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La inclusión de los niños con discapacidad no debería depender de su nota en los exámenes

Existe la inclusión real de niños con discapacidad en el sistema educativo, que no es imposible de encontrar en plan ver un unicornio, pero sí está al nivel de encontrarte un lince ibérico de frente. La carta que muestro abajo a un niño con autismo es un ejemplo. Una carta de un profesor que realmente entiende la inclusión y que se hizo viral porque le toca la patata a la gente.

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Y luego existe aquello que nos hacen creer que es inclusión y no lo es en absoluto. Es la inclusión que prolifera en el sistema educativo español y va ligada al rendimiento académico del chaval.

“Somos un colegio inclusivo”, dicen en muchos centros, públicos, privados y concertados, que tienen un aula TGD, o simplemente niños con discapacidad y un puñado de profesionales dedicados a ellos. Y no, en una abrumadora mayoría no lo son. Es mentira esa inclusión de la que presumen. Y no lo son porque si esos niños curricularmente se quedan atrás o si necesitan más apoyos, más manos de las que el centro dispone, antes o después les invitarán a largarse de manera más o menos amable. Lo harán sintiéndolo un poco, mucho o nada, pero esos niños dejarán de ser su problema y pasarán a otro centro, probablemente a uno de la vía especial, tal vez a otro centro de la ordinaria que presume de ser inclusivo hasta que el niño no tenga el nivel que ellos son capaces de manejar. Si no tienen suficientes recursos para atenderlos, se agradecería que en lugar de pasar la pelota pelearan por ellos igual que pelean otras cosas que afectan directamente a los profesionales que allí trabajan, como los directores puestos a dedo.

Los niños con discapacidad que han entrado en la vía ordinaria suelen acabar descolgados antes o después. En Infantil hay bastantes, en Primaria menos, en Secundaria aún menos, a la jungla del instituto llegan muy pocos. Sólo 1 de cada 20 cursa Bachillerato o FP. Siempre en función de su capacidad para pasar exámenes. 

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Las familias que viajamos con personas con discapacidad necesitamos más y mejor información

ballena2Este miércoles participé en una tarde de ponencias y charlas en torno a los viajes en familia, viajes con niños, que podéis ver cómo se vivió en Twitter tras el hashtag #pangeaKIDS. De lo que allí se contó me dará para algún otro contenido, por ejemplo, si vosotros os atreveríais a viajar con un bebé a Kenia o Costa Rica, pero voy a comenzar por contaros de lo que yo hablé.

En mi intervención expuse una realidad que llevo años constatando: las familias que viajamos con personas con discapacidad necesitamos más y mejor información a la hora de planificar nuestras vacaciones y escapadas. Hablé de viajar cuando uno de tus hijos tiene una discapacidad, de la poca información que con frecuencia hay cuando una familia en la que hay un niño con autismo o parálisis cerebral, por ejemplo, quiere planificar un viaje.

Por mi experiencia y la de gente que conozco, si preguntas a los operadores si esa guardería del crucero se haría cargo de un niño con discapacidad, si hay mucho tiempo de espera en las excursiones de ese viaje por Roma, si te aseguran que habrá rampas en todas partes, si te pueden explicar qué facilidades hay… normalmente recibes la callada por respuesta seguida de mucha amabilidad pero poca información. “Yo creo que sí”, “déjame que te lo pregunte”, “imagino que sí, nunca ha habido ningún problema”.

Los hay que solo identifican discapacidad con sillas de ruedas, cuando no es así, hay muchos tipos de discapacidad: sensorial, física, psíquica. Los hay que creen que si es apto para bebés, lo es para una persona con discapacidad, aunque puede que las necesidades de unos y otros no tengan nada que ver. El riesgo de mi hijo, que corre y sube escaleras sin problemas, es perderse, lo que no lleva bien son las aglomeraciones, los barullos y los largos tiempos de espera. Eso a un bebé probablemente le de igual, feliz y ajeno a todo en su carrito o en su mochila.
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Quiero bomberas y enfermeros en los catálogos de juguetes, quiero niños con discapacidad

Este fin de semana, por vez primera, hemos estado revisando en casa con Julia los catálogos de juguetes. Es algo que hacemos en muchos hogares con niños pequeños para saber qué pedir en la inminentes navidades. Nosotros vamos recortando lo que a Julia le gusta y lo que creemos que le puede gustar a su hermano, que con su autismo es feliz sin pedir nada, ajeno al barullo consumista que se nos viene encima.

Con el primer catálogo que vimos, el de Imaginarium, me apenó ver que las páginas estaban llenas de clichés, perpetuando viejos roles sexistas. Quiero bomberas y enfermeros, quiero ver en esas páginas que tantos niños devoran por estas fechas a niños peinando y a niñas construyendo. Y como creo que tal vez si los padres se lo hacemos saber con ánimo constructivo y educación lo tendrán en cuenta, aquí lo dejo.


Por suerte los hay que se van dando cuenta, los otros dos catálogos que vimos, el de El corte inglés y el de Eureka Kids parece que van siendo conscientes y cuidando cada vez más esos aspectos.

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No más de cinco niños con autismo en cada aula específica #5porAulaTGD

imageCuando tienes un niño pequeño al que han diagnosticado autismo (o la vieja etiqueta trastorno generalizado del desarrollo o cualquier otro nombre que lo coloca en este amplio espectro que es en realidad un gran cajón de sastre normalmente imposible de diagnosticar con pruebas médicas), lo ideal es que ese niño sea escolarizado entre niños neurotípicos (otra etiqueta para driblar el llamarles normales) con los apoyos suficientes para poder avanzar con ellos.

Lo ideal en estos momentos son los colegios que tienen un aula TGD, colegios en los que el niño con autismo está incluido en una clase convencional pero a ratos acude a otro aula en el mismo colegio en la que recibe los refuerzos que necesita o los profesionales de ese aula lo acompañan en su clase o actividades de su clase. Aulas TGD en las que el máximo son cinco niños.

Muchos de esos niños se irán descolgando según crezcan a colegios especiales (centros públicos enormes en los que hay chavales con todo tipo de discapacidad) o específicos (especializados en autismo, normalmente más pequeños y concertados o privados). Es decir, entrarán en vías no inclusivas en las que el ratio es también de cinco chicos por aula.

Ese fue el caso de Jaime cuando le correspondía entrar en Primaria. Iba a un aula TGD en el colegio público al que ahora va su hermana, que lleva años perdiendo recursos y en el que no tenía sentido que siguiera porque no iba a estar bien atendido. A menos medios, más descuelgues. Pura matemática.

Pues los niños que siguen en esas aulas, a veces niños con una mejor evolución que mi hijo, en otras ocasiones niños muy pequeños recién diagnosticados, en otros chavales que se esfuerzan en seguir la vía inclusiva pese a todo y a todos, tienen ahora otra piedra en su camino. Al menos en la Comunidad de Madrid y en forma de promesa incumplida por parte de los políticos en el gobierno. Una piedra que se empezó a formar el curso pasado y que ha generado que muchas personas que nos preocupamos por los derechos de los niños con autismo estemos protestando en Twitter con el hashtag #5porAulaTGD. Os animo a que os suméis dándonos vuestro apoyo en esta reivindicación.

Os dejo con el comunicado de la Plataforma 5 por aula TGD/#5porAulaTGD publicado en Autismodiario:
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Cuando tu hijo tiene autismo (o parálisis cerebral, cáncer…) y te dicen: “No sé cómo lo haces”

imageHe encontrado en la web de AutismSpeaks una reflexión de una madre que no he podido resistirme a traer aquí y a traducirla (tras obtener su permiso, claro) para que todos los que no domináis el inglés podáis leerla.

La madre de la que os hablo se llama Lisa Smith, tiene siete hijos, dos con necesidades especiales. Uno de ellos, Tate, tiene autismo. Lisa y yo tenemos tenemos algo más en común, además del optimismo, un hijo con autismo y un nombre parecido. Ella también cuenta sus experiencias en un blog que se llama Quirks and Chaos.

Lo que escribió me ha encantado, me he sentido totalmente identificada con su texto. Y de hecho creo que es perfectamente ampliable más allá del autismo. Muchos padres de un niño que tenga cualquier tipo de discapacidad o enfermedad que le aleje de los cauces por los que navegan la mayoría también se verán reflejados en las palabras de Lisa

Se suele decir, “si conoces a un niño con autismo, sólo conoces a un niño con autismo”, significando que cada niño es único. Yo digo, “si conoces a un padre de un niño con autismo, sólo conoces a un padre de un niño con autismo”.

No somos todos semejantes. Igual que nuestros niños con autismo están en un espectro, también lo estamos nosotros. Nuestros niños son únicos, aunque similares, y también nosotros. Algunos de nosotros manejamos el estrés y el esfuerzo un poco mejor que otros. La mayoría damos lo mejor de nosotros porque estamos motivados por una fuerza poderosa.

El amor.

Algunos de nosotros tenemos niños con enormes handicaps, mientras que otros tenemos niños que funcionan a un nivel mucho más alto. Algunos de nosotros tenemos niños que nunca aprenden a hablar, mientras que otros tienen niños que lo hacen. Algunos de nosotros bregamos con desórdenes sensoriales y otros no. Algunos tenemos más de un niños con autismo, mientras que algunos sólo tenemos uno. Algunos tenemos suficiente dinero para hacer todas las terapias recomendadas y algunos no. A pesar de todo, la mayoría de nosotros nos elevamos y hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos, para ayudar a nuestros niños a alcanzar su potencial.

He escuchado algunas veces “Dios sólo da niños especiales a personas especiales”. No obstante, no hay una lista de requerimientos necesarios que cualifiquen para tener un niño con autismo. Los niños con autismo nacen de gente ordinaria cada día. No tenemos credenciales ni cualidades que nos hagan destacar. Nuestros pequeños son alimentados, cambiados, acunados, son cantados, jugamos con ellos, les leemos, hacemos cosquillas, enseñamos y son amados. Hacemos todas las cosas que otras madres y padres hacen y entonces escuchamos la palabra “autismo” de un doctor.

Cuando nuestros niños reciben un diagnóstico de autismo, normalmente en torno a los dos o tres años, no nos convertimos de repente en más especiales que el día anterior. Simplemente nos enfrentamos a los desafíos que nos hemos topado como haría cualquier padre por sus hijos.
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Mi hijo de trece años tiene autismo de alto funcionamiento. Puede hablar pero no puede mantener largas conversaciones. Tiene mucha ansiedad. Su desarrollo es similar al de un niño de ocho años y probablemente jamás podrá vivir de forma independiente. Algunos días me siento un poco triste pero la mayoría no es así. Él es un gran chico con una gran personalidad. Trato de concentrarme en las cosas que puede hacer en lugar de en las que no puede.

La gente suele decirme, “¡no sé cómo puedes hacerlo!” o”eres asombrosa” y “yo nunca sería capaz de de hacer todo lo que tú haces”. Yo respondo siempre con “lo hago porque tengo que hacerlo. Tú serías capaz de hacer lo mismo por tu hijo”.

Ayer estuve almorzando con una querida amiga. Su hijo tiene autismo de bajo funcionamiento. No puede hablar. No duerme mucho por la noche. Es un artista del escapismo y no le pueden dejar sólo ni un minuto. Algunos días mi amiga se siente un poco triste, pero la mayoría no es así. Su hijo es un gran chico con una disposición muy dulce. Ella trata de concentrarse en las cosas que él puede hacer en lugar de en las que no puede. Tras escuchar algunas de las últimas historias sobre su hijo, me escuché a mí misma diciendo “¡no sé cómo lo haces, eres asombrosa!”. Ella respondió con “lo hago porque tengo que hacerlo. Tú serías capaz de hacer lo mismo por tu hijo”.

Por supuesto que lo haría.

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* Jaime apenas dice unas pocas palabras, aunque entiende mucho de lo que le decimos nosotros. Es un niño dulce y atlético, que trepa como Spiderman, nada como un delfín y pasea muy bien a nuestra perra.

Paciencia, empatía, y no juzgar a los demás tan deprisa #StopNiñofobia

stop_ninofobia-rEn el blog de maternidad La orquídea dichosa , que aprovecho para recomendar desde el mío, se inició hace un par de semanas una reivindicación resumida en un hashtag #StopNiñofobia y que han secundado otros blogs y usuarios de redes sociales y que Madresfera ha convertido en lo que se llama “un carnaval de blogs”.

Estos son los posts sobre el tema:
1. Harta de la niñofobia {La Orquídea Dichosa-UMCT}
2. #StopNiñofobia
3. 50. MAMI
4. Adultocentrismo y Niñofobia
5. Niñofobia social
6. ¿Niñofobia o bordes al cuadrado?
7. ese maravilloso viaje en tren…
8. No defendamos a los perros y gatos atacando a los niños #StopNiñofobia

Todo comenzó con un tuit, este tuit:

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Creo, como la autora del primer post, que no es preciso personalizar y hacer sangre de la persona que subió la imagen y el comentario. Y que como muchos ya han recalcado, debería recordar que alguna vez fue un bebé que lloraba, quería jugar y manchaba y debería haber tenido en cuenta cómo se podría  sentir la madre que iba tranquilamente con su bebé frente a ella si se hubiera encontrado ese exabrupto con aspiraciones humorísticas y foto de ella y su hija decapitadas. También que muchas personas nos pondríamos en su lugar. Poca vista Laura.

Creo, como ella, que eso de molesten los niños no es nuevo, pero ha ido en aumento. En determinados sitios, situaciones o para determinadas personas es incluso una reacción que responde a eso que llaman #postureo. Lo que mola es que no te molen los niños, o que no te molen en ese lugar.

Y es cierto que hay situaciones y lugares que no son idóneos para ir con niños, pero no me refiero a eso. Tampoco a cuando hay padres con poco sentido común que no pastorean a sus hijos como es debido, que también los hay. De lo que hablo es de que cada vez hay más gente a la que le molestan en lugares en los que tienen derecho a estar, antes incluso de que el pobre infante haya dicho mú ni chú. Sencillamente algunos creen que ser antiniños, al menos en determinados ambientes y con niños ajenos, es cool.

Y luego están a los que genuinamente les molesta todo, no sólo los niños. Como dice la orquídea dichosa:

Porque, vamos a ver. ¿En serio pensáis que a estos personajes – por decirles algo- sólo les molestan los niños? No hombre, también les molesta la abuela que se pasa todo el viaje repitiendo la misma historia. O el que se queda frito y se echa hacia tu asiento ocupando más parte del tuyo que del suyo. O de la que se ha vaciado el bote de Nº5 encima y te ahoga con su olor. O el tío pesado que aprovecha las 4 horas para intentar ligar.

Ahhhh, la sociedad, qué incomoda puede ser a veces, ¿verdad? Pero de esos no te quejas, a esos no les dices nada, claro… porque esos pueden defenderse. Y te llamarían gilipollas. Y si, ya sé que hay padres incompetentes y dejados, pero son una minoría, y no olvidemos que sus hijos no tienen la culpa, y además son los primeros damnificados, y eso no es motivo para poner mala cara tan pronto aparece un niño.

Volvemos a la concepción de muchos, que yo no comparto, de que los niños son seres humanos de segunda a los que se les puede levantar la mano, ridiculizar o tratar sin ningún respeto.

Pues no. Y además vivimos en sociedad, y eso implica ciertas esclavitudes que más vale llevar de buen grado.

Os voy a contar una anécdota: yo no fui una persona niñera antes de tener mis propios hijos. Me recuerdo perfectamente en un viaje largo en avión, antes de ser madre, junto a un bebé con ganas de jugar. Yo de lo que tenía ganas era de leer tranquilamente mi libro y dormir si era capaz, que siempre ha costado horrores en un avión. Obviamente no pudo ser, dediqué unos veinte minutos del viaje a hacer caras al niño, sonreírle y devolverle un juguete que dejaba caer continuamente. Si la madre no se disculpó seis veces, no lo hizo ninguna. No pasa nada decía yo. Y era verdad. Que sí, que hubiera preferido mi libro en tranquilidad, pero fueron sólo veinte minutos antes de que se durmiera. Y aunque hubieran sido más, tampoco hubiera pasado nada. No es ningún drama, ningún problema importante. Es, simplemente, un pequeño pinchazo en tu burbuja, a tus expectativas.

Una década más tarde, hace dos años, volvimos de París con Jaime y Julia. A Jaime siempre le ha gustado volar, disfrutando del despegue y del aterrizaje como si fuera en una montaña rusa, pero en esa ocasión no dejó de llorar todo el viaje. Todo. Entero. No sé si le molestaban los oídos, si simplemente estaba cansado y torcido. No lo sé porque tiene autismo y no me lo puede decir. Las distracciones que intentamos, música, juguetes, chuches…, no funcionaron. Sólo pudimos aguantar mecha. Nosotros y las personas que teníamos al lado en el avión. Menos mal que París no está lejos, aún así se nos hizo como ir y volver a Boston.

No es algo que pudiéramos evitar. Volar es algo a lo que teníamos derecho. Y lamento mucho que mi hijo les diera el viaje al resto de pasajeros, pero la única respuesta posible era la paciencia y la comprensión.

Y ahí quería llegar yo. Muchos niños con los que nos cruzamos tienen autismo, son más de los que creéis: aproximadamente uno de cada 150. Son niños en los que, al contrario que un niño con síndrome de Down o una parálisis cerebral evidente, su discapacidad no es evidente. Esa discapacidad invisible a veces se manifiesta en lloros, rabietas, conductas disruptivas… y hay muchos otros trastornos, no tan frecuentes como el autismo, que tampoco dan físicamente la cara.

Por favor, no seáis tan rápidos en juzgar la conducta de un niño o de sus padres. Tal vez haya algo que no sepáis, algo que no véis. La miradas reprobatorias, las quejas, las charlas… no ayudan a nadie ni solucionarán nada.

La empatía sí.


El camino a la inclusión necesita recursos para tener buenos profesionales bien formados

Muchos colegios imparten en España educación inclusiva a pesar de las dificultades, con diferentes criterios e intensidad. Tal vez en muchos casos habría que decir que lo intentan más que lo hacen. Pero ahí están, intentando seguir el camino que es mejor que de valorar.

Estos días me han mandado (gracias Almudena) un vídeo elaborado por el colegio Sagrado Corazón en Chamartín, que es uno de los que más niños en inclusión recibe. De sus 1.500 alumnos, más de un centenar tienen necesidades especiales. Este es y os animo a dedicarle unos minutos:

Por si no lo habéis visto, ya os adelanto que en el vídeo que han elaborado denuncian lo que todos sabemos más o menos en carne propia: la falta de recursos, que al disminuir el apoyo público, este año ya hay menos profesores. “La educación inclusiva es un paso que solo podemos dar contigo”, dicen. Es cierto. Como dice al final del vídeo Vicente del Bosque, hace falta gente valiente que alce la voz. Las cosas no van a cambiar solas a mejor, sentarse a esperar no es una buena idea.

También es verdad que, por mucho que alcemos la voz, sin el apoyo institucional la inclusión es una entelequia. Y las cosas no están mejorando precisamente.

Veo el vídeo apenas un par de semanas después de la última ocurrencia del ministro Wert: poner a atender a nuestros niños que necesitan apoyos específicos por becarios de cualquier materia. Da igual las notas que hayan sacado, es una mala idea. Sobre todo porque traerá aún más precariedad al sector de los maestros especializados en apoyar a los niños con discapacidad y también menos manos preparadas dedicadas a ellos.

Lo cuenta muy bien Daniel Sánchez Caballero en El diario. Me permito reproducirlo en gran parte aquí, que ese medio es creative commons igual que el mío y sé que a muchos pedirles entrar en un enlace es mucho esfuerzo:

En un contexto de pérdida continua de profesores durante los últimos años, el Ministerio de Educación planea invertir 22 millones de euros en contratar a unos 2.000 becarios.

Tras reunirse con las Comunidades Autónomas –que tienen las competencias en educación– fuentes del Ministerio anunciaron el programa. “Se trata de un programa piloto de becas de formación de egresados universitarios [con muy buen expediente académico]. El programa tiene como objetivo fundamental propiciar la mejora de los resultados de los alumnos de centros docentes con especiales dificultades, y ofrecerles soluciones a los diferentes problemas que se plantean”, reza la nota de Educación.

“No podemos llenar el sistema de precariedad”, explica Nicolás Fernández, presidente de Anpe. “La idea, ayudar a los alumnos con necesidades, puede ser loable, pero no realizada por becarios, sobre todo cuando hay muchos especialistas que han perdido su puesto“, añade. “Llevamos tiempo planteando que no se pueden suplir las deficiencias con el profesorado en los centros con contratos en precario o voluntarismos”, lamenta Carlos López, secretario general de FETE-UGT. “Ahora se dan cuenta de que rebajar en un 90% la partida de educación compensatoria [lo que ha ocurrido en los Presupuestos de 2015] genera problemas educativos y lo quieren suplir con parches”, añade.

En los últimos cursos, el sistema educativo ha perdido entre 20.000 y 30.000 profesores, según los diferentes cálculos, por la práctica desaparición de la tasa de reposición de funcionarios (estuvo varios años al 10%, éste ha subido al 50% y se están empezando a convocar oposiciones de nuevo). Esta pérdida de docentes se ha cebado sobre todo con los apoyos a los alumnos con más dificultades, según explica Augusto Serrano, de STES-i, que antes por ejemplo podían salir de clase en ciertas asignaturas más complicadas para recibir una atención más personalizada. La falta de personal lo impide ahora.

Los futuros becarios tendrán que ser recién licenciados del ámbito de la educación, y de otras ramas de ciencias y ciencias sociales y tener un expediente académico con una nota media igual o superior al 8,5 para los maestros y un 8 para el resto. Su labor será apoyar “la enseñanza en horario escolar y extraescolar para centros sostenidos con fondos públicos con especiales dificultades, mediante atención especializada (adaptaciones curriculares, diseño e implantación de metodología específica, y otras medidas adecuadas a las necesidades del alumnado) a los siguientes grupos de alumnado de Educación Primaria: grupos de Educación Primaria con alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, grupos de Educación Primaria con baja tasa de idoneidad, grupos de Educación Primaria cuyo alumnado promocione con áreas suspensas, grupos de Educación Primaria con tasas de absentismo superior a la media nacional”.

Cobrarán unos 1.000 euros al mes. “Entre 400 o 500 euros menos que un interino”, señalan desde STES.

 

GTRES

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No nos miréis diferente por tener discapacidad

Casualidades astrales, varias personas me han pasado este vídeo en los últimos días, uno de ellos mi vecino de blog Juan Revenga. Es un vídeo de la asociación Noemi , con el que dicen que pretenden “cambiar el modo en el que la gente mira a las personas con diferentes discapacidades. La asociación quiere que todos miremos a estas personas de una manera positiva y respetando su dignidad”.

Lo que mucha gente no entiende es que mirar de una manera positiva y respetando la dignidad no implica mirar diferente, no se traduce en miradas compasivas, en miradas huidizas que no fijan un objetivo claro, en miradas sorprendidas, o precavidas o asustadas. Yo me las he encontrado de todos esos tipos con mi hijo. No me ofenden, no sientan mal, no pasa nada, pero lo que se agradece es la naturalidad.

¿Lo habéis visto ya? Es uno de esos experimentos de poco alcance científico y mucho emotivo con aspiraciones de vídeo viral que contraponen las reacciones de los niños y de sus padres. La naturalidad que os pedía, está en los pequeños. Me lo creo. Lo hago pese a que tengo que confesar que yo también he encontrado esas miradas huidizas, sorprendidas, precavidas, asustadas e incluso compasivas (lo último mucho menos) en algunos niños cuando ven a Jaime aletear a su lado.

Tengo la teoría, personal y por supuesto no contrastada, de que a los niños les chocan más los niños con discapacidad que los adultos con discapacidad. Ellos son niños y saben identificar lo que es y lo que hace, la pinta que tiene y cómo se mueve un niño normal. Los adultos desconocidos somos un poco bichos raros para todos ellos.

Volvamos a lo importante: la naturalidad es lo que importa. La discapacidad no debería evitar que nos ríamos con ellos, no debería coartar que nos divirtamos con ellos, no deberíamos tener un miedo exagerado a estar ante una susceptibilidad exagerada (las hay, pero eso es su problema, como lo es de los que también la tienen sin tener discapacidad).

“No nos miréis diferente por tener discapacidad” creo que es una petición que suscribirían todas las personas con discapacidad que conozco.

Siete propuestas de Podemos relativas a las personas con discapacidad

Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, lo es desde 1992 y sirve para poner algo el foco informativo en estas personas, muchas aún carentes de derechos fundamentales y en situación de desigualdad y especial necesidad. Y cuando hablo de personas, hablo de muchas personas: la discapacidad afecta al 16% de la población en UE, mas de 80 millones de personas.

Se podría formar dentro de Europa un país de los grandes sólo con ellos. Un país de los pobres hay que añadir, con una tasa de empleo del 45% en la UE, y con un tipo de empleo muy precario en muchos casos. Las personas con discapacidad son además uno de los grupos sociales más afectados por la crisis económica. No lo digo yo, lo dice el Parlamento Europeo.

El mismo Parlamento Europeo que ha advertido reiteradamente que “las medidas de austeridad no deberían convertirse nunca en un pretexto para recortar servicios o proyectos de inclusión de personas con discapacidad y ha propuesto, entre otras medidas, que el lenguaje de signos se convierta en lengua oficial de la UE reconocida en todos sus Estados miembros”.

Preciosas recomendaciones de las que muchos países miembros han hecho caso omiso sin ninguna consecuencia, como es el caso de España sin ir más lejos.

Aquí tenéis la Estrategia sobre Discapacidad (2010-2020) europea si queréis leerla. Para mí es como una preciosa carta a los reyes magos escrita por un niño pobre. O en riesgo de exclusión social que es el eufemismo que se prefiere utilizar ahora.

Ya puestos a leer cartas a los Reyes me ha dado por mirar a ver qué propuestas programáticas puede tener Podemos respecto a la discapacidad. Teniendo a Pablo Echenique ahí, lo lógico es que sepan el terreno que pisan (o sobre el que ruedan).
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He dado con la ‘Resolución en Defensa de una política por la accesibilidad, la inclusión y la igualdad de oportunidades de las Personas con Discapacidad‘, firmada por Manuel Colinas Martín, Sergio Cazorro, Juan López, Juan Leiva, Benilda (Nina) Alarco Martínez, Noelia, Guacimara Alvarez Díaz, Pablo Echenique Robba y José Miguel Núñez, y avalada por el Círculo de Badalona y Círculo de Asesores-Consultores.

Me salto el preámbulo, lleno de buenas intenciones, para ir directamente a las siete cláusulas operativas. Esto es, medidas más concretas. Las traigo resumidas, pero aquí tenéis todo el texto.

Ya os adelanto que todo suena bien así de entrada. Se nota que hay más interés puesto ahí, más desarrollo y más sentido común que en otras propuestas que están llegando, como la protección animal sin ir más lejos. Pero aún así me faltan matices y medidas concretas. Y me gustaría saber cuales son las prioridades, lo primero que se intentaría, y lo que ven más factible. También es pronto aún para pedir peras al olmo, eso es cierto.

Por cierto, que prometo también rastrear en los programas de otros partidos y traerlo aquí. Tanto en materia de discapacidad (acostumbra a estar llenos de postureo y brindis al sol) como de educación.

Vamos con lo que dice Podemos. Si queréis ampliar la información os recomiendo recorrer la web Podemos Discapacidad, cuyo leitmotiv es “no queremos negociar con el Gobierno. Queremos ser el Gobierno”, su facebook y su twitter.

1. Políticas de discriminación positiva que permitan la presencia de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de decisión de la sociedad mediante el establecimiento de un sistema de cuotas.

2. Promover una Conferencia Nacional Anual en materia de Discapacidad para garantizar y promover el desarrollo de una Sociedad Inclusiva.

3. Proponemos un Estado del Bienestar que garantice la plena integración socioeconómica de nuestro colectivo mediante:
a. La implementación de un modelo educativo inclusivo.
b. La puesta en marcha de un plan que garantice la adecuada inclusión de las personas con discapacidad en el mercado laboral.
c. El desarrollo de un sistema de prestaciones sociales que garantice la plena autonomía y desarrollo personal.

4. Superación del actual marco normativo con objeto de avanzar hacia la sociedad de la inclusión, dotándola de la Inversión Económica, Social y Científica necesaria y prestando especial atención al cumplimiento y desarrollo integral y efectivo de:
· Desarrollo integral y efectivo de la Convención de Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad.
· Renovación de todos aquellos Textos Legales del ámbito de la Discapacidad con la intención de construir un nuevo Marco fundamentado en la sociedad de la inclusión.
· Desarrollo y Profundización efectiva de Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.
· Derogación del RD.1539/2003 de 5 de diciembre junto al RD 1851/2009, y aprobación de un nuevo marco legal con la finalidad de garantizar un sistema de jubilación anticipada realista y eficiente.

5. Enfoque integral y global de necesidades y demandas de las Personas con discapacidad por parte de las instituciones públicas entendida como la búsqueda de Protocolos de Actuación encaminados a dar una respuesta a las demandas en los distintos ámbitos de vida cotidiana.

6. Promover las políticas que hagan posible la promoción y desarrollo del modelo de vida independiente y asistencia personal dentro de la cartera de servicios, incluyendo en los Presupuestos Generales del Estado partidas y recursos económicos.

7. Desarrollo de un sistema de Atención Socio – Sanitaria Integral y Personalizada de las Personas con Discapacidad y en Situación de Dependencia.

Foto: GTRES

Con una princesa Disney un poco gordita me conformaba de momento

Esta semana ha sido noticia que una madre de Estados Unidos cuya hija tiene síndrome de Down ha lanzado una campaña a través de Internet para que Disney incluya a personajes con este trastorno y otras discapacidades en sus películas infantiles.

A día de hoy se han superado las 70.000 firmas y Keston, la mamá que ha arrancado esto, tiene una respuesta de Disney muy diplomática y poco concreta:

Great news! Disney has responded to the petition, saying the studio is “committed to continuing to create characters that are accessible and relatable to all children.” But we hope to keep pressure.

Pues sí que estaría bien alguna princesa con algún tipo de discapacidad, pero ya os digo que no lo vamos a ver ni a corto ni a medio plazo. Veremos con suerte algún personaje secundario, pero mira que lo dudo…

El primer río de la normalización que han cruzado en Disney con sus princesas es el racial con Aladdin, cuyo último exponente es Tiana y el sapo (que a Jaime le encanta por su música, por cierto).

Me la juego augurando que la siguiente frontera va a ser la de mostrar una princesa gordita. Ni siquiera gordita, simplemente una princesa con una talla normal me conformaba, que todas andan entre la 34/36 y las modelos de Victoria’s Secret.

Hicieron un tímido intento de salirse de las princesas en la línea de Barbie con Brave, ahí Pixar intentó mostarnos una princesa diferente, la primera sin intereses románticos, con un cuerpo real que reventaba vestidos y que no estaba interesada en aparecer grácil, delicada y hermosa. Pero se quedaron a medio camino en la película y nos la jugaron con casi todo el merchandising posterior.

Es cierto que hay otras películas de Disney que sí recogen la diversidad en sus distintas facetas y sirven para trabajar la discapacidad o el ser diferente con los niños. A mí Dumbo me parece deliciosa en ese sentido. Pero es cierto que las niñas se vuelven locas con las princesas, y para muchos son sus primeros modelos mal (o no) que nos pese. Mirad los recientes éxitos de Frozen o Enredados, en Disneyland las princesas son las grandes estrellas. Están en cromos, camisetas, muñecas… pervirtiendo con formas imposible la percepción de nuestros cuerpos, reales y no dibujados y fabricados.

Me estoy pensando en emular a esa madre yanqui y crear una petición semejante pidiendo una princesa entradita en carnes.

Por último un regalo de cara al fin de semana: si os interesa el tema de la autoaceptación y la lucha por tener referentes realistas, os recomiendo la web de Weloversize, bucead por sus contenidos que encontraréis mucho sentido del humor y mucho sentido común. Una combinación fantástica.  Si os interesa el tema princesas Disney gorditas, tenéis este post suyo: ¿Como serían las princesas Disney en versión gordita? 

 

Con 'Brave' se quedaron a medio camino en la película y nos la jugaron con casi todo el merchandising posterior.

Con ‘Brave’ se quedaron a medio camino en la película y nos la jugaron con casi todo el merchandising posterior. Como un huevo  a un tallo de apio.