Entradas etiquetadas como ‘cantajuegos’

“No sé si duraré cinco minutos o una hora, pero hay que intentarlo”

Cuando eres periodista o cuando eres un bloguero medianamente reconocido, es frecuente que te inviten a presentaciones de productos o servicios relacionados con la temática de la que te ocupas. Para que lo cuentes si quieres y como quieras (al menos esas son mis condiciones). Los periodistas y blogueros de cine ven las películas antes que nadie y a veces tienen acceso a los que han participado en ellas, los de tecnología pueden probar cacharros y programas y los de motor coches. Probablemente no os esté contando nada que no sepáis.

Yo no voy a muchos eventos relacionados con este blog. No tengo tiempo, la verdad. Trabajar, atender a los niños, a la familia, a los hobbies… Harían falta días de 24 horas. Últimamente, con Jaime más mayor y Julia hecha una señorita de cuatro años estoy pudiendo asistir a alguno más. A los que me parecen más interesantes.

Normalmente son eventos a los que se puede ir con niños, pero os voy a confesar que nunca había llevado a Jaime a uno. Hasta este pasado  jueves.

Si os hablo de Cantajuego seguro que todos los que tenéis hijos (y muchos de los que no los tenéis) sabéis perfectamente de quiénes estamos hablando: ese grupo de chicos y chicas con vaqueros azules y camisetas rojas que cantan todo tipo de canciones infantiles (o no, que hasta los Beattles se han colado en su repertorio). Los niños pequeños quedan fascinados con ellas y con sus bailes. Son temas tan pegadizos que hasta nosotros nos descubrimos con ellos incrustados haciendo lo posible por sacárnoslos de la cabeza cuando vamos en el coche camino al trabajo o preparamos una reunión importante.

Sí, esos que son muchos, que llevan un porrón de discos y van camino de vender más CDs que Julio Iglesias (40 discos de platino llevan ya), que salieron hace al menos ocho años y han cambiado a la mayoría de sus integrantes en el proceso, que llenan sus conciertos de niños encantados…

A Jaime le chiflan. Cualquier niño con siete años probablemente ya habría superado la etapa de los petos vaqueros y el tallarín, pero con su autismo, Jaime sigue a esa edad encantado de verlos. Es, con diferencia, lo que más le gusta tener puesto en la televisión. En segundo y tercer lugar estaría un dvd de Miliki en versión animada cantando sus canciones y los temas de Glee. Rihanna, Shakira, Lucrecia con su Guantanamera, las bandas sonoras de Enredados o Tiana y el sapo y Pastora Vega también le gustan.

Es muy musical mi niño, ya lo véis. Y de gustos eclécticos.

Yo le canto con frecuencia, para animarle, para calmarle… La música es un lenguaje universal.

1383711_1424306591114111_2091785882_nCuando con motivo de la llegada del grupo a Disney Junior este lunes y el sábado  a Disney Channel, nos invitaron a conocerles. Merienda y Cantajuego. Comida y sus ídolos televisivos. No podíamos faltar.

Nunca hasta ahora le había llevado a uno de estos eventos a sabiendas de que no le iba a gustar, por serias dudas de que le gustase o por falta de manos (yo sola con Jaime y Julia y queriendo enterarme de lo que me cuentan es mucho pedir). A este hemos ido, si no nos aventurábamos a una merienda con Cantajuego, jamás iríamos con él a nada. Y ha salido bien, aunque no lo parecía al principio.

Pese a que no tenía su mejor día, en el cole había estado nervioso, y estaba cansado, entramos y estaba feliz, comiendo, correteando y asomándose a la cristalera de un onceavo piso para ver las vistas. Todo se ha torcido al llegar ellos y se ha colapsado. Verles fuera de la televisión ha sido demasiado para él. Ha querido irse y tuvimos que salirnos, me llevó varias veces a los ascensores, estaba empeñado en que nos fuéramos. Al final se ha tranquilizado y ha consentido en sentarse en unas sillas rojas. Y entonces llegó Elena, se arrodilló ante Jaime y comenzó a cantarle. Y luego se sumó Rodri. Jaime volvió a sentirse a gusto, a sonreir y a pedir más música. Me comentaron con gentileza que es frecuente que muchos niños se queden bloqueados al verlos. Al final todos los integrantes de Cantajuego le cantaron. Todos ellos encantadores. Y todo mereció la pena. Grabé un vídeo pequeñito y lo puse cuando llegué a casa. Jaime vino corriendo desde el otro extremo de la casa para verlo. Varias veces. Sonriendo.

Recuerdo a una madre hace años en un foro sobre autismo que frecuentaba comentando que cuando iba con su hijo a algún sitio nuevo “no sé si duraré una hora o cinco minutos, pero que hay que intentarlo”.

Podríamos haber durado cinco minutos. Gracias a la buena mano con los niños del grupo Cantajuego estuvimos bastante más de una hora. Y gracias a la gente de Disney que se adaptó a nosotros y a nuestras circunstancias.

Pocoyo, Cantajuegos… y ahora Jim Jam & Sunny

No es que en mi casa se vea mucha televisión precisamente. Todo lo contrario, se ve muy poca y en momentos más que escogidos (nada de tenerla puesta mientras comemos o como fondo de ambiente).

De hecho cuando en mayo de 2009 nos dieron el diagnóstico del peque una de las recomendaciones fue limitarla mucho para que no se perdiera dentro, entre las luces y la música. Y pasamos unos cinco meses sin catar ni un minuto sin que muriera nadie.

Ahora es un buen instrumento para que utilice el panel de peticiones (ya os hablaré de él si tenéis curiosidad) y para que nos pida más música signando.

El primer héroe catódico de mi hijo fue Pocoyo. Tras el niño azul vinieron los Cantajuegos, fenómeno de masas en toda regla y portada de nuestro periódico hace una semana, ahora los que causan furor son los británicos Jim Jam & Sunny.

Cantan mucho, por eso les encanta a ambos. Julia ya ha aprendido a decir “Saaaniiii” y a corear algunas de sus canciones. Los ha visto una de las terapeutas de Jaime y le han gustado. Desde luego los prefiere al tan de moda Bob Esponja.

Os dejo algunos vídeos por si no los conocéis:

El fenómeno Cantajuegos

No me había puesto aún a escribir sobre los Cantajuegos por ese empeño mío de no hacer publicidad ni recomendaciones comerciales desde el blog.

Pero es que ya no puedo seguir esquivando el tema.

Ayer me dormí con la canción “cerquita, cerquita, cerquita. Muy lejos, muy lejos. ¡Saltan los conejos!” incrustada en el cerebro.

No es la primera vez que sucede.

También es frecuente encontrarme despierta y con la banda sonora mental: “el cocodrilo se metió en la cueva, de pronto asomó la cabeza” o “ladrillo a ladrillo, construyo un castillo”.

Recuerdo cuando en los viajes nos turnábamos mi santo y yo eligiendo CDs. Ahora como no esté dormido el peque no suena otra cosa en el coche…

Obviamente las ve en la tele, pero sobre todo se las cantamos nosotros. Con bailecitos incluidos. Que no hay como ser padre reciente para perder el miedo a hacer el ridículo.

Julia, con sólo cinco meses, ya está empezando a aficionarse.

Recuerdo nuestro primer contacto con el fenómeno Cantajuegos: unos padres menos recientes que nosotros nos lo pusieron en su casa y el peque quedó inmediatamente hipnotizado.

Y nosotros también alucinamos, todo hay que decirlo, viendo el efecto que producían unos cuantos adultos en peto vaquero intercalados con dibujillos algo cutres.

Me consta que otros padres y niños son abducidos en la guardería. Una amiga me contó que un día llegó su niño a casa de la guarde cantando algo de un tallarín. ¿Y qué será ese dichoso tallarín? Pues la primera canción del primer volumen de Cantajuegos.

El comentario de los padres sobre el tema suele ser algo del tipo “no sé lo que tienen, que les vuelven locos”.

Para los niños pequeños es un fenómeno fan similar al de los los grupos de guaperas para los adolescentes.

Dudo que los miembros del grupo puedan ir andando tranquilamente por la calle sin que los paren niños, padres y abuelos recientes.

Basta con ir a uno de sus conciertos (sí, dan conciertos en directo por toda España) para comprobarlo. Nosotros tenemos planeado ir el próximo año.

Están por todas partes. Tanto que no entiendo cómo no había oído hablar de ellos antes de tener hijos.

Si tenéis relación con niños pequeños todo os sonará.

Para los que no, probablemente sea cuestión de tiempo que os veáis tarareando semi-inconscientemente sus canciones.