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Crema para el culete ¿Siempre? ¿Nunca?

He de confesarlo. Prácticamente nunca le pongo a Julia crema protectora tras el cambio de pañal. Pueden pasar semanas sin que vea la crema. Sólo cuando se ha escocido tiro de crema. Pero pasa muy poco y nunca ha estado muy escocida por fortuna.

En general voy comprobando que el cambio frecuente de pañal resulta más efectivo que tanta crema.

Desde luego con su hermano la cosa no era así. Con él era lo contrario: raro era el cambio de pañal en que no acababa completamente encremado. Y con cremas buenas: protectoras y pastas al agua de farmacia.

Y tampoco se irritaba mucho, pero sí algo más que su hermana. Tal vez relacionado con su piel atópica.

Piel atópica que está mejor desde que he dejado de darles crema hidratante tras el baño, que esa es otra. También la crema corporal brilla por su ausencia últimamente en casa.

Será que la veteranía maternal es un grado, o al menos un relajo. Con el primero a veces somos demasiado “prusianos”.

También es verdad que a mí al menos con las niñas el uso de crema me da un poco de repelús por si adentra por donde no debe. Los niños son más “herméticos” y con Jaime no era algo que me preocupase en absoluto.

¿Vosotros usáis crema protectora en el cambio de pañal? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca?

La eterna guerra de las embarazadas contra las estrías

Ayer, al hablar del aceite de rosa mosqueta, en los comentarios salió también el tema de la eterna guerra de las embarazadas contra las estrías.

Varias recomendasteis determinadas cremas. También hicistéis mención a la genética como factor clave para quedarte como un sharpei tras el embarazo o sin apenas signos visibles.

Creo que la edad que tengas es también importante. No tiene es lo mismo tener 23 años que 38 cuando pasas por el embarazo.

Yo confieso que en este tema ni me he informado demasiado ni soy un buen ejemplo.

Varias personas, un par de ellas profesionales de la salud, me recomendaron durante el primer embarazo la Nivea de tarro azul de toda la vida.

Es de las cremas más baratas y más efectivas me dijeron.

Y la usé sí. Los días que me acordé que creo que fueron uno de cada tres.

Tras el embarazo no me quedó ni una estría ni en el pecho ni en el vientre. Pero es que tampoco las tenía antes. Así que imagino que la predisposición natural a no tenerlas es la que me salvó más que el unte. Que no digo que no sea beneficioso, que conste.

Ahora estoy dándome crema aún menos que en el primer embarazo. Tengo menos tiempo y probablemente tras la primera experiencia me haya confiado.

Ya veremos cómo resulta la cosa.

Lo si diría a cualquier madre futura es que se mentalice de que el embarazo siempre te va a dejar algún recuerdo en el cuerpo, estrías, gorduras, ensanchamientos…

En mi caso lo más obvio creo que es la cicatriz de la cesárea. Eterno recordatorio del 11 de agosto de 2006. Y no fue el único

Aunque sea un tópico, merece la pena.

Ahora si queréis contar vuestra experiencia y hacer recomendaciones para cuidaros y evitar el ataque de las estrías asesinas, ahí están los comentarios.

Seguro que habrá madres futuras que lo agradecerán.