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Alegato para que vuelva ‘El hombre como el oso’

El otro día en unas piscinas termales me llamó la atención la cantidad de hombres depilados que veía a mi paso.

-¿Pero por qué te depilas?- Le pregunté a uno de los chicos del grupo, uno de estos medio alemanes rubio a rabiar (en otras palabras, que no se podía decir que encajara en el prototipo de hombre-oso-peludo-morenazo).

-Me gustan más mis piernas así.

Manda narices. Y yo que daría un dedo porque el movimiento #MiVelloMisNormas se normalizara hasta el punto en el que se aceptara que nosotras pudiéramos depilarnos o no hacerlo sin ser criticadas por ello.

-¿Pero por qué?- Insistía yo incrédula mirando aquellas piernas diez mil veces mejor depiladas que las mías. Ni la muñeca Barbie las lleva así de perfectamente rasuradas.

-Es más cómodo para jugar al fútbol.- Claro, ahora resulta que el 0,0001% extra de resistencia que ejercían tus pelos contra el viento afectaba a tu rendimiento en el juego.

Ojo, antes de que me digáis nada, respeto totalmente a los que decidís hacerlo. No es que sea una fanática pro-pelo que ataca lanzando mechones a aquellos que veo depilados por la calle, pero, en mi opinión el pelo es bonito donde quiera que esté.

Quim Gutiérrez, uno de los pocos que no le declaa la guerra al pelo. INSTAGRAM

Quim Gutiérrez, uno de los pocos que no le declara la guerra al pelo. INSTAGRAM

Donde sea, en serio. Y nunca me he encontrado a ningún hombre con pelo en la espalda pero si lo encontrara y fuera un hombre por el que tengo sentimientos, estoy convencida de que también me gustaría.

Rompo una lanza por el ‘caminito’ delicioso que parte desde vuestro ombligo y que invita a descenderlo a besos. Me declaro fanática de vuestro vello del pecho, de recorrerlo lentamente de manera distraída con los dedos. Como buena devota de las barbas, os digo que no hay nada mejor que trazar el contorno de vuestra mandíbula con la boca medio abierta, utilizando los labios como las serpientes la lengua, para definiros cuando las luces están apagadas (o encendidas). Soy la hooligan del vello púbico, hincha que acaba siempre haciendo los actos más vandálicos entre las sábanas.

Así lo digo, sin vergüenza. Que los únicos pelos en la lengua en este caso concreto, sean los que después de un camino de roces, hayan sido acariciados por ella.

Por todo ello, pido que vuelva. Porque con vello o sin él, sois de las cosas más hermosas del mundo. Pero, a mi parecer, vestidos únicamente con lo que os ha tocado por naturaleza, ni os cuento.

Un hombre gordo y peludo también puede ser modelo de ropa interior

Imagínate una campaña de calzoncillos sin abdominales, sin las ‘uves’ debajo del ombligo, sin marcar músculos de ningún tipo; una campaña protagonizada por hombres del montón como los que te rodean en tu día a día: hombres como tus primos, tus hermanos, tus compañeros de trabajo o el carnicero del supermercado. Me refiero a aquellos que viven felices con su tripita de las cañas del fin de semana y un pecho peludo que es la envidia de todos los ‘wookies’. Esos hombres que no se sienten menos atractivos por no unirse a la moda de la depilación o por no vivir por y para el gimnasio. Porque, afortunadamente, para gustos los colores (y los hombres).

Lo fofisano también es sexy. DUDEOIR

Lo ‘fofisano’ también es sexy. DUDEOIR

Así presentaba la marca American Eagle #AerieMan, su nueva campaña de calzoncillos de ‘hombres reales’. Y sí, ya sé que los hombres que se cuidan, que se depilan o que tienen más músculos que todos los muñecos de Superman del mercado también son reales, pero con ‘reales’ la marca se refería a ‘comunes’, porque la realidad es que son más abundantes.

Este año, aprovechando que las modelos curvy han abierto un poco la puerta de la diversidad de tallas, decidieron hacer una campaña que promoviera la aceptación personal a través de modelos ‘alternativos’ y para ello eligió hombres con ‘cuerpos de padre’ (también llamados ‘fofisanos’ o cuerpo-de-Leo-DiCaprio) y vello corporal en una especie de celebración de aquellos hombres que se quieren tal y como son. Las fotos de la campaña, sin retocar, tenían como eslogan “El real tú es sexy”.

Devon. YOUTUBE

Devon, el surfero rastafari. YOUTUBE

Los hombres elegidos fueron Kelvinun blogger de moda apasionado por los sombreros y los baños de burbujas (nota mental: buscarle y convertirle en mi mejor amigo) que esperaba que sus fotos sin retocar fueran inspiradoras; Devon, que viene a encajar en el perfil del típico surfero ‘rastafari’ (pero con pelo largo en vez de rastas) cuyos calzoncillos llevaban estampados la hoja de marihuana; Doug, que es muy hipster porque en el vídeo hace yoga y no come carne (además de que creó una página de Facebook para que hombres ‘comunes’ se hicieran sesiones de fotos eróticas para sus parejas) y Matt, que, a diferencia de los otros tres, es un modelo profesional pero lleva gafas, es decir, aunque es guapo, es listo, nos viene a decir el vídeo (un cliché para nada superficial, dicho sea de paso. Si llevar gafas por ser miope me hace más lista no entiendo por qué estudié en la Complutense y no en Harvard).

Mujeres de todo el mundo, como mi madre sin ir más lejos, aplaudirían sin duda la idea de ver a hombres con cuerpos menos artificiosos ocupando la fachada de un edificio dentro de un cartel publicitario. Que una campaña de ropa interior masculina promoviera estos físicos (más delgado, menos delgado, más peludo o menos peludo) ayudaría a disminuir la presión a la que se encuentran sometidos los hombres sobre su imagen.

Si a eso le sumamos la cobertura mediática que tuvo de diarios de todo el mundo, la campaña iba a tener más éxito que las barritas de Kit-Kat.

Pero los calzoncillos de #AerieMan empezaron a oler raro cuando en la web de la marca, solo Matt (el modelo listo porque lleva gafas) aparecía llevando los calzoncillos, de los otros tres no se sabía nada.

Kelvin. YOUTUBE

Kelvin, adicto a los selfies. YOUTUBE

Si esperabas encontrarte un anuncio protagonizado por un ‘pecho-lobo’ de diez metros de altura a la salida de la estación de metro de Sol, te decepcionarás cuando en su lugar te esperen los calzoncillos de Calvin Klein puestos en Justin Bieber, ya que todo había sido una broma de la marca por el día de los Inocentes (el April Fools Day) que se celebra el 1 de abril.

Pues sí, así de ‘graciosos’ y ‘divertidos’ son los publicistas de American Eagle. Vale que las bromas anteriores habían sido unos vaqueros skinny que en realidad habían sido pintados con spray sobre la piel, o una línea de ropa para perros American Beagle Outfitters (que al final tuvo tanto éxito que la llevo a cabo).

Pero, ¿en qué momento, en plena reunión de publicistas, uno se levanta para decir: “Eh, eh, chavales. Dejad los móviles, ¡lo tengo! Atentos, ¿eh? Hombres gordos y peludos como modelos de calzoncillos” y los otros prorrumpen en aplausos?? Ya me lo estoy imaginando: “Oh, sí, tío, es BUENÍSIMO! La mejor inocentada de la historia, hagamos pensar a la gente que cualquiera puede ser modelo de ropa interior cuando en realidad no contrataríamos de modelo a ninguno de estos tíos ni aunque nos sacudiera una infección que nos convirtiera en zombies y fueran los únicos sin contagiar!”

Qué buena oportunidad de ganar una batalla en la guerra de la diversidad de las tallas han perdido. La aceptación personal no debería ser objeto de una campaña de broma.