Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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Reflexiones sobre votar en California y en España

Acabo de recibir un mensaje de mi hijo mayor, Erik, que vive en California, con reflexiones que nos pueden hacer pensar sobre la salud y fortaleza de nuestra democracia. Ahora que tengo más tiempo libre, y me voy haciendo mayor, me interesa cada vez más escuchar lo que dicen los jóvenes.

El mensaje dice lo siguiente:

“Votar siempre es emocionante. Me ha sorprendido que la medida a favor de la legalización de la marihuana haya tenido tanto apoyo público y que no haya pasado por tan sólo un 8% del electorado (3.9 millones de votos en contra, 3.4 millones de votos a favor). Ante la posibilidad real de que fuese aprobada, jueces de otros estados y la Casa Blanca se han pronunciado en contra con moralina populista: “es un mal ejemplo para la juventud”. Pero claro, es fácil/cobarde decir eso desde lejos. Cualquiera torea desde la barrera.

Los cárteles de la droga mexicana ya operan en California y la marihuana lleva el mayor volumen de negocio de todas las drogas con mucha diferencia. Aquí, en Los Ángeles, las asociaciones de policía, jueces y abogados han apoyado la legalización (la criminalización de la marihuana atasca los juzgados, impide labores policiales más importantes y arma a las mafias.  Las asociaciones en defensa de los derechos civiles también están a favor de la legalización ya que la criminalización de la marihuana hunde a la población masculina de los barrios pobres con antecedentes penales innecesarios. Supongo que esto cambiará con el paso del tiempo, en los próximos cinco o diez años. Una vez que el electorado vote, como el matrimonio gay, es difícil que la ley federal se imponga.

Me alegro de que California se mantenga demócrata en el Congreso y en el Senado y que el Gobernador pase a ser demócrata, en contra de la tendencia nacional. La verdad es que no me sorprende. El tufo racista del Tea Party, con sus gritos populistas y nostálgicos de un pasado idealizado (¿no abogaba por lo mismo el fascismo: volver el país a su gloria pasada?) hace que las minorías de California hayan ido a las urnas espantadas. En este Estado hay más hispanos, afro-americanos, asiáticos y judíos, juntos, que blancos. Así va a ser EE.UU en unos años.

¡Qué pena que los movimientos ultranacionalistas y populistas del Tea Party hayan hecho eco en el resto del país! La manifestación de más de 150 mil personas a favor de la cordura, el sábado pasado, fue impresionante (buenísima sátira política) y me tenía ilusionado.
Pero el Tea Party ha ganado terreno. La nostalgia del pasado idealizado es el principio del fascismo. Cuando no hay expectativa de cambio, las exigencias se vuelven imposibles de cumplir. Gritan: “I want my America back” (que me devuelvan el país). Como decía un cómico, que se lo digan a los indios.  Aquí da la impresión de que los del Tea Party van por el camino de quemar libros (ultranacionalistas religiosos del interior). En la ciudad se les ve como racistas:  hombres blancos marginados resentidos porque latinos, asiáticos, judíos y negros de clase media de las ciudades vivan mejor que ellos.

Lo camuflan con retórica anti-socialista, argumentada hasta la saciedad en este país con los años de guerra fría, pero se les ve por dónde cojean: que haya un presidente negro les hace chirriar los dientes. Son racistas de los “fly-over states”, estados del interior que no han cosechado el progreso de las ciudades, viviendo de los subsidios agrarios (¡qué resentimiento!), aislacionistas, apoyados en el populismo de la palabra divina, en posesión de la verdad absoluta. Patrioteros de hojalata. (Me dio pena ver cómo en Dakota del Norte, fly-over state por definición, el orgullo local era tener cabezas de misiles nucleares apuntando a Rusia, sin caer en la cuenta de que debía haber misiles rusos apuntando a Dakota, el lugar menos poblado y más prescindible del país).

Por lo demás, en California, ha salido la enmienda de aprobar los presupuestos por mayoría simple (en vez de dos tercios) para ver si sacan a California de su crisis y eterno déficit. También se ha aprobado que los distritos electorales los elija una comisión de ciudadanos independientes (y no los políticos que hacen distritos salamandra para que las minorías no tengan mayoría y nunca salgan votados fuera del poder).

Mola esto de votar las propuestas en referéndum. Creo que la democracia aquí está más avanzada que España. Mira qué curioso: se vota la aprobación de los jueces del Constitucional de California, uno a uno, y los puestos públicos como Tesorero, Fiscal general, etc. El alcalde, gay, de San Francisco, será el fiscal general. Me imagino que se legalizará el derecho civil de que se casen los homosexuales sin discriminación en dos años, en el próximo referéndum.

Aunque los servicios sociales dejan mucho que desear, EE.UU tiene una democracia más avanzada que la española. No entiendo por qué en España votamos listas cerradas en vez de representantes. ¿Por qué no son nuestros representantes responsables de sus distritos y de sus actos? ¿Por qué tienen impunidad? ¿Por qué no aprobamos leyes por referéndums en vez de por políticos ilustrados (¿y déspotas?) en quién delegamos, a mi entender, demasiada responsabilidad? Aquí daban la opción de votar, si quisieses, senadores y congresistas de partidos diferentes, según su mérito personal.

Es posible que, sin estos políticos ilustrados de España, algunas medidas sociales, como el matrimonio gay, sean más difíciles de pasar. Pero aún así me planteo si no es mejor hacerles más responsables de sus cargos y de sus actos. ¿Por qué el Tribunal Constitucional  español es inmune a la voluntad electoral y libre del pueblo? ¿De qué van los acuerdos con el Vaticano? Separación de Estado e Iglesia, por favor. Que la paguen los feligreses, como aquí (aunque eso haga que florezcan ramas más virulentas y fanáticas), pero que no sea dinero público para colegios concertados y demás.
En EE.UU. hay un Congreso, una persona un voto, y un Senado, un Estado un voto. ¿En un sistema parlamentario no tiene demasiado peso el voto de las zonas despobladas de España? ¿No es injusto que, además de que paguen menos impuestos y les subsidemos, su voto cuente más? ¿Por qué vale tanto más el voto de una persona en Soria, o Vitoria, que en Madrid o Barcelona? También pasa esto en EE.UU., donde la redistribución de poder electoral en Estados menos poblados no sólo hace que el voto de la gente de las ciudades, que paga más impuestos, cuente menos, sino que se perpetúe la dependencia humillante y degradante, e inmoral, del subsidio agrario que consume más de un 65% del presupuesto de la Unión Europea. No me sorprende que se resientan con aquellos de quienes dependen. Pero no es saludable. (¡Acabemos con el subsidio, hagamos un puente con Marruecos y África!).

En EE.UU. el Congreso, una persona un voto, y, en cierta medida, la Presidencia y el Tribunal constitucional corrigen estos abusos. En un sistema parlamentario ¿quien pone el subsidio agrario en jaque? ¿No están los poderes demasiado concentrados en políticos demasiado inmunes? Lo de las listas cerradas es muy cutre. Blinda a la mediocridad ante la responsabilidad, mérito y consecuencia. También contra el populismo. Las listas deberían ser abiertas.

Me ha impresionado el sistema electoral en California, donde el pueblo elige a los cargos públicos uno a uno, sin listas, incluidos los jueces, y aprueba las leyes en referéndum. Creo que es el futuro. Por cierto, ha sido una pasada ver quiénes votaban en mi distrito electoral: afroamericanos, latinos, blancos, judíos, asiáticos… y un español. Mola.

Bueno, un abrazo,

Erik