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La estimulación ovárica

Hoy tenemos una noticia que me ha hecho recordar la aventura de mi amiga. La aventura de muchas mujeres. Probablemente de algunas de las que me leéis por aquí.

Unos investigadores británicos este método entraña ciertos riesgos en el embarazo cuando lo llevan a cabo mujeres de más de 35 años. Esa edad biológica clave en la procreación, a partir de la cual empiezan a dispararse las gráficas de riesgo.

Un grupo de investigadores del Centro de Fertilidad, Ginecología y Genética de Londres considera que ese procedimiento, por el que se recurre a la medicación hormonal para estimular los ovarios y que de esa manera liberen un mayor número de células reproductoras (ovocitos), altera el proceso crítico de la duplicación de cromosomas conocido como meiosis.

Según los expertos, eso podría causar anormalidades en el número de cromosomas, lo que a su vez podría provocar efectos adversos como el fracaso del tratamiento de reproducción asistida, un aborto o, de manera más rara, el nacimiento de un bebé afectado con condiciones como el Síndrome de Down.

Según Handyside, “los resultados de esa investigación deberían permitirnos identificar mejores estrategias clínicas para reducir la incidencia de los errores de cromosomas en mujeres mayores que se someten a tratamientos de IVF”, indicó.

Os cuento: una buena amiga, hace mucho tiempo, tuvo que someterse a un tratamiento de estimulación ovárica. Al final no resultó, se sometió a una intervención para solventar los problemas que le daban sus ovarios poliquísticos y después pudo ser madre sin más complicaciones.

Pero recuerdo claramente la etapa en la que se sometía a las inyecciones hormonales. Ella me contaba que, pinchazos aparte, no era nada agradable, que le alteraba mucho el ánimo y el físico, y que tampoco era agradable mantener relaciones sexuales cuando te lo marca el reloj aunque en ese momento no te apetezca especialmente.

Lo que sea por tener hijos cuando se despierta ese deseo. De hecho este método no es nada comparado con muchos otros.

Si alguna de vosotros os habéis sometido a este tratamiento os agradecería que compartiérais vuestra experiencia. Hay mucha información médica por ahí sobre la estimulación ovárica, pero poca desde la óptica de las mujeres que se han sometido a ella.

¿Sabes qué día (o noche) lograste el embarazo?

Ayer me volvió a pasar. Me encontré con una futura mamá que dice recordar perfectamente cuándo concibió a su hijo.

No es la primera vez. Más de una amiga me ha dicho lo mismo.

Yo no, no tengo ni la menor idea. Claro que hay un periodo de tiempo sospechoso. ¿Pero el día concreto? Ni de broma. Tal vez lo recordaría con especial cariño el resto de mi vida, pero es que ni siquiera lo imagino.

Y siempre me ha fascinado aquellas parejas estables y a la caza del embarazo que sabían a ciencia cierta cuándo se produjo.

Mis menstruaciones son muy irregulares, lo que no ayuda. Pero ahora los ginecólogos calculan con las primeras ecografías bastante bien la edad del feto y el día de concepción.

Aún así, no sé qué día (o que noche) fue decisivo en ninguno de mis dos embarazos.

El chiste fácil lo tenemos todos en la cabeza. Pero no creo que la gente que me ha confesado conocer el momento de la concepción sea sospechosa de practicar el débito conyugal (que expresión más terrible) una vez al mes.

Así que será que estoy poco pendiente de esos detalles.

¿Vosotros lo sabéis?

¿A la primera?

Conozco muchos casos de éxito a la primera cuando se está buscando un bebé (ya dije que yo también usaba esas ridículas expresiones). O al menos eso dicen ellos y yo, que no estaba allí para contradecirles, tengo que creerles.

La escena suele ser la misma. “¡Qué machote soy!” vienen a decir con su expresión los padres primerizos que se pusieron a buscar un bebé y fue dicho y hecho. “¡Qué putada!” les contestan los que ya tienen algún bebé entre manos.

He leído que aproximadamente el 25% de las parejas lo consiguen al primer intento. Y otro 50% durante el primer año. En ese grupo estamos nosotros, que tardamos unos seis meses.

¿Pero qué pasa con ese otro 25%?

Cada nueva menstruación es una decepción que dificulta aún más el embarazo. La pescadilla que se muerde la cola.

También conozco de segunda mano la frustración que desencadena, incluso en aquellas parejas que no creían que iban a pasarlo tan mal. Es algo biológico supongo.

Y aquí es cuando aconsejo una curiosa película llamada Maybe Baby en la que Hugh Laurie, el famoso Dr. House, es un solícito marido que sufre la tortura psicológica a la que se autosomete su esposa al no poder quedar embarazada. Un papel muy distinto al que nos tiene acostumbrados.

¿Lo conseguisteis a la primera o a la última?