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Toca operación de fimosis

No nos libra nadie, la semana pasada pasamos por el urólogo infantil y ya tenemos cita con el anestesista. La fimosis de Jaime, como la de tantos niños, no ha remitido ni con el tiempo ni con el tratamiento con una crema con corticoides que le mandó la pediatra en un par de ocasiones. De hecho este verano ya os conté que tuvo una parafimosis.

No me gusta la anestesia general, pero ya ha pasado por ella cuanto tuvo que hacerse una resonancia magnética (una de tantas pruebas de descarte que hacen a los niños con un diagnóstico de TGD). Lo que más me preocupa es el postoperatorio. Será imposible razonar con Jaime para que no se toque y que la herida sane rápido. El especialista nos ha contado que no es algo de lo que se pueda hablar con ningún niño pequeño con garantía de éxito y que no debo preocuparme, que lo vendarán bien y en pocos días estará todo curado. Bastará con que no vaya al cole tres o cuatro días ha dicho.

¿Vuestros hijos han pasado por esta pequeña intervención? ¿Algún consejo?

¿Habéis oído hablar de la parafimosis?

Esta semana el peque nos ha dado un buen susto. Estamos a la espera de que los vea un urólogo infantil, ya que probablemente tengan que operarle de fimosis. Hemos intentado en un par de ocasiones por indicación del pediatra darle una cremita con corticoides para ahorrarle el corte, pero no ha funcionado. En cualquier caso nuna ha tenido infecciones ni el más mínimo problema. Hasta el jueves.

Estaba tan tranquilo y de repente empezó a llorar como un descosido. Se llevaba las manos al calzoncillo y claramente algo le dolía. Cuando le miré estaba claro que algo iba mal. La piel del prepucio se había retirado mostranto el glande, pero no se retraía para cubrirlo de nuevo. Casi con toda seguridad se lo había provocado él mismo. Inmediatamente le llevé a Urgencias del hospital.

Allí nos atendieron enseguida. Le tumbaron en la camilla, le sujetamos y con ayuda de un gel lubricante que tenía un poco de anestésico devolvieron todo a su sitio y aquí paz y después gloria.

Ese accidente, que yo ni imaginaba que existiera, por lo visto es algo relativamente frecuente en niños con fimosos. Lo llaman parafimosis y es muy importante si sucede salir pitando al hospital para que lo arreglen lo antes posible. En estos casos, el tiempo es oro. Si pasan un par de horas pueden sudar tinta para devolver todo a su sitio. Incluso se pueden ver obligados a practicar una operación de fimosis de urgencia.

En definitiva, que si vuestros niños por un casual acaban teniendo este mismo accidente, no lo dudéis, corriendo a Urgencias.

Y aquí os dejo un fragmento de un artículo sobre qué es parafimosis.

La parafimosis ocurre cuando el prepucio de un varón incircunciso no se puede halar de nuevo sobre la cabeza del pene.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Las causas de la parafimosis abarcan:

Traumatismo directo al área
Incapacidad para devolver el prepucio a su localización normal después de la micción o el lavado (muy común en hospitales y residencias de ancianos)
Infección, que puede deberse a una higiene personal deficiente

Los hombres incircuncisos y aquéllos que posiblemente no han sido circuncidados completa o correctamente se encuentran en riesgo.

La parafimosis se presenta con mayor frecuencia en niños y ancianos.

Síntomas

El prepucio se retrae por detrás de la punta redondeada del pene (glande) y permanece allí. El prepucio retraído y el glande se inflaman. Esto dificulta el retorno del prepucio a su posición extendida.

Los síntomas abarcan incapacidad para estirar el prepucio retraído sobre la cabeza del pene, inflamación dolorosa en el extremo del pene, dolor en el pene.

Signos y exámenes

Un examen físico confirma el diagnóstico. El médico generalmente encontrará una apariencia de “dona” alrededor del tallo cerca a la cabeza del pene (glande).
Tratamiento

Presionar (comprimir) la cabeza del pene mientras se hala el prepucio hacia adelante puede reducir la inflamación debido a la parafimosis. Si esto no funciona, será necesario realizar una circuncisión quirúrgica rápida.

Expectativas (pronóstico)

Es probable que el pronóstico sea excelente si la afección se diagnostica y se trata rápidamente.

Complicaciones

Si la parafimosis se deja sin tratamiento, puede interrumpir el flujo sanguíneo a la punta del pene. En casos extremos (e infrecuentes), esto puede llevar a daños a la punta del pene, gangrena y pérdida de la punta del pene.

La circuncisión, cuando se realiza correctamente, previene esta afección.

A vueltas con el pellejito

¿Recordáis mis dudas sobre cómo debían ser los zapatos para bebés? Pues de nuevo me encuentro frente a informaciones contradictorias.

Hay gente en mi entorno (amigos, compañeros de trabajo…) que también tiene bebés varones que defiende la necesidad de ir retirando con suavidad el prepucio para evitar futuras fimosis e infecciones.

Normalmente recomiendan hacerlo en el baño. Para fastidiarle uno de sus mejores momentos del día, pienso yo.

Me da la impresión de que es una práctica bastante habitual, pero a mi me suena a uno de esos consejos de abuelas que no se debe llevar a cabo, como darles anises.

Mi pediatra jamás me ha hablado del tema, ni para recomendarme esa práctica ni para lo contrario.

En algún sitio he leído que lo mejor es dejarlo estar. Y eso es lo que hago.

Al nacer, casi todos los niños tienen la piel del prepucio adherida al glande, sin poderse retirar hacia atrás, dejando solamente al descubierto el orificio urinario. Esto se conoce como fimosis fisiológica. Durante los primeros años del niño, el desarrollo natural de los tejidos y la higiene diaria, provoca que se vaya despegando y retrayendo por sí sola.

Normalmente esta fimosis se resuelve aproximadamente entre los 2 y 3 años, aunque en ocasiones puede prolongarse unos años más.

Junto al glande se irán formando unas bolitas de grasa blanca denominada esmegma, que se encarga de proteger la piel de irritaciones y afecciones cutáneas.

Aquí hay otro ejemplo:

En contra de la creencia popular, en casi ningún niño recién nacido se puede retraer el prepucio (retirarlo hacia atrás). Aunque lo hagan con su mejor intención, los padres no deben intentar limpiar bajo el prepucio hasta que éste no sea totalmente retráctil por sí mismo, puesto que los intentos de retirar hacia atrás un prepucio no retráctil pueden producir dolor o incluso heridas.

Aproximadamente el 50% de los niños de un año tienen un prepucio no retráctil, así como el 30% de los niños de dos años, alrededor del 10% de los de 4 años y cerca del 5% de los de 10 años. Este pequeño porcentaje en los que persiste el prepucio no retráctil tiene mayores posibilidades de desarrollar fimosis, pero esto no es motivo para la circuncisión.

¿Vosotros lo hacéis? ¿Creéis que es conveniente forzar la aparición del glande?

Creo que voy a pedir asistencia profesional, preguntándole si hacerlo no vale para nada o puede causar algún perjuicio. Os contaré lo que me digan.