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Cómo cuidar la piel durante el invierno

Si la garganta te la estás cuidando bastante con bufandas, así como el resfriado con antigripales, no puedes dejar que tu piel caiga en el olvido. Y es que es un órgano que se resiente mucho durante esta época, tanto que es normal que la sientas tirante y seca (eso si eres afortunada y no termina saliéndote un eczema).

GTRES

“¿Pero cómo es posible? Si precisamente en invierno hay más humedad” te preguntarás indignada. No es ya el frío en sí, sino el hecho de tener la calefacción puesta en casa, que hace que la piel se seque rápidamente.

Para evitar que la piel sufra podemos hacer unos pequeños cambios en la rutina que ayudarán a cuidarla empezando por poner un humidificador en casa. Aunque si no te compensa hacerte con uno a estas alturas (que Papá Noel está al caer) puedes llevar otras cosas a cabo.

En primer lugar, está muy bien que guardes el bikini hasta el año que viene, pero no hagas lo mismo con la crema solar. Aunque seas del norte y vivas sin ver el sol, los rayos llegan igualmente, por lo que nada de salir de casa sin protección.

Cara, manos, cuello… Todo lo que vayas a llevar a la vista deberías untarlo bien en crema por lo menos 15 minutos antes de salir de casa.

De hecho, la piel de las manos, al ser una de las zonas más delicadas del cuerpo, es también una parte que se resiente especialmente. Procura llevar guantes fuera de casa y, una vez te los quites, untar las manos en crema hidratante.

F A V ❄️ C O A T #rovaniemi

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Evita todos los cosméticos que lleven alcohol ya que lo único que harán será secar aún más tu piel. Es decir, saca la lupa del bolso y échale un ojo a tónicos y desmaquillantes antes de comprarlos. Apuesta por los que lleven una base de aceite.

Los baños infinitos pueden parecernos la mejor de las ideas de la temporada (sobre todo si van de la mano con música suave y buena compañía), pero evita dártelos a menudo ya que el calor intenso del agua lo único que hace es cargarse sin piedad las barreras lipídicas de la piel.

Ya sabes, a partir de ahora las duchas mejor templadas y mejor deja el calor para las infusiones o el chocolate caliente.

La moda de los abrigos que no abrigan

“Un abrigo camel” fue una de mis peticiones para los Reyes Magos de este año. “Pero que abrigue de verdad” le insistí a mi madre (como si realmente hiciera falta hacerle hincapié a una madre en eso).

Así dio comienzo una travesía casi tan larga como la que tuvo que emprender Frodo hacia el Monte del Destino. La diferencia es que mientras que él iba de un lado a otro sufriendo los efectos del anillo yo iba de tienda en tienda exasperándome cada vez más según dejaba los abrigos de nuevo en los percheros.

Al principio tenía que probármelos para comprobar si abrigaban o no, pero según fui volviéndome asidua en los Zaras, H&M´s, Pull & Bears, Bimba y Lolas, Stradivarius o Lefties de todo Madrid acabé desarrollando la capacidad de saber si una prenda abrigaba o no por el tacto.

Enganchaba la manga entre los dedos, la frotaba contra sí misma comprobando su grosor y volvía a dónde mi madre a darle la mala nueva: “Es precioso, pero no abriga“. Y así con todos.

Me llamó la atención que en pleno mes de enero, los abrigos a la venta fueran poco más gruesos que algunas chaquetas del armario y ya ni os hablo de los que están compuestos de fibra en su mayor parte. He intentado que los científicos de Harvard den respuesta a esta gran incongruencia pero es tal la confusión que les ha producido que se han rendido ante la dificultad del problema.

No sé si es que por primera vez voy a un lugar frío o que soy más consciente del valor de las cosas, de la calidad y de lo que cuesta ganar dinero que cuestan, pero ni uno solo de las decenas de abrigos que toqué me convenció.

La verdad es que NO entiendo el sentido de todo esto. ¿Para qué vender abrigos que no abrigan en invierno? Me refiero, si los sacan en entretiempo puede tener algo de lógica, pero no para cuando estamos enfrentándonos a las mínimas temperaturas del año.

Así que por favor, dueños de tiendas low cost, sed sinceros, ¿qué pretendéis con esto? ¿Es un acuerdo con las farmacéuticas para que pasemos resfriados todo el invierno controlándonos con medicamentos o para que nos veamos obligados a comprar el doble de jerséis y chaquetas para ponernos por debajo de unos abrigos finos como el papel de fumar?

No quiero un plumas que me haga parecer un muñeco Michelín ni un abrigo térmico ultra especializado de la muerte por el que tenga que gastarme 200 euros. Quiero un abrigo bonito que abrigue. Y no me parece pedir tanto.

Las tendencias que te están costando la salud este invierno

asos

Falda de cuero y croptop. ASOS

Las modas nos cuestan salud, lo saben nuestras madres, tías y abuelas cuando nos insisten siempre en que vamos muy poco abrigadas o en cuanto te oyen moqueando que te sueltan el lapidario “Es que siempre vas muy fresca” (aunque no especifiquen a qué tipo de ‘fresca’ se refieren). Algunas tendencias no están pensadas para llevar en invierno por muy de moda que estén y por mucho que vistan a los maniquíes de los escaparates con ellas.

El crop top (o el top que te deja toda la barriga al aire) no solo ha sobrevivido al verano (estación de la que no debería haber salido) sino que es uno de los must de fiesta. Pero no nos engañemos, por mucho que los hagan de lana o de terciopelo siguen dejándote toda la tripa al aire. Si vas a llevar esta prenda, asegúrate de llevar siempre una chaqueta (y varios pañuelos) en el bolso.

Otra prenda ‘resfriera’ es la camiseta/jersey o vestido con escote Bardott o tipo barco. Cuando llevas algo con este escote, los hombros y la garganta van al aire por narices. ¿Que en verano, con el calorazo, se agradece? Sin duda, pero cuando sales a la calle con 5 grados te acuerdas de toda la familia del creador del corte. Encima no puedes añadirle una bufanda porque es como si alguien se pusiera un bañador con botas de invierno. No pega.

Por lo visto, a la hora de llevar el pantalón midi, el corte por excelencia de esta temporada, todas las fashion bloggers se han puesto de acuerdo en que se llevan sin medias. No sé si es un boicot encubierto a las mercerías o si sencillamente no es fashion llevarlas. Bueno, por poder, puedes. Yo una vez lo intenté y comprobé cómo afecta la electricidad estática al pantalón. Lo llevé todo el día pegado a las medias con unas arrugas muy raras.

ASOS

A estos shorts de ASOS se les han enganchado unos calcetines vaqueros.

¿Recordáis cuando los pantalones vaqueros pitillo eran una prenda muy agradecida en invierno? Podías ponerte medias por debajo y era como llevar una segunda piel, aunque ibas con capas te seguían quedando ajustados. Hasta ahora. Las dos tendencias en pitillos: el dobladillo marisquero (ese que me recuerda a los pantalones remangados de las señoras mayores cuando van a recoger croques en la Ría de Vigo) y los rotos son los mejores amigos de los antigripales. Antes un roto en un pantalón se limitaba a un pequeño agujerillo gracioso fruto del desgaste en la rodillera. Un roto ahora es prácticamente llevar pantalones cortos unidos con algo de hilo hasta el bajo.

Por último, las que llevan ya dos inviernos siendo las principales responsables de la mayoría de nuestros resfriados: los botines con aperturas.  El problema de estos botines es que no se pueden llevar con calcetines por dentro, porque sino no se notan que son abiertas y claro, no estás yendo a la moda.

Para evitar los resfriados, recomiendo que uses las tendencias con moderación. Pero si eres una fashion victim hasta la médula espinal y te niegas a renunciar a los crop tops hasta que regrese el buen tiempo, puedes combinar cualquiera de las prendas con el layering, que es lo que conocemos comúnmente como “ir vestidas con más capas que una cebolla”, con cierto orden y respeto por los colores y los tejidos, eso sí. No te vayas a pensar que se limita a empezar a echarte chaquetas por encima al tun tún.