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Adiós Navidad. Hasta el año que viene

1522212_1448318668712903_1472790589_n Ayer por la tarde estuvimos guardando los adornos de Navidad que están decorando nuestra casa desde el puente de diciembre. “¿Y no podemos dejar el árbol?” “¿Y las pegatinas de las ventanas?” me pedía Julia deseosa de alargar ese periodo mágico de salir de la rutina, de regalos, de visitas, de acontecimientos extraordinarios.

Por suerte entendió rápido y fácil que hay que decir adiós a la Navidad hasta el año que viene. No sería tan especial si pudiéramos prolongarlo todo el año, si no hubiera que esperar por ello.

Y hoy Jaime y Julia han ido a sus respectivos colegios. Ambos felices. Es una suerte que sea así, la verdad.

Julia ha acudido dispuesta a contar todo lo que ha estado haciendo a sus amiguitos y Jaime con su cuaderno viajero lleno de fotos para que los suyos puedan verlo.

En el fondo creo que agradecen el regreso a la normalidad,
a los viejos horarios y costumbres tras el descalabro navideño. Sobre todo Jaime, que pese a su autismo es un niño muy flexible pero al que beneficia la rutina y el trabajo en el colegio.

Igual que nosotros. ¿No es cierto?

¿Cómo llevan vuestros peques la vuelta al colegio y la rutina?

mochila

El retorno de la normalidad está a la vuelta de la esquina. El pasado jueves ya me incorporé al trabajo. Hoy Jaime ha ido al cole, a una especie de campamento en su mismo centro. El próximo lunes será Julia la que acuda al colegio en turno intensivo de mañana durante todo septiembre. Agradezco lo indecible que ya no haya el periodo de adaptación demencial que tuvo el pasado año y que nos obligó a unos cambalaches importantes (todos los que estáis en ese proceso, contáis con todas mis simpatías). TEnemos pendiente preparar la mochila con todo lo necesario y etiquetar ropa y pertenencias.

Septiembre es un mes de tránsito con ellos. Aún no tienen actividades extraescolares por las tardes. Arrancan suave en el cole. Los días aún son largos. Las tardes todavía a veces tienen piscinas, excursiones… la ropa es ligera y el sol calienta. Pero ya no es posible acostarse a las tantas de la noche ni levantarse pasadas las diez de la mañana. Ahora hay que comer a la hora estipulada y olvidar los horarios libres y el caos veraniego.

Jaime se adapta bien a estos cambios. Pese a su autismo, el paso de estar en el cole a verse de vacaciones no es un problema. Hoy ha entrado feliz y contento a su colegio, pese a que estaba tan desacostumbrado al madrugón que he tenido que vestirle dormido. Siempre os he contado que es muy flexible en cuanto a horarios y espacios, afortunadamente.

Julia, igual que su hermano, tiene ganas de volver al cole y reencontrarse con sus amigos  y su profe. Lo pasa bien allí. No echa de menos seguir de vacaciones. Ojalá siga así siempre. Lo hace todo más fácil.

Me consta que hay niños que llevan fatal
eso de volver al colegio, tener que acostarse pronto, ver mucho menos a sus padres…

¿Cómo llevan vuestros peques la vuelta al colegio y la rutina?

Sobre cómo lo lleváis vosotros no os voy a preguntar. Pocos adultos volverían a su trabajo si les tocaran la Euromillonaria, incluso con trabajos vocacionales y de su agrado.

Primer día de cole: “Hemos hecho muchas cosas, pero hemos hecho pocas cosas”

Primer día de cole, superado con alegría. Ha sido apenas media hora y eran únicamente seis niños, así que le ha sabido a poco. Lo primero que ha dicho según ha salido por la puerta, sonriente y haciendo el trenecito aferrada a la camiseta de un compañero, es: “Hemos hecho muchas cosas, pero hemos hecho pocas cosas”. Era su manera de explicar que se le hizo corto.

“Había una niña que lloraba todo el rato, quería volver con su mamá”, también me ha explicado. Solo una, los otros cinco estaban todos como unas pascuas.

Mañana irá una hora entera y serán el doble de niños. Calculo también el doble de entusiasmo. Está encantada por ser mayor e ir al cole. De hecho, de las ganas que tenía, la noche del domingo al lunes se despertó a las cuatro y media de la mañana y vino a nuestro dormitorio queriendo ir ya al cole.

Jaime ya comenzó el lunes pasado. Él ya es un veterano en eso de ir al cole. Entró feliz y salió feliz y cansado.

¿Cómo ha sido el primer día de colegio de vuestros peques?

 

¿Los libros de texto son una pesadilla para vosotros?

Pues sí, estos días distintos medios hemos tenido muchos titulares relacionados con los libros de texto, su carestía, el incremento de su precio pese a que la subida del IVA no los afecta y la imposibilidad de muchas familias para acceder a ellos.

Las dos, de nuestro medio, con las que me quedo son las siguientes:

Jaime, en su colegio específico para niños con autismo no usa libros de texto. Julia, en el colegio público al que va a acudir, tampoco. Hay una cooperativa gestionada por padres y profesores, se paga una cantidad al año y los profesores elaboran las fichas y compran los materiales que sean necesarios. Jaime ya usó tres años ese sistema, cuando estaba en el aula TGD de ese mismo colegio, y no tuvimos que comprar absolutamente nada en material escolar.

Me parece un sistema de lo más recomendable, sobre todo con los niños más pequeños. En infantil no veo, sinceramente, la necesidad de tanto libro.

Más tarde es posible que sí, pero los colegios (los que aún no lo hagan) deberían empezar a ponerse las pilas para facilitar la vida a los padres, pidiendo que donen libros, prestándoselos a las familias que lo precisen, procurando pedir únicamente los necesarios y no cambiar de un año a otro a menos que sea imprescindible. He oído todo tipo de tejemanejes y discursos para obligar a comprar libros en algunos centros que ponen los pelos de punta.

Unos familiares cercanos trabajan en una pequeña librería que vende libros de texto y pueden dar fe de la desesperación de muchos padres, corriendo de un sitio a otro para conseguir los libros, comprando algunos que jamás dará tiempo a que sean utilizados durante el curso, dejándose dinerales nada más volver de las vacaciones.

Me gustaría que me contaséis cómo es el tema de los libros de texto en vuestros colegios.  ¿Está bien organizado? ¿Dan facilidades o ponen impedimentos? ¿Cuánto os cuestan? ¿Cómo os apañáis para conseguirlos más baratos?

¿Habéis logrado el colegio que queríais?

La semana pasada salieron las listas de los admitidos en los colegios madrileños, afecta a niños que se escolarizan por primera vez o que cambian de centro. En mi ciudad no suele ser difícil conseguir el colegio público que solicitas, en cambio con los concertados es otro cantar. Hay un centro en concreto por el que hay tortas de todos los colores. Tortas en forma de presiones para lograr el mejor enchufe.

Cada comunidad autónoma tiene sus tiempos, pero creo que ya todos (o casi) sabemos si nos han concedido el colegio que deseábamos como si no. En el primer caso el respiro es grande, ya conté aquí hace mucho lo tantísimo que es el colegio de nuestros niños, lo mucho que les puede influir.

En el segundo supuesto, es decir, si no se ha conseguido, ya es otro cantar: los hay en la lista de espera confiados en que obtendrán finalmente plaza, los hay en proceso de reclamación, los hay conformes con la alternativa que tienen y los hay buscando desesperadamente otro lugar que les encaje.

No sé cual será vuestro caso. Me gustaría pensar que todos habéis conseguido el colegio que pretendíais para vuestros niños y no os está causando muchos quebraderos de cabeza, pero me temo que no será así.

¿Cómo os ha ido?

Tercer día de vuelta al cole

Hoy Jaime regresa al cole, vuelve a sus rutinas. Ya la pasada semana comenzó a recibir por las tardes sus terapias en Atención Temprana y de la Asociación Alanda, así que el retorno a los viejos hábitos está siendo gradual. Y lo llevó muy bien. Es cierto que llegó un poco cansado y quejoso al final de las sesiones, pero recibió a sus terapeutas con sonrisas. A ver qué tal hoy. Su tercera vuelta al cole nada menos. Parece que fue hace un suspiro cuando tuvo su semana de adaptación al comenzar por vez primera con tres años recién cumplidos. Esas semanas de adaptación que tanto esfuerzo suponen en algunas familias, pero que creo sinceramente que merecen la pena. El próximo año será Julia la que acuda al colegio. Al mismo que su hermano, aunque escolarizada por vía ordinaria. Está deseando ir. Sabe que necesita cumplir tres años y que sólo tiene dos (hace las cuentas estirando y contándose los deditos). Ya veremos lo que opina cuando se vea metida en el cole.

A lo que iba. Mucha suerte a todos los que andáis de vuelta al cole. Sobre todo a aquellos que se enfrentan a ello por vez primera o cuyos niños lo pasan regular estos días.

Último día de cole: la fiesta del agua

Hoy es el último día de cole de mi hijo. Hoy se despide de sus compañeros y de sus maestros. ¡Qué bonita palabra! Mucho más que la que ahora usan: tutores.

Por supuesto hay festejos. En el caso del centro al que va Jaime no hay funciones escolares, bailes o competiciones deportivas, como en otros colegios.

No sé qué harán en los colegios a los que van vuestros hijos, pero en el nuestro hacen por un lado una acampada para niños, padres y personal del centro en el patio del colegio la noche anterior, que este año ha coincidido con San Juan. Es voluntaria y van la mayoría de los niños más mayores y muy pocos de los pequeños. Y la mañana siguiente es la fiesta del agua: van rebozados con crema solar, chanclas, bañador y toalla y llenan el patio de aspersores, mangueras, cubos, pistolas de agua… Acaban felices como auténticas sopas. Padres y hermanos también están invitados.

Y a partir del lunes en las familias en las que tanto padre como madre trabajan llega el momento de organizarse: campamentos de verano, abuelos, tíos, cuidadores… Hay que buscarse las vueltas hasta ya entrado septiembre.

Algunas veces he leído en los comentarios que los colegios son aparcaniños. No estoy de acuerdo. Pero es cierto que coordinar los horarios y vacaciones escolares con las jornadas laborales de padres trabajadores es algo muy complicado.

También creo que los mandamos muchas horas y muy pronto al colegio. Algunos niños muy pequeños tienen jornadas fuera de casa demasiado extendidas en el tiempo. Pero a veces no queda más remedio.

¿Me contáis cómo os organizáis vosotros?

Primer segundo día de cole

Mañana es el segundo primer día de colegio de mi hijo. Con nuevo tutor y los mismos compañeros. Sabiendo mejor lo que le espera.

Iré con él a las nueve de la mañana y me quedaré en clase hasta que nos quede claro que todo va bien, que se queda tranquilo y feliz.

La verdad es que el año pasado, pese a todas nuestras naturales inquietudes, todo fue muy bien. Iba tan contento y le vino muy bien.

Su horario escolar era de 9 a 12:30. La primera mitad de la clase estaba con sus 24 compañeros y un adulto de apoyo además del tutor, que podía ser la profesora de audición y lenguaje (AL), la profe terapeuta (PT), la profe del aula de TGD, la profe auxiliar… para procurar seguir el ritmo del resto de niños.

Tras la merienda, que se hace en clase y es su momento preferido del día, y el recreo acudía al aula del árbol. La clase TGD en la que trabajan específicamente con él para reforzar su comunicación y desarrollo cognitivo.

Por la tarde no iba: tiene las tardes llenas de terapias.

Este año la cosa será similar. El cambio más importante es, como ya os decía, que su tutora, una chica excepcional, está en otro centro y estrenamos profe.

Pero no es el único: este año ya acude sin pañal, comienza a vocalizar, le ha cogido gusto a los encajables, cada vez está más conectado…

El año pasado fue el del despertar.
Veremos qué resulta de éste.

Deseadnos suerte.

¡Qué suerte poder volver al cole!

Ayer estuve media mañana en el cole de Jaime, reunida con su tutor y la responsable del aula TG. Hablamos del verano, de cómo afrontar la vuelta al cole, nos pusimos de acuerdo para trabajar en la misma línea todos, conocí a su nuevo tutor…

El lunes comenzará.
Y este año ya no hay periodo de adaptación. Directamente se verá allí de 9:00 a 13:00. Aunque le acompañaré al principio.

Procuraré anticiparle la vuelta al cole a lo largo de esta semana para que no le pille por sorpresa, viendo fotos del cole y acercándonos hasta allí de paseo.

En un par de años más le tocará a su hermana.

Tienen suerte. Leo hoy que 130 millones de niños en todo el mundo no pueden ir a la escuela. Afecta sobre todo a las niñas: 86 millones de niñas se quedarán sin escolarizar y tendrán que trabajar, ayudar en casa o el campo, casarse e incluso ser vendidas o prostituidas.

¡Qué suerte poder volver al cole!