Se nos ve el plumero Se nos ve el plumero

"La libertad produce monstruos, pero la falta de libertad produce infinitamente más monstruos"

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¡Viva el calor, muera el frío!

¿Es responsable el hombre del frío que hoy padecemos? ¿Y del calor, tan benéfico para la prosperidad? Los enemigos del calentamiento global ya no saben qué inventar para extender la creencia de que el ser humano –esa hormiguita en el universo- es el responsable principal del cambio climático. ¡Qué soberbia!

La diosa Cibeles adornada con carámbanos. ¡Qué frío!

El frío que estamos pasando estos días me ha llevado a repasar el estado de la ya vieja polémica científica (a veces, seudocientífica, casi religiosa) sobre el papel dominante o irrelevante del hombre (frente a los factores solares, espaciales, orbitales, cosmológicos, físicos, meteorológicos, astronómicos, etc.) en el calentamiento global.

Claro que ahora –con el frío que hace – ya no lo llaman “calentamiento global” sino “cambio climático” y atribuyen estas olas de frío a “los extremos climáticos” producidos precisamente -¿lo adivinan?- por el “calentamiento global”.
¿Por qué se empeñan tanto en combatir el calentamiento minúsculo del planeta (que nadie niega) si, en épocas anteriores, el calor -mucho mayor- ha ido siempre asociado a la prosperidad y al bienestar?

¿Será por dinero?

Lo caliente es bueno, lo frío es malo.

En el frío siglo XIV la brujas eran quemadas acusadas, entre otras cosas, de causar el mal tiempo. O sea, el frío.

Un nuevo estudio europeo de anillos de árboles, publicado por P. Gosselin, el pasado 14 de enero, confirma que las épocas mas calientes conducen a la prosperidad y las frías a la muerte y a la miseria.

Los extremos climáticos, según este estudio, eran mayores en el pasado.

A medida que se van quedando sin argumentos científicos –tras el escándalo del “Climagate”, las deserciones, etc.- los enemigos del calentamiento se agarran ahora al actual deshielo del Ártico como a un clavo ardiendo.

Sobre esto, he encontrado otra joya de la hemeroteca. Se trata del alarmismo generado en 1922 por el diario The Washington Post al publicar una noticia de AP sobre la desaparición del hielo en el Ártico.

La desaparición del hielo ártico en 1922 fue más grave que ahora. El artículo, desde luego, no tiene desperdicio.

Según el Washington Post del 2 de noviembre de 1922:

“El  océano ártico se está calentando, los icebergs se hacen más escasos y  en algunos lugares las focas encuentran con que el agua está demasiado  caliente, según un informe del Departamento de Comercio de Consulafft, en  Bergen, Noruega.

Los informes de pescadores, cazadores de focas y exploradores todos señalan un cambio radical en las condiciones  climáticos y temperaturas sin precedentes, jamás conocidos en la zona  ártica. Las expediciones de exploración informan de que no se ha encontrado  casi nada de hielo en zonas tan al norte como 81 grados y 29 minutos.

Los  sondeos a una profundidad de 3.100 metros muestran que la corriente del Golfo aún está muy caliente. Grandes masas de hielo han sido sustituidas  por restos acumulados de tierra y piedras [de glaciales derretidos], según este informe, mientras en muchos puntos glaciales muy  conocidos han desaparecido por completo.

Nevó ayer en Abla (Almería) cerca de Nacimiento, el pueblo de mi madre.

Muy  pocas focas y ningunos peces blancos se encuentran en el Ärtico del  este, mientras grandes bancos de anchoas y “smelts” (un pescado azul  pequeño) que nunca han llegado tan al norte, se encuentran en los  viejos campos de pesca de las focas.  Dentro de unos años se predice que,  debido a la desaparición del hielo el nivel del mar subirá, haciendo  inhabitable la mayoría de las ciudades costeras.”

Esto se publicó el 2 de noviembre de 1922, a partir de una noticia redactada por la agencia Associated Press.  Esta fue la última vez que  tuvimos una alarma del calentamiento global.  Desde entonces, hemos  tenido una alarma de enfriamiento global, que tambien se desvaneció de los  periódicos, y ahora hemos vuelto de nuevo a la alarma del calentamiento global.  Y no  es que la hipérbole haya cambiado mucho en 88 años…

Hoy  en día, cada acontecimientoo natural notable, cada fluctuación del termómetro, cada inundación o sequía se atribuye al calentamiento  global. Un invierno seco y suave –es el cambio clímatico.  Un invierno nevado y gélido – es el cambio climático.  Calentamientos o enfriamientos históricos, sequías o lluvias,  de todo ello podemos echarle la culpa con confianza al cambio climático.”

(Recogido de The Resilient Earth).

¡Vivir -o leer- para ver! La hipérbole mediática o científica (a veces, seudocientífica, casi religiosa) se repite de manera tan cíclica como los cambios climáticos. No se cómo puedo creerme lo que dicen los periódicos si -como decía mi suegro- los hace gente como yo.


Mirando los gráficos de períodos largos -las temperaturas en los últimos 10.000 años- vemos las distintas épocas de calentamiento todas ellas, por supuesto, con pequeños altibajos.

Si las comparamos con la época actual, observamos que la tendencia general es a la baja.

Hace 2.500 años hacía mucho frío y abundaban las catástrofes. Durante el Imperio Romano hizo calor y hubo prosperidad.

¿Alguien ha visto estatuas de romanos con abrigos y bufandas? Las que yo he visto en Roma o en Mérida van con faldilla corta y sandalias. Hacia el siglo IV volvió el frío. Los bárbaros del norte huyeron espantados hacia al sur de Europa en busca de comida y de …calor.

Cayó Roma y se inició un período altomedieval frío, oscuro y lleno de miseria que se prolongó hasta el siglo IX. Con el nuevo milenio se equivocaron los catastrófistas de milenarismo.

En el siglo X cambió de nuevo el ciclo climático y volvió el magnífico calentamiento global. Los vikingos se extendieron por Groenlandia o Greenland (que significa precisamente Tierra Verde), los británicos tuvieron viñas y ¡vino!, floreció el Camino de Santiago y Europa se llenó de bellísimasa iglesias romáticas y, ya en el siglo XII y XIII, de espectaculares catedrales góticas. A ese periodo se refieren los sabios del clima y los historiadores como el “óptimo medieval”. Llaman “óptimo”, naturalmente, al calentamiento global.

El frío glacial volvió a Europa, desde 1300 hasta 1850, aproximadamente, acompañado de miseria, hambre, peste, caza de brujas, etc.. Este largo y triste periodo se conoce como “pequeña edad galcial“. Hay multitud de pinturas de paisajes europeos del norte que lo atestiguan.  Y los británicos se quedaron, otra vez, sin viñas y sin vino propio.

¿Qué gran experto en marketing -además del hábil predicador Al Gore– ha conseguido convencer a media humanidad -incluso a la ONU- de que el calentamiento global es malo para el ser humano y que debemos combatirlo? Para mí que ese tipo ha superado, en marketing, al mismísimo San Pablo.

Lawrence Solomon

En mi búsqueda de argumentos contra el frío, encontré una joya divertida (o triste, según se mire) en un diario conservador canadiense. Se trata de un artículo sarcástico de Lawrence Solomon, del 30 de diciembre de 2010, titulado así:

75 científicos del clima piensan que los humanos contibuyen al calentamiento global

Intentaré resumir el artículo.

Los resultados dudosos de una encuesta sobre el “consenso científico” burdamente manipulada, y publicada como creíble por grandes diarios como The New York Times y The Washingotn Post, muestran que el 97% de los científicos están de acuerdo en que los humanos hemos causado el calentamiento global.

¿Y el frío? Dicen que se debe a los cambios extremos consecuencia también del calentamiento global: más frío en invierno y más calor en verano.

¿Cómo han obtenido este consenso abrumador de la comunidad científica con un procentaje del 97 %?

Dos jóvenes entusiastas de Illinois sin credenciales hicieron una encuesta de dos minutos on line, nada científica a 10.257 científicos. Decidieron que los méritos no eran un factor importante y optaron por preguntar a empleados públicos y de universidades, no de empresas privadas.

Excluyeron de su lista a quienes eran propensos a dar importancia al Sol, al espacio, a los cosmólogos, físicos, meteorólogos y astrónomos. Dejaron fuera de la encuesta a la Geología, Oceanografía, Paleontología y Geoquímica. Tampoco tuvieron en cuenta el grado académico de los encuestados: preguntaron a 1.000 sin doctorado y a otros muchos sin master especializado.

La mayoría no contestó a la encuesta. Respondieron 3.146, o sea, el 30,7%. Estas fueron las dos preguntas, a minuto cada una.

1.- ¿Piensa que, desde 1.800, las temperaturas medias has subido, han caido o se mantienes iguales?

2.- ¿Piensa que la actividad humana es un factor importante en el cambio de las temperaturas globales medias?

Practicamente todos -hasta los más escèpticos del calentamiento- piensan que, desde mediados del siglo XIX, la Tierra se está calentado un poco -es un hecho medido y bastante irrelevante, si lo comparamos con series largas de ciclos climáticos. También están de acuerdo en que la actividad humana ha podido tener alguna influencia menor e irrelevante en los altibajos  de las temperaturaas locales o regionales por la desforestación, la agricultura, etc. pero cada vez más científicos niegan que el ser humano juegue un papel importante en el cambio climático.

Pues bien, el 82% de los encuestados respondieron que sí a la 2ª pregunta. Uno de cada 5 no le echa la culpa a los humanos. A los autores de la encuesta les pareció poco y buscaron subgrupos distintos. Eligieron solo a los expertos climáticos que había entre los 3.000 que habían respondido y eliminaron a los demás. Así llegaron a la cifra mágica de 75 de 77 (de cualificaciones desconocidas) apoyaron la ortodoxia.

Si dividimos 75 por 77 nos sale la cifra mágica del 97% a favor de la ortodoxia (¡el consenso!) que se publicó, sin rubor, en la prensa seria de pago. Y se quedaron tan panchos en el New Yok Times y el el Washington Post. Así se escribe la historia. Aceptamos como buenos los datos (manipulados o no) que encajan en nuestro esquema ideológico o religioso y rechamos los que no convienen (sean ciertos o falsos) a nuestros intereres.

——-

PS.1

Para quien quiera profundizar en el debate, ahí va este enlace:

http://www.climatedebatedaily.com/

Se trata de una página web que publica diariamente una larga lista de todo lo que sale en Internet (prensa, revistas, blogs, etc.) en los dos lados del debate climático.  A la izquierda, bajo el título de “Llamadas a la acción”, están los artículos del consenso.  A la derecha, bajo el título de “Voces disidentes”, está la lista de articulos que disienten.  Todos vienen con una linea descriptiva del tema y un link al artículo.

P.S. 2:

Sobre el Cabo de Gata

He visto con retraso algunos comentarios al post de anteayer, refridos al Cabo de Gata, a los que me veo obligado a replicar. Ahí va mi respuesta:

Para Rosa, Antoñico, Pelayo, etc.:
Me gusta polemizar, pero no suelo hacerlo con comentaristas de alquiler. Sin embargo, esta vez, lo hago solo para corregir un error de bulto.
Mi post sobre el libro de Antonio Orejudo “Almería, Crónica personal” ha recibido varios comentarios en los que sus autores coinciden con las mismas palabras -espontáneamente o por encargo de alguien- en que disfruto de “la poltrona del Cabo de Gata”, “un cargo tranquilo y bien remunerado”, mientras hay “más de 4 millones de parados”, etc.
No se si lo hacen por mala fe –“mala gente que va apestando la tierra”, diría Machado- o, simplemente, porque “piensa el ladrón que todos son de su condición”.
Me explico:
El “cargo” de presidente de la Junta Rectora del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar –que recibí como una carga, aunque con entusiasmo y por amor a mi tierra- es todo lo contrario a una “poltrona tranquila y bien retribuida”. Ni es poltrona ni es tranquila ni está bien ni mal retribuida.
Esa carga no me proporciona ni un duro. Todo lo contrario. No me importa, ya que tengo la casa pagada y mis tres hijos criados. Si se refieren a dinero, ese cargo me cuesta dinero, pero me da muchas satisfacciones no materiales.
De mi bolsillo pago los viajes a Almería en avión desde Madrid, la gasolina desde Cuevas, las cañas en El Quinto Toro con los colegas de la Junta Rectora y hasta el sombrero de paja que llevo habitualmente con el nombre del Parque Natural en la cinta y que compré en nuestra tienda de Rodalquilar por 3 euros.
O sea, el cargo/carga no está remunerado para nada. Solo percibo la felicidad que me produce poder ser útil a mi tierra después de haber pasado tantos años fuera de ella.
Presumo que estos comentaristas coincidentes con lo de la “poltrona” no lo entenderán pero así es. Es más, la Junta Rectora que presido es un órganos asesor y no tiene ni un duro de Presupuesto. Por tanto, lo hago gratis, por amor al arte y a la belleza del Parque Natural, porque me apetece y porque me siento en deuda con mi tierra desde que partí como emigrante en los años 60.
De niños, en la Calle Juan del Olmo, solíamos decir: “El que lo huele, debajo lo tiene”.
Y en cuanto a los 4 millones de parados, bien que lo siento. Pero he dedicado muchos años de mi vida (vease mi CV en “de qué va y quien soy”) a crear cientos de empleos muchos de los cuales aún siguen dando trabajo y bienestar a muchos colegas. Y estoy orgulloso de mi lucha personal contra el paro y de crear -como Dios, desde la nada- empresas, diarios, semanarios, programas de televisión, etc, -algunos desgraciadamente sin éxito.
También estoy muy orgulloso de mis clases de Economía Aplicada en la Universidad de Almería a las que nunca falté (aunque tuviera que volar desde muy lejos) y donde los alumnos -el tribunal más exigente que pueda imaginarse- me situaron entre los diez mejores profesores de la UAL. Ese es mi mejor título.
Tampoco fue una poltrona tranquila ni bien retribuida mi plaza de profesor titular de la UAL, a la que, por cierto, ya he renunciado por razones personales qeu no vienen al caso.

Saludos

JAMS

24 Enero 2011 | 14:19


Almería (agridulce) por dentro, según Orejudo

La ficción agridulce de Orejudo sobre Almería -guste o no a los almerienses- no puede ser más real, dura y cariñosa. Acabo de leer, de un tirón, las 150 páginas de la obra de Antonio Orejudo “Almería crónica personal”, editada por la Fundación J.M. Lara. Me ha dejado un sabor indefinible, entre alegre y triste, que podría llamar “alegriste”. ¡Vaya sábado que me ha dado mi amigo Antonio Cantón al pasarme este libro!

Antonio Orejudo, autor de "Almería crónica personal"

Los amantes de mi tierra almeriense y, en especial, los enamorados del Cabo de Gata deberían leer esta obra y reflexionar sobre su contenido. También los críticos, tanto paisanos como forasteros.

Son tantos los críticos que podrían agotar la edición y, a buen seguro, animarían a Orejudo a seguir escribiendo sobre Almería y los almerienses. Y esto es algo que solo puede hacer libremente un forastero sin que lo despellejen los nativos.

Ya me hubiera gustado a mi escribir, como si fuera libre, sobre mi tierra y mis paisanos como lo hace mi ex colega de la Universidad de Almería.

Pero no tengo tanto valor personal ni, por supuesto, capacidad literaria; y, lo que es peor, el corazón me traicionaría al intentarlo porque el amor es ciego, sobretodo hacia la tierra que nos vió nacer.

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Almería. Fotografía de Carlos Pérez Siquier

Me saldría un pregón edulcorado -como el que hice para la Feria de 1987– cantando únicamente las excelencias de Almería, que son muchas. Pero no se si me atrevería a decir lo que pienso de verdad sobre nuestros defectos seculares ni sobre los caciques locales.

Carlos Pérez Siquier, autor de las fotografías del libro

Por eso, celebro tanto que mi admirado Orejudo -que ha hecho honor a su apellido escuchando atentamente a propios y extraños- le haya hincado el diente a mi tierra con frescura, sin prejuicios, nada complaciente ni adulador, con dureza, a veces, pero también con ternura.

Al principio, dice Orejudo: “Me equivoqué al venir a vivir en Almería”. Pero su relato, subjetivo a más no poder, honrado y cristalino, tiene calidad, duzura y fuerza literarias.

En ocasiones, su “crónica personal” nos obliga a revisar nuestra historia, nuestras actitudes, y a proyectar un futuro mejor para nuestra malherida tierra, tan rica en dineros como pobre en cultura. Y termina diciendo: “Me equivoqué al marcharme de Almería”

El libro lleva dentro un regalo inesperado: una colección fabulosa de fotografías de Almería de nuestro grandísimo maestro Carlos Pérez Siquier.

El libro me ha dolido y, a la vez, me ha gustado mucho. Quiero más libros como éste sobre Almería, aunque nos dejen algunos arañazos o basurillas en nuestro corazón pueblerino.

Claro que, conociendo personalmente a Antonio Orejudo (su Facultad está frente a la mía en la UAL y compartimos alguna tertulia) y habiendo leido, entre otras, sus dos obras más imponentes (“Fabulosas narraciones por historias” y “Reconstrucción”) debo reconocer que no me han sorprendido ni la excelente calidad literaria ni la valentía para contar su verdad sobre su paso por mi tierra -muy breve, desgracidamente para los almerienses.

Al final, me quedo con unas líneas de su prólogo:

“Un lugar al fin y al cabo son los amigos que hacemos  en él. A ellos están dedicadas las siguientes páginas”.

Gracias, Antonio, por fijarte en Almería y por dedicar estas páginas a los amigos.  Me gustaría que me consideraras uno de ellos. Para presumir… Ya sabes.

Mucha suerte allá donde vayas.

¡Enhorabuena!

Y no te olvides del Cabo de Gata.


Estación del AVE: Almería-Cabo de Gata. ¡Pásalo!

En tren desde el Ártico hasta el Mediterráneo. El Cabo de Gata puede entrar en el mapa ferroviario de Europa una vez que Almería, Níjar, Carboneras y la Junta de Andalucía han apoyado ya expresamente que la futura estación del AVE en la capital más oriental de la región se llame ALMERIA-CABO DE GATA.
El diario La Voz de Almería ha publicado hoy esta información en su pagina 2. Ahora sólo falta el acuerdo del Ministerio de Fomento.

Compruebo que la estación del AVE que se inaugura hoy en Valencia se llama “VALENCIA-JOAQUÍN SOROLLA”. Y hay otras estaciones del AVE con nombres compuestos: Madrid-Puerta de Atocha, Sevilla-Santa Justa, etc.

La Voz de Almería pag. 2 del 17-12-2010





SOS para los enamorados del Cabo de Gata

El jueves pasado tomé posesión del cargo (o, más bien, de la carga maravillosa aunque pesada) de Presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Para un enamorado del Cabo de Gata, como yo, era una oferta de la Junta de Andalucía que no podía rechazar.  

Ahora solicito ideas y sugerencias a todos los enamorados del Cabo de Gata para preservar y mejorar el Parque Natural. Mi objetivo es dejarlo a mi sucesor, dentro de cuatro años, un poco mejor de como lo hemos recibido. Y es tarea difícil porque mi predecesor, el profesor Andrés Sánchez Picón, hizo un trabajo extraordinario como presidente del Parque durante los últimos cuatro años.

El consejero andaluz de Medio Ambiente, José Juan Diaz Trillo, me hizo oficialmente entrega del mapa del Parque en la Playa de las Amoladeras -una de las más bellas y de difícil acceso- próxima a Torregarcía, donde dicen que se apareció la Virgen del Mar a unos pescadores, y me encargó que  mimara y cuidara el Cabo de Gata como la joya única que es de la Naturaleza. Fue un acto sencillo, en bañador, a la orilla de mar -lejos de los despachos oficiales- y con la silueta imponente del Cabo de Gata al fondo.

Acompañamos, a continuación, a los niños de la asociacón ecologista Posidonia -uniformados de azul- hasta el rompeolas para la liberación de 80 tortugas bobas nacidas, hace un año, en esa misma playa.   Fue un acto muy emocionante. Los niños, un poco temblorosos, agarraban con fuerza y a dos manos el caparazón de las tortugas (recién salidas de las incubadoras) y las miraban con ternura aunque no sin cierta expresión de excitación y miedo a lo desconocido.

 Cada niño soltó su tortuga en la arena y la siguió con la mirada fija hasta que, mar adentro, la veía sacar la cabeza para tomar aire y penetrar de nuevo en las profundidades marinas para recorrer los océanos del planeta. Me recordó la escena de “Buscando a Nemo” camino de Sidney.

Estos quélidos o quelónidos (¿reptiles?), en peligro de extinción en el planeta, llevan un chip que los identifica con un número y una historia. La experta veterinaria que catalogaba con amor cada toruga me dijo que, dentro de unos años, volverían a la misma playa del Cabo de Gata que las vió nacer despues de haber recorrido medio mundo, medio mar, y un caparazón de casi un metro.

“Entonces estas tortugas marinas son como los almerienses” -le repliqué- “que nacemos aquí y nos vamos a recorrer el mundo pero siempre regresamos a nuestra tierra”.

Al día siguiente, rendí una visita de cortesía a doña Paquita Díaz, de 99 años, propietaria de los 17 kms de la mejor costa del Cabo de Gata (Genoveses, Mónsul, etc.) para agradecerle su labor en la salvación de este paraje maravilloso y único. Doña Paquita estuvo encantadora y feliz por haber sido nombrada “Hija Predilecta de Andalucía”, galardón que recibió de manos del presidente de la Junta, José A. Griñán, el pasado 28 de febrero.   Esta señora tiene una vida y una obra muy singulares que deberíamos escribir algún día para incorporarlas a la historia del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Lo dicho: todas las ideas de los enomarados de Cabo de Gata son bienvenidas. Gracias de antemano. El Parque me enimará a resucitar este blog, por tanto tiempo abandonado.