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Placenta baja o previa, un buen susto

Unos buenos amigos están esperando a su segundo hijo. Hace apenas una semana acudieron a la ecografía de las 20 semanas y allí les dieron una noticia buena y una mala.

La buena es que esperan una niña, que es lo que deseaban, y que se la ve sana y estupenda. Está previsto que nazca en marzo, como julia.

La mala es que tiene la placenta un poco baja y le han recomendado reposo. Sigue acudiendo a trabajar, pero ella es una madre reciente y futura muy activa, que nada y hace Pilates, y le han dicho que cese esas actividades y se cuide.

Nada tiene por qué ir mal, de hecho nada va a ir mal, seguro, pero ya te ponen la mosca en la oreja el resto del embarazo.

A mí me ha servido para indagar un poco sobre esta complicación para compartirlo con vosotros.

Hay un artículo que me ha gustado mucho en la web maternofetal.net. Os dejo con parte de él.

Esta es una condición en la que la placenta se implanta en una localización anormalmente baja en el útero grávido, por debajo del bebé y en relación con el orificio cervical interno del útero.

Si imaginamos al útero gestante como un globo inflado con aire observamos que hay dos partes básicas: el cuerpo y el cuello. El cuerpo representa la parte más voluminosa del globo y la que lo hace parecer una pelota. El cuello es la porción tubular donde anudamos para que el aire no escape (canal), que usamos para inflarlo (orificio externo) y cuyo extremo interno comunica con el cuerpo del globo (orificio interno). Este orificio interno es el que representa para nosotros los obstetras el punto de referencia para determinar la presencia de una placenta previa.

Normalmente la placenta se inserta y desarrolla alejada del orificio interno de cuello uterino pero ocasionalmente descubrimos que la placenta se encuentra anormalmente baja y cerca de los márgenes de este orificio e incluso sobre él, ocluyéndolo parcial o totalmente: de aquí la clasificación de Placenta de inserción baja, Placenta marginal, Placenta previa parcial y Placenta previa total o cetro-oclusiva. Mientras mayor sea el grado de obstrucción mayor será la sintomatología y severidad del cuadro clínico

¿Cómo me puedo cuidar si soy portadora de una Placenta Previa?

· Sigue al pie de la letra las indicaciones que tu médico ha hecho para tu caso y edad gestacional particular, incluyendo uso de medicamentos y restricciones de la actividad física, sexual y doméstica (el reposo puede ser menos estricto si la condición se ha mantenido asintomática, pero la sexualidad queda siempre prohibida)

· Si vas a otro médico notifica inmediatamente la presencia de tu condición placentaria para que no te practique un tacto vaginal ni te coloque un especulo si el centro de atención no tiene las condiciones adecuadas para atender una emergencia obstétrica hemorrágica.

· Reporta de inmediato cualquier grado de sangrado vaginal, contracciones uterinas y alteración de los movimientos de tu bebé.

Pronóstico

Afortunadamente la mayoría de las pacientes diagnosticadas portadoras de Placenta Previa (7 de cada 100 embarazadas) dejará de serlo por el “ascenso” placentario, ya comentado, que ocurre a medida que evoluciona el embarazo; así pues, solo una minoría (1 de cada 200 embarazadas) persistirá con la condición ya sea de manera sintomática o asintomática en etapas avanzadas del embarazo. En general el pronóstico es bueno pero nunca se debe olvidar la importancia de este problema ni minimizar su peligrosidad.

¿Cerebro de placenta?

En mi anterior embarazo iba al trabajo en transporte público. Pero entre uno y otro nos trasladaron y ahora vengo a trabajar en coche.

Y no tengo plaza de garaje ni en el trabajo ni en casa.

Siempre, a lo largo de más de dos años, he recordado sin problemas dónde había aparcado. Suelo tener buena memoria a corto y medio plazo.

Pues ayer me pasó por vez primera salir de casa a las siete de la mañana y lloviendo en dirección al sitio en el que había creído haber aparcado y encontrarme que no estaba mi coche.

¿Dónde demonios lo había aparcado? Tuve que esforzarme para recordarlo.

Y ese mismo día al salir de trabajar, nada más pisar la calle tuve que volver en busca de mi móvil. Cosas así últimamente me pasan más a menudo.

Son sólo despistes sin importancia. Pero me han recordado eso que los guiris bautizaron como “cerebro de placenta“.

En castellano no lo he oído nunca, pero en foros y páginas de maternidad inglesas y estadounidenses es habitual que se refieran a ello como una de las características del tercer trimestre.

Con esa expresión tan poco afortunada de cerebro de placenta (al menos a mí me lo parece) se refieren a que al final del embarazo estamos más despistadas, nos cuesta más concentrarnos y es más fácil vernos pensando en las musarañas.

Según Ros Crawley de la University of Sunderland, entre el 50% y el 80% de las embarazadas aseguran tener problemas de memoria y concentración, aunque no de importancia. Como los míos vamos.

¿Creéis que es cierto? ¿Os pasó?

Por otro lado, hay otro informe circulando por ahí de la Universidad de Richmond que dice que la maternidad tiene efectos positivos sobre la pérdida de memoria en la vejez.

Vete a saber.