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Crema para el culete ¿Siempre? ¿Nunca?

He de confesarlo. Prácticamente nunca le pongo a Julia crema protectora tras el cambio de pañal. Pueden pasar semanas sin que vea la crema. Sólo cuando se ha escocido tiro de crema. Pero pasa muy poco y nunca ha estado muy escocida por fortuna.

En general voy comprobando que el cambio frecuente de pañal resulta más efectivo que tanta crema.

Desde luego con su hermano la cosa no era así. Con él era lo contrario: raro era el cambio de pañal en que no acababa completamente encremado. Y con cremas buenas: protectoras y pastas al agua de farmacia.

Y tampoco se irritaba mucho, pero sí algo más que su hermana. Tal vez relacionado con su piel atópica.

Piel atópica que está mejor desde que he dejado de darles crema hidratante tras el baño, que esa es otra. También la crema corporal brilla por su ausencia últimamente en casa.

Será que la veteranía maternal es un grado, o al menos un relajo. Con el primero a veces somos demasiado “prusianos”.

También es verdad que a mí al menos con las niñas el uso de crema me da un poco de repelús por si adentra por donde no debe. Los niños son más “herméticos” y con Jaime no era algo que me preocupase en absoluto.

¿Vosotros usáis crema protectora en el cambio de pañal? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca?

Dos semanas sin pañal

calzoncillos infantiles

Hoy se cumplen dos semanas desde la retirada del pañal durante el día. Y todo va perfecto. Ni una vez hemos tenido que usar la muda que llevamos por si acaso. Desde el principio espera para hacer pis en el váter cuando le ponemos.

Sólo ha habido algún accidente a la hora de la siesta.

Y está bien que suceda con frecuencia para no olvidar que, aunque conozcamos a nuestros hijos como si les hubiéramos parido, son seres humanos independientes, válidos, listos, valientes y muy capaces de sorprendernos positivamente demostrando ser más independientes, válidos, listos y valientes de lo que intuíamos.

En definitiva, que me encanta cuando nuestros peques superan nuestras expectativas.

¿A qué edad quitar los pañales?

calzoncillos infantiles


Ayer se montó un mediano revuelo en los comentarios de mi post. Hubo gente que leyó que no habíamos intentado retirar los pañales a mi hijo hasta ahora, apenas a un mes de los cuatro años, y a muchos les pareció una barbaridad.

Decían que con dos años están ya perfectamente maduros para afrontar la vida en bragas o calzoncillos.

Bastantes pidieron disculpas después cuando vieron que mi hijo tiene autismo, o transtorno generalizado del desarrollo, o como se le quiera llamar a ese mal sin forma, color ni previsiones de futuro que le afecta.

Pero a mí me llamó la atención porque conozco casos de padres que han esperado hasta bien entrados los tres años con niños perfectamente sanos para retirar los pañales sin forzar a sus hijos.

Uno de ellos es Armandilio, enfermero bloguero al que sabéis que sigo. Aquí podéis leer su experiencia.

Y creo que esos padres y sobre todo esos niños merecen todo el respeto del mundo.

Yo procuraré el verano que viene retirar el pañal a Julia. Para entonces tendrá casi dos años y medio. Pero si no es posible tampoco es ningún drama esperar un poco más.

Recuerdo el caso de un niño que por forzar la retirada del pañal y aguantarse la caca, tuvo unas fístulas tremendas, que hasta sangraban.

Un niño no es ni más ni menos listo por prescindir el pañal antes o después. Conozco casos de niños gravemente afectados de autismo que lo controlaron divinamente muy chiquitos. Y tengo en la cabeza un niño con autismo probablemente de alto funcionamiento que no me extrañaría que fuera de mayor un ingeniero laureado, que con cinco años aún quiere llevarlos.

Tampoco depende de lo bien o lo mal que hable. Como dijo una terapeuta un poco rudamente: todos los perros aprenden a mear cuándo y dónde deben sin hablar ni una palabra.

Al igual que con el pañal nocturno. Hay un factor hereditario importante. Pero es una función puramente fisiólogica.

La psicóloga de Jaime nos contó hace tiempo que a todos esos padres que presumen de haber quitado el pañal a sus hijos con año y medio habría que preguntarles por el número de “accidentes” sufridos por el camino.

Operación retirada de pañal en marcha

Esta verano uno de los deberes que nos habíamos autoimpuesto era intentar quitar el pañal diurno al peque. Dentro de un mes cumplirá cuatro años, así que fisiológicamente era probable que ya estuviera maduro. Aunque realmente era imposible saberlo hasta que no nos pusiéramos a la tarea.

Yo tenía muchas dudas, sobre como iría la cosa. Pero, aunque aún es pronto para cantar victoria, todos estamos sorpendido de lo bien que está marchando.

Él no pide hacer pis. Ni lo va a pedir de momento (aunque puede que en eso), pero está aprovechando las oportunidades que le brindamos cada poco para orinar.

Le ponemos de pie. Y como le llevamos cada poco, no nos ponemos nada pesados con el tema. Cantamos un poquito y si no quiere, pues ya querrá más tarde.

La caca siempre, salvo rarísimas excepciones, la hace de noche. Y de noche sigue con el pañal.

Ya llevábamos una semana quitándoselo a ratos. Pero eso no acababa de funcionar. Parece que esperaba a tener el pañal puesto. Algo muy bueno según sus terapeutas, ya que indicaba que tenía cierto control sobre el asunto.

El viernes fue el primer día que tuvimos al peque sin pañal todo el día y aún no he tenido que usar ni una vez la muda que llevo a cuestas por los posibles accidentes.

Sólo una vez, ayer en la piscina. Se hizo pis con el bañador puesto, fuera del agua. Pero en el resto de ocasiones siempre lo ha hecho donde y cuando tocaba.

Es un campeón.

Y dentro de un año le tocará a su hermana, que tendrá casi dos años y medio. Y ahí sí que tendremos una retirada de pañal convencional.

¿Cómo les fue a los vuestros?

¿Es tan difícil cambiar un pañal?

Eso me preguntaba yo antes de tener hijos y experiencia pañalera cuando veía la típica escena de película o serie en la que a un adulto inexperto le cae del cielo un bebé y suda tinta hasta que más o menos logra ponérselo.

Ahora creo que no, que no es difícil. Claro que ya está una harta de cambiar pañales en todas las circunstancias posibles.

Pero es cierto que la primera vez que te encuentras, recién parida o “cesareada”, frente a tu recién nacido con un pañal en la mano te enfrentas a la tarea como si estuvieras desactivando una bomba.

Además, con un recién nacido es lo más sencillo, al menos eso creo yo.

Por otra parte, se puede reconocer si alguien es primerizo cambiando pañales por que los deja muy sueltos o muy apretados, o pegados en zonas erróneas o con los protectores de los muslos por dentro. Pero es practicamente imposible hacerlo tan mal como para hacer daño al bebé o rendirte en el intento.

Con un bebé como mi hija ahora, de unos diez meses, la cosa se puede poner muy interesante si le da por retorcerse como una lombricilla. Pero aún con esas no es precisamente una misión imposible.

Os dejo con un par de demostraciones prácticas:

¿Bebés sin pañales?

El otro día hablábamos de las alternativas más ecológicas a los pañales deshechables convencionales.

Pues la que se lleva la palma es la de no utilizar pañales.

Y sí, es posible. Si estás dispuesto a ello. Yo me voy a plantear el intentarlo.

No es tan de locos como pueda parecer a priori. Se trata de una solución mixta y gradual, adaptada a cada bebé.

Estoy leyendo más al respecto, pero de momento aquí os dejo un artículo bastante completo de mowgli.es.

¿Cómo lo véis?

¿Qué es el método de higiene natural del infante (HNI)?

Cuidar a tu bebé a la manera sin pañales no significa que el bebé se independice a los cuatro meses o empiece antes a tener control de los esfínteres que los niños que crecen con pañales. Los niños se desarrollan de diferentes aspectos y a diferentes ritmos. Es posible que un niño necesite los pañales (o bien el cuidado sin pañal) hasta los tres o cuatro años. Durante la noche unos niños tardan hasta los 6 años o más en controlar los esfínteres. Es muy importante que los padres no quieran forzar la independencia, sino apoyar el proceso de dejar los pañales dando confianza. Para más información sobre el proceso en el control de los esfínteres: el artículo de Laura Gutman.

¿Es posible – sin pañal?

Si, aunque desde un punto de vista europeo pueda parecer imposible. A pesar de nuestra duda millones de mujeres en la India, África, Japón, Indonesia y muchos países más lo están practicando desde hace años y todavía lo están practicando.

¿Cómo funciona la comunicación de la eliminación (CE)?

Hacer crecer a tu hijo con el método sin pañal no quiere decir que por un truco educativo de repente el bebé aprenderá a ir al orinal solo. El sistema funciona más o menos al revés. Los padres tienen que aprender sobre las necesidades del bebé y sus señales de comunicación para después responder a éstas adecuadamente. Los padres sujetan entonces al bebé encima de un recipiente y dicen una palabra clave. Más adelante cuando el niño haya cogido confianza esperará a ser cogido y escuchar la señal antes de hacer pipi o caca.

En vez de usar pañales los padres o las personas que cuidan al bebé se adaptan al niño y le dedican todo el tiempo necesario y mucha atención para su cuidado. Ellos tienen que estar pendientes del niño para notar sus señales y facilitarle un sitio y ambiente donde el bebé pueda orinar..

Es posible combinar el método ‘sin pañal’ con el uso de pañales a tiempo compartido por ejemplo por la noche o a distintas horas del día. Siempre hay que ver las necesidades de cada bebé. Demasiados cambios pueden hacer que no se establezca una rutina y que la confianza y cercanía necesarias entre los padres y la criatura no surja.

Hasta que los padres no saben interpretar las señales de su bebé y conocen sus necesidades es recomendable usar pañales o protectores impermeables. Es importante no estresarse innecesariamente en esta fase importante del post parto. Pero si que se deben acompañar las deposiciones del bebé con la palabra elegida para empezarla a relacionar. También es buena época para ir aprendiendo las señales e intervalos del niño.

Empezar tarde (entre el 6º. y 9º. mes) con el método ‘sin pañal’ es más difícil porque el niño no se habrá acostumbrado a fijarse en sus deposiciones y no tendrá confianza en los padres en este aspecto.

Para que se pueda utilizar el método durante la noche es necesario que el bebé duerma al lado de los padres o junto a ellos en la cama familiar.

¿Qué palabra?

Los padres pueden inventar cualquier palabra o ruido para comunicar el bebé el momento correcto para hacer pipi o caca. Se pueden utilizar palabras tal como ‘pipi’ y ‘caca’ o ruidos como por ejemplo un ‘shhhh’. En muchas culturas las mujeres usan un ruido sibilante que recuerda a agua corriendo. Sobre todo es importante usar una palabra que no se confunda con otras situaciones durante el día.

¿Cómo puedo reconocer si mi bebé tiene pipi o caca?

No habrá nadie que lo pueda saber mejor que tú misma.

La mejor manera para ir conociendo las necesidades y señales de comunicación de tu bebé es dejarlo uno o más días sin pañales encima de una funda impermeable o usar pañales de tela sin cobertor. Pronto vas a poder interpretar su comunicación y el ritmo de su digestión.

Aquí algunos de las muchas señales que puede dar un bebé:

* está inquieto o movido

* lloriquea

* está muy quieto

* tiene la mirada invertida

* gira la cabeza hacia un lado

* tira una comisura de la boca abajo

* busca tu mirada o cercania

* puedes notar ruidos de digestion

* se dobla

* más tono muscular.

Algunos de los bebés hacen sus deposiciones a distintas horas o en distintas situaciones en la rutina diaria. Muchos bebés tienen la necesidad cuando toman pecho (o biberón) o directamente después de dormir. Mientras están durmiendo profundamente raramente hacen pipi o caca, normalmente se despiertan antes.

Un bebé hace entre 12 y 18 veces al día pipi o caca . En cuanto el niño haya cogido confianza esperará hacer sus necesidades a que tú te des cuenta de sus señales y le lleves al sitio para orinar.

Quien pasa mucho rato junto a su bebé suele desarrollar un tipo de intuición para anticipar el momento en el que tiene necesidades.

¿Dónde llevo a mi bebé para hacer pipi y cómo lo aguanto?

En cuanto tu bebé te da una señal tienes que ir rápido para darle la posibilidad de aliviarse en un sitio elegido por ti. Es conveniente tener un recipiente como un orinal en cada habitación dónde os quedáis mucho tiempo durante el día. Pero también puedes llevar a tu bebé al wáter o aguantarlo encima de la pica o bidé. Es importante que encuentres un sitio y una posición cómodos para vosotros dos. El hecho de estar en un contacto inmediato a sus padres también parece muy importante para los bebés.

¿Tan fácil – tan difícil?

A parte del hecho que lamentablemente casi nadie hoy tiene el tiempo para dedicarse de una manera tan intensiva a su hijo, es un desafío llegar a conocer a tu bebé de tal modo como para interpretar bien sus deseos y necesidades.

Seguramente el método ‘sin pañal’ no es apto para perfeccionistas. Las pérdidas son parte de esta forma natural y básica del cuidado del bebé. Para que funcione bien y sin problemas hay que dedicar mucho tiempo y prestar siempre mucha atención.

El objetivo de cuidar a tu bebé de manera natural no puede ser el intento de forzar el proceso de dejar los pañales ni para distinguirse como un tipo de súper-padres. El único premio de esta concepción distinta de tratar a tu hijo es una maravillosa relación llena de cercanía y confianza. Además usas una capacidad del bebé que está completamente desconocida en nuestra cultura.

Practicar el método ‘sin pañal’ solamente a ratos distintos durante el día o combinarlo con el uso de pañales ya puede resultar en una comunicación muy fluida y crear mucha confianza entre tu bebé y tú. Muchas veces es más fácil adivinar cuando el niño tiene caca que pipi, para quien usa los pañales lavables ya se ahorra un lavado por eso.

Un buen efecto secundario del método ‘sin pañal’ es que el culito no corre riesgo de una irritación porque evita la causa principal – que es el clima húmedo y cálido en un pañal.

Grupo de ‘Bebés sin pañales’ en Yahoo

Este grupo es para todos que están interesados en aprender sobre la comunicación de la eliminación (CE), también conocido por el método de higiene natural del infante (HNI), y el temprano control de los esfínteres (TCE). No tienes que estar practicando esto con tu bebe, solo querer conocer mas.

¿Volverías a usar pañales reutilizables?

Hace ya mucho tiempo escribí un post sobre lo poco ecológicos que resultan los pañales y la posibilidad de utilizar otros reutilizables que son mucho más respetuosos con el medio ambiente.

Decía entonces citando a Ecolosfera:

Un producto de consumo generalizado que representa nada menos que la tercera parte de los desechos arrojados en basureros y cuya descomposición total demora nada menos que unos 500 años. Basta con tener en cuenta estos datos para entender la necesidad de buscar alternativas ecológicas a una necesidad básica.

Pues por fin, un año más tarde, he tenido la posibilidad de probar con Julia tres tipos diferentes de pañales más ecológicos. Aunque adelanto que ninguno me parece que lo sea del todo.

Por una parte he usado pañales de celulosa completamente biodegradables. De hecho sus vendedores te dicen que si cuando los descartas los pones en el jardín, las petunias te florecerán preciosas.

En su uso y apariencia son como cualquier otro pañal deshechable. Quizás algo más rígidos. Su mayor inconveniente es el precio: un paquete de 40 pañales de 12-25 kilos cuesta 26,50 euros sin contar gastos de envío.

Luego he probado los funzzi bunz. Y la verdad es que la cosa no me convence demasiado.

Explico un poco cómo va la cosa: son talla única, tienen unos elásticos semiescondidos con los que puedes fruncir la cintura y el hueco de las piernas para adaptarlos al tamaño del bebé. Vienen con unas compresas lavables de tela que se introducen entre medias del pañal. Para una mayor absorción, sobre todo de noche, puedes usar dos. Aunque es algo menos ecológicos venden si lo deseas un rodillo gigante de papel que poner entre pañal y niño para evitar tener que limpiar la caca, retiras el papel lo tiras y listo. Antes del primer uso hay que lavarlos tres veces. Y no puede pasar más de dos días sin que un pañal sucio pase por la lavadora o por el lavado a mano.

Precisamente tanto lavado es lo que me hace dudar que sean una solución tan ecológica: nosotros somos cuatro en casa, dos niños, y yo no pongo ni de casualidad día sí y día no una lavadora. Usar sólo este tipo de pañales me obligaría a ello o a lavarlos a mano, que gasta aún más agua. Si esa solución me fuerza a poner el doble de lavadoras habría que saber echar muy bien la cuenta ecológica.

Además, recomiendan lavarlos entre 60 y 95 grados. Mis lavadoras suelen ser a 40. Y me gusta usar detergente para bebés con sus cosas, así que tendría que usarlo siempre probablemente.

La primera impresión al tenerlos en la mano es que son muy monos, con esos colores brillantes y esos dibujitos, que son tremendamente suaves por dentro y que abultan un montón. Y así es de hecho: abultan más del doble de un pañal normal y eso sólo con una compresa. Intenté hacer la prueba con dos compresas y la pobre peque parecía un tentetieso, no podía girarse, estaba incómoda y la dejé solo con una. En cualquier caso le mantienen los muslos separados, algo que los creadores de estos pañales defienden que es muy bueno para evitar problemas de caderas.

Mi primera experiencia tras ponérselos no fue muy buena: la nena se hizo caca casi al instante, esas cacas líquidas de los lactantes que se escurren por todas partes. Puso el pañal fino, a mano fui incapaz de lavarlo bien y tuve que poner una lavadora que no planeaba metiendo cosas que sólo lo necesitaban a medias.

Con el pis no es tanto problema, se nota algo más la humedad en la tela que en los pañales normales. Algo que según la empresa de los pañales es bueno porque los niños son conscientes antes de que se están orinando y contribuye a un mejor y más pronto control de esfínteres.

En ese sentido creo que estarán mejor con niños mayores que tienen cacas más solidas y más fácilmente eliminables con el papelito.

Además, niños de entre uno y dos años manchan menos pañales: un recién nacido puede cargarse 10 pañales al día. Así que harían falta unos 20. A unos 15 euros el pañal, sin contar papeles, es un desembolso inicial importante…

El mayor inconveniente en cuanto a comodidad es qué hacer con ellos si pasas el día fuera de casa. Arrastrar contigo una bolsa llena de pañales sucios, sobre todo en verano, es un tanto desalentador. Recomiendan llevarlos en una bolsa de congelados por razones obvias.

Como te vayas a un hotel de vacaciones, te tocará acudir casi cada día al servicio de lavandería.

Hay familias que los usan en combinación con los pañales normales, pero no sé hasta que punto esa solución intermedia contribuye al medio ambiente.

En definitiva, que no lo veo nada claro.

Pero esa es sólo mi opinión particular. Me consta que hay muchas madres felices y contentas con este invento, a las que las cuentas les salen, sobre todo cuando los han usado varios hijos, y para las que las incomodidades que cuento no lo son tanto.

Lo que si creo es que si hay que buscar una alternativa ecológica a los pañales convencionales creo que la cosa pasa más por algo del tipo de los pañales de celulosa compostables que de los reutilizables.

Siendo realistas, el grueso de la población no va a ponerse de nuevo a lavar pañales.

Quitar el pañal, los primeros deberes escolares

Tiene toda la razón Armandilio en su último post (bastante largo y aún más recomendable). Todos los veranos somos legión los padres recientes que aprovechamos el calor para “despañalar” a nuestros hijos.

Además, los coles que comienzan en septiembre así lo exigen. Unos con mayor flexibilidad que otros de cara a posibles escapes.

Unos lo consiguen el primer verano que lo intentan, para otros muchos como el mío toca esperar un año y repetir suerte.

Al mirar a mi peque, que hace una semana cumplió los tres años, con sus sus primeros minicalzoncillos de Tiger me parece mucho mayor. Por cierto qué con él ni reductores ni orinales. Directamente de pie en la taza.

Y quería escribir sobre todo ello. Pero Armandilio se me ha adelantado y coincido tanto con él que aquí os dejo un fragmento de su post y os animo a leerlo entero.

Una vez leí en una tabla de recomendaciones para quitar el pañal que enseñar a controlar los esfínteres podía ser, en algunos casos, cuestión de varios meses.

Claro – pensé –, y si empiezas a los 8 meses puede ser cuestión de años.

El control de esfínteres es una cuestión de maduración como lo es el andar o el hablar y de igual manera que no hay posibilidad de enseñar a andar o de enseñar a hablar (en base a un entrenamiento, me refiero) no se puede enseñar a controlar los esfínteres.

Y si no se aprende ¿por qué hemos llevado a cabo la operación pañal v.2?

Buena pregunta. Pues porque en septiembre empieza el colegio y, mostrando una increíble falta de adaptabilidad con los niños y una gran falta de respeto hacia sus ritmos de aprendizaje, en el colegio los niños no pueden llevar pañal.

No es que en la escuela se considere que deban haber aprendido ya a controlar los esfínteres, sino que una o dos profesionales tienen que hacerse cargo de más de veinte niños y la manera más simple de tratarlos es igualando sus rutinas para que todos hagan lo mismo en el mismo momento y para que sean lo más autosuficientes posible.

Por suerte ya he oído hablar de alguna escuela o profesora que sí respetan el proceso madurativo y no ponen ningún impedimento a que los niños vayan con pañal al colegio.

En otras (yo diría que la nuestra es una de ellas), recomiendan que el niño lleve una muda siempre encima porque “ya sabéis que aunque controlan muy bien (creo a la directora sólo le faltó guiñar el ojo) se les suele escapar porque el colegio es una novedad importante”.

Supongo que no hace falta que diga que si mi hijo no fuera este año al colegio la operación pañal v.2 no lo habríamos llevado a cabo.

¿Cuándo controlan, madurativamente hablando, los esfínteres?

A lo largo de mi andanza como papá y como enfermero me he encontrado con casos de niños a los que se les ha quitado el pañal con 16 meses (desconozco si con éxito o no) y con niños a los que se les ha quitado a los 4 años (los menos, por el tema colegio).

Parece ser que la edad preestablecida para ello es a partir de los dos años. No es que sea una edad que nadie haya marcado como necesaria, sino que como es la edad previa a la entrada al colegio, todo el mundo la ha tomado como de obligado cumplimiento.

Podréis imaginar, por lo tanto, la de veces que nos han preguntado, con nuestro hijo de 3 años y medio: “Ah, ¿pero aún lleva pañal?”

La pregunta no me molesta en absoluto porque un “sí, todavía no controla los esfínteres” es, a mi modo de ver, suficiente. El problema es que muchos papás sienten la pregunta como un “¿aún no le habéis quitado el pañal?”, como si se tratara de un error educativo o de una muestra de dejadez paterna, cuando se trata de un proceso madurativo del niño.

Según los estudios del desarrollo psicomotor Haizea-Llevant el 50% de los niños controlan los esfínteres de día a los 30 meses (2 años y medio), el 75% a los 36 meses (3 años) y el 95% a los 42 meses (3 años y medio).

Hasta ese 95% se considera normal que no se controle y ese 5% que queda no tiene por qué ser patológico porque el ritmo de maduración de los niños es, como todos sabemos, muy variable.

En cualquier caso, como veis, hasta los 3 años y medio puede ser perfectamente normal que un niño no controle los esfínteres por el día.

Hay pediatras que incluso consideran normal el que un niño no adquiera dicho control hasta los 4-5 años.

¿Les molesta la caca a los recién nacidos?

Es difícil saberlo, pero también en esto coincido con Carlos González, que en uno de sus libros confiesa haberles dejado cagados hasta la bandera a conciencia para probarlo, y creo que no.

Me lo ha recordado una escena con mi madre. Es la siguiente:

Niña de dos meses que llora que te llora sin consuelo. Afortunadamente no es algo frecuente.

Madre y abuela recientes intentando consolarla y pasándosela de mano a mano por eso de “a ver si contigo…”.

La madre reciente la pone a la teta, nada.

La abuela la canta, tampoco.

La madre la pone bajo el sonido de la campana extractora, por si son cólicos. Nanai.

La abuela pregunta: “¿Has mirado el pañal?”

La madre responde: “claro que sí, pero además los bebés no lloran de esta manera por eso”

Un poco de mambo y nanas y la niña se calma lo suficiente para tomar un poco de pecho y dormirse (bendita dormidina de la teta).

Abuela: “¿Y qué le pasaría?”

Madre reciente: “vete a saber, ya sabes que la mayoría de los llantos quedan en la incognita, es inútil buscar una explicación”.

Y es que esa es mi experiencia: ni con el peque, que ya tiene dos años y nueve meses, ni con la niña con sus dos meses y poco, tengo la impresión de que un pañal mojado sea mucho inconveniente.

¿Os pasa lo mismo?

¿Los pañales, el mejor invento?

Si le preguntas a mi madre, mi suegra o mi abuela, te dirán sin dudarlo que de los muchos inventos creados en torno a los bebés en los últimos años, el mejor sin duda son los pañales.

Mi madre echa pestes de las pestes que echaban mis pañales, de lo difícil que era quitar el olor a amoniaco del pis, de lo incomodos que eran, de estar todo el día lavándolos cuando yo era bebé.

Cuando nací, en el 76, comenzaban a comercializar los primeros pañales desechables de celulosa en España. Bastante caros por cierto. Mi madre intentó alguna vez ponérmelos, pero me irritaban todo el culete.

Mi suegra cuenta que sólo los uso alguna vez, en viajes. Como los potitos industriales.

Ahora están encantadas con los pañales modernos y la suerte que tenemos las madres recientes.

No puedo quitarles la razón, probablemente sean el mejor invento. Pero también son altamente antiecológicos.

Como cuentan en Ecolosfera son:

Un producto de consumo generalizado que representa nada menos que la tercera parte de los desechos arrojados en basureros y cuya descomposición total demora nada menos que unos 500 años. Basta con tener en cuenta estos datos para entender la necesidad de buscar alternativas ecológicas a una necesidad básica.

Mirándolos desde ese punto de vista, tal vez no sean tan buen invento. ¿Verdad?

Y hablan de una alternativa que yo no conocía, pero que voy a ver si consigo probar para contaros.

Se trata de los Gdiapers.

Se trata de unos pañales cuyo perídodo de descomposición natural lleva entre 50 y 150 días. Estos pañales verdes incorporan material absorvente 100 por ciento biodegradable realizado con pulpa de madera cosechada sustentablemente lo que los hace totalmente inofensivos para el medio ambiente.

Además, la cubierta exterior de los gDiapers realizada en algodón es reutilizable, lavable e impermeable y está disponible en una variedad de colores y diseños divertidos que harán lucir a nuestro bebé como si llevara ropa interior. Lo único que hay que hacer es reemplazar la compresa interior del pañal y elegir el modelo que nos apetezca para cambiar a nuestro pequeño.

¿Los conocéis? ¿Los habéis probado?