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¡Noto cómo se mueve!

Ya estoy de unas 17/18 semanas. Llevaba unos días en los que, cuando estaba tranquila y pendiente, me daba la impresión de sentir los primeros movimientos de mi segundo enano en mi interior.

Pero ayer me quedó completamente claro. Aún son muy sutiles, pero perfectamente reconocibles.

Al menos ahora, que ya he pasado por ello antes. Con mi primer embarazo tardé algo más en notar que se movía.

He leído que lo antes que se puede notar si eres una madre experimentada es a las 14/15 semanas, aunque se mueve mucho antes. Está claro que yo no soy de las más precoces.

El embarazo entra en una segunda fase clarísima cuando el feto se hace notar. ¿No estáis de acuerdo?

Lo curioso es que del anterior embarazo recuerdo mejor y puede que con más emoción cuando al fin esas patadas, puñetazos y volteretas fueron por vez primera perceptibles mi futuro padre reciente.

Probablemente porque por fin lograba hacerle partícipe de lo que sucedía en mi interior.

Me acuerdo que estábamos sentados tranquilamente en el sofá viendo la tele, House creo. Y sin decirle nada le tome la mano y la posé sobre mi vientre.

En ese momento el peque se movió y mi santo pegó tal respingo que no acabó colgado de la lámpara de milagro. ¡Noto cómo se mueve! exclamó

¿Cuándo lo notasteis vosotros? ¿Cómo fue?

Ecografías 3D, bebés en la niebla

Según mi experiencia, uno de los momentos del embarazo que más disfrutan los futuros padres recientes son las ecografías.

Las embarazadas somos conscientes las 24 horas del día de la existencia del bebé, sobre todo cuando comienzan a sentirse sus movimientos. Yo estaba tan acostumbrada a llevar mi tripa a cuestas que estaba convencida de que la echaría de menos tras parir.

Pero los padres no tienen esa experiencia de compartir el mismo cuerpo con un bebé. Por eso yo regalé a mi santo por su cumpleaños una carísima ecografía 3D y 4D (con movimiento).

Me informé por Internet para no acudir a cualquier clínica, y allí fuimos con mis casi 30 semanas de embarazo y un CD y un DVD virgen convencidos de que veríamos y grabaríamos al peque igual que en el espectacular documental dentro del útero de National Geographic.

Pues no. El cachorro insistió en mostrarse tímido: cuando no tenía las manos o los pies tapándole media cara, tenía el cordón umbilical enrollado por delante. Lo que se ve en la foto sobre la boca no es un bigote, es cordón.

Es la mejor imagen que obtuvimos. Fue misión imposible sacarle una decente. Cuando el ginecólogo le quiso empujar para ver si mostraba un perfil mejor, lo que hizo fue directamente darnos la espalda y acabar con la sesión.

Lo único que quedó claro es que venía con pelo, chato y mofletudo. Y así fue efectivamente.

Menos mal que nos hicieron una rebajita a la hora de pagar. Y que nos confirmaron recurriendo a la ecografía convencional que todo estaba estupendamente.

En la clínica nos dijeron que era bastante frecuente que no se consiguiera ver bien. Que había gente que tenía que ir hasta 3 o 4 veces hasta poder ver algo.

¿Te hiciste una ecografía 3D? ¿Conseguiste ver algo?

¿Aborto o crimen?

Se están publicando estos días una serie de noticias sobre una serie de detenciones en unas clínicas abortistas que practicaban interrupciones del embarazo (curiosa expresión) “radicalmente ilegales”. Se han hablado de interrupciones en gestaciones en el último trimestre (hasta de ocho meses dicen).

Y aquí es cuando se se me revuelven las tripas. Esas mismas tripas que no hace mucho compartieron apreturas con un bebé a punto de nacer.

Yo soy la primera que en muchos momentos de mi vida hubiera abortado y que en muchas circunstancias podría abortar (aunque mi percepción del aborto es bien distinta después de haber pasado por un embarazo). Creo que cada cual debe decidir según su propio criterio y conciencia.

Pero cuando un feto ya es capaz de vivir fuera del útero, cuando está en el tercer trimestre, yo creo que el aborto es un asesinato y punto.

Además, con lo fácil que es poner remedio a tiempo…

John Irving tiene un libro altamente recomendable llamado Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra. Las normas de la casa de la sidra que trata precisamente del aborto, con respeto y mesura. Allí cuenta como en el pasado (siglo XIX) abortar no suponía ningún problema ético/médico siempre y cuando el bebé no “pateara”.

Ese era el punto de no retorno: cuando el feto es lo suficientemente fuerte como para hacerse sentir ni era ético ni seguro practicarlo.

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Nota: sí, la de la foto es mi barriga en el tercer trimestre.