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La importancia de que te vean hacer pis

He terminado hace poco de leer un libro estupendo. Se titula Criadas y señoras (the help) de Kathryn Stockett y narra las vicisitudes de las criadas de color en el sur más cerrado de Estados Unidos en los años sesenta.

Gran parte de la labor de estas mujeres, además de cocinar y lavar, era criar niños ajenos. Y una de las relaciones más bonitas que muestra a mi parecer es la de una de esas criadas con la niña a la que cuida desde que es bebé.

No quiero desvelar más del libro, que sobra decir que recomiendo, simplemente quiero contaros que me llamó la atención una parte muy concreta en la que esa mujer está enseñando a la niña a hacer pis. La famosa etapa de quitar pañales que se avecina siempre con el buen tiempo.

Pues bien, esta mujer, experta en crianza, decía que era importantísimo para que los niños aprendieran a hacer pis rápido y bien que vieran a sus padres hacerlo. Las niñas debían ver a sus mamás orinar sentadas y los niños a sus padres hacerlo de pie.

Y no me parece ninguna tontería la verdad, aunque nunca me había parado a pensar al respecto.

Siempre decimos que son esponjas, que la imitación es su mejor arma de aprendizaje, así que la naturalidad a la hora de ir al baño y saciar su curiosidad si ningún problema parece de lo más recomendable.

¿No creéis?

Una semana sin pañal, cuatro días sin accidentes

Hoy hace justo una semana que le quitamos el pañal a Julia. Y el gran error fue sustituirlo por una braguita (elegidas por ella, con gatitos y personajes de disney). Los tres primeros días hubo unos cuantos accidentes, pero fue quitarle las bragas y dejarla corretear en pelotilla picada por la casa y todo va como la seda. Ni un accidente en cuatro días.

El problema es que no le gusta pedir pis (aunque lo ha hecho), lo que quiere es ir ella solita cuando tiene ganas a su orinal (ella lo eligió y tiene clarísimo que es de su propiedad). Luego lo tiramos juntas al retrete y le ponemos una pegatina de estrellita con mucha fiesta en la mano.

El sábado llegó  a hacer cuatro pises en una hora sólo para lograr una constelación, lo que es indicativo de que controla bastante bien.

Y en la calle de momento se aguanta.

Vamos, que le gusta autogestionar sus necesidades fisiológicas.

Tal vez aún sea pronto para cantar victoria, pero no parece que le vaya a costar demasiado prescindir del pañal diurno a sus 2 años y casi 4 meses.

Es cierto que los pañales son uno de los mejores inventos de la maternidad reciente (ya en una ocasión comenté aquí que no conozco abuela que no lo considere la octava maravilla de la crianza), pero os aseguro que no los voy a echar de menos.

Y antes de despedirme, perdón por no haber actualizado con la frecuencia habitual. Llevo todo el fin de semana enferma, con fiebre por la noche y la garganta en carne viva. Y sin poder tirarme un día entero en el sofá a reponerme, que es lo que me pide el cuerpo. Tengo el síndrome del cuidador enfermo.

Pero no creo estar contándoos nada que no hayáis vivido en carne propia en alguna ocasión. Esa obligación de estar al pie del cañón cuando tenemos niños pequeños a nuestro cargo pese a estar bastante pochos es algo por lo que hemos pasado todos los padres recientes.

 

Las niñas también pueden mear de pie

“La vida es una aventura apasionante, encontrar un baño no debería serlo”. Ese es uno de los eslóganes de este chisme que os muestro abajo.

Sabéis que no soy nada dada a sacar aquí productos. Este no es un blog para decir qué comprar ni qué vender, sino para compartir experiencias. Pero hoy sí que me parece interesante hablaros de este invento que he podido probar.

Efectivamente, sirve para que las mujeres también podamos mear de pie. Sinceramente, para el día a día de una mujer adulta en España no lo veo práctico.

Tal vez en ocasiones muy excepcionales, si te vas de viaje a vetasaberdonde, si navegas o practicas deportes extremos en compañía masculina sea otro cantar. No es mi caso.

Pero sí que me parece bastante útil si tienes una niña pequeña.


Todos sabemos lo asquerosos que están muchos baños públicos
. Los niños tienen la ventaja de poder orinar a distancia, pero las niñas están vendidas: cuando pasas por poco del metro de altura es imposible orinar en cuclillas o abriéndote de piernas erguida sobre la taza.

¿Qué haces?
¿Coger a tu hija espatarrada y en volandas? ¿Sacarla a mear en plena (y limpia) calle? ¿Llevar un reductor o un orinal de viaje? ¿Limpiar/forrar como puedas la taza?

Es más práctico llevar ese cacharrito en el bolso, que realmente abulta poco y es reutilizable tras lavarlo.

Os paso parte de un correo que intercambié con Nuria, madre reciente y que trabaja en GoGirl. Y si os apetece luego me contáis qué os parece…

En el artículo has dado en el clavo sobre la relevancia de un producto como GoGirl. Cuando las madres, debido a lo incómodo que nos resulta ir al baño fuera de casa decimos ‘¿Mi amor, de verdad no aguantas hasta casa?’ estamos transmitiendo a nuestras hijas (especialmente a ellas) una especie de ‘alergia’ hacia los baños públicos que acompañará de por vida a nuestras hijas y las hará adquirir hábitos que son perjudicales para nuestra salud. Según el Observatorio Nacional de la Incontinencia Urinaria una de las principales causas de debilitamiento del suelo pélvico es retrasar la micción por causas sociales, osea aguantarnos las ganas. El debilitamiento del suelo pélvico es a su vez la causa de p.e. infecciones urinarias recurrentes y a largo plazo pérdias de orina (incontinencia urinaria). Ahí está lo paradójico del caso, que las mujeres acabamos no pudiendo aguantar las ganas de orinar debido a habérnoslas aguantado durante años, en una tradición que se transmite de generación en generación. Está claro, todo lo que es incómodo de hacer se suele dejar para más tarde y si es posible se evita.

En relación con el uso para niñas, la limitación es la altura. A partir de 5-6 años la altura de la pelvis es superior a los 40 cm que tienen las tazas de los WC por lo que pueden utilizar el producto sin problemas. Cuando son más pequeñas (p.e. mi hija Daniela de 4 años) pueden utilizarlo para hacerlo en el campo pero para hacerlo en un WC púbico anda muy justa y se tiene que arrimar mucho a la taza para que la orina no caiga al suelo. Con la debida precaución, ella ya lo utiliza. El verdadero problema está cuando las niñas van siendo más mayores y ya van solas al baño (8 años). Por su tamaño no pueden hacerlo a pulso y ahí es donde GoGirl es un producto imprescindible.

Tambien tenemos muchas clientas que utilizan el producto para sus hijos. Cuando son pequeños y sobre todo en invierno, el pene reduce su tamaño y a veces es complicado que puedan orinar sin ponerse perdidos (como dices en el post ‘sobre todo con las gotitas del final’). Con GoGirl puedes canalizar la orina de manera más cómoda en esas situaciones.

Y este verano “operación pañal” por partida doble

La “operación pañal” (prescindir de él se entiende) tiene normalmente dos partes: pañal diurno y pañal nocturno. Y poco tienen que ver la una con la otra salvo el hecho de que hay que respetar que se trata de un proceso fisiológico natural del niño, que hay que respetar sus tiempos y nunca jamás ridiculizarle por los accidentes o supuestos retrasos.

Con Jaime la operación pañal va a tener tres partes.

  1. La primera fue hace un año. Eliminamos el pañal diurno con más rapidez y éxito del que yo creía. Tenía tres años largos y claramente ya estaba preparado. Comprendió muy pronto que debía esperar a que le llevásemos al servicio y ha pasado casi un año sin apenas accidentes.
  2. La segunda a la que nos enfrentamos ahora viene de usa costumbre que me da a mí que es muy poco frecuente. Jaime hasta hace muy poco se hacía la caca dormido. Sí. Habéis oído bien. Completamente dormido y casi siempre de noche. Nosotros entrábamos antes de acostarnos a comprobar si  había que limpiarle y ni siquiera se despertaba en el proceso de cambio de pañal. En cualquier caso por lo que he hablado con otros padres de niños con autismo es bastante frecuente que la caca suponga especial problema.
  3. La tercera será la retirada de pañal nocturno. Tiene cuatro años y ya hay días que se levanta con el pañal seco, pero hasta que eso se repita con frecuencia aún no nos lo planteamos.

La cosa es que este verano nos tocan dos “operaciones pañal”.

En una ya estamos. Jaime ha dejado de hacer caca en sueños. Parece que comienza a ser consciente de ese proceso fisiológico. El problema es que se estaba aguantando tanto que se estreñía e incluso hacía sangre. Llevamos una semana ya sentándole un rato en el reductor tras las comidas. El segundo día tras la cena si no ha hecho caca de manera natural le introducimos un supositorio de glicerina para niños para ayudarle. Cada vez es más rápido y fácil. Me da la impresión de que es cuestión de relativamente poco tiempo que pille el concepto igual que pasó con el pis. Ya os contaré. Deseadnos suerte.

Y la otra “operación pañal” es la de su hermana. Julia tendrá dos años y tres o cuatro meses cuando venga el calor del verano y nos planteemos retirarle el pañal de día. Ya estamos sentándola a ratos en el orinal y algún que otro pis ha hecho. Ya os contaré también…

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Cambiando de tercio: ya han publicado en el club de las madres felices el post con las cinco finalistas del I Premio Madres Blogueras y Felices.

Los cinco blogs más votados han sido:

El 2 de junio publicarán el nombre de la bloguera ganadora que se lleva el viaje a Disneyland París y el de la bloguera galardonada con el accésit y un lote de productos.

Vuestros consejos para la retirada del pañal

He estado recopilando consejos que habéis compartido en los comentarios de anteriores post, alguno de hace ya casi tres años. Y es sorprendente ver que muchas de vosotras seguís aquí conmigo. Podemos decir que nuestros hijos han crecido juntos.

Los dejo aquí, por si a alguien (además de a mí) le resultan de utilidad o al menos interesantes.

Por cierto, la imagen que ilustra es un fragmento de una secuencia en pictogramas que ayuda a los niños con dificultades a lograr autonomía en este sentido (en muchos hogares y centros de atención temprana o terapia podréis verlos plastificados y pegados en la pared del baño) y que también pueden ser de utilidad para los niños neurotípicos.

Yo- Antes de los dos años no es recomendable y despues cuando se le vea preparado. No pasa nada si se espera a que tenga dos años y medio o casi tres ya que lo importante en estos casos es que el niño sea consciente de que se esta haciendo pis o ya se ha hecho.Te recomendaria que no le tuvieses desnudo por la casa ya que cuando se le escape tiene que notarse mojado para que vea la “causa y efecto”.Con mis hijos lo hicimos cuando ya casi pedian, primero controlaron la caca y poco despues el pis. Al niño le costo un poco mas que a la niña pero lo que nunca hicimos fue presionar ni estar preguntando cada 10 minutos si tenian ganas y nos fue bien.

Vanesa –
Yo pienso que es mejor ponerles directamente en la taza del WC con un adaptador porque luego no tienes que pasar del orinal al Wc… y si te vas de viaje o te pilla fuera de casa es menos odisea. Ademas en lugar de dos “adaptaciones” solo tienen una.Lo normal es que no quieran sentarse en la taza asi que yo lo que hacia con mi peque es que me sentaba con el… me echaba muy para atras en la taza y le sentaba luego a el (no se si me explico) a mi me funciono genial… porque el orinal lo intente pero lo vio mas como un juguete que como algo para hacer pipi.

AHP-
pienso que es importante remarcar que es una cuestión de madurez FISIOLOGICA, es decir, que o se es capaz de retener el pis, o no se es, y por mucho interés que muestre el niño (que es importante además) si no tiene el esfinter maduro, pues no…

Zaragozana- la pediatra nos ha dado algunas indicaciones:Que empezemos cuando lo decidamos, puesto que a ella ya se le ve madura para ello, que ya pide y demás, que se lo quitemos durante el día, pero no por la noche por ahora, que mejor en verano, por el tema de que llevan menos ropa y que la vayamos poniendo continuamente, (las cacas, sobre todo, fijándonos en las horas en que suele hacer). Y también, que una vez decidido, no se vuelve atrás poniéndoselo otra vez.

Paula- Siempre me ha hecho mucha gracia lo de esperar al verano para quitar el pañal, cuando lo cierto es que, por más que se empeñen sus WC cuando él quiere (o cuando está preparado)A veces, cuando parece que ya lo tienen controlado, dan un paso atrás (por lo que sea) y vuelven al pañal.Yo siempre he pensado que en ese tema no conviene presionar. Hay que ponerse en el lugar del niño, que hasta ayer hacía sus necesidades cuando le parecía, sin que ocurriese nada, y ahora, de repente, tiene que estar atento, pedirlo a tiempo, y si se le escapa, es una tragedia.

LUNA– Con cuatro años mi hijo mayor se limpiaba solo el culete.El pañal se lo quitamos el primer verano después de cumplir dos años. Bastó que nos viera saltar de alegría cuando el pipí llegaba a su sitio… En cuanto a la caca, si tienes controlada la hora, basta ponerlo con un adaptador y estar con él un rato. El reflejo gastrocólico no dura tanto: si tiene caca, saldrá.

gemma.a- Creo que pueden ayudarte las pautas que nos dieron en el “cole” del peque. El primer punto de partida es que el niño muestre interés por el tema, por ejemplo, que le empiece a molestar el pañal y se lo intente quitar, o que quiera sentarse en el w.c cuando os vea a vosotros utilizarlo…y si el nene sabe pedirlo, pues es otro indicativo… Una vez que se decide quitarle el pañal, es muy importante ser constante y llegar hasta el final, no sirve quitárselo y después de unos días y comprobar que en muchas ocasiones se le escapa, volver al pañal.Una vez dado el primer paso, hay que tener claro que el orinal o el lugar donde el niño vaya a hacer pipí sea siempre el mismo, después hay que sentar al niño cada poco tiempo, tenga ganas o no y comentarle que le sentamos porque va a hacer pipí, es un poco duro, pq los primeros días estábamos cada 10 minutos poniéndole en el w.c (u orinal)y sí, cuando conseguíamos algo, le hacíamos una superfiesta 🙂 El control de la caca es algo más complicado, y aunque algunos niños lo consiguen antes que con la orina, por lo general es más difícil de controlar, pero también es más facil para los padres detectarlo y sentarle a tiempo…Respecto al pañal de la noche, hay que esperar que sea el momento adecuado, por la noche el niño no es consciente de que tiene que controlar el esfíter, así que ese control se consigue cuando hay un suficiente desarrollo neurológico… Un buen indicativo es que el niño lleve varias semanas levantándose con el pañal seco.

Cris- Una amiga mia hizo exactamente lo que dice un libro y en siete dias ya hacia pipi solito. Yo todavia no lo probe porque solo tengo un bebe chiquitín, pero lo quiero leer para ver si lo puedo hacer yo tambien. La pega es que está en inglés pero se lee bien. Igual existe tambien la traducción en espanol pero eso no lo miré. Se llama: “Potty training in One Week” por Gina Ford que es muy conocida en los paises anglosajones.

Superwoman – Por lo que he leido, por experiencias con otros amigos y por la experiencia propia con Supergirl, creo que es en una gran parte cuestión de la madurez del crio. Vamos, que si le ves nulo interés por el tema, ni lo pruebes.Nosotros lo que hicimos fue dejar que nos acompañara al baño para ver el proceso. Aqui en Sajonia es típico sentar a todos los nenes juntos en la guardería después de la siesta en el orinal (sin forzarles a nada, sólo como un “juego”… si no, probablemente me hubiera negado al sistema). Así por lo menos saben de que va el tema. Y mucho despedirse del pis, mucho hablar del tema… hay libros especiales para niños sobre el tema, del tipo “X se sienta en el orinal” o “Y va al baño” (todos los que tengo yo son en alemán o inglés, por eso no indico ninguno en concreto). Lo de imitar a otros niños ya digo que suele tener muy buen resultado.Supergirl empezó a pedir ir a eso de los dos años y en unos días nos dimos cuenta de que iba bien y decidimos quitarle el pañal diurno ese mismo verano, con dos años y medio (lo de hacerlo en verano es normalmente porque las lavadoras se secan mejor 🙂 ). Tuvo un par de problemas de escapes de pis, pero enseguida controló. Las cacas le fue bien desde el principio. Llegó Superboy y tuvimos una etapa de regresión (por otra parte normal, por el tema de los celos). Con las niñas funciona muy bien lo de las braguitas de princesas (o similares). No quieren mancharse esa ropa interior tan chula. Yo si he escuchado de casos en que los padres hacen vuelta atrás con el tema del pañal, Zaragozana. Y no les ha ido mal del todo. Aquí lo típico es tener a los niños en verano en pelotilla picada. Si en ese tiempo aprenden a controlar, santo y bueno, sino, se les pone de nuevo el pañal con la ropa de invierno y sin problemas.El pañal nocturno es otro cantar y depende totalmente de la madurez fisiológica del niño. A nosotros nos ha costado sudores… Normalmente, nos dijeron, cuando empiezan a amanecer secos es el momento de plantearselo.

Diario de una mamá (casi) psicóloga –
No sólo el niño tiene que estar preparado, también los padres deben buscar el momento óptimo para estar relajados y poder prestar al niño toda la atención que requiere, para evitar que los “accidentes” se conviertan en “dramas”. Antes de hacer el primer intento, está bien enseñar al peque a reconocer las señales, cómo tiene que pedir usar el orinal o el WC, a desvestirse y vestirse (si no es época de mucho calor o no se quiere tener al niño desnudo por algún motivo)… En fin, paciencia, mucho cariño y ánimos al peque en cuestión, y si a la primera no se consigue no hay que desesperar, se vuelve a poner el pañal y ya se intentará de nuevo pasadas unas semanas o meses…

meviamicasa– Emepzamos quitandoselo a ratos, luego todo el dia menos para dormir, pero se lo hacia encima sin avisar. Al final nos dijeron que lo mejor es quitarselo en todo momento, porque si no se acostumbran a esperar a que se lo pngamos para dormir. EL resultado estupendo. Desde que se lo quitamos por completo, en una semana va perfecto. Ya lo pide el, y se aguanta hasta que lo ponemos en el orinal. Por la noche no se le escapa ni una vez, y solamente cuando esta jugando muy animado alguna vez se le escapa la caca. En resumen, dejaros de chorradas de pañales bragita etc, etc, lo mejor es que se lo quiteis de golpe a todas horas. Los primeros dias hay que tener paciencia y la fregona a mano, pero ya vereis como funciona. Y lo mas fundamental, NUNCA, NUNCA le reprocheis el que se lo haga encima, muy al contrario no le deis ninguna importancia, se le cambia y se le explca que tiene que avisar antes.

Gometha: Te animo, a que veas o no el pañal seco, la pongas a hacer pis cada vez, antes del cambio. No como algo traumático, pero sí creándole una rutina. Yo trabajo con nenes de la edad de tu hija y lo hacemos así, y luego, la gran fiesta cuando ha salido el pis, claro. Sobre todo, no ponerla en el orinal nada más que en el cuarto de baño, nada de sentarla allí para ver la tele jejeje


Si hay más consejos o ganas de compartir experiencias
, estaré encantada de escuchar…

Su primer pis en el orinal, otro pequeño pasito en su independencia

Hoy Julia ha hecho su primer pis en el orinal. La cosa ha sido así: hemos vuelto a casa a las 20:30 después de pasar toda la tarde fuera. Tocaba ponerse le pijama, así que me he dispuesto a cambiarle el pañal y he visto que estaba seco.

Después de tantas horas tenía que tener ganas, así que he preguntado “¿vamos al baño a hacer pis en el orinal?”.

Ella ha dicho que sí y ha acudido muy dispuesta. Se ha sentado, ha apretado la cara a medio camino entre hacer fuerza y reírse y al levantarse casi inmediatamente en el orinal estaba su primer pis.

La hemos felicitado efusivamente claro.

Aún no hemos empezado la operación pañal con ella. Simplemente desde hace pocas semanasla invitamos a sentarse unos segundos en el orinal que fue de su hermano (y que él nunca usó) cuando la quitamos el pañal para entrar en la bañera. Y no siempre.

Tenía la idea de tal vez intentarlo este verano. Rondará los dos años y medio por entonces.
Pero tampoco me preocupa batir ningún récord de retirada de pañal.

Quiero hacerlo de manera que le resulte fácil y satisfactorio. A fin de cuentas el límite es la entrada al cole y aún nos queda año y medio. Será de las mayores de la clase como lo fui yo.

En cualquier caso, verla tan orgullosa por ese primer pis me ha hecho pensar en que se trata de un pasito más camino a la independencia. Queda muy poco de bebé ya en ella. Ya es toda una niña pequeña.

Dicen mucho que el primer año es sorprendente la rápida evolución de nuestros hijos. Pero el segundo y el tercero no se quedan cortos.

La pesadilla de los servicios públicos y los padres recientes

Hoy me perdonaréis que me ponga escatológica, pero es un post que quiero publicar hace mucho.

Podría haberlo titulado también algo así como “la maldición de los lavabos públicos para los niños pequeños”.

Y precisamente ahora me pongo con ello porque esta tarde me he visto con mi hijo dentro de los servicios de un pequeño centro comercial en los que entrar era inhumano. Parecían las letrinas de un campamento militar.

Imaginad el cuadro aquellos que no lo hayáis vivido (a muchos os sonará perfectamente):
madre reciente agachada procurando que ni sus rodillas, ni su abrigo, ni su bolso (en invierno siempre es más difícil) toquen el suelo sospechosamente humedo del diminuto servicio público al tiempo que intenta su hijo orine sin tocar ni apoyarse absolutamente en nada. La taza y el borde de la taza, mejor no mirarlo, ni intentar limpiarlo. Para dificultar las cosas el pequeño artefacto queda a la misma altura que el repugnante borde de la taza, así que hay que alejar al niño todo lo posible convirtiendo todo el asunto en un juego de puntería la mar de divertido, sobre todo con las gotitas del final.

El peor que recuerdo estuvo este verano en una cafetería de carretera en la que paramos a repostar y tomar algo de vuelta de las vacaciones.

Y aún no me ha pasado que quiera hacer aguas mayores en uno de esos lugares infectos, pero me imagino la respuesta de muchos padres: “¿Mi amor, de verdad no aguantas hasta casa?”.

No sé si con niñas será aún más difícil, pero me da que sí.
Al menos ellos pueden mear de pie. Ya lo descubriré con Julia.

De verdad que es preferible poner al niño frente a un árbol. Lo malo es que al mío los árboles no siempre le motivan.

Operación retirada de pañal en marcha

Esta verano uno de los deberes que nos habíamos autoimpuesto era intentar quitar el pañal diurno al peque. Dentro de un mes cumplirá cuatro años, así que fisiológicamente era probable que ya estuviera maduro. Aunque realmente era imposible saberlo hasta que no nos pusiéramos a la tarea.

Yo tenía muchas dudas, sobre como iría la cosa. Pero, aunque aún es pronto para cantar victoria, todos estamos sorpendido de lo bien que está marchando.

Él no pide hacer pis. Ni lo va a pedir de momento (aunque puede que en eso), pero está aprovechando las oportunidades que le brindamos cada poco para orinar.

Le ponemos de pie. Y como le llevamos cada poco, no nos ponemos nada pesados con el tema. Cantamos un poquito y si no quiere, pues ya querrá más tarde.

La caca siempre, salvo rarísimas excepciones, la hace de noche. Y de noche sigue con el pañal.

Ya llevábamos una semana quitándoselo a ratos. Pero eso no acababa de funcionar. Parece que esperaba a tener el pañal puesto. Algo muy bueno según sus terapeutas, ya que indicaba que tenía cierto control sobre el asunto.

El viernes fue el primer día que tuvimos al peque sin pañal todo el día y aún no he tenido que usar ni una vez la muda que llevo a cuestas por los posibles accidentes.

Sólo una vez, ayer en la piscina. Se hizo pis con el bañador puesto, fuera del agua. Pero en el resto de ocasiones siempre lo ha hecho donde y cuando tocaba.

Es un campeón.

Y dentro de un año le tocará a su hermana, que tendrá casi dos años y medio. Y ahí sí que tendremos una retirada de pañal convencional.

¿Cómo les fue a los vuestros?

La gran aventura del orinal

Se acerca el buen tiempo, en una semana mi peque cumplirá 22 meses, y tengo a las abuelas recordándome que se nos viene encima una nueva aventura: aprender a estar sin pañales durante el día.

Su padre le ve más verde que un calabacín. Y tengo que confesar que yo también. Ni idea tiene el pobre de pedir el pis.

Pero tenemos claro que hay que intentarlo. El otro día compré un precioso orinal rojo (como el que veis en la foto) y en cuanto se asiente definitivamente el calor, que se está haciendo de rogar, comenzaremos la tarea.

Y lo único que se me ocurre es tenerle en pelotillas por la casa y sentarle de vez en cuando. Si comienza a hacer pis, llevarle rápidamente al orinal.

Siempre que caiga una gota dentro, hacerle una fiesta.

Y, por supuesto, tener la fregona siempre a mano.

Cualquier consejo o recomendación será bien recibida.

¿Cómo se os dio a vosotros la gran aventura del orinal?