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Los entresijos de “Aquí hay tomate”

!Qué fácil es hacer leña del árbol caído! Me han pedido que escriba hoy sobre “Aquí hay tomate” y no voy a hacer astillitas, voy a contar lo que pienso. Para muchos siempre será una mierda de programa, pero si era una mierda, fue una mierda muy bien hecha, perfectamente empaquetada, gracias, entre otras cosas a la labor de excelentes guionistas como David Botello, inventor del cebo tomatero, que ahora se dedica a otras cosas. ¿De qué se va a nutrir ahora “Sé lo que hicisteis”? Si “Aquí hay tomate” era una mierda, ellos se han estado alimentando con su zumo. Incluso con maniobras algo arteras, como intentar sacar en pantalla los rostros de personas que nunca dieron la cara, que obedecían órdenes y que cobraban por su trabajo como redactores en el programa.

“Aquí hay tomate” no nació para destrozar ni dar la vuelta al mundo del corazón. Santiago Botello, hermano de David, ideó un programa sobre personajes curiosos, frikies, muy bien realizado que contaba con excelentes periodistas de investigación y una realización y posproducción muy cuidada. Era divertido, ágil, entretenido y tuvo unos desastrosos resultados de audiencias. Lo producía Salta, el departamento de ficción de Atlas, la agencia de noticias filial de Tele5. Como no se comían ni una rosca con la calidad recurrieron a lo que funciona mejor en este país, el mundo del corazón. Ninguno de los periodistas que trabajaban en este programa procedían de este tipo de información y crearon su propio estilo. Willy, reconvertido más tarde en reportero político de “Pecado Original” marcó un antes y un después en el mundo del corazón y en sus repercusiones. Se lo hice notar, recuerdo. Había límites que no se podían traspasar.

Fue cuando le dio un pequeño manotazo en el pelo a la Duquesa de Alba , al comparar los canosos rizos déla aristócrata con sus greñas morenas. Supongo que el gesto de Willy consiguió picos de audiencia terribles. El tiempo me ha dado la razón. Ahora cuando emiten imágenes de la Duquesa de Alba se atreven hasta a poner música fúnebre subliminal. ¿Qué tendrá que ver el culo con las temporas?, reza un dicho castizo. En el Tomate fueron mucho más allá… ¿Quien no se acuerda de aquel espectacular reportaje sobre el desnudo de Jorge Javier para una publicación? Nunca olvidaré aquel terrible zoom sobre el trasero del presentador como si se tratar del escote de Sofía Loren o los ojos de Patrick Dempsey. El problema no era ya la ética, sino la estética.

Me da pena que se acabe “El tomate”. Un gran número de compañeros se han quedado en la puñetera calle. No le faltará el trabajo a los presentadores, de ellos no hay que preocuparse ni un pimiento. Hay quien tiene la teoría de que a los trabajadores televisivos hay que dejarlos descansar durante un tiempo porque suelen estar demasiado quemados. Cómo se las apañaran para comer mientras tanto no es un problema que preocupe nunca a los empresarios.

Cuando entraron estaban fichados por Atlas a con contrato por obra y en los últimos tiempos dependían orgánicamente de La Fábrica de la Tele, una productora en la que tenían intereses el director y subdirector del programa.

Como otras cadenas, la de Fuencarral ha decidido externalizar su producción, aún a costa de ceder sus productos más rentables a empresas que no existirían sin su apoyo. Querían cargarse los restos de Atlas, ya que éstos por convenio tienen los mismos derechos que los empleados fijos de Tele5. La precarización laboral alcanza límites siniestros en el mundo de la tele en estos momentos. Nadie se libra.

Espero que no se quede sin curro una persona muy especial, hacía las mejores piezas, Javi, y nunca salió de noche por las fiestas a cabrear a los famosos. Jamás se le veía la cara. O Mikel, el catalán, a quien los personajes querían mucho. Hasta la Duquesa de Alba le llamaba Tomatito. O Mar Torres.

Y ojo al dato. Que a ningún político del PSOE se le ocurra congratularse con el hundimiento del barco tomatino. Cuando la cadena cambiaba de rumbo político, recibían llamaditas de una mujer muy poderosa y muy delgada para amenazarles con retirar el programa por incumplir las normas dictadas para el horario infantil. ! Cuánta hipocresía!