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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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La Universidad de Málaga acoge unas jornadas que tratan el autismo con pseudociencias

Cuando estás desesperado buscando un unicornio, es muy probable que acabes encontrando un vendedor de mulas al que se le da muy bien pegarles un cuerno y llenarlas de purpurina. En unos cuantos casos, es posible incluso que ese vendedor de mulas ‘tuneadas’ se crea de verdad que ha conseguido dar con un animal mitológico, ya sea porque a él también se la vendieron previamente o porque tiene una importante capacidad de autoengaño o de negar las evidencias.

Tras recibir el diagnóstico de autismo para tu hijo, un diagnóstico difícil de asimilar y que afecta a lo que más quieres en el mundo, es normal caer en la desesperación, soñar con curarlo, querer creer que es posible que ‘eso’ (la kinesología cuántica, las flores de Bach, las desparasitaciones, el biomagnetismo, eliminar el gluten en un niño que lo tolera perfectamente, etc.) funcione, que te devuelva al hijo que creíste tener, a ese que sería independiente, normal, como los hijos de tus vecinos y tus amigos.

Tras encontrarte con que tu hijo tiene autismo y que los médicos te dejan huérfano, que solo hay muchas incertidumbres por delante y la única respuesta de unas terapias que no sabes bien si funcionarán, que no sabes bien en qué consisten, que nadie te explica en qué se diferencian unas de otras, que no te prometen nada, que a veces son inaccesibles o de muy difícil (y costoso) acceso, que son lentas en dar resultados…  sí, es normal caer en esa desesperación, es normal querer creer en casos concretos que aseguran que aquello a ellos sí les funcionó y les devolvió a su hijo soñado, es normal apartar la desconfianza y el escepticismo y obviar que no hay evidencias científicas que avalen esos tratamientos, es normal pasar por alto los sitios en los que se explica, por ejemplo, que la desparasitación con la que te aseguran que tu hijo expulsará los parásitos que tiene en su estómago y han causado su autismo en realidad de lo que se trata es de darle líquidos similares a la lejía con los que acaba expulsando la mucosa intestinal.

Lo que no es normal es que esas prácticas, que en algunos casos se saben lesivas, no se persigan desde la Administración.

Y lo que tampoco es normal, lo que es indignante, es que una universidad española acoja en su seno una jornada en la que precisamente se da pábulo a todo tipo de pseudociencias, de magufadas sin evidencias fiables detrás que en el mejor de los casos serán inofensivas y solo dañarán la cartera de los padres y en el peor pueden afectar a la salud de los niños.

 

Es imposible comprar ida y vuelta para un adulto y solo ida para un niño en la web de RENFE

Que un adulto quiera viajar en tren ida y vuelta acompañado de un niño (o más de uno) solo a esa ida o a esa vuelta, no es algo tan raro. En absoluto. Se me ocurren muchas circunstancias en las que es posible. Llevas o traes al niño (o a los niños) que ha estado o va a estar con los abuelos, con los tíos, a un campamento, con su otro padre…

A mí me ha pasado hace poco que, por vez primera, me vi en esa tesitura, la de aprovechar un fin de semana para llevar a Julia al norte, a pasar un par de semanas con sus abuelos, disfrutando de la playa, del monte y de la compañía de sus primos. Así que me puse manos a la obra de sacar billetes. Uno de ida y vuelta para mí, que supone un ahorro, y otro para ella solo de ida.

Poco iba a imaginar que iba a ser misión imposible. Al menos beneficiándome del descuento de ida y vuelta en mi billete.

Tras pelearme un buen rato por la web no encontré la manera de, en la misma compra, lograr esos tres billetes. Pero es que es posible comprarlo de forma separada, como comprobé en la web. Si cogía mi ida y mi vuelta por separado, como Julia con ocho años no puede viajar sola tiene que usar un billete del servicio de niños que viajan solos, el servicio de acompañamiento de Renfe que no está disponible en todos los trenes (no lo estaba en el que podía viajar yo) y obliga a comprar la categoría Preferente. Es decir, no solo no me aseguraba tenerla a mi lado, ni siquiera en mi mismo tren.

Convencida de que tenía que haber una manera y el problema es que yo debía estar pasando por alto la opción llamé al teléfono de ayuda en la tramitación de billetes. Eso ya fue el despropósito. La señora, no especialmente amable, que me atendió por teléfono repasó los pasos conmigo para llegar a la misma conclusión que yo, que no se podía hacer.

Cuando pregunté si acercándome a las taquillas de Atocha sería posible esa compra, aparentemente sencilla, de un billete de ida y vuelta para mí y el de solo ida para mi hija me contestó: “No lo creo, ellos usan la misma herramienta que nosotros y no hay la opción”.

Renfe tardó un par de días en responderme por Twitter cuando planteé el problema diciéndome que llamara al mismo teléfono por el que ya había pasado sin éxito o que acudiera a las taquillas. Volví a marcar el número para asegurarme y en esta segunda ocasión me atendió un empleado muy amable que volvió a confirmar que no era posible. Me dijo algo distinto, eso sí, que comprase mi ida y vuelta primero y que luego intentaría ver si era posible hacer algo con el billete de la niña. Pero comprar mis billetes sin tener claro qué pasaría con mi hija no me parece precisamente óptimo.

En conclusión, que iremos y volveremos en autobús, cuya herramienta permite de sobra esa opción que no creo que sea tan complicada de programar. Gracias RENFE por facilitar la vida de las familias que intentamos gestionar los largos veranos lo mejor que podemos…

Y ahora, ironías y casos particulares aparte, viene la petición, que planteo a modo de crítica constructiva. Por favor, faciliten esa pequeña gestión en su web de compra de billetes, que a su vez facilitaría la vida a muchas familias. Mucho mejor sería que ese apartado tan bonito que tienen en portada dedicados a promocionar los viajes en familia con imágenes de modelos sonrientes.

 

Susana: Lo mismo me pasa a mí en el avión, con el añadido de que no se puede comprar uno de residente canario y otro sí. Este año no tengo vacaciones y mi hermano viene a por la niña. He tenido que comprar un billete solo para el para que venga, y luego el de los dos para ir a la península, pero el doble de caro de lo normal para ella porque no se puede comprar uno de residente y otro no… Ayuditas que nos ponen

Carol: En esa tesitura me encuentro yo !!!! 😡😡 es totalmente lamentable !! La única opción en mi caso es perder el descuento de ida y vuelta . Por supuesto que he puesto una reclamación

Arranca una nueva edición del certamen ‘Cuéntame el autismo’

Escribir para mí es un bálsamo, es algo que cura. Un diálogo conmigo misma, una manera de asumir mi realidad, de reflexionar, de pasar página… Tan necesario como el aire.

Cuando nos dijeron que mi hijo tenía autismo, escribir me ayudó. Empecé un blog cerrado, que nadie conocía, que no indexaba en buscadores, en el que volcaba nuestro día a día. Pero también me ayuda escribir ficción, imaginar otros mundos, soñar despierta ante un teclado.

Creo que era Hemingway el que decía que escribir le había ahorrado mucho dinero en terapias. Le entiendo perfectamente.

También es así para muchas otras personas. Somos muchos para los que es al tiempo una necesidad y un placer.

Si son conocedores del autismo, tienen la oportunidad de participar en la sexta edición del concurso de relatos que ha organizado Autismo Madrid, centrados este año en el Ocio y el Deporte en el tiempo libre.

Se puede participar hasta el próximo 3 de septiembre enviando los relatos y una fotografía que ilustre la historia. Aún queda mucho verano por delante para crear esa historia que visibilizar, que reivindique, que emocione…

La temática principal de este año va a ser el Ocio y el Deporte en el tiempo libre. Las dificultades en la inclusión de las personas con TEA son palpables en este ámbito, a veces por causas externas a ellos y otras por propias reticencias personales, pero precisamente, este ámbito representa una gran oportunidad relacional y de mejora de la salud (en coordinación, flexibilidad, disminución del estrés, etc). Desafortunadamente, sigue habiendo trabas para que puedan realizar la práctica de distintos deportes, al igual que en el número de plazas y apoyos que existen. Por todo ello, hemos creído oportuno reservar este espacio que representa el certamen para que se compartan las experiencias reales en este aspecto.

El contacto para recibir mas información o novias directamente foto y relato es info@autismomadrid.es
Los relatos que vayan recibiendo irán publicándolos en la web en la página de Autismo Madrid, ya está el primero disponible para leer.  De hecho los relatos participantes el año pasado también están en su página, empezando por el ganador del año pasado, de Carola Méndez.

Os dejo con él:

Recuerdo cuando estaba embarazada, recuerdo la enorme ilusión proyectando todo el futuro de mi hija…

Pensaba cómo sería físicamente, en su carácter, sus capacidades, sus gustos, incluso a veces pensaba: “ojalá le guste el ballet o la música clásica”; algo que a mi tanto me gustaba. También pensaba ¿qué le gustará estudiar?, ¿a qué colegio la llevaría?, ¿qué actividades extraescolares serían buenas para ella?

Cuando nació pensaba cómo iba a enseñarle todo lo que pudiese sobre la vida.

A los dieciocho meses le diagnosticaron autismo.

Dejé de pensar y empecé a sentir.

Empecé a sentir enormes contradicciones en el momento del diagnóstico: sentí como se centrifugaron todos mis pensamientos y proyecciones de tener una hija a mi imagen y semejanza. Comenzó una concatenación de sentimientos: primero negación. Después rabia en la medida que iba aceptando, seguido por tristeza, enorme tristeza. En la siguiente fase de aceptación en la que fui capaz de comprender su autismo sentí ¡una gran incomprensión del mundo!. Rabia con el mundo por no comprender…

Sentimientos que con el tiempo fueron cambiando, la tristeza se convirtió en alegría, en el momento que me di cuenta que sufría por mi y no por ella. Pues ella era muy feliz con las facilidades de integración que pudimos darle, a partir de aceptar su discapacidad en la comunicación e interacción social. El camino de la aceptación de la realidad es difícil, es difícil ni negar ni caer en el victimismo, en la autocompasión. Pero siento que pudiendo aceptar su discapacidad, podemos darle todos los elementos a nuestro alcance para que pueda desarrollar la cantidad de capacidades que la hacen feliz.

El pensamiento de poder enseñarle todo lo que pudiese en la vida, se tornó en aprendizaje…aprendiendo de ella….

Aprendizaje para vivir el momento sin proyectar el futuro en la medida de lo posible. Aprendí que se puede ser feliz siendo diferente. Aprendí a tener capacidad de felicidad. Aprendí de su capacidad de esfuerzo por conseguir comunicarse.

Se esfumó mi idea de que las personas con autismo están “en su mundo”: entendí que están en nuestro mundo con intensas ganas de interactuar, comunicar y superar su discapacidad. Capacidad de esfuerzo por conseguirlo. Nunca he vistoa nadie tan feliz de conseguir comunicarse, sonrisa que cala en el alma.

Todo ello me llevó un tiempo, no se aprende en un día a no ser rígida, cuadriculada y comprender que ella no tenía que ser a mi imagen y semejanza para vivir feliz. Se puede ser diferente y muy feliz.

Recuerdo cuando me sorprendía cómo colocaba en fila sus patitos: la miraba sorprendida y seguía de largo. Hasta que un día sin darme cuenta al caminar destrocé su esmerada fila y dijo¡ ay ay ay!, con sentimiento. Desde ese momento empecé a felicitarla por sus esmeradas filas, como se felicita a un niño con su primer garabato ¿por qué no? y ella empezó a mirarme sorprendida; mostraba interés en mi alegría. Un día di un paso más allá y descoloqué su fila hacia otro sentido: le encantó y colocó todos los muñecos en la posición que yo había elegido, nos miramos y sonreímos, la abracé, fuimos tan felices con un gesto tan sencillo. Recuerdo que me daba miedo invadirla y su sentimiento era todo lo contrario, ¡felicidad porque jugase con ella en ese juego tan diferente para mi!. Al día siguiente vino ella mientras yo estaba absorta y de manera consciente en “mi mundo” frente al ordenador y me trajo dos muñequitos sacándome de mi ensimismamiento para ir a jugar con ella a colocar los muñequitos. ¿Quién no interactuaba?. Me di cuenta de que era yo quien no comprendía su juego y que era ella quien sí quería jugar conmigo.

También con el tiempo cambió mi sentimiento de rabia con el mundo por no comprender.

Empecé a entender que la gente no comprende no por desinterés sino por cierto miedo a no saber cómo reaccionar por falta de información: miedo a herir, a no decir lo adecuado. Aprendí a explicar y comencé a sentir comprensión, interés empatía.

Me di cuenta que todo es más sencillo cuando un día una madre cuyo hijo era compañero de clase de ella en la escuela infantil, me contó que para reyes había pedido una niña sentada en una trona: era como ella que comía a los tres años pues le costaba mucho sentarse en una sillita. Nos emocionó tanto a sus padres y a mi…¡todos sus compañeros la cuidaban tanto!, ¡ella tan feliz!

Tanto que aprender de los niños, tantos prejuicios que desaprender…

Era tan feliz como desde el curso pasado que entró en un colegio de educación especial específico en autismo con todas sus necesidades cubiertas. Pues en su caso necesita atención especial, al ser más mayor y muy dependiente, necesita atención específica y al recibirla es feliz.

¿Llegará el día que todo este despliegue de medios de los colegios específicos para personas con alto grado de dependencia puedan ser integrados en la educación habitual? Ojalá.

Ella tiene cinco años, me es inevitable preguntarme si su futuro como adulta, podrá continuar siendo tan bonito. Me es inevitable angustiarme en ciertos momentos sabiendo que ella tiene la capacidad para seguir avanzando y seguir desarrollando su preciosa felicidad. Me es inevitable pensar en ello porque la sociedad no está adaptada para darle todo lo que ella necesita para poder integrarse como adulta. Sólo oigo hablar deniños con autismo o de adultos con autismo y altas capacidades.

Pero existe otra realidad también: la de los adultos con autismo dependientes. La incertidumbre sobre si será o no independiente es un hecho: pues no depende sólo de nosotros y que le ofrezcamos todos los medios necesarios para su desarrollo, también depende del grado de autismo. Tal cual está ahora estructurada la sociedad cuando yo no esté ¿qué pasará con ella? ¿Qué pasa con los adultos con discapacidad que ahora no son independientes?

Ojalá el punto de inflexión de la sociedad esté en el corazón como la curva sinuosa que ella hizo y fotografié. Ojalá comencemos a tener la sensibilidad y capacidad de integración que tienen los niños para que todos puedan ser felices, para que se les de la infraestructura necesaria para seguir su camino, ojalá se les de la oportunidad…

 

Dejad que los niños se acerquen a Harry Potter

El primer libro de la saga de Harry Potter llegó a las librerías un día como hoy de hace 20 años. El 26 de junio de 1997 el joven mago y sus amigos dieron sus primeros pasos para convertirse en iconos de la cultura popular, al nivel en el imaginario colectivo moderno de Luke SkyWalker, Han Solo y Leia. También tres, también una chica entre ellos y también un romance por medio y elementos que se podrían considerar mágicos.

No imaginaba J.K. Rowling, a la que sigo en Twitter porque derrocha inteligencia, sensibilidad y sentido común, la que iba a liar a nivel mundial con esos niños nacidos de su imaginación de madre reciente británica. Igual que George Lucas no soñó con el éxito que tendría Star Wars, ni mi querido Tolkien o el inigualable Stan Lee con sus creaciones. Los padres no conocemos de antemano hasta dónde llegaran nuestros vástagos, ningún tipo de vástago.

Para leer en español el primer libro, uno de los más vendidos de la historia (y seguramente más leído que otros que se han vendido más), hubo que esperar casi dos años. Fue en 1998 cuando se editó traducido Harry Potter y la piedra filosofal. A mis manos llegó en agosto por recomendación de un amigo, gran lector. Por aquel entonces yo tenía 22 años. No fui de esa generación que creció al mismo tiempo que el mago, aunque hubiera sido bonito.

– Léelo, que está muy bien.
– Pero si es un libro para niños…

Le hice caso y lo leí. Lo devoré de una sentada, porque, efectivamente, por temática y estilo es un libro infantil; el más infantil de una saga cuyos personajes y forma de narrar fueron oscureciéndose, volviéndose complejos según crecían, según crecíamos sus lectores enganchados a una historia aparentemente simple, a unos protagonistas carismáticos pese a ser poco revolucionarios, a un mundo que parecía inspirado en cierto modo en las novelitas de internados ingleses tipo Torres de Malory que heredé de niña de manos de mis primas mayores (y que, por cierto, han vuelto a reeditarse) e incluso un poco a Los cinco, pero en tres y con búho en lugar de perro.

Voldemort, Hagrid, Private Drive, Draco Malfoy, Dumbledore, Hogwarts, el autobús noctámbulo, Fawkes, Luna Lovegood, el callejón Diagon, Hedwig, Olivander, Neville Longbotton… Probablemente el gran mérito de J.K. Rowling fuera idear un mundo y unos seres que lo poblaban con recovecos, detallados, con personalidad. No teníamos tres héroes sobre un fondo gris interactuando con figuras fantasmales. Todo era rico, casi masticable.

Y se quedaba grabado.

Resulta curioso que las críticas fueran mayoritariamente muy positivas para los primeros libros, sobre todo para el primero. Según su éxito se disparó, proliferaron las reseñas negativas, las que tachaban la escritura de Rowling de poco pulida, de comercial, de producto de consumo, de tener agujeros e incongruencias.

Para mí, que no considero que sean libros perfectos ni mucho menos, pesa más que la posible falta de excelencia literaria lo mucho que la escritora ha hecho por afianzar el amor por la lectura entre niños y jóvenes. Según una encuesta elaborada en 2006 por Kids and Family Reading Report y Scholastic, el 51% de los lectores de Harry Potter de entre 5 y 17 años que no había leído nunca nada antes por placer, siguió leyendo y disfrutando al hacerlo.

Acabo de cambiar de idea. Probablemente el mayor mérito de J.K. Rowling sea haber creado un pequeño ejército de lectores.

Las películas llegaron antes de que fuera madre. La primera en 2001. Las vi con el que ahora es el padre de mis hijos religiosamente según iban llegando a los cines. Y las volvería a ver hace casi tres años con mi hija, que quedó hechizada por la misma magia, tanto que su séptimo cumpleaños estuvo centrado en el mundo de Potter.

Las películas también han creado lectores. Hace dos años, cuando Julia tenía seis, leímos el primero de los libros por la noche, en su cama. Capítulo a capítulo en voz alta. Yo, redescubriéndolo como un libro infantil que sigue siendo recomendable. Mi hija descubriendo que su imaginación unida a la de un escritor supera cualquier experiencia cinematográfica, por buena que sea.

Leed Harry Potter y la piedra filosofal. Leedlo con vuestros hijos. Regalad este libro a los niños. Dejad la puerta abierta a su magia, para que cuaje el amor por los libros, por soñar acunado por palabras ajenas.

Carta a mi hija de ocho años

Nunca te diré que, por haber nacido mujer, debes amar a los hombres. No lo haré ahora ni lo haré jamás según vayas creciendo.

Nunca te diré que elijas a un hombre para compartir tu vida, porque es lo natural, lo más fácil, lo que hará que encuentres menos piedras en tu camino. Son mentiras.

Cuando seas mayor te recordaré que hace muchos años, cuando tenías apenas seis años, cruzamos un Madrid lleno de banderas multicolores y me preguntaste qué eran esas banderas. “Es una bandera que dice que podemos amar a quién queramos, da igual quién sea”, te contesté. Y lo entendiste. Claro que sí. Lo que no es natural entender, lo que hay que aprender a ver en contra de lo que el corazón nos dicta, es lo contrario, que no puedes amar a aquel al que el corazón te diga.

Ama a un hombre o a una mujer, ama a quien quieras mientras te haga feliz, mientras ilumine tu rostro cuando le veas y te haga crecer por dentro y por fuera.

Sí que te diré cómo debes amar. Sin celos, porque los celos no son amor, son posesión e inseguridad. Con generosidad, sabiendo que nadie es perfecto. Sin hacer de menos al otro para imaginarte tú mayor. Apoyando y no restando. Respetando su espacio. Buscando la bondad, tan infravalorada. Haciendo fácil lo difícil y no complicando lo que es sencillo.

Ama a un hombre o una mujer, ama a quién quieras siempre que no te cele, porque no eres la posesión de nadie y es mejor estar con alguien que confía en ti. Que sea, hombre o mujer, pero alguien generoso, que no te haga de menos, que no ponga en duda que puedas alcanzar tus sueños, que respete tu espacio, que también valore la bondad y el hacer fácil lo difícil sin enredarse en complicaciones innecesarias.

Ama como quieras que te amen a ti.

 

(JORGE PARÍS)

‘La decisión de Sophie’, la huella de la maternidad #unoalmes

La decisión de Sophie es un libro de William Styron que suelo recomendar. Yo lo descubrí adolescente, en una edición que rodaba por casa del Círculo de Lectores que fue propiedad de mi madre, un par de décadas después de que fuera un bestseller y cuando ya había pasado una década del estreno de la película de Alan J. Pakula protagonizada por Meryl Streep, Kevin Kline (fue su debut cinematográfico) y Peter MacNicole.

Imagino que tanto la película como el libro suenan como algo ‘viejuno’ y poco atractivo teniendo tanta oferta de lectura y entretenimiento audiovisual reciente, pero ambos productos merecen la pena.

El libro, publicado en los setenta, es absorbente y da unos volantazos que te llevan desde la historia de un aspirante a escritor convertido, por su trabajo en una editorial, en el primer muro con el que se encuentran otros escritores que quieren publicar, a la compleja historia de amor y dependencia de dos seres rotos y recompuestos y al horror de un campo de exterminio en la Segunda Guerra Mundial. Volantazos que conducen de la risa al llanto sin que la historia se salga del carril, una historia cuyo núcleo es la maternidad, por mucho que apenas aparezca ningún niño.

Un libro que se lee ágil, con un inicio maravilloso y una complejidad que se digiere con facilidad, que cuenta con un narrador, en los límites del protagonismo, dibujado con destreza, igual que el resto de los personajes. Un tipo inolvidable que en la película se diluye.

William Styron (1925-2006) fue uno de los mejores escritores americanos de su generación. Combatió en Japón en la Segunda Guerra Mundial y escribió su primera obra Tendidos en la oscuridad, con solo 26 años. Además de por el éxito de ventas internacional que fue La decisión de Sophie, se le conoce por Confesiones de Nat Turner, ganadora de un Premio Pulitzer.


El libro lo leí un par de veces antes de ser madre, pero la película no la vi hasta hace pocos años, teniendo ya a Julia y Jaime. Y tiene la escena más dolorosa de ver que yo recuerde en una película.

La película, de 1982, le valió un Óscar a Meryl Streep. Francamente lo merece. Su retrato de una mujer polaca, fascinante y quebrada, incluso cuando ya se encuentra a salvo en Estados Unidos y es amada, es perfecto en todo momento. Pero solo por la desgarradora escena del tren ya lo merecería.

Y, ojo, que a partir de aquí hay spoilers. Si alguien no ha leído el libro o visto la película y desea hacerlo sin saber nada del argumento, mejor si deja de leer.

La decisión de Sophie es la historia de una madre, porque una no deja de ser madre aunque haya perdido a sus hijos. La decisión de la protagonista, a la que hace referencia el título, fue tener que elegir a cuál de sus niños salvar la vida.

Solo uno de sus hijos podía quedarse a su lado, por decisión de un oficial sádico. El otro se separaría de ella e iría directamente a encontrarse solo con la muerte. Si ella no era capaz de elegir, deprisa, en ese mismo instante, morirían ambos.

Sophie sacrifica a su hija, más pequeña y más débil, para conservar a su lado a su hijo varón, mayor y más fuerte. También él moriría finalmente, pero esa decisión que tuvo que tomar y la pérdida de sus niños la marcaría para siempre. Como habría marcado a cualquier madre.

Lo lees, lo ves siendo madre de más de un hijo, y el corazón se te parte en dos imaginándote en esa misma situación imposible.

La única decisión posible es la de la protagonista. Optar por mantener a tu lado al niño con más posibilidades de sobrevivir.

Y yo tengo claro, teniendo ese criterio en cuenta, a cuál hubiera elegido. Y solo pensarlo me resquebraja. Aunque la realidad es que no me habría visto jamás enfrentada a esa decisión, habrían elegido por mí. Las personas con discapacidad fueron masacradas por los nazis en igual medida, o aún peor, que otros colectivos.

‘Cristal oscuro’ tendrá una nueva versión en Netflix, más Jim Henson tras ‘Julie entre bambalinas’

¿Recordáis Julie entre Bambalinas. Os hablé de esta serie de Netflix hace unos tres meses, antes de que se estrenara. Ya hace tiempo que está disponible en esa plataforma y es estupenda. La he disfrutado junto a Julia, que se ha visto varios episodios varias veces.

En ella Julie Andrews, maravillosa octogenaria, transmite su amor por el teatro en episodios de media hora de duración, cada uno dedicado a diferentes aspectos artísticos de una obra (bailar ballet, escribir el guion, montar los decorados, hacer reír, cantar…) con invitados de primer nivel en cada uno de ellos, traídos con frecuencia de Broadway. Ya la he recomendado de viva voz a unos cuantos padres de niños pequeños, y tenía pendiente hacerlo también desde aquí.

En esta serie infantil, en la que se contempla también la inclusión (uno de los personajes protagonistas va en silla de ruedas, echad un ojo al episodio del ballet), Julie acompañada del joven Giullian Yao Gioiello ayudan a un grupo de niños, que en realidad son creaciones de Jim Henson Factory, a crear su propia obra.

Y otra creación con el sello de Jim Henson quería yo hablar, porque además de Julie entre bambalinas y de un documental que habla de cómo se creó el personaje de Elmo que se llama Being Elmo, resulta que Netflix está desarrollando una serie de aventuras de diez episodios que se llama The Dark Crystal: Age of Resistance.

Sí, Cristal Oscuro. ¿Recordáis Cristal Oscuro?

No es el producto de Henson que mejor ha envejecido. Dentro del laberintoha resistido mucho mejor (divinamente) el paso de los años y es una película que vuestros pueden disfrutar mucho. Pero pese a ello sigue siendo un clásico de los 80 recuperable que muchos recordamos con cariño. Entrañable tal vez sea la palabra.

Está concebida como una precuela de la película de 1982 y su trama tiene lugar 10 años antes de lo que se narraba ahí. En la creación de las criaturas de la serie, rodada en el Reino Unido, ha participado Brian Froud, el diseñador del concepto original.

Seré una nostálgica, pero lo cierto es que me alegré con la noticia. Y la veré con Julia, aunque es seguro que tendré yo más curiosidad que ella por saber cómo han expandido el mundo de Thra.

Y me viene a la memoria lo que escribí aquí hace un año, cuando disfrutamos juntas La historia interminable:

Recuerdos como ese vuelven cuando transitamos con nuestros hijos los rincones familiares de nuestra infancia. Y son un regalo que nuestros niños nos hacen si somos capaces de verlo así. No tenemos torres de marfil, pero sin duda ellos son nuestro Bastian.

La maternidad tiene para mí muchas maravillas, sin la menor duda una es volver a disfrutar con nuestros hijos de historias, en libros o en películas, como La historia interminable, Charlie y la fábrica de chocolate, Dentro del laberinto, Cristal oscuro, Camioneros, Willow, La princesa prometida o Gran Lobo Salvaje.

La maravilla de comprobar que, en verdad, nunca dejamos de ser del todo aquellos niños.

Volvamos al nuevo Cristal Oscuro: esto es lo que sabemos de momento de este proyecto, que llegará a lo largo de 2018:

El renombrado director de cine Louis Leterrier (Ahora me ves, El increíble Hulk) será el encargado de la producción ejecutiva y de la dirección de la serie producida por The Jim Henson Company en colaboración con Louis Leterrier, Lisa Henson y Halle Stanford. La veterana colaboradora de Henson, Rita Perugi, es la productora de la serie y Blanca Lista la productora ejecutiva. Los responsables del guion serán los co-productores Jeffrey Addiss y Will Matthews (Life in a Year), y Javier Grillo-Marxuach (Perdidos, Los 100).

The Dark Crystal: Age of Resistance combinará el arte de los títeres de The Jim Henson Company con la visión de Louis y su capacidad de contar historias, combinado con un conjunto de imágenes digitales y efectos visuales de última generación”, ha señalado Cindy Holland, vice presidenta de contenidos originales de Netflix. “Tengo muchas ganas de que las familias de todo el mundo vean cómo damos vida a estos personajes increíbles”. “Louis Leterrier es un apasionado del mundo de The Dark Crystal y tiene una increíble visión creativa de la serie. Aporta su pasión a cada aspecto de la producción mientras que lidera al talentoso equipo de artistas y escritores que están trayendo a la vida este universo”, ha señalado Lisa Henson, CEO de The Jim Henson Company.

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Un concurso de poesía para niños de entre seis y doce años en honor a Gloria Fuertes

La poesía es música y emoción, la poesía evoca, inspira, educa, hace sentir. La poesía acompaña a nuestros niños desde multitud de cuentos y canciones infantiles. De hecho, para muchas personas, la infancia es el momento de la vida en el que más reina la poesía.

Y a veces nuestros niños también hacen poesía, queriendo y aún sin darse cuenta de ello.

Eso trajo Julia hace un mes del colegio, uno de los textos libres que escriben y que trataba de un pirata y un cordero. Píntalo de marea. De marea azul. Azul frondoso…

“Esto que has hecho es poesía mi amor”, le dije tras paladear el texto que había creado. “¿Ah, sí?”, me replicó sorprendida.

Recordaba este pequeño poema instintivo cuando recibí ayer una nota de prensa del Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid contando que han organizado un concurso de poesía para niños de entre seis y doce años, residan o no en la ciudad.

Se trata del primer Premio de Poesía Infantil Gloria Fuertes, que se enmarca dentro de los actos para conmemorar el centenario del nacimiento de la poeta y con el objetivo de “incentivar la creatividad y apoyar el fomento de la lectura entre los más pequeños”.

Seguro que Gloria Fuertes, esa creadora tan injustamente ninguneada durante tanto tiempo que al fin comienza a ser reivindicada, vería con buenos ojos esta iniciativa.

Aquí se pueden consultar las bases completas, pero os dejo un resumen:

Podrán presentar un texto de carácter poético, en lengua castellana, de tema libre, original e inédito antes del próximo viernes 30 de junio de 2017.

Los autores deberán participar con un solo poema original, escrito a mano, en tamaño DIN A4 y con una extensión máxima de una cara. El texto no debe haber sido publicado ni premiado anteriormente.

Los autores que se presenten al Premio tendrán que aportar el papel original de su poema, indicando en la parte superior del folio nombre, apellidos y edad. Además, deberán también de hacer constar nombre, apellidos, dirección, edad, número de documento (DNI, NIF, NIE o pasaporte) y contacto (número de teléfono y correo electrónico) de su adulto responsable (familiar o tutor).

Las candidaturas serán remitidas por correo postal y en sobre cerrado a la siguiente dirección:

PREMIO DE POESÍA INFANTIL GLORIA FUERTES 2017
AYUNTAMIENTO DE MADRID
DIRECCIÓN GENERAL DE PROGRAMAS
Y ACTIVIDADES CULTURALES
C/ Montalbán, 1 – 4ª planta

Un jurado valorará las propuestas ponderando originalidad, sentido y profundidad de las obras presentadas.

De entre todos los participantes, el jurado escogerá a cinco ganadores. Cada uno de ellos recibirá un lote de libros y películas y cuatro entradas para el Bus Turístico de Madrid.

Esta tarde hablaré con Julia, que cumplió ocho años en marzo, a ver si quiere presentar su El pirata y el cordero.

Cualquier excusa es buena para volver a la poesía.

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¿Verías con tus hijos ‘Por trece razones’?

La pasada semana terminé Por trece razones, la serie de Netflix que mas está dando que hablar los últimos meses. La he visto con un poco de retraso, ya lo sé, pero el tiempo que puedo dedicar a la televisión es bastante limitado.

Tenía curiosidad por esta serie por distintos motivos. Independientemente de su popularidad, tenía amigos en cuyo criterio confió que la tachaban de muy interesante, lo cierto es que había algún otro que reconoció su calidad pero añadiendo que le había dejado frío. Trata sobre acoso escolar llevado a sus últimas consecuencia, al suicidio que es un tema tabú en televisión y medios (cada vez menos, también es cierto) y que se trata de la segunda causa de muerte entre los adolescentes de Estados Unidos. Y en ese país precisamente ha suscitado un intenso debate sobre la conveniencia de que la vean adolescentes, incluso de ponérsela para trabajar sobre ella.

Es una serie cuyo mayor acierto creo que es su casting. Casi todo el peso de la producción recae sobre los jóvenes hombros de un elenco sobradamente capaz. Y no hablo solo de sus dos protagonistas (a mi parecer brilla especialmente Clay Jensen, la imagen del cartel promocional e hilo conductor interpretado por Dylan Minette), el trabajo actoral de todos ellos es el que da credibilidad a la historia, polémica por su crudeza y por mostrar sin apartar la mirada violación y sobre todo suicidio. Un intento declarado por los productores de mostrar que no es algo fácil ni bonito y que el dolor que causa en otros puede ser insuperable.

Otro gran valor es el de tratar a los personajes adolescentes con el respeto y aproximación que se daría a los adultos, sin filtros ridículos, interpretaciones simplistas o tintes de caricatura. Pero al mismo tiempo son adolescentes, imperfectos todos ellos, impulsivos, incapaces de expresar sus emociones, de entender del todo la situación en la que están, el mundo que les rodea.

Cuando la ves siendo padre es inevitable empatizar con los padres que también asoman a la serie, preguntarte cómo pueden estar tan ciegos en unos casos, cómo pueden estar así de desaparecidos en otros, constatar no saben lo que pasa en el día a día de sus hijos, su desconocen sus relaciones con sus iguales, y sufrir con el dolor de los padres de Hannah, que es inimaginable.

Pero no voy a entrar a hablar en profundidad de la serie, que para eso ya está mi compañero Víctor con su blog Smelly Cat (os recomiendo su tema Cinco consejos para padres aterrorizados de que sus hijos vean ‘Por trece razones’). Lo que yo quería era preguntar si habéis visto la serie y si la recomendaríais a adolescentes. Incluso a profesores como me sugieren por Twitter.

A mí aún me quedan unos cuantos años para verme lidiando con adolescentes, pero creo que sí lo haría. Es una ficción dolorosa pero que merece la pena para poder hablar luego de ciertos temas más que relevantes. Eso sí, me parece apropiada solo para adolescentes de al menos dieciséis años, creo necesario verla junto a ellos y no dejársela digerir a solas, y tendría especial cuidado si el adolescente en cuestión está en una situación de especial vulnerabilidad.

Tal vez lo indicado fuera verla primero nosotros y luego valorar si, en ese momento concreto, a nuestros hijos les puede venir bien verla y que luego (o durante) hablemos sobre lo que en ella se ve: el peligro de la difusión de imágenes, de que se malinterpreten, que nuestros comentarios, nuestras bromas a las que damos poca importancia pueden hacer sufrir mucho a otros, que aunque creamos estar solos no es así, que ante cualquier aproximación sexual es necesario el consentimiento expreso de la otra persona, que hay que saber pedir ayuda…

Al terminar los trece capítulos, las trece cintas, hay un pequeño documental en el que los creadores y los asesores de la serie, psicólogos especialistas en estas lides, que resulta especialmente interesante, porque trascienden la ficción y dan pistas sobre las percepciones erróneas que llevan a los chicos a sentirse completamente solos y sin salida y porqué no es así.

De hecho la serie, basada en una novela de Jay Asher, de la que ya hay una segunda temporada en marcha y tras la que está la actriz y cantante Selena Gomez como productora ejecutiva, tiene una clara vocación de ayuda a los chicos para afrontar situaciones de bullying y ofrece información y recursos en su página web.

Vuelvo, para terminar, a la pregunta inicial: ¿La veríais con vuestros hijos?

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Pediatic, una jornada dedicada a la salud infantil (también el autismo) y las nuevas tecnologías

Istock

Hoy os quiero hablar de un evento que se celebra este sábado en Madrid y al que yo voy a asistir. Se llama Pediatic y ya por su nombre se puede deducir que va de salud infantil y nuevas tecnologías: reflexiones, soluciones, propuestas… Se hablará de la adolescencia y las redes sociales, de la búsqueda de contenido fiable en Internet, de la hiperactividad y el déficit de atención, del tratamiento de la salud en los medios…

Promete ser una experiencia interesante ya que Internet esta aquí no sólo para quedarse, sino para evolucionar rápidamente.

Se trata de una jornada completa que tendrá lugar en el Colegio Oficial de Médicos. Aquí se pueden adquirir las entradas, que cuestan desde 10 euros la fila cero con posibilidad de verlo todo en streaming hasta 50 para todo el día con la comida incluida.

Podéis consultar en la web el programa entero, pero yo os lo resumo:

La jornada arranca con un recuerdo a la infancia emigrante de la mano del pediatra Ramon Capdevila con La infancia en Lesbos, la vergüenza de Europa.

GTRES

El primer bloque, Qué pueden hacer las redes sociales por la infancia, proyectos, realidades y riesgos, está dirigido por Amalia Arce autora del Blog Diario de una mamá pediatra y Responsable de E-Salud de la fundación Hospital de Nens de Barcelona. Participan:

  • Antonio Cambronero @blogpocket, bloguero profesional.
  • Marian García, Boticaria García.
  • Mª Angustias Salmerón de Mi mamá ya no es pediatra.
  • Mónica Lalanda de Médico a Cuadros.
  • José María Cepeda de Salud Conectada.
  • Esther Gorjón enfermera de urgencias @jesterhanny.
  • María José Mas de Neuronas en crecimiento.

En un segundo bloque, Crianza y desarrollo, es más clínico y se revisarán esos temas que acaparan las redes sociales maternales. Será dirigido por el pediatra Jesús Garrido de Mi pediatra online y autor del libro Crianza respetuosa.

  • Mónica de la Fuente de Madresfera.
  • Tania García de Edurespeta.
  • Elena Miró, psicóloga y bloguera.
  • Pablo Caballero de Vitadieta.
  • Manuel Fernández de El Neuropediatra.
  • Lorena Gutierrez, Fisioterapia para Bebés y Mamás.

Para la tarde un tercer grupo dirigido por Mª José Mas, neuropediatra y autora del blog Neuronas en crecimiento que fue premio Bitácoras 2016 que con el título La infancia diversa hablará de autismo, TDAH, niños diferentes y de como la tecnología puede colaborar con ellos.

  • Susana Lluna y Javier Pedreira Wicho de Microsiervos.
  • Rosa Aparicio de Ipads y autismo.
  • Un representante de la fundación Autismo diario
  • Luz Rello de Change Dislexia.
  • Àngels García-Cazorla Pediatra neuróloga investigadora en Neurociencia en HSJD.
  • Carlos M. Guevara de Raras no invisibles.
  • Margaret Creus, pediatra autora de PedRetina.

Para despedir la jornada una última mesa de encuentro abierto entre los medios de comunicación y blogueros especializados para debatir el papel de los medios de comunicación y como compaginar calidad y negocio cuando hablamos de salud, educación y crianza en la infancia.

Esa mesa redonda final se llama La infancia y la maternidad en los medios y participamos:

  • Begoña González. Experta en comunicación en Best Relations.
  • Cecilia Jan periodista en El País, Mamas & Papas.
  • Melisa Tuya es periodista en 20minutos y Madre Reciente.
  • Carlos Martín, CEO en Sombra doble outsourcing científico.
  • Leyre Artiz es periodista y directora de la revista Ser Padres.
  • Laura Baena de El club de las malas madres.