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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

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La serie de ‘Cómo entrenar a tu dragón’, con uno de los mejores héroes infantiles modernos, está en Netflix para disfrutarla en familia

Hipo es un flacucho y al mismo tiempo es un valiente; el tipo de valiente de verdad, que se sobrepone al miedo. Va a contracorriente si la corriente choca con lo que siente, pero siempre desde la bondad. Y le falta una pierna, porque proteger a los tuyos entraña riesgos y sacrificios, pero eso no le impide hacer cualquier cosa.

Hipo tiene una novia, Astrid, que es fuerte e independiente y con la que tiene una relación bastante sana y normal, la que cualquiera querría para sus hijos adolescentes. Tienen sus peleíllas superables, se respira cotidianidad viéndoles y se respetan además de quererse.

Tiene una pandilla de amigos muy peculiares, un padre que tiene que aprender a gestionar sus expectativas respecto a su hijo (algo que deberíamos hacer todos los padres, la asignatura pendiente de muchos) y vive en una imaginaria aldea vikinga insular que cualquier niño querría visitar. ¡Qué importante es construir un mundo de fondo con personalidad en este tipo de historias!

Tal vez lo más importante. El mejor amigo de Hipo es un dragón, un furia nocturna que igual puede ser achuchable que terrible. Su novia y sus amigos también tienen dragones variopintos. Cabalgan sobre ellos riendo contra el viento y comparten con ellos vida y aventuras.

Probablemente los conocéis por las dos películas que ya hay sobre ellos, Cómo entrenar a tu dragón se llaman ambas. Antes ya había un buen puñado de libros de Cressida Cowell, una serie de once entregas que están editados en España por SM y cuyo primer volumen procuraré poner pronto al alcance de mi hija, que a sus nueve años le encantan las aventuras de Hipo y sus amigos.

Las películas las ha visto varias veces. Desde hace no mucho también hemos disfrutado de la serie de televisión, que descubrimos hace más de un año en un viaje al extranjero en el Netflix de ese país,  y que desde hace poco ya está disponible en esta plataforma en España.

La producción propia de esta empresa es impresionante y abundan los títulos de calidad, pero también trae mucho ajeno que merece la pena. De corazón os digo que es la plataforma de televisión bajo demanda que más y mejor oferta tiene para niños. 

También la que dispone del mejor control parental. Solo faltaría un temporizador que bloquease la aplicación pasado el tiempo de visionario que los padres hayamos establecido, ahí lo dejo como sugerencia.  Tal vez incluso viniera bien para muchos adultos.

Hay dos temporadas, ubicadas temporalmente entre la primera y la segunda películas, de 20 episodios cada una. Producidas por Dreamworks, se llaman precisamente Dreamworks Dragons y cuentan cómo deben defender su isla con ayuda de los dragones.

Lo que tenemos disponible son otras dos temporadas posteriores, ya coproducidas por Netflix, con el nombre en España Dragones: Hacia nuevos confines (Dragons, Race to the edge). En ellas los jóvenes jinetes de dragón exploran las pequeñas islas que rodean la suya, isla Mema, alejándose cada vez más y estableciendo una base desde la que llegar a confines más lejanos, para descubrir nuevos dragones. Pero no son episodios independientes, hay una historia que se desarrolla con nuevos villanos y nuevos héroes.

La calidad es semejante a la de las películas. Si las visteis y os parecieron entretenidas, probablemente la serie también os guste para compartir un ratito de televisión al día en compañía de vuestros hijos


En Netflix también tienen para los fans de los Desdentao y compañía la primera película y Leyendas, apenas tres episodios independientes y con mucho humor y Amanecer de los corredores de dragón, un único episodio de menos de media hora en el que compiten buscando ovejas perdidas e inventando de paso un nuevo deporte.

Netflix mejora su control parental: se pueden vetar contenidos concretos y ver la edad recomendada al empezar el visionado

Ahora Netflix ha añadido una funcionalidad más. Yo ya he estado trasteando y está disponible. Ya no solo se podrá restringir por franjas de edad evitando que nuestros niños vean aquel contenidos que el equipo de Netflix ha categorizado como inapropiado para esos años, podremos hilar mucho más fino y también vetar películas y series concretas.

Puede pasar perfectamente, y pasa, que haya un contenido que, por lo que sea, a nosotros nos parezca inapropiado por mucho que los señores de Netflix hayan considerado que pasa el filtro.

No obstante, la verdad es que no me parece que haya errores en este sentido. Lo que sí puede haber es sensibilidades distintas que hacen que un contenido nos escueza un poco por algo, pero no se cuelan cosas inapropiadas según mi experiencia. De hecho lo que hay es lo contrario, contenidos solo disponibles como adultos que son perfectamente aptos, un buen ejemplo es la recomendable serie de animación japonesa Haikyuu de la que ya os hablé en el pasado.

Pero  más allá de que sea apropiado o no, porque la puede usarse a modo de castigo (por cierto, de los controvertidos castigos voy a hablar largo y tendido en otro post en un futuro próximo), o simplemente para evitar que el niño se quede enganchado a una serie o película y no quiera ver otra cosa. Con cinco veces que se vea la también muy recomendable Julie’s Greenroom (sobre el mundo del teatro y el musical con la maravillosa Julie Andrews) o Madres Forzosas, lo mismo ya es bastante. Que es muy de la infancia entregarse con exceso a algo que gusta.

Otra novedad que se incorpora es que la edad recomendada que ahora se puede consultar en la descripción de los contenidos, se muestra también al iniciarse la reproducción de series y películas arriba a la izquierda. Por si nos hemos despistado al darle al play.

Una sugerencia que dejo por aquí, por si en Netflix tienen a bien escucharla, que más que con el control parental tiene que ver con la enseñanza de idiomas: permitir fijar el inglés subtitulado al español por defecto y que el niño no pueda cambiarlo.

En nuestra casa tenemos establecido que la primera vez que se ve algo es en español, pero en sucesivos visionados tiene que ser en versión original. Pero no vendría mal poder establecer el inglés de serie. 

Termino dejándoos con parte de un post que escribí en el otoño de 2016 explicando como es el control parental de HBO (mucho más limitado) y de Netflix, hablando también de cómo son los contenidos infantiles que había en una y otra plataforma.

Vayamos al control parental. En este tipo de sistemas en streaming a mí me parecen especialmente importante estos sistemas de control, ya que es fácil que el niño acabe viendo contenidos a solas en la tablet.

La primera vez que sales de HBO Familia al HBO con todos los contenidos, incluyendo todas esas escenas de True detective o Juego de tronos que no queremos que vean nuestros hijos a tan tierna edad, nos salta la opción de establecer un pin (contraseña).hbo3Si lo ponemos, a partir de ese momento cada vez que queramos salir de HBO Family nos lo va a pedir. Procurad, eso sí, escribir el pin sin los niños delante o tendréis que cambiarlo de nuevo, porque los números se ven por un instante antes de convertirse en bolitas grises y a los nueve años se tiene vista de lince.hbo5El mayor inconveniente que le veo al control parental es que si yo no quiero que mi hijo de cinco años vea los contenidos juveniles en los que priman superficialidades y amoríos, técnicamente no hay manera de evitarlo. No hay forma de ofrecerle solo los contenidos clasificados como “para los más pequeños”. Desde el perfil de usuario lo único que se puede hacer es restablecer en cualquier momento la contraseña, si se nos ha olvidado o nos la han cazado.Netflix, que también da la opción a poner un pin, sí que permite jugar con cuatro tramos de edad.netflix

También permite crear varios perfiles personalizados, uno para cada miembro de la familia.

Y otra cosa interesante que mucha gente no conoce. Desde la configuración de nuestro perfil podemos cotillear el historial de visionados conjunto para comprobar que no han conseguido hacernos trampas y ver lo que no les corresponde.
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¿Hacen falta más series familiares de calidad?

Desde este jueves andan circulando por ahí los resultados de una encuesta elaborada por Netflix sobre los usos y costumbres de los padres ante el televisor. Más concretamente, ante el visionado de series de televisión.

Os dejo un par de párrafos que resumen las conclusiones más relevantes:

Según un reciente estudio elaborado por Netflix, cada vez son más los padres que tienen que hacer “artimañas” para seguir disfrutando de sus series favoritas. Concretamente, el 74% de los padres españoles con niños menores a 9 años, afirma necesitar al menos una hora al día para desconectar de sus obligaciones. Y el 90% considera ver series (sea donde sea) el “break” perfecto para disfrutar de su tiempo personal.

Mientras que en Europa los padres escogen The Big Bang Theory, Sherlock Holmes, Stranger Things, Narcos y House of Cards para desconectar, los cinco títulos con los que más disfrutan los padres españoles en sus momentos de relax son: The Walking Dead, Modern Family, Narcos, Prision Break y Friends. En cuanto a los dispositivos, la televisión (76%) y el smartphone (44%) son los más usados por los padres de nuestro país.

Por supuesto que veo series a escondidas. Y con “a escondidas” me refiero, claro está, que veo (vemos) contenidos que no son aptos para niños y tenemos que aprovechar cuando están dormidos. La última que hemos disfrutado juntos, en pareja, es la serie de animación Desaparecido, con un tipo casi en los treinta que vuelve a su cuerpo niño de once años para descubrir y detener a un asesino en serie. En solitario han caído Godless por su lado y Big Little Lies (aún en proceso), por el mío.

Hay una cantidad ingente de series interesantes en los últimos tiempos. Tantas que mi santo y yo hemos empezado a hablar del “efecto Netflix”. Te sientas ante la tele con el mando a ver qué ves, y una hora después de dar vueltas sin acabar de decidirte acabas leyendo en la cama. Hay una profundidad laberíntica que ni las peores mazmorras de Dungeons&Dragons.

Pero no es tan sencillo encontrar buenas series, de calidad, para ver en familia. De hecho, admito encantada las sugerencias que podáis hacer en los comentarios.

Cuesta, cuesta mucho. Cuesta tanto que hay padres que me consta que están viendo con sus niños de nueve o diez años series como Stranger Things, que por mucho que salgan niños no me parece apropiada a esas edades.

Está muy bien que los padres veamos Juego de Tronos, Homeland o Breaking Band a escondidas. También lo está que nuestros hijos vean Pokémon, Little Witch Academy TrollsHunters o Julie’s Greenroom a solas. Pero a mí me sigue gustando la idea de tener series que ver todos juntos.

Ya os conté que, tras la cena y acostar a Jaime, nos gusta ver una serie de media hora en familia, junto a Julia, antes de mandarla a la cama. No creáis que es sencillo dar con contenidos que nos puedan gustar a todos, a dos adultos y una niña de casi nueve años. El último gran éxito de visionado familiar ha sido Haikyuu, estupenda y blanca animación japonesa sobre un equipo de voleibol que ando recomendando sin parar. La encontraréis, por algún misterio insondable porque es perfectamente apta, en la zona de adultos de Netflix.

Ver la tele puede ser una manera de compartir referencias e intereses con nuestros niños, pero me da la impresión (reforzada por la encuesta de Netflix) de que hay una tendencia creciente y vertiginosa a que sea un entretenimiento solitario. De pareja como mucho… Que hayamos pasado en muy poco tiempo de tener una o dos teles en la casa a disponer de un montón de pantallas, cómodamente portátiles muchas de ellas, afianza este fenómeno.

Y no diría yo que abunda la oferta para todos los públicos entre lo mejor que se está produciendo. Al menos esa es la impresión que da.

Miremos por ejemplo las series consideradas triunfadoras de los últimos Globos de Oro: Big Little Lies, The Handmaid’s Tale y The Marvelous Mrs. Maisel. 

Hay una lista en 20minutos en la que han votado decenas de miles de personas por las mejores series de televisión de lo que llevamos de siglo. Os dejo con las que aparecen en los primeros puestos: Breaking Bad, Game of Thrones, The Walking Dead, The big bang theory, Lost, How I Met Your Mother, House, Prison Break, Two and a half Men, Modern Family, Vikings, Spartacus, Sherlock, Castle, Dexter y American Horror Story.

¿Nos han desahuciado al público familiar? Sería una pena.

En los últimos tiempos se ha tendido a relacionar que una serie no puede ser de calidad si pretender ser apta y gustar a todo el mundo. Creo que es un error. Vamos a ver, fue un enorme acierto apostar con valentía por excluir a conciencia a un porcentaje importante de la audiencia para disfrutar de libertad creativa. Ese abordaje ha dado a luz obras maravillosas. Lo he oído y leído expresado en diferentes discursos y perfiles, y estoy de acuerdo; romper las cadenas del pretender gustar a una audiencia de entre 3 y 99 años ha una jugada que ha salido bien, pero no podemos tirar la toalla con las series para todos los públicos.

Una serie que se pueda ver en familia con niños de nueve años no tiene que ser sinónimo de caspa. Una serie puede ser divertida para los niños y al mismo tiempo buena e interesante para adultos. ¿Por qué no?

No sé vosotros, pero yo quiero series así.

Quién sabe. Tal vez la nueva revolución en el mundo de las series tenga que venir por ahí…

* Fotos: GTRES

 

‘Atípico’, las luces y sombras de la serie de Netflix protagonizada por el autismo

Varias personas me han preguntado a lo largo las últimas semanas mi opinión sobre Atípico, la serie de Netflix en la que seguimos las andanzas de un joven dentro del espectro autista, en lo más alto de espectro. No se menciona el síndrome de Asperger en ningún momento, pero probablemente ahí se encuadre.

No ha sido hasta ahora que he podido verla entera y que puedo dar respuesta a esa cuestión que me ha llegado formulada de dos maneras:  ¿representa bien el autismo? y ¿te ha gustado?.

Voy a contestar primero a la segunda pregunta, a la fácil. Sí que me ha gustado y más adelante expondré los principales motivos.

Respecto a si creo que representa bien el autismo: no, no me lo parece. Representa bien a Sam, que tiene autismo. Pero Sam no se parece en nada a mi hijo, que también lo tiene, absolutamente en nada. El autismo se manifiesta en Sam de una manera completamente distinta a como lo hace en Jaime (o en Laura, David, Pedro o Bruno).

Sam quiere tener una novia, va al instituto y saca buenas notas, también trabaja, habla con total corrección y un exceso de literalidad, se mueve con una autonomía envidiable, es muy rígido, adora todo lo relacionado con los polos y la fauna que en ella habita, casi carece de sonrisa social, le cuesta tolerar determinado tipo de contacto físico, los ambientes sobrecargados de estímulos le superan, es incapaz de comprender las complejidades sociales y ha tenido algunos comportamientos agresivos y autolesivos en el pasado.

Jaime no sabe lo que es una novia, es perverbal, apenas tiene unas pocas aproximaciones a palabras, va a un colegio específico con otros niños con autismo, tiene que ir de nuestra mano por la calle  y necesita nuestra ayuda para casi todo (vestirse, lavarse los dientes…), nunca ha perdido la sonrisa social, adora el contacto y el agua, no suele tener problemas para ir a sitios con mucho estímulos, es tan flexible como pueda serlo cualquiera, jamás se ha autolesionado y no ha tenido comportamientos agresivos.

Está claro que los niños como Jaime dan menos juego a los guionistas.

Ver la serie no va a ayudar a que los espectadores que desconocen por completo lo que es el autismo, entiendan lo que es. Van a entender únicamente a Sam, y tal vez así un poco lo que es tener Asperger o autismo de muy, muy alto funcionamiento (Sam parece un compendio de cómo se es si se tiene esos diagnósticos) de una forma muy estereotipada, pero no a Pedro, a Laura, a David, a Bruno o a Jaime.

La serie de Robia Rashid podría haber mostrado más rostros, más manifestaciones del autismo en diferentes chavales con personalidades, gustos y circunstancias familiares distintas, pero solo aparece Dam (y muy brevemente otro chico muy similar a él. Hay una mención de una madre de un grupo de apoyo a esa otra realidad: su hijo adolescente ha logrado decir por primer vez una frase con tres palabras. Nada más.

Es imposible acercarse a explicar lo que es el espectro del autismo si no se intenta algo muy coral. Atípico no es el caso. Sam es incluso demasiado típico si se miran los criterios diagnósticos y descripciones de los chicos con Asperger. Porque incluso si observamos solo a los diagnosticados de Asperger, también entre ellos llegan a ser tan distintos como la noche y el día. Eso no se ve. En la producción de Netflix

El espectro es tan diverso como un pequeño universo. Y luego está el hecho de que las personas son más que su diagnóstico.

El peligro de dar una visión estereotipada de algo tan complejo y variado como es el espectro autista, con tantas manifestaciones, es que se corre el riesgo de que una mayoría crean que el autismo es eso, que crean conocer cómo son todas las personas con autismo viendo a Sam.

Pero también hay muchas luces en Atípico (tal vez debería haber hecho una lista de pros y contras, como le gusta hacer a Sam en la serie) que quiero destacar y que hacen que su visionado merezca la pena.

Se nota que han querido hacer bien las cosas. No es un documental y no tiene que serlo, pero se ve que se han documentado, que han mimado el producto, que entienden y defienden la inclusión, que saben que las personas con autismo son empáticas.

Es valiente y de agradecer que tenga como protagonista, como hilo conductor, a una persona con autismo. No es algo que abunde en la televisión o en el cine. Ojalá hubiera más ficciones que incluyeran a un protagonista o un rol importante dentro del espectro con esas ganas de hacerlo bien.

Es también valiente y muy de agradecer que muestren a su protagonista como un adolescente que quiere una novia y sexo. Las personas con autismo no son seres asexuados. Las personas con una discapacidad, la que sea, no lo son. Uno de los tabúes modernos.

Apunta aspectos que invitan a la reflexión, como la necesidad de encontrar tiempo para la pareja y para uno mismo cuando se tiene un hijo con autismo,  que no se puede vivir para el autismo, que no hay que cargar a los hermanos con responsabilidades que les corten las alas, que decir la verdad sobre el diagnóstico facilita las cosas aunque se entienda que no se quiera ir con la etiqueta siempre por delante, hasta qué punto son importantes y en qué circunstancias  las palabras que usamos…

Y todo eso en una ficción amena, con dos veteranos más que solventes como Jennifer Jason Leigh y Michael Rapaport como padres que buscan su lugar en la familia, una carismática Brigette Lundy-Paine como madura hermana pequeña y estrella del atletismo descubriendo lo que es el primer amor, Jenna Boyd de peculiar novia caída del cielo, Amy Okuda de terapeuta voluntariosa e imperfecta, Nik Dodani de excéntrico amigo y colega y Keir Gilchrist defendiendo correctamente a Sam.


Una ficción que exagera, que busca ser didáctica entre toques de humor y que a veces caricaturiza , juraría que a conciencia (la madre sale muy mal parada en ese sentido). Una ficción que juega con las reglas del último año y baile del instituto, y que te lleva a lo largo de sus ocho capítulos de menos de media hora cada uno en un suspiro.

Para terminar os traslado las preguntas que me hicieron a mí: ¿La habéis visto? ¿Os ha gustado? ¿Creéis que representa bien el autismo?

‘Cristal oscuro’ tendrá una nueva versión en Netflix, más Jim Henson tras ‘Julie entre bambalinas’

¿Recordáis Julie entre Bambalinas. Os hablé de esta serie de Netflix hace unos tres meses, antes de que se estrenara. Ya hace tiempo que está disponible en esa plataforma y es estupenda. La he disfrutado junto a Julia, que se ha visto varios episodios varias veces.

En ella Julie Andrews, maravillosa octogenaria, transmite su amor por el teatro en episodios de media hora de duración, cada uno dedicado a diferentes aspectos artísticos de una obra (bailar ballet, escribir el guion, montar los decorados, hacer reír, cantar…) con invitados de primer nivel en cada uno de ellos, traídos con frecuencia de Broadway. Ya la he recomendado de viva voz a unos cuantos padres de niños pequeños, y tenía pendiente hacerlo también desde aquí.

En esta serie infantil, en la que se contempla también la inclusión (uno de los personajes protagonistas va en silla de ruedas, echad un ojo al episodio del ballet), Julie acompañada del joven Giullian Yao Gioiello ayudan a un grupo de niños, que en realidad son creaciones de Jim Henson Factory, a crear su propia obra.

Y otra creación con el sello de Jim Henson quería yo hablar, porque además de Julie entre bambalinas y de un documental que habla de cómo se creó el personaje de Elmo que se llama Being Elmo, resulta que Netflix está desarrollando una serie de aventuras de diez episodios que se llama The Dark Crystal: Age of Resistance.

Sí, Cristal Oscuro. ¿Recordáis Cristal Oscuro?

No es el producto de Henson que mejor ha envejecido. Dentro del laberintoha resistido mucho mejor (divinamente) el paso de los años y es una película que vuestros pueden disfrutar mucho. Pero pese a ello sigue siendo un clásico de los 80 recuperable que muchos recordamos con cariño. Entrañable tal vez sea la palabra.

Está concebida como una precuela de la película de 1982 y su trama tiene lugar 10 años antes de lo que se narraba ahí. En la creación de las criaturas de la serie, rodada en el Reino Unido, ha participado Brian Froud, el diseñador del concepto original.

Seré una nostálgica, pero lo cierto es que me alegré con la noticia. Y la veré con Julia, aunque es seguro que tendré yo más curiosidad que ella por saber cómo han expandido el mundo de Thra.

Y me viene a la memoria lo que escribí aquí hace un año, cuando disfrutamos juntas La historia interminable:

Recuerdos como ese vuelven cuando transitamos con nuestros hijos los rincones familiares de nuestra infancia. Y son un regalo que nuestros niños nos hacen si somos capaces de verlo así. No tenemos torres de marfil, pero sin duda ellos son nuestro Bastian.

La maternidad tiene para mí muchas maravillas, sin la menor duda una es volver a disfrutar con nuestros hijos de historias, en libros o en películas, como La historia interminable, Charlie y la fábrica de chocolate, Dentro del laberinto, Cristal oscuro, Camioneros, Willow, La princesa prometida o Gran Lobo Salvaje.

La maravilla de comprobar que, en verdad, nunca dejamos de ser del todo aquellos niños.

Volvamos al nuevo Cristal Oscuro: esto es lo que sabemos de momento de este proyecto, que llegará a lo largo de 2018:

El renombrado director de cine Louis Leterrier (Ahora me ves, El increíble Hulk) será el encargado de la producción ejecutiva y de la dirección de la serie producida por The Jim Henson Company en colaboración con Louis Leterrier, Lisa Henson y Halle Stanford. La veterana colaboradora de Henson, Rita Perugi, es la productora de la serie y Blanca Lista la productora ejecutiva. Los responsables del guion serán los co-productores Jeffrey Addiss y Will Matthews (Life in a Year), y Javier Grillo-Marxuach (Perdidos, Los 100).

The Dark Crystal: Age of Resistance combinará el arte de los títeres de The Jim Henson Company con la visión de Louis y su capacidad de contar historias, combinado con un conjunto de imágenes digitales y efectos visuales de última generación”, ha señalado Cindy Holland, vice presidenta de contenidos originales de Netflix. “Tengo muchas ganas de que las familias de todo el mundo vean cómo damos vida a estos personajes increíbles”. “Louis Leterrier es un apasionado del mundo de The Dark Crystal y tiene una increíble visión creativa de la serie. Aporta su pasión a cada aspecto de la producción mientras que lidera al talentoso equipo de artistas y escritores que están trayendo a la vida este universo”, ha señalado Lisa Henson, CEO de The Jim Henson Company.

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¿Verías con tus hijos ‘Por trece razones’?

La pasada semana terminé Por trece razones, la serie de Netflix que mas está dando que hablar los últimos meses. La he visto con un poco de retraso, ya lo sé, pero el tiempo que puedo dedicar a la televisión es bastante limitado.

Tenía curiosidad por esta serie por distintos motivos. Independientemente de su popularidad, tenía amigos en cuyo criterio confió que la tachaban de muy interesante, lo cierto es que había algún otro que reconoció su calidad pero añadiendo que le había dejado frío. Trata sobre acoso escolar llevado a sus últimas consecuencia, al suicidio que es un tema tabú en televisión y medios (cada vez menos, también es cierto) y que se trata de la segunda causa de muerte entre los adolescentes de Estados Unidos. Y en ese país precisamente ha suscitado un intenso debate sobre la conveniencia de que la vean adolescentes, incluso de ponérsela para trabajar sobre ella.

Es una serie cuyo mayor acierto creo que es su casting. Casi todo el peso de la producción recae sobre los jóvenes hombros de un elenco sobradamente capaz. Y no hablo solo de sus dos protagonistas (a mi parecer brilla especialmente Clay Jensen, la imagen del cartel promocional e hilo conductor interpretado por Dylan Minette), el trabajo actoral de todos ellos es el que da credibilidad a la historia, polémica por su crudeza y por mostrar sin apartar la mirada violación y sobre todo suicidio. Un intento declarado por los productores de mostrar que no es algo fácil ni bonito y que el dolor que causa en otros puede ser insuperable.

Otro gran valor es el de tratar a los personajes adolescentes con el respeto y aproximación que se daría a los adultos, sin filtros ridículos, interpretaciones simplistas o tintes de caricatura. Pero al mismo tiempo son adolescentes, imperfectos todos ellos, impulsivos, incapaces de expresar sus emociones, de entender del todo la situación en la que están, el mundo que les rodea.

Cuando la ves siendo padre es inevitable empatizar con los padres que también asoman a la serie, preguntarte cómo pueden estar tan ciegos en unos casos, cómo pueden estar así de desaparecidos en otros, constatar no saben lo que pasa en el día a día de sus hijos, su desconocen sus relaciones con sus iguales, y sufrir con el dolor de los padres de Hannah, que es inimaginable.

Pero no voy a entrar a hablar en profundidad de la serie, que para eso ya está mi compañero Víctor con su blog Smelly Cat (os recomiendo su tema Cinco consejos para padres aterrorizados de que sus hijos vean ‘Por trece razones’). Lo que yo quería era preguntar si habéis visto la serie y si la recomendaríais a adolescentes. Incluso a profesores como me sugieren por Twitter.

A mí aún me quedan unos cuantos años para verme lidiando con adolescentes, pero creo que sí lo haría. Es una ficción dolorosa pero que merece la pena para poder hablar luego de ciertos temas más que relevantes. Eso sí, me parece apropiada solo para adolescentes de al menos dieciséis años, creo necesario verla junto a ellos y no dejársela digerir a solas, y tendría especial cuidado si el adolescente en cuestión está en una situación de especial vulnerabilidad.

Tal vez lo indicado fuera verla primero nosotros y luego valorar si, en ese momento concreto, a nuestros hijos les puede venir bien verla y que luego (o durante) hablemos sobre lo que en ella se ve: el peligro de la difusión de imágenes, de que se malinterpreten, que nuestros comentarios, nuestras bromas a las que damos poca importancia pueden hacer sufrir mucho a otros, que aunque creamos estar solos no es así, que ante cualquier aproximación sexual es necesario el consentimiento expreso de la otra persona, que hay que saber pedir ayuda…

Al terminar los trece capítulos, las trece cintas, hay un pequeño documental en el que los creadores y los asesores de la serie, psicólogos especialistas en estas lides, que resulta especialmente interesante, porque trascienden la ficción y dan pistas sobre las percepciones erróneas que llevan a los chicos a sentirse completamente solos y sin salida y porqué no es así.

De hecho la serie, basada en una novela de Jay Asher, de la que ya hay una segunda temporada en marcha y tras la que está la actriz y cantante Selena Gomez como productora ejecutiva, tiene una clara vocación de ayuda a los chicos para afrontar situaciones de bullying y ofrece información y recursos en su página web.

Vuelvo, para terminar, a la pregunta inicial: ¿La veríais con vuestros hijos?

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Guillermo del Toro se acerca de nuevo a la animación infantil con ‘Trollhunters’

Guillermo del Toro es uno de esos cineastas que me gusta seguir porque, aunque no todo lo que haya hecho sea redondo ni mucho menos, todo, absolutamente todo, me resulta interesante y mucho me ha calado. Ha logrado ser autor de obras que no pasan al olvido según termina el visionado y lo único que realmente le podría echar en cara es haber participado en el guion de esa ida de cabeza élfica que es El Hobbit.

El mexicano, conocido sobre todo por El espinazo del diablo y Hellboy, me enamoró hace un par de años con la maravillosa El libro de la vida, la historia de un torero que sabía que no estaba bien matar, estéticamente distinta, culturalmente muy mexicana y de la que os hablé aquí el año pasado. Tras Zootrópolis y Kubo y las dos cuerdas mágicas, El libro de la vida es, sin duda alguna, una de las cintas infantiles que más me han gustado estos dos últimos años. Y no sólo a mí, mi hija y mis sobrinas también sucumbieron a su encanto. Una pena que pasara por España sin pena ni gloria, creo que fue una película infantil antitaurina que no se supo (o no se pudo) vender en el país europeo más taurino.

No hace mucho supe que Guillermo del Toro va a repetir en esto de hacer un producto infantil, y me alegré mucho con la noticia. Se trata en esta ocasión de una serie de animación de DreamWorks Animation TV que se llama Trollhunters.

¿No os recuerdan estos trolls un poco a ‘Hellboy’? Yo veo cierto parecido familiar.

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¿Cómo es HBO para niños? ¿Qué contenidos infantiles y control parental tiene? ¿Y Netflix?

HBO ya ha llegado a España, las tres letras que identificamos todos con series de televisión convertidas en fenómenos que acumulan premios, buenas críticas y telespectadores, como Juego de tronos, True Detective o Girls, llega al fin tras un acuerdo con Vodafone. No voy a ponerme a analizarlo en profundidad o a entrar en comparativas genéricas, que ya hay muchos haciendo eso y este blog va de cosas de niños.

Niños… Ahí sí que tenía ganas de echarle un ojo. ¿Qué trae HBO para los niños? Muchos de los que tenemos infantería en casa valoramos mucho los contenidos infantiles que ofrecen los servicios de streaming antes de lanzarnos a la piscina y teclear los números de la tarjeta, incluso teniendo un mes de prueba gratuito.

En mi casa apenas se han visto los canales convencionales de televisión infantiles, esos en los que la programación cambia, ponen y añaden entre series y películas que aprobamos otras que no son apropiadas y (algo sobre todo sangrante en esta fechas prenavideñas) que bombardean de publicidad a nuestros hijos a una edad en la que son especialmente sensibles. Nosotros al principio optamos por los DVDs y, sobre todo, por tener un disco duro en el que teníamos las películas, series de televisión y música infantil que nos parecía adecuado que vieran. Por eso nos lanzamos entusiasmados el año pasado a Netflix, que es prácticamente lo único que vemos ahora en casa. Por eso tenía mucha curiosidad por la oferta infantil de HBO.

Por lo que he podido ver, el plato fuerte de HBO es Disney. Ya incluso desde la división de contenidos que ofrecen, Disney aparece como uno de los tres destacados. hbo2hbo5Mientras en Netflix al principio no había nada de Disney y poco a poco van aumentando los contenidos de esta factoría gigante del entretenimiento infantil y juvenil (en casa celebramos mucho la llegada de Big Hero 6 recientemente), HBO desembarca ya de entrada con muchas películas y series. Muchos clásicos como La Bella y la bestia, Dumbo, Peter Pan, El Rey León, Alicia en el país de las maravillas…  también éxitos recientes como CarsFrozen. ¡Qué cosas! Big Hero 6 no está… De hecho no está todo ni mucho menos. Estrenos más recientes que han salido hace poco en Blue-ray y DVD tampoco se encuentran. Pero sin duda en tema Disney, HBO gana la partida.


Dejando de lado Disney hay mucha franquicia conocida entre las series para los más pequeños, como Dora, la exploradora, La patrulla canina, Caillou, Ben&Holly, Pocoyo o Peppa Pig, pero en cantidad y variedad Netflix se lleva esta baza. La oferta es limitada. Algo semejante pasa con la opción para niños más mayores, el catálogo es escueto y tirando a manoseado. Al menos de momento. Entiendo que en ambos casos irán creciendo con el tiempo.


Aquí cada uno deberá valorar en función de los gustos que predominen en casa qué plataforma interesa. Aunque dependiendo del presupuesto que manejen, lo mismo interesan ambas. En absoluto son excluyentes. Tienen precios similares, 7,99 al mes HBO con ofertas para clientes de Vodafone y entre 7,99 y 11,99 Netflix. Ambos con un mes de prueba en cualquier caso.

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YouTube Kids, solo para los niños más pequeños

Screenshot_20160712-123727Nuestros niños usan YouTube. Lo usan desde muy pequeños. He visto a niños con menos de dos años disfrutando de los vídeos musicales de Pica Pica, en la tablet familiar, en su propia tablet (con frecuencia un viejo dispositivo con una buena funda resistente a impactos) o el televisor. De hecho casi toda la televisión que ven Julia y Jaime es vía Netflix o Youtube, apenas ven canales de dibujos convencionales, y he podido comprobar que es una tendencia en aumento.

Cada vez más familias tiramos de aplicaciones como YouTube con una consola, un Chromecast (un cacharrito que te permite poner en la tele lo que tienes en tu móvil o tablet) o una televisión inteligente. Pero a veces pasa que Youtube muestra un vídeo poco apropiado o que encontramos a nuestros niños viendo en la tablet, que manejan con soltura a partir de los tres años o incluso antes, algún contenido que nos hace torcer el gesto. En un despiste mío Julia se me enganchó a esos vídeos absurdos en los que unas manos anónimas abren huevos Kinder uno tras otro para ver qué sorpresa encierran, por suerte pude regatearlo, explicándole de paso lo poco que esos vídeos aportaban. En otro la encontré viendo una parodia bastante poco apropiada de Harry Potter, que ya sabéis que es muy fan.


Por experiencias como la mía, muchos padres estábamos deseando que llegara de una vez YouTube Kids a España, una versión de YouTube largamente esperada con control parental y únicamente con contenidos infantiles que ya ha desembarcado en una decena de países. Ya hablé de ella hace año y medio, cuando se anunció su lanzamiento. Y desde entonces ha vuelto a salir en algunas conversaciones con otros padres que estaban deseando poder echarle un ojo. Justo está disponible para descarga en España desde este mismo miércoles a las 12.30. Y yo llevo un par de días probándola en casa con Jaime.

ipad¿Cómo es YouTube Kids y qué nos ha parecido?

Lo primero: es fantástica para niños pequeños, incluso muy pequeños. A partir de ocho o nueve años es muy probable que un elevado porcentaje de los contenidos les parezcan demasiado infantiles y que echen en falta vídeos a los que están acostumbrados. Aquí no hay youtubers, casi no hay unboxings, apenas tráilers de películas y tampoco vídeos musicales.

Un ejemplo, en lugar de permitir los vídeos musicales que no tienen imágenes o textos poco apropiados, proscribe a todos los que no sean claramente infantiles. A Julia y Jaime les gusta mucho bailar con Katy Perry, con YouTube Kids no van a poder.

Con toda seguridad, un niño de diez años nos mandará a paseo si pretendemos que prescinda de YouTube y se centre en Youtube Kids. Ojalá hubiera una aplicación para niños mayores o preadolescentes, como queráis llamarlos, que permita ver los tráilers de Los Vengadores, los youtubers más inofensivos, vídeos musicales aptos…  O al menos la opción de incluir cierto control parental en el YouTube clásico para ellos.

No sé vosotros, pero a mí casi me preocupa más un niño de nueve años que uno de cuatro con una tablet con YouTube en sus manos.  De momento esos niños que ya están encaminándose a la adolescencia o empezando a nadar en ella tendrán que seguir en la jungla del YouTube adulto con al supervisión (ayudada o no de herramientas tecnológicas) que los padres y tutores podamos dar.

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