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Tener tatuajes ya no te va a impedir conseguir trabajo

No, mamá, hacerme un tatuaje no va a ser un impedimento cuando esté buscando trabajo.

Si tu madre es como la mía, de esas que relacionan los tatuajes con la delincuencia, pese a que tú que eres su hija (y más buena que el pan) solo te hayas tatuado una mariposa en el pie, esto va para ella.

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Señoras del mundo: tener tatuajes no es un problema a la hora de conseguir que nos contraten, así que dejad de repetírnoslo cuando os contamos que vamos a continuar el tatuaje del hombro a lo largo del brazo.

Podemos encontrar dificultades a la hora de encontrar trabajo por cómo están las cosas en España, pero no por los tatuajes, de verdad, podéis quedaros tranquilas.

Afortunadamente, la concepción que se tenía de ligar los tatuajes a presidiarios ha disminuido gracias a que nosotros, millennials, nos hemos tatuado con una pasión y una continuidad como ninguna otra generación antes.

Pero para tener seguridad plena sobre el tema, la revista americana Human Relations ha publicado un estudio que se encargaba precisamente de analizar cómo eran percibidos los tatuajes en el ámbito laboral.

Ni el número de tatuajes, ni el lugar donde tienes el diseño (es decir, si son visibles o no) estaban relacionados con ningún tipo de discriminación en el trabajo o menor tasa de empleo.

De hecho, los tatuajes parecían ser una pequeña ventaja ya que el estudio demostró que la gente con tatuajes trabajaba más horas y días al año que aquellos que no estaban tatuados (estamos acostumbrados al sufrimiento, seres no tatuados).

Aunque haya empezado hablando de nuestras madres (os adoramos), el cambio en la percepción no es que se haya dado en treinta años ni mucho menos.

El último estudio que se hizo al respecto fue en 2006 (es decir, ayer) y su resultado fue que el 80% de los participantes pensaban en los tatuajes a la vista como algo negativo.

Así que ahora que los tatuajes son aceptados en el lugar de trabajo (a no ser que hagas algo del tipo Guardia Civil), el diamante del hombro o tu nombre en chino no se van a interponer a la hora de conseguir tu trabajo soñado.

“Llevar un tatuaje es como quedarse calvo, te acabas acostumbrando”

Javier González Campos, alias Tallahassee Tattoo, prepara las agujas de diferentes grosores mientras miro los libros de pintura que se acumulan en su librería, una base de datos que sería la envidia de cualquier pinacoteca.

El artista, que compatibiliza el grado de Restauración con clases de dibujo, se ha reciclado como tatuador. “Un tatuaje es un dibujo, pero hay que dominar la máquina” dice mientras prueba el pedal y el zumbido chirriante alcanza mis oídos por primera vez. Será el comienzo de una sinfonía metálica de varias horas. “En un cuadro el error hasta enriquece, en un tatuaje no. Te tienes que ceñir a una idea y hay que ser preciso”.

MARA MARIÑO

MARA MARIÑO

“Todos empezamos con piel sintética o piel de cerdo para hacernos un poco a la máquina, pero como aprendes es tatuando en gente, con el típico amigo un poco inconsciente que se deja”. Le pregunto por qué con gente y me hace saber que las ‘pieles’ humanas somos lienzos que, además de respirar, podemos estar moviéndonos sin darnos cuenta: “La gente se mueve cuando siente el dolor y hay veces que tienes que parar. Alguna vez me ha pasado que se han mareado y han llegado a caerse”.

Son el menor número de casos, y, por suerte, el mío no es uno de ellos. Los movimientos o las ‘pieles complicadas’, son algunos de los mayores retos para los tatuadores “pieles ya tatuadas, cicatrices, pieles de gente más mayor…” enumera.

Mientras me habla voy notando los trazos en el costado. Aunque la mayoría producen un dolor soportable, los que se acercan a la axila me hacen sentir como si estuvieran siendo trazados con un bisturí. Procuro distraerme leyendo los cantos de los libros de pintura.

¿Qué hay que hacer para ser tatuador? “En España no hay una formación oficial como tal, lo que hay son cursos pero a nivel privado” aclara. El precio de estos oscila entre 3.000 y 5.000 euros por uno o dos meses con clases de todo tipo que incluyen desde técnicas y prácticas hasta Historia del tatuaje. “Para trabajar en un estudio tienes que tener el Curso Higiénico Sanitario, además de estar dado de alta como autónomo, aunque haber hecho uno de esos cursos es opcional”. A eso hay que sumarle que hay que tener las vacunas del tétanos y de la Hepatitis B al día “por lo que te puedan contagiar” dice el tatuador.

El ex-estudiante de Bellas Artes “no imaginaba que un tatuaje sería tan creativo, tan artístico. Antiguamente los tatuadores cogían una imagen y la calcaban una y otra vez, ahora se llevan diseños personalizados. Que haya tatuadores que vienen de haber estudiado Artes es algo que se nota”.

Aunque en Oriente tatuarse tiene una historia de miles de años, en Occidente forma parte de la cultura más reciente: “Creo que ya está aceptado, aunque en otros países más que en España. El arte en España no se valora una mierda. Por ejemplo, por un cuadro que te ha llevado uno, dos o los meses que sean, la gente se lleva las manos a la cabeza cuando pides una cantidad de dinero, mientras que, por un tatuaje, está más asimilado y hay más predisposición por parte de la gente a pagar”.

I hope in some days i'll be back to Sardinia… #gvlifestyle

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Aunque el tatuaje está totalmente integrado no solo en la moda actual sino en nuestra propia cultura, “hay gente que insiste en que el tatuaje ha de ser profundo y significar algo. Yo en cambio estoy a favor del tatuaje meramente estético, veo peor las operaciones de estética, que hay gente que acaba con la cara totalmente deformada”.

“Llevar un tatuaje es como el que se queda calvo, estás acostumbrado a una percepción de ti mismo y tienes que hacerte a algo que va a estar ahí para siempre“.