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Mamitis y papitis

Mi hija tiene mamitis. Tiene año y medio y está en un momento especialmente acaparador conmigo. De hecho es entre uno y tres años cuando más mamitis se suele tener.

No quiere que me vaya a trabajar, a la compra o a cualquier sitio si no es con ella. Cuando estoy presente tiende a querer saber por dónde me ando, cada cierto tiempo viene a mí y si ocupo mis brazos o mi tiempo con su hermano o con su padre viene a exigir su dosis de atención.

Me consta que es una fase. Creo que casi todas las madres recientes han visto como sus hijos, ya sean niños o niñas y en unos casos más que en otros, cuando son muy pequeños tienen ese apego natural hacia la madre.

De hecho yo siempre lo he visto en las madres recientes que me han precedido o que me rodean. Dónde esté mamá, que se quiten los demás…

Y los demás deberían entenderlo, que para eso son adultos.

Muchos me dicen que en las niñas es especialmente frecuente que con el tiempo la mamitis se torne en papitis. Me lo creo, recuerdo que conmigo sucedió.

En cualquier caso comprendo perfectamente a los peques. Yo también tengo hijitis. No se me ocurre nadie mejor a quien tener en brazos y de quien no despegarme.

Os dejo un fragmento de un artículo de Serpadres.com

Madre no hay más que una y nuestros hijos lo saben. A los dos años pasan una etapa en la que solo quieren estar con mamá. Es una fase de “mamitis aguda” y no se sienten seguros con nadie más, ni siquiera papá.

No rechaza a su padre, está pasando por una etapa en la que es su madre la única persona que le hace sentir totalmente seguro. Ella es su figura de apego, la plataforma desde la que va a lanzarse a explorar otras relaciones.

También necesita un poco de ayuda para poder confiar en otros. Y eso se consigue pasando tiempo con más gente, pero sabiendo que mamá está ahí para cualquier cosa. Sin prisa, y sobre todo sin forzarle, aumentará su autonomía.

Los psicólogos afirman que a esta edad el pequeño todavía no es consciente de que negándose a estar con su padre podría estar castigándole o haciéndole sufrir, aún no tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Se muestra inseguro y, de momento, con mamá le resulta todo más fácil. Por eso es importante no darle mucha importancia a frases como: “Contigo no, con mamá”, y actuar como si nada hubiera pasado.

Y aquí unos consejos de Serpadres.es

* No le rechaces cuando se acerque, anímale a separarse de ti con suavidad y con un poco de “mano izquierda”.

* Si es bebé, juega con él al trenecito. Este juego le ayudará a entender antes que, aunque desaparezcas de su vista, continúas existiendo.

* Jamás te marches a hurtadillas, sin despedirte de él. Mejor que llore un rato a que te vayas sin decirle adiós y luego descubra que te has marchado (esto le genera mucha inseguridad).

* Procura que siga una rutina diaria, que le permita anticiparse a todos esos momentos en los que tendrá que decirte adiós (cuando te marchas al trabajo, cuando le acuestas…).