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El tipo de trona que más me ha gustado

No suelo recomendar chismes, lo sabéis. De hecho hace muchísimo que no lo hago. Cuando traigo uno aquí lo hago de corazón y habiéndolo probado, sin ninguna otra intención que compartir con los demás un cacharro que a mí me ha encantado y facilitado la vida.

Pues bien, el otro día caí en la cuenta de que podía pasarle a una amiga (tengo que encontrar dónde está) una trona que ha sido una de las mejores compras que he hecho.

Con Jaime me regalaron dos tronas convencionales, de esas que se convierten luego en silla y mesita de trabajo. Una era de madera, muy elegante y tremendamente poco práctica. Pesaba una tonelada, ocupaba mucho espacio, era algo rígida y no podías poner a un niño hasta que fuera algo mayor, el sistema de sujección era discutible y si el niño se empujaba con los pies podía acabar volcándola con cierta facilidad.

La otra era de plástico, de una conocida marca de puericultura. Más liviana, segura y antivuelcos. Es decir, mucho mejor que la anterior aunque fuera menos señorial. Aunque seguía adoleciendo de ocupar mucho espacio. Esa la usé un tiempo como mesa y sillita para dibujar. Pero era un incordio comparada con las típicas mesas y sillas infantiles de Ikea, que son las que acabamos comprando (me han hablado bien también de una trona muy baratita de esa marca, pero no la he probado). Era imposible que un adulto se sentara al lado del niño a dibujar con él  y se quedaba pequeña enseguida.

Pude probar también otros dos tipos de trona. Una es la clásica que se pliega en tijera, que si bien plegada ocupa relativamente poco, abierta necesita más espacio que la silla de comedor de un adulto.  La otra es esa especie de sillita que se coloca sobre una silla convencional para elevar al niño, que viene bien para cuando vas de visita a casa de la abuela si el niño es ya algo mayor.

Pero con Julia compré la que, para mí al menos, es la maravilla de las tronas. Es la que véis en las imágenes. No sé si la fabrican más marcas, yo solo la he visto en Chicco. Se engancha a la mesa, ocupa poco espacio, es segura, puedes meter a niños pequeños y aguantan bastante (Julia la usó hasta los tres años), permite orientar al niño a un lado o de frente, se lleva bien de viaje y es mucho más barata que las tronas grandes. A mí me costó unos 40 euros en una tienda Factory.

¿Cuál recomendáis vosotros?

 

¿Cuánto cuesta un bebé su primer mes?

Jaime recién nacido.

Jaime recién nacido.

Tengo a tres compis que se estrenarán en la paternidad este mes de abril y a otra que lo hará en la maternidad en agosto. En ellos pensé cuando, estando en el trabajo, me llegó el cálculo que la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI) ha hecho sobre el coste de un bebé durante su primer mes.

FUCI ha recogido el precio de “los productos que se podrían considerar indispensables cuando se produce el feliz acontecimiento, en un centenar de establecimientos comerciales de distintos tamaños a lo largo de la geografía española”. Una vez recopilado  el rango de precios (que en algunos casos varía enormemente, ojo al cochecito de paseo) ha calculado la media.

Con todos esos productor que FUCI considera imprescindibles y con el precio medio, ha calculado que el coste medio de un hijo durante el primer mes asciende a 1.910 euros “cantidad que puede suponer los 2.500 euros en el caso de comprar otros productos no completamente necesarios como los intercomunicadores, humidificador, hamaca, extractor leche…”

Os dejo el cuadro de precios que han elaborado:Sin título

* El presupuesto para la ropa, unos 260 €, se ha calculado en base a una primera puesta del bebé, seis pijamas, seis bodies y seis conjuntos de ropa de calle.

Realmente esos 1.910 euros, como os contaba, suman el gasto medio. Pero qué pasa si lo que se suma es el gasto mínimo. No hay por qué comprar los archiperres más caros del mercado, creedme. Un cochecito de paseo puede durar entre uno o dos años (a veces menos) antes de pasar a una silla de paseo. ¿De verdad merece la pena desembolsar casi 1.000 euros?

Sumando los productos más baratos de la lista la cosa cambia y asciende a 1.155 euros (sumando los más caros son 2.645 euros).

Pero es que a mi parecer hay aún más ahorro posible. Muchos de los productos que ha estudiado FUCI yo no los usé ni los eché en falta:

  • La cuna me la ahorré gracias al colecho, con una barrera abatible de 20 euros me sobró hasta que pasaron a su propia cama.
  • Los biberones y la leche con lactancia materna exclusiva tampoco hicieron falta.
  • La bañera, lo mismo: usé el lavabo y un barreñito. Cuando eran más mayores me metía yo con ellos en la bañera, yo era su soporte y pasábamos un buen rato juntos piel con piel.
  • La silla de seguridad del coche al principio era la maxicosi que venía con el carrito, que con Jaime fue heredado y con Julia de los baratos. La que compramos fue más adelante y más crecedera.

Es decir, que en mi caso el gasto (sin contar con que haya regalos o herencias) ascendería a 826 euros. Y la trona no es que sea imprescindible el primer mes, aunque no la he restado de mis cuentas. Recalco: sin contar regalos y herencias, más de mil euros menos del cálculo medio.

Otro cálculo interesante que se puede hacer es el del gasto mensual en pañales, cremas y demás, dejando los archiperres aparte. Si hacemos eso, con los precios de FUCI (aunque mucho me parece 26 euros en cremas al mes la verdad, yo con Julia apenas las usé y tiene la piel mejor que Jaime) la suma de toallitas, pañales, cremas, leche y biberones es de 173 euros al mes. Si quitamos leche y biberones de la ecuación la cosa se queda en 112.

Eso me recuerda un post que escribí nada menos que en enero de 2008 con mis propios cálculos para un bebé de un año: ¿Quieres saber cuánto dinero cuesta un bebé al mes?. A mí me salía que en pañales, toallitas y cremas, usando primeras marcas y tirando por lo alto, el gasto mensual era de 79,36 euros. Y si se añade el precio de una dieta irreal enteramente basada en productos industriales (cajas de cereales, potitos, leche, fruta en tarro…) subiría otros 148,25 euros.

Por cierto, me resulta curioso del análisis de FUCI que en determinado apartados no haya un precio barato y uno caro. Hay mucha diferencia entre los pañales más anunciados y los de marca blanca o entre cremas.

Por último os dejo con las recomendaciones que ha elaborado la Federación de Consumidores Usuarios Independientes para ajustar gastos, todas de sentido común:

  • Comparar precios en los distintos establecimientos. Internet puede ser una gran ayuda para evitar los desplazamientos a los comercios más caros.
  • No ahorrar en materia de seguridad, este requisito es indispensable cuando hablamos de menores. Todos los productos deben cumplir la normativa vigente para evitar accidentes indeseados.
  • Acudir a los productos de segunda mano, que en muchas ocasiones están nuevos y en perfectas condiciones de utilización y seguridad.
  • En caso de tener familiares con hijos que ya no usen su cuna o trona, se pueden aprovechar y dar un segundo uso.
  • Aprovechar las ofertas 3×2, segunda unidad al 70% o al 50%, etc para la compra de pañales, toallitas y demás objetos de higiene.
  • Antes de comprar ropa es bueno esperar a ver que regalan la familia y amigos, o pedirles que cojan tallas un poco más grandes.
  • No dejarse llevar por la emoción. Pensar si realmente se necesita el producto, en su utilidad y si se le va a sacar partido.

Y ahora que cada cual haga lo que considere conveniente o pueda.