco, su maestro, precisamente cuando estamos enfrascados en el debate de la memoria histórica. El Gobierno no ha acertado en el planteamiento. Ya el propio concepto es absurdo: la memoria no la establecen las instituciones. Ni siquiera los historiadores, cuya tarea es la explicación e interpretación del pasado sobre la base de las metodologías de las ciencias sociales. Lo cual sólo indirectamente puede tener que ver con la creación de imaginarios colectivos. La memoria forma parte de la conciencia de los ciudadanos y es una construcción que en las sociedades heterogéneas modernas nunca será cerrada. Pasó el tiempo de los grandes mitos nacionales, como, por ejemplo, el de la resistencia en Francia que el general De Gaulle convirtió en comunión obligatoria a pesar de la evidencia de que un gran número de ciudadanos -la mayoría- optó por la colaboración y por la adaptación. El Estado tiene poco que decir sobre el pasado. Pero sí hay dos tareas que le corresponden por elemental pedagogía democrática: el reconocimiento a los que dejaron su vida por negarse a aceptar el régimen dictatorial y la defensa de la superioridad política y ética de un régimen democrático respecto de una dictadura.

La derecha quiere hacernos creer que entre el franquismo y la democracia sólo hay diferencias de matices. Y utiliza las crueldades de la guerra, abundantes en ambos bandos, como argumento para igualar la preguerra, la guerra y la posguerra. Ésta es una falsificación de la realidad que sólo debilita la democracia. Rajoy dice repetidamente que no sería admisible que ETA pudiera conseguir ventajas políticas con el chantaje de la violencia. Y tiene razón. Pero Rajoy no ignora que el régimen franquista consiguió permanentemente ventajas políticas mediante el uso de la violencia, empezando por el modo en que tomó el poder. ¿Por qué no quiere que se sepa?

FIN

¿Quién acumuló mayores crueldades? ¿Franco o Pinochet?

La historia (y la memoria) no absolverá a ninguno de los dos.

Eso no les redime ni nos consuela, pero algo es algo.

La calle es suya (de El Mundo) y de Batasuna

(Actualizado a las 01:04 h.:

A través del correo de contacto del blog me ha llegado un enlace sorprendente a este otro blog que reenlazo aquí. Pensaba que estos plagios tan descarados ya no se hacían en la prensa española. Gracias, Luis.)

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En busca de la noticia que la justifique, he mirado y remirado esta grandísima foto de portada de El Mundo. Sin éxito.

Título:

La calle vuelve a ser suya

Tampoco encuentro rastros de noticia en el texto del pie de foto en el que describen que esos dirigentes de Batasuna “pasearon ayer por las calles de Usurbil (Guipúzcoa)”

El titular de portada de El Mundo “El PSE pide ayuda al PNV…” tampoco tiene explicación en el texto presuntamente informativo. Habrá que leer las páginas interiores.

Los islamistas detenidos en Ceuta “planeaban” (según El Pais) y “pensaban” (según El Mundo). Hay matices en los verbos y, naturalmente, en los tamaños tipográficos.

Con Zaplana se retratan también los matices. El País lleva como sujeto “El tribunal “, mientras que El Mundo prefiere al sujeto Zaplana“.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con una frase de El Mundo: la última del comentario sobre Fraga y el sanguinario Pinochet:

“Sus palabas son un insulto a las víctimas de la dictadura. Debe retirarlas cuanto antes.”

Amén.

Recuerdo a todos los blogueros que deseen participar en el II Concurso 20Blogs que el plazo de presentación de candidaturas termina el próximo dia 20 de diciembre.

Hay varios premios interesantes, con derecho a la estatuilla de Eneko, entre ellos algunos dotados con 3.000 euros y la posibilidad de publicar columnas y blog durante 2007 en 20 minutos y en 20minutos.es.

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Noticia: El Mundo critica al Gobierno de Aznar

Creo que es la primera vez, desde la gran tragedia del 11-M de 2004, ocurrida durante el mandato de José María Aznar, que El Mundo hace información y opinión críticas con la acción de aquel gobierno conservador y del sistema judicial de entonces.

El gran titular de su primera página, a cuatro columnas, me ha sorprendido:

200 cintas grabadas por Garzón a los islamistas estaban sin traducir el 11-M

En el texto se ponen de manifiesto los fallos del aparato del Estado, en manos de Aznar, y el escaso interés que aquel Gobierno (con Acebes de ministro del Interior, responsable máximo de la Policia y la Guardia Civil) puso en investigar a los islamistas radicales.

Esta ineficacia o abandono por parte del Gobierno Aznar, que denuncia hoy El Mundo, sorprende mucho más después de la participación de España en la invasión ilegal de Irak (tan criticada por los islamistas radicales), del atentado contra España en Casablanca, del intento de volar la Audiencia Nacional y de las amenazas de quienes querían traer la “guerra santa” a Occidente.

¿Acaso tenía el Gobierno Aznar algún interés especial en no prestar atención a todo aquello que pudiera ligar el terrorismo islamista con su invasión de Irak?

Queriéndolo o no, El Mundo pone hoy contra la cuerdas al que parecía ser su gobierno favorito.

Por si acaso alguien se lleva a error, Pedro Jota Ramírez lo advierte cuando escribe:

“No faltará quien a continuación objete que El Mundo incurre en una contradicción…”

¡Vaya por Dios!

Como ya es tan habitual como cansino, El Mundo dedica el 80% de su portada a ETA y al 11-M.

El País manda hoy con un titular de buena voluntad en la lucha contra la corrupción inmobiliaria:

El fiscal especial de urbanismo quiere derribar las casas ilegales

Las ilustraciones de primera van para Jorge Lorenzo, campeón del mundo de 250cc., en El País y para el nuevo partido “Ciutadans de Catalunya” en El Mundo con este titular que ofrece más análisis que información:

Ciutadans de Catalunya, muy cerca de entrar en el “Parlament”

Pedro Jota le echa una mano al nuevo partido en vísperas de las elecciones catalanas. Seguramente le presta su altavoz con ánimo de ayudarles. Ya veremos como lo entienden los votantes.

No puedo evitar compartir con todos ustedes el elogio de la periodista rusa Anna Politóvskaya, publicado hoy en El Pais por Antonio Peréz-Ramos

En la muerte de una justa

ANTONIO PÉREZ-RAMOS

EL PAÍS – Opinión – 30-10-2006

¿Se esperaba que Anna Politóvskaya recibiera funerales de Estado? ¿Resultaba cómoda su figura para los dirigentes occidentales y su cooptación de Putin como interlocutor? La miserable nota emitida por el Kremlin y la reacción de las capitales europeas ante el crimen, disipan cualquier duda. “La ley obliga a tomar todas las medidas necesarias para proceder a una investigación objetiva sobre la trágica muerte de la periodista Anna Politóvskaya”. ¿Investigación objetiva en Rusia? ¿De un asesinato? No: de una “muerte trágica” (traghichéskaya smert). Entre otros, once periodistas díscolos, el estudioso de la oligarquía Jlébnikov, y el parlamentario opositor Víktor Cherepkop, han conocido idéntica suerte en la Rusia de Putin. Nadie se ha visto imputado. Por eso, el lenguaje del Poder no debería concitar sorpresa alguna. Y no porque, dada la cadena jerárquica, se adivine el real inspirador de esa nota, sino por otra razón que compete a la sociolingüística y sus certezas. En la realidad y en el imaginario ruso, el verbo “decir” suele sepultar su prístino significado para englobar lo que denominamos “callar”, “mentir”, “engañar”, “proferir una interjección”, y otros entramados léxicos. Que Putin en persona se encargara de fijar en día y hora el destino de la víctima es harto improbable; no seré yo quien lo insinúe sin pruebas. Pero basta con abrir cualquier periódico ruso. Allí encontrará el lector multitud de anuncios-oferta para realizar “trabajos delicados”, con varia modalidad de precio y reembolso. De los 6.000 hombres del KGB / FSB que con el chekista petersburgués desembarcaron en la sentina yeltsiniana, parece inevitable que alguien interpretara el sentir de las alturas mediante el contrato de algún sicario seguro. ¿Por qué iba a ser este caso una excepción? Politóvskaya lo escribió en su libro sobre Putin: “La historia inicua, como el cáncer, tiende a reaparecer; y sólo existe un tratamiento radical: la terapia a tiempo que aniquile las células letales”.

¿Cómo aplicar tal terapia en Rusia? Se abren sólo dos caminos: el que parte del Poder y el que brota de la sociedad. El primero es ilusorio. Imagine el lector que un Frente de Juventudes, pletórico y confiado, hubiese gestionado la historia española a partir de 1975. Con los retoques evidentes, es lo sucedido en Rusia desde 1991 con la vieja-nueva nomenklatura y los cachorros ávidos del Komsomol. De ahí que, en ese capitalismo de hampa y guerra, sólo el darwinismo social genere hoy el discurso legitimador de la rapiña pasada y presente. ¿Y la terapia ejercida desde la sociedad? ¿No existe opinión pública? Existe, sí; pero, salvo en manifestaciones espasmódicas, permanece dormida. Las dificultades agotadoras de la vida y el servilismo postsoviético de la población no toleran otra cosa en los adultos. Los niños, adoctrinados ahora con preguntas del tipo “¿Cómo dibujarías tú a nuestro Presidente?”, sólo permiten presagiar lo ya evidenciado en las nuevas generaciones: juventudes apáticas y cínicas pero, por un perverso pliegue del alma, harto manipulables por el patrioterismo y el caudillismo propagados desde cualquier rincón. ¿De qué aprovecha esa “opinión pública”? Mientras las encuestas mantengan el 70% de popularidad para una figura como Putin, cabe concluir que cualquier sentimiento cívico operante será una entidad fantasma. También la desinformación recoge sus frutos. El principal, los hombros alzados en el hastío: “Bah, una antipatriota que habla de violaciones, torturas y secuestros de ‘terroristas’ en Chechenia…”. Mejor contemplar la teleserie americana.

Sin embargo, la llama de la indignación y la lucidez aún no se ha extinguido en Rusia. Portadores de ella son los compañeros de Anna Politóvskaya en Nóvaya Gazieta, último refugio de los periodistas expulsados de todas partes, y cuyo cierre señalará la extinción de la libertad de prensa en el país. Y portadores de esa llama son también quienes asistieron al entierro de la asesinada, o los pocos que se manifestaron en Moscú junto a la estatua de Pushkin, tradicional bastión de la resistencia. ¿Qué les impulsaba a hacerlo?

Quizá la personalidad de la nueva mártir (sopeso el vocablo) tenga algo que ver con tal movilización, y aquí he de recurrir a vivencias propias. No hace mucho me cupo en suerte escuchar dos charlas de Anna Politóvskaya en Moscú. Primer tema: las atrocidades rusas en Chechenia (relato en el que no percibí el menor maniqueísmo). Segundo tema, y baldón menos difundido en Occidente: sus investigaciones sobre las prácticas cuarteleras con las que los veteranos torturan a los reclutas bisoños (diedovschina): palizas, violaciones, ingesta de excrementos, y otros hallazgos de autorizado sadismo que silenciaré aquí. Pues bien, aún atesoro el honor que me permitió cambiar sentidas frases con la ponente al concluir las conferencias. ¿Qué me impulsó a abordarla? Lo ignoro, aunque la razón era harto válida después de todo lo referido. Semanas antes, tras vencer la resistencia de los afectados, el azar y el interés me habían hecho sabedor de otros horrores militares que Anna no había recogido en su elenco. Evoco su expresión al escucharme. La infinita bondad se mezclaba con la límpida conciencia de la maldad humana y con el impulso de la indomable luchadora. Su ética era tenaz: comprendía aborreciendo, y aborrecía comprendiendo. Pero no es esto lo que deseo destacar tras su muerte. ¿Cómo pintarle al lector la imagen de aquella mujer menuda, de traza indefensa y desvalida, en cuyos ojos relampagueaba la fuerza descomunal de los débiles y los desesperados? Aquella fragilidad se me antojó sagrada, y como tal habría sido percibida en otra época. Y esa iluminada endeblez se acompañaba de una cortés sonrisa que, ay, no me condujo a error. De pronto, mientras hablábamos, temblé por ella. ¿Qué se puede esperar cuando se insiste en colocar a un monstruo carnívoro ante su propia imagen? ¿Qué amparo recibir de un Occidente hipócrita, vendido al reclamo del gas, pero ávido de los beneficios que las inversiones en la ciénaga rusa sabrán reportarle? En su discurso televisado tras los sucesos de Beslán, Putin no se ahorró el encomio de la Unión Soviética, que desconocía aquellas desgracias… porque era fuerte “y a los débiles se les golpea” /a slabyj b’yut/. Pocas veces el popular mandatario se arrancó la careta de manera tan palpable: una siniestra catadura fascista se perfiló de repente. Quien piensa que es ley de vida golpear al débil, ¿puede consentir que las denuncias de alguien como Politóvskaya le pongan en jaque? Por eso, Anna pertenecía a esos seres necesarios que a veces nos reconcilian con la especie humana. Pero desde hacía dos meses ella ya sabía, por amenazas y anuncios, que su fin estaba próximo.

En otra ocasión ya evoqué en estas páginas el poema de Auden September 1939: en la negrura, los Justos intercambian sus mensajes de luz. Los hijos de la noche han conseguido extinguir ahora una de las más nobles y señeras. Yo voy y vengo de Rusia para preguntarme: ¿cuántas quedan aún por apagar?

Antonio Pérez-Ramos es doctor en Filosofía por la Universidad de Cambridge. Ha estudiado Filología Eslava en Cambridge y Moscú.

Y no se pierdan esta noticia de Pinochet arrestado que mañana merecería estar en todas las portadas. Gracias, señor Garzón.

11-M: cuatro a una. Estoy hasta la coronilla de la teoria conspiratoria

Los viajes a Barcelona y a Paris me han dejado poco tiempo libre para el blog y mucho trabajo atrasado acumulado. Es muy tarde y no me siento con fuerzas para comentar las portadas (ya viejas) de hoy. Además estoy un poco harto de la teoría conspiratoria, basada en cuestiones tan pueriles.

Estas son las portadas de hoy miécoles 27 de septiembre:

Y este el titular de la página 18 de El País con una información a toda página que amplía la noticia recogida en la primera página a una columna.

El Mundo no incluye ni una línea de esta información y destina sus cuatro columnas al 11-M pero desde otro ángulo. Mientras que El País relaciona el 11-M con islamistas en Afganistan, El Mundo insiste en conectar la masare de Atocha con ETA para salvar la cara al trío Pinocho (Aznar-Acebes-Zaplana).

El Mundo no da nada de esto, ya que estos hechos le rompen su estrategia de ligar a ETA con el 11-M. Claro que El País tampoco da nada de lo que El Mundo da a cuatro columnas sobre la presuntas “falsificaciones” de borradores en Interior.

Este el artículo que dedica Juan Goytisolo al ex presidente Aznar.

Como parece muy difícil de leer, copiio y pego el texto completo del artículo de Goytisolo:

¡Felicitaciones, señor Aznar!

JUAN GOYTISOLO

EL PAÍS – Opinión – 27-09-2006

Si la lección magistral de Benedicto XVI en Ratisbona se ha prestado a críticas, menos doctrinales que en razón de su oportunidad, la del ex presidente del Gobierno en el Instituto Hudson de Washington merece sin duda un aplauso cerrado. ¡Pocas veces una percepción de la historia tan honda como la suya ha sido expuesta con tanta brillantez conceptual! Si el mundo islámico reclama que el Pontífice pida perdón por sus palabras, ¿cómo explicar que ningún musulmán le haya pedido perdón a él “por conquistar España y estar allí ocho siglos”?

En estos tiempos de recuperación de la memoria histórica, habrá que remontarse así mucho más atrás y exigir cuentas a quienes acabaron con el reino visigodo de don Rodrigo: crear asociaciones destinadas a establecer el número de víctimas de los precursores de Al Qaeda entre 711 y 1492. Tarea ingente, desde luego, pero que no debería desalentarnos: desenterrar fosas, calcular daños, establecer cifras fiables de damnificados y de sumas de vidas. Sin olvidar la demanda fundamental del perdón. Perdón por sus victorias, derrotas y ocupación ilegal de la Península, ya que no por boca de Tarik y Muza y de sus mandatarios Omeyas, sino por la de Marruecos y, mejor aún, de la Liga Árabe y de la Conferencia Islámica. Un acto de desagravio colectivo al señor Aznar y, a través de él, a la España violentada y sometida durante 800 años.

Lo malo de tan bien trabado razonamiento es que la culpa retrospectiva no puede extinguirse en una fecha precisa. Puesto que España existía antes de la llegada de la morisma, habría que exigir cuentas a quienes la invadieron antes: suevos, vándalos, alanos, visigodos. También ellos ocuparon nuestra patria y cometieron toda suerte de tropelías.

No se me ocultan las dificultades a las que se enfrentaría una comisión encargada de fijar pérdidas, atender reclamaciones, componer una relación de las víctimas, pero no podemos admitir a estas alturas del razonamiento del anterior jefe de Gobierno un plazo límite de prescripción. Porque los romanos conquistaron asimismo la España eterna, siguiendo el ejemplo de cartagineses, fenicios, griegos y tartesios. ¡Cuántas y cuántas afrentas impunes que exigen, si no reparación de pérdidas materiales, al menos una procesión penitencial de los sucesivos ocupantes frente a los despachos del señor Aznar!

La convicción del presidente de la FAES de que nos hallamos en guerra y “de que para combatirla es indispensable creer en vencerla” justifica sus sonadas declaraciones de hace unas semanas en la BBC. Según el héroe de Perejil y de las Azores, la OTAN debería bombardear Líbano, e Israel entrar en el Pacto Atlántico. Las muertes y destrozos ocasionados por la guerra de 33 días en el país de los cedros no bastaban, puesto que “Occidente no atacó al Islam, sino que nos atacaron ellos”. Todos recordamos en efecto las venturas y desventuras del colonialismo argelino en Francia, el egipcio e iraquí en Reino Unido, el rifeño en Andalucía. La solidez de estos argumentos avala su sabia combinación de historiador escrupuloso y de político dotado, como su amigo Bush, de visión y de previsión.

“Necesitamos atlantistas y reconstruir Occidente”, dice Aznar y, como ejemplo a seguir, cita a los Reyes Católicos, unificadores de España y descubridores de América. Pero su admiración por ellos, ¿se extiende igualmente a la creación del Santo Oficio y la expulsión de los judíos, como algunos de los oyentes de su lección magistral en el Instituto Hudson debieron preguntarse? Teniendo en cuenta que el islam, y no Al Qaeda constituye una amenaza que “está en todas partes y bajo la cual estamos todos”, no es el momento adecuado no obstante para pararse en minucias.

Los españoles nos sentimos huérfanos desde que un oscuro compló etarro-islamista desalojó del poder al partido liderado por el señor Aznar. Fin

Mañana intentaré entrar en detalles. Me caigo de sueño. Buenas noches.