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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Resiliencia. Capítulo 7: No solo los aviones vuelan

Hace años me instaron a escribir esta historia. Aunque, cuando me lo dijeron, esa historia no era esta historia. Así que supongo que, aunque no he elegido que sea de esta manera, he elegido compartirla tal cual es ahora. No es una historia personal aunque algunas vivencias son propias. Si he decidido escribirla es porque, si a mi me sirve de terapia, quizás a ti te pueda servir de ayuda.

Resiliencia te puede haber pasado a ti, a tu madre, a tu compañera del trabajo, a tu prima pequeña, a tu mejor amiga. Puede sucederle a tu hija. Es la historia de superación del mayor trauma de una vida. El maltrato puede adoptar muchas formas, pero, sobre todo, puede adoptar muchas caras.

Mia tiene 20 años, compagina sus clases en la universidad con su nuevo trabajo de azafata de eventos mientras saca tiempo para ver a Hugo, su novio adicto al gimnasio. Andrés a sus 28 años parece que tiene la vida resuelta con un trabajo fijo en una empresa de repostería y una relación de más de cinco años. Acaban de encontrase y ninguno sabe lo que se les viene encima.

Capítulo 1: Dos semanas antes de la colisión
Capítulo 2: Una semana antes de la colisión
Capítulo 3: Un día antes de la colisión
Capítulo 4: Seis horas antes de la colisión
Capítulo 5: Colisión
Capítulo 6: 30 segundos después de la colisión

Capítulo 7: No solo los aviones vuelan

-Inés, necesito que me cubras esta noche-susurró Mia al teléfono esperando que no la oyeran sus padres- Y sin preguntas.
-¿Cómo? ¿Qué? ¿Con quién has quedado?- Por lo visto lo de “Sin preguntas” solo funcionaba en las películas, pensó Mia
-¿Recuerdas el chico del que te hablé? Voy a quedar con él esta noche.-dijo al fin.
-¿Esta noche?! Habíamos quedado en casa de Fer por el cumpleaños.
-Lo sé, por eso es la excusa perfecta para que Hugo no sospeche. Le he dicho que volvería mañana por la mañana porque dormiría contigo.
-¡¿A dormir?! Mia…¿estás segura?
-No va a pasar nada, solo quiero salir de dudas con él.
-Ya, claro…salir de dudas. ¿Dudas de qué?
-De por qué mirándome me ha hecho sentir algo que con Hugo no he sentido nunca.-reconoció ella.
-Pfff…no sé tía. ¿No podrías averiguarlo hablando por chat?
-No, tiene que ser en directo.-Mia se apuró viendo que acababa de llegarle un mensaje.-Está abajo, te dejo.
-¿Pero a dónde vais?
-No lo sé, imagino que a estas horas a cenar algo. No tengo ni idea.
-Bueno, pero mándame ubicación cuando llegues, ¡que a lo mejor es un psicópata!- A Inés le encantaba exagerar, pero sabía que detrás de la broma de su amiga había una preocupación malamente disimulada.
-Vale, hablamos mañana. ¡Gracias, pajarito!

Después de colgar cogió los primeros vaqueros que encontró por delante y una camiseta de manga francesa. Los días de mayo empezaban a ser cálidos, pero por si acaso, agarró en el último momento una chaqueta algo más gruesa. Cuando llegó a la calle Andrés la esperaba apoyado en su coche como si fuera un acto cotidiano que hubiera repetido mil veces y no la primera vez que quedaban. Ella volvió a mirarle de arriba a abajo conforme se acercaba. Esta vez llevaba unos pantalones metidos por dentro de las botas de cordones junto a otra camisa de cuadros que se escondía bajo una cazadora de cuero. Le parecía más salido de un ensayo en un garaje que vestido para una cita. Conteniendo el entusiasmo se subió al coche después de darle los dos besos de rigor aguantando las ganas de darle otro abrazo. Nada más abrocharse el cinturón se volvió hacia él expectante.

-¿A dónde vamos?- El chico esbozó una sonrisa amplia y arrancó. Parecía mucho más relajado que la última vez que le vio.
-¿Conoces Scorpions?-preguntó él a su vez. Mia alzó una ceja.
-Mmm…no. ¿Tiene que ver?
-Todo tiene que ver, caramelo. A veces una banda alemana puede ser la que te señala el camino.-Dicho eso pulsó el play de la radio del coche y empezó a sonar una canción de rock que Mia desconocía.
Tras ella llegaron muchas otras, pero tenía la sensación de que ninguno de los dos le prestaba atención a la música. La conversación entre ellos era demasiado interesante.
-No es por interrumpirte, pero hemos llegado.-Mia miró por la ventanilla del coche. Se encontraban aparcados en el nivel inferior de la estación de Atocha.
-¿Vamos a algún bar por aquí cerca?-preguntó Mia mientras cerraba la puerta.
-No, venimos a la estación.
-¿A buscar a alguien?- Se sorprendió cuando Andrés negó con la cabeza y esbozaba una sonrisa. Seguidamente el chico miró la hora y la cogió de la mano mientras apretaba el paso dirigiéndose a la entrada de la estación.
-Vamos a coger un tren a dónde quieras y volveremos en el de primera hora de la mañana. Y ahora corre, que cogiendo billetes a estas horas no suelen quedar muchos asientos libres.
Mia le seguía el paso acelerada mientras trataba de ordenar todo en su cabeza, sin embargo en lo único en lo que podía pensar era en el roce de la mano de Andrés sosteniendo la suya.

Jamás habría imaginado que dos horas y algo podrían pasar tan rápido. Haber ido hablando todo el camino con Andrés había facilitado mucho las cosas. Todavía se reía cuando se acordaba de que, nada más entrar, Andrés había persuadido a un hombre para que les cambiara el sitio, ya que a esas horas solo quedaban asientos sueltos y les había tocado estar separados..

-Verá caballero, no quisiera molestarle pero mi amiga-dijo mientras señalaba a Mia-es epiléptica. Como suelen darle crisis a menudo y sé cómo actuar en ese tipo de casos, me gusta estar cerca de ella.-No había terminado el relato y el hombre ya se había puesto de pie para cederles el asiento. Andrés se lo agradeció mientras ocupaban el sitio.

-Muchas gracias, muy amable. Oh, espera Mia, tienes un poco de saliva de cuando te dio el episodio antes.-dijo Andrés mientras simulaba limpiarle una baba imaginaria. Mia contuvo la risa. Aquel chico no solo era una caja de sorpresas sino que nunca se lo había pasado tan bien en su vida. Con Andrés cerca se abstraía de lo que le rodeaba y solo le prestaba atención al chico. Fue por eso por lo que no se enteró cuando llegaron a su destino. Andrés se puso en pie y la condujo a la salida.

-Por favor, dejen paso. Los niños y los epilépticos primero.-Mia se moría de la vergüenza pero no puedo evitar reírse con ganas. Si con él iba a ser todo así firmaría dónde hiciera falta. El reloj de la estación marcaba la una de la madrugada y sin embargo la ciudad bullía de actividad. Cogieron un taxi que Mia insistió en pagar, ya que Andrés había cogido los billetes, y en menos de 15 minutos y 20 euros estaban plantados en un paseo. La única luz era la de las farolas que alumbraban el camino y, frente a ellos, se extendía una masa inmensa negra que parecía infinita desde donde se encontraban. Mia inspiró el olor del mar, miró a Andrés con todos los rizos despeinados por el viento y se sintió ligera. Cuando le parecía que el momento no podía ser más perfecto sintió vibrar su móvil en el bolsillo del pantalón, como si fuera la misma realidad la que le devolviera a la tierra.

-Como no me mandes ubicación me va a ser muy difícil colaborar con la policía cuando estén buscando tu cuerpo.

El tono aún preocupado pero divertido de Inés le hizo sonreír.

-¿Quién te escribe a estas horas?-Preguntó Andrés mirando la pantalla de la chica.
-Es mi mejor amiga, me está cubriendo esta noche.-Mia tecleó rápidamente activando el GPS y tras darle a “Enviar” volvió a guardarse el móvil en el bolsillo. Casi podía ver la cara de su amiga cuando leyera en el Whatsapp su ubicación: “Passeig Maritim La Barceloneta, Barcelona”

 Tras dejar el mar a sus espaldas empezaron su visita turística por Barcelona de madrugada. Atravesando el Parque de la Ciutadella llegaron al Arco del Triunfo bajaron por la Gran Vía de las Cortes Catalanas y acabaron en las Ramblas buscando un sitio donde poder comer algo. Un Kebab con el cartel luminoso de 24 horas fue para Mia lo más parecido a la salvación. Ya eran las tres de la mañana y llevaba casi 12 horas sin probar bocado. Andrés se reía de ella según iba devorando el kebab. Cuanto más comía más salsa salía por todas partes.

-¿Por qué la ponen toda al fondo?-Preguntó Mia frustrada arrugando la vigésima servilleta. Andrés se rio con ganas. No solo se había comido el suyo en un santiamén sino que no se le había movido un rizo.

-Espera, tienes algo aquí.-dijo mientras se señalaba un lado de la cara- Ahora sí que pareces en plena crisis epiléptica.
-¿Aquí?-dijo Mia mientras se rascaba el lateral de la cara.
-No, aquí.-Andrés se acercó a ella con la servilleta en la mano, pero en vez de eso le dio un beso en la comisura del labio. Mia sintió su mejilla arder y trató de respirar con normalidad recordando que tenía la boca llena de comida y no quería atragantarse. El chico seguía mirándola a escasos centímetros. Ella se apartó aún acelerada y se limitó a comer el kebab mientras se preguntaba qué pasaría por la inescrutable cabeza del chico de las coberturas.

Tras reponer fuerzas siguieron con la visita turística. Aunque todo estaba cerrado la mayoría de los monumentos estaban iluminados, por lo que no se perdieron las Torres Venecianas de la Plaza de Barcelona con Montjuïc al fondo. Unos chicos que pasaban por la plaza les indicaron dónde podían tomarse una copa y acabaron en un pub tranquilo que ponía de todo un poco, desde OBK hasta Estopa.

Cuando llegaron las 6 y tomaron el camino hacia la estación Barcelona Sants, Mia apenas se sentía cansada. No fue hasta que se encontró sentada en el tren, de vuelta a Madrid, cuando le entró el sueño.

-¿Andrés?- preguntó la chica conteniendo un bostezo mientras se acurrucaba en su hombro- ¿Por qué me preguntaste lo de la banda esa de música?- El chico sonrió y le pasó el brazo por detrás para abrazarla.
-Esa canción de Scorpions se llama Catch your train.- Pero Mia ya no le escuchaba.

Playa por la noche. PEXELS

Playa por la noche. PEXELS

4 comentarios

  1. Dice ser Carlos de Ulibarri

    Anda es verdad, no solo los aviones vuelan…… las promociones de SAMSUNG tambien

    SAMSUNG VAYA CUENTO DE PROMOCION. Yo me equivoque porque en Noviembre como ya tenía con mi nombre registrado un producto en Samsung, pues utilicé el mismo para incluir la promoción de Movistar+compra Galaxy S6+regalo tablet. Pero como la telefonia de casa la tengo a nombre de mi mujer pues claro la factura esta a nombre de ella. En consecuencia al no coincidir el registro a a mi nombre y la factura a nombre de ella me deniegan la promoción. Hasta aquí lógico. Desde entonces he intentado anular mi registro como sugiere Samsung y nunca lo han hecho con lo fácil que es para volverlo a dar de alta a su nombre y así quedaría resuelto, pues no lo hacen. Samsung incluso me sugirió en atención al cliente una ilegalidad, que fuese a Movistar a ver si amablemente me hacían un cambio en la factura poniendola a mi nombre…. el colmo, claro me comentaron en Movistar que como se les ocurre en Samsung sugerir algo ilegal con lo fácil que es dar de de baja un registro y dar de alta otro….
    Así esta la cosa…. estafados por Samsung….. QUE VERGUENZA.
    Antes de todo esto ya me han pedido varias veces fotos de Imei, dni de ambos mi mujer y mio en repetidas ocasiones, siempre lo mismo no dan de baja el registro mencionado. Esto indica muy mala voluntad por parte de ellos
    Si alguien quiere ver los sucesivos email entre ellos yo os los mando, ES LAMENTABLE, según con que empleado hables de atención a cliente te hacen sugerencias contrarias u opuestas pero nunca te resuelven, VAYA EMPRESA DE KK.Y que mala voluntad que parece delictiva.
    Hasta los mismisimos de esta gentuza de Samsung.
    Si por casualidad, cosa que no espero ya despues de tantos intentos, fallasen a mi favor os lo haría saber aquí mismo.
    Carlos e Ulibarri
    Barcelona

    03 Marzo 2016 | 13:28

  2. Dice ser NoNo

    Me encanta Andrés *.*

    03 Marzo 2016 | 15:52

  3. Dice ser sari

    Me tiene enganchada la historia!
    Yo pense que la publican los sabados!
    deseando leer el capitulo 8

    04 Marzo 2016 | 12:32

  4. Dice ser Pecas y lunares

    Desde luego aburrirse no se aburrían…
    Ahora mismo parecen la pareja perfecta, pero como lectora y seguidora de Resiliencia, no puedo olvidar su carta de presentación, por lo que tengo muy presente que el maltrato puede adoptar muchas formas al igual que puede tener muchas caras…
    Espero, con ganas, el capítulo próximo así como te envío mi enhorabuena por la estupenda trayectoria que el relato está tomando, es dinámico, entretenido y tiene unos giros que a los lectores nos llegan y nos enganchan.
    Mucha suerte, Mara Mariño!!!

    05 Marzo 2016 | 11:38

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