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Vivir es cabalgar un dragón y disfrutar del viaje

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El síndrome del abuelo caramelo (los abuelos indulgentes pueden perjudicar la salud de sus nietos)

Espero que mi padre no se ofenda leyendo esto, porque él es un ejemplo perfecto de lo que me ha dado por llamar el síndrome del ‘abuelo caramelo’.

Mi padre es un hombre noble, un hombre bueno que ama a sus nietos por encima de todo y que les bajaría la Luna si estuviese a su alcance. Y eso ayuda a que no sólo no pueda evitar darles dulces en abundancia si se los piden, sino que se los ofrece aunque ellos no los hayan pedido solo por verles felices.

Hace ya tiempo que di la guerra por perdida, por mucho que un dentista a Jaime, por su autismo, le pueda suponer anestesia general.

Siendo justos, no sólo los mima a chuches y chocolate, también a alimentos saludables jamón o castañas asadas, lo que se tercie si les gusta.

Recordaba todo aquello inevitablemente cuando leía un reciente informe de la universidad de Glasgow que ha recogido datos de 56 estudios realizados en 18 países diferentes.

El informe, publicado en PLOS One journal, centraba en la influencia de los abuelos que no son los principales cuidadores de los niños, pero sí tienen una presencia significativa en sus vidas, en tres áreas: alimentación y peso, actividad física y relación con el tabaco.

Los padres de los diferentes estudios tienden a describir a los abuelos como demasiado “indulgentes” con los niños, con tendencia a darles más comida de la necesaria (cebarlos, en román paladino), darles comida con mucho azúcar o grasa, usar la comida como una “herramienta emocional” (chantajes, premios… eso tan desaconsejado para tener una sana relación con la comida, recordad a Julio Basulto y que hay que respetar el apetito de los niños, el “no quiero más” y el “tengo hambre”) y peor informados que ellos.

En el estudio apuntan que hay abuelos muy activos y abuelos sedentarios, y tanto lo uno como lo otro influye en los niños. Respecto al tabaco, parece que los abuelos fumadores tienden en mayor medida que los padres fumadores a darle a ese vicio insano delante de los niños.

Sobra decir que fumar delante de los niños, incentivar su sedentarismo y el consumo de alimentos con exceso de azúcar, grasa o procesados, activando además mecanismos que fuerzan a comer a los niños, que les identifican la comida poco recomendable  con un premio o recompensa, no beneficia precisamente la salud de los niños. No conviene olvidar que hace poco fue noticia que El número de niños obesos en el mundo se multiplicó por diez en las últimas cuatro décadas.

También sostiene que muchos padres se sienten incapaces de interferir por la confianza que les tienen, también por la ayuda que los abuelos les prestan.

En la balanza de la relación, mejor callar o protestar poco si abusan de los dulces o en algunos aspectos educan de manera que nos chirría, teniendo en cuenta todo lo demás y que lo hacen con la mejor intención.

No sé en vuestro caso, pero en el mío sí que sucede. La única línea roja, lo único que no toleraría, sería el que convirtieran a mis hijos en fumadores pasivos.

Y que conste que muchos padres caen (caemos) en errores similares. No es patrimonio exclusivo de los abuelos ni mucho menos, aunque este estudio haya puesto el foco en ellos.

¿Qué sería de muchos de nosotros sin los abuelos? Aquel niño que tiene un buen abuelo, tiene un tesoro. Sus padres también. Y no me refiero ni mucho menos solo a cuestiones prácticas, de intendencia.

En mi caso particular, si el peaje son unos pocos caramelos, bienvenidos sean.

* Fotos: GTRES

Para terminar os dejo una foto que hice de un cuadro que hay en el libro de Julio Basulto Se me hace bola con aquello que los adultos jamás deberíamos decir a los niños en la mesa. Si os reconocéis leyéndolo, por favor, leed a Julio, también a Juan Revenga  o Mi niño no me come de Carlos González.

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‘El Señor Doblado’, una aventura para jugar con niños al rol basada en ‘Magissa’

Hoy en 20minutos ha aparecido publicado, en versión impresa y online, el reportaje Juegos de rol, una alternativa de ocio infantil y una puerta abierta a muchos aprendizajes.

Para acompañarlo he decidido publicar un contenido poco convencional; se trata de una aventura para jugar con niños al rol basada en el juego Magissa, del que ya os hable hace unas semanas y que me ha permitido volver a divertirme siendo máster tras dos décadas de parón.

Si os animáis a ser máster de niños, tal vez os pueda servir de guía. Aunque debéis saber que hay muchas otras disponibles, empezando por las que ofrece en su web Edanna, la creadora de Magissa.

La que hoy os traigo se puede jugar como una aventura suelta o puede ser el inicio de una campaña. A nosotros nos llevó dos horas aproximadamente y participaron en ella tres niños y dos adultos. Lo pasamos todos muy bien  y lo prolongaremos como campaña en la que los personajes irán ganando habilidades.

Sentíos libres de modificarla a vuestra voluntad, los enemigos pueden ser otros, la criatura también, igual que las referencias… adaptadla como mejor os parezca. Improvisad si los jugadores que están jugando deciden salir por sus propios derroteros. Recordad que siendo máster de niños, la flexibilidad es vuestra bandera. Lo importante es pasarlo bien. 

Obviamente los personajes que yo describo y corresponden a los que eligieron mis jugadores, serán distintos a los vuestros. Centauros, elfos, enanos, niños-gato… que pueden ser magos, exploradores, senadores, guerreros… Hay muchas opciones de razas y oficios y lo ideal es que, sin olvidar que es conveniente que el grupo de aventureros esté equilibrado, cada cual elija lo que más le guste.

Una última cosa, para la aventura utilicé un aguacate, un barco de playmobil, un peluche, una bola de cristal y una flores que se iluminan.

El Señor Doblado de la Torre Doblada

Un grupo de cinco niños aventureros se encuentran en la torre del señor de la Torre Doblada, situada en una pequeña isla del Mar Circundante. Ninguno de ellos se conocen, ninguno de ellos se parece.
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‘Mi primer festival de cine’: cortos, Roald Dahl, música, preestrenos, Ghibli… para niños entre 2 y 12 años

La próxima semana comienza la cuarta edición de Mi Primer Festival de Cine, un evento familiar organizado por la Asociación Cultural Modiband, especialista en cine infantil de autor, que contempla actividades y proyecciones  para niños y niñas entre 2 y 12 años. Concretamente, tiene lugar entre el 11 y el 26 de noviembre en Madrid.

Y este año vuelve crecido. En las tres ediciones anteriores se celebraba únicamente en los cines Verdi y ahora también ocupa la Cineteca, el Cine Doré, la Filmoteca Española, el Círculo de Bellas Artes y La Casa Encendida.

Pasarán por el festival 50 películas de 23 nacionalidades, principalmente europeas, y espera superar los tres mil espectadores en la capital. Probablemente Julia y yo andaremos por ahí algún que otro día, que es una buena oportunidad de ver y aprender.

Así muy resumido, habrá cuatro preestrenos, seis sesiones de cortos, dos cineconciertos, clásicos para ver en familia y un taller de iniciación a la animación para niños a partir de ocho años.

Sus organizadores aseguran que “el festival aspira a ser un espacio para el encuentro, el descubrimiento, el aprendizaje, el diálogo y el entretenimiento. Una experiencia colectiva en la que niños y niñas, padres, madres y profesores, así como creadores de cualquier rincón del mundo, compartan sus obras, sus valores y sus conocimientos”.

Tanto me ha gustado el plan que me animo a compartirlo aquí por si os encaja.

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Al nuevo calendario solidario los jóvenes de Down Madrid le acompaña la Fuerza de Star Wars

Este domingo 29 de octubre hay fiesta en Madrid para todos aquellos que quieran apoyar a las personas con síndrome de Down.

A las 13.00 horas en el Teatro Barceló (Calle Barceló 11, Madrid) la asociación Down Madrid presenta la edición 2018 de su calendario solidario. Una presentación en la que estará la ya archiconocida Legión 501 Spanish Garrison, que apoya sin dudarlo todo tipo de causas solidarias.

Habrá un desfile de tropas imperiales formado por diferentes personajes de la saga Star Wars, como Darth Vader, Tusken, Shadow Scout y los StormTroopers. Además, los asistentes a la presentación presenciarán el encuentro entre los personajes de la Rebel Legion Spanish Base y el ejército del lado oscuro en un mismo espacio.

Os dejo un par de fotos, para que veáis lo bien que les ha quedado:

Para los que queráis y podáis ir a la presentación, en esta página web tenéis toda la información.

El donativo de la entrada incluye un calendario solidario y una consumición y en las distintas actividades para toda la familia que se han organizado. Pero en la web de Down Madrid también hay información de cómo lograr el calendario aunque no podáis asistir mañana.

El calendario, que nace con el propósito de fomentar la sensibilización social en torno a las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual, se podrá conseguir con un donativo de 5 euros en las sedes de Madrid de la Fundación Síndrome de Down.

La Fundación Síndrome de Down de Madrid (Down Madrid) es una entidad sin ánimo de lucro cuya misión es trabajar para la plena inclusión de personas con síndrome de Down u otras discapacidades intelectuales y su plena inclusión social. El trabajo que Down Madrid realiza desde hace más de 25 años no hubiera sido posible sin la colaboración de las personas y entidades que apoyan su labor.

¿Quieres que vayan mujeres científicas al colegio de tus hijos a dar una charla? #enclase11f

Ya sabéis, si me leéis, que estudie en un colegio del que no guardo muy buenos recuerdos. Fui una niña feliz, pese al colegio, que era solo de niñas y del que podría contar anécdotas que ejemplifican lo mal que nos enseñaban hasta aburrir.

(GTRES)

Era un centro en el que recuerdo a una profesora planteándonos como únicas dos opciones en la vida ser madres de familia o monjas, en el que las profesoras en las materias de ciencias eran especialmente incompetentes y se limitaban a cubrir el expediente, del que salíamos con un nivel patético en esas asignaturas, y en el que se nos invitaba directa o indirectamente a ir por letras.

Un ejemplo concreto: el día que contradije a la profesora de ‘naturales’ en cuarto o quinto de EGB. Decía que había animales vivíparos y ovíparos. Yo levanté la mano y aporté que también existían los ovovivíparos, animales cuyos huevos se incubaban en el interior de sus cuerpos y parían a las crías vivas. Lo sabía porque tenía un acuario en casa. Primero me ridiculizó delante de toda la clase diciendo que eso no existía y luego acudió por un libro para rematar la faena. Lo malo es que el libro me dio la razón ante todos. Ella reaccionó de la peor manera posible: castigándome.

Resulta curioso que mi santo estudió en un centro similar, solo de chicos, y pasó algo semejante pero a la inversa. Las ciencias eran de chicos y lo que se descuidaba, donde se metía a enseñar a curas casi jubilados con poco interés en transmitir pasión y conocimientos, era en las humanidades.

Es imposible saber qué hubiera pasado conmigo si hubiera estudiado en otro centro. Tal vez sería bióloga, como quería en un principio, en lugar de periodista. Tal vez mi santo habría estudiado Historia, que no hay nada que más le guste.

En fin, la cuestión es que me rebelo conscientemente respecto a esa vieja creencia, que aun perdura, de que las ciencias son sobre todo para los chicos y las letras para las niñas. Es una mentira obvia.

Por eso he decidido que mi blog sea hoy un altavoz para otros, para aquellos que impulsan una iniciativa estupenda enmarcada y bautizada en torno al 11 de febrero, un día que fue proclamado en 2015 Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Os animo a hablar de este proyecto (que me ha hecho llegar la científica, divulgadora y madre Teresa Valdés-Solís, autora del blog Ciencia y presencia) en los colegios a los que acuden vuestros hijos, para que el próximo 11 de febrero alberguen charlas sobre científicas o de científicas.

Como consecuencia de dicha proclamación, en 2016 se constituyó la iniciativa 11defebrero.org en la que un grupo de investigadoras y comunicadoras científicas coordinan diversas actividades y sirven como punto de encuentro de diversas organizaciones y personas con un mismo fin, lograr el acceso, la plena participación y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en la ciencia y visibilizar el trabajo de las científicas, así como fomentar la vocación investigadora en las niñas a través de la creación de referentes femeninos.

Parece increíble, pero hay estudios que muestran que ya a los 6 años las niñas comienzan a considerarse menos aptas para tareas de ciencias y a creer que los niños son más listos y ellas más trabajadoras. Estamos convencidas de que normalizar la presencia femenina en la ciencia, mostrándola en los colegios y al resto de la sociedad, contribuiría a evitar, o al menos reducir esta predisposición negativa que nos autoimponemos a veces.

(Leía el otro día un tuit de alguien diciendo que su hijo no entendía el término médico porque siempre había sido atendido por médicas, un poco esa misma idea buscamos, que la próxima vez que les pidan que dibujen a un científico no salga un señor mayor con el pelo alborotado y mucho humo…)

Esta iniciativa se consolidó el pasado mes de febrero, en el que numerosos colectivos e instituciones llevaron a cabo más de 350 actividades en todas las Comunidades Autónomas.

Las actividades que se realizaron fueron muy diversas porque también fueron muy diversos los organismos que se involucraron: museos, librerías, asociaciones de divulgación, universidades, centros de investigación, colegios e institutos, otras organizaciones públicas y privadas y muchos divulgadores, propusieron y llevaron a cabo actividades tales como talleres para niños y niñas, conferencias, visitas de científicas, concursos, desayunos con científicas, ediciones grupales de la Wikipedia, exposiciones y mesas redondas para peques y adultos.

Todo ello con el mismo objetivo, visibilizar la labor pasada y presente de las mujeres científicas y reducir los sesgos de género que se observan cada vez a edades más tempranas a la hora de considerarse apto para materias técnicas.

¿Qué estamos haciendo ahora para la edición 2018?

Pues hemos empezado intentando movilizar a los coles e institutos con la campaña #enclase11f y el vídeo.

Hay dos tipos de actividades propuestas:

Que pidan charlas (bien científicas que vayan a contar su experiencia, bien charlas sobre científicas – impartidas por chicos o chicas), nosotros actuaremos como escaparate y utilizaremos nuestras redes de contactos cuando sea necesario para intentar la mayor cobertura posible. Las charlas se solicitan aquí.

Que organicen cualquier actividad relacionada y que nos manden la información. Nosotros tenemos propuestas en la web, adaptadas a distintos niveles educativos, y por ejemplo vídeos cortitos de científicas creados para el proyecto.

También si producen un material y nos lo mandan lo compartiremos en la web o en nuestro canal de youtube. Esta información está disponible aquí.

Hemos empezado por #enclase11f porque queremos que salgan muchas actividades en los coles/institutos y somos conscientes de que necesitan tiempo de organización. Pero la iniciativa se ampliará a otros agentes sociales como el año pasado. Intentaremos penetrar en la sociedad lo máximo posible.

Dónde contactar con nosotros en la web www.11defebrero.org, en el correo contacto@11defebrero.org y en redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.

Salir del armario del autismo, contar lo que le pasa a tu hijo

El autismo es, con frecuencia, una discapacidad invisible. Sales de casa a dar un paseo y no lo haces empujando una silla de ruedas, las personas con autismo no tienen particularidades físicas, no se acompañan de un perro guía. Incluso en las personas más afectadas, no es algo evidente a menos que hablen y se vea que no lo hacen acorde a su edad, o que no lo hacen en absoluto cuando se les pregunta algo; o que se comporten de manera chocante, tal vez dando rienda suelta a alguna estereotipia, sacudiendo los brazos como si quisieran echar a volar o tapándose los oídos.

Cada vez más padres decimos con naturalidad lo que afecta a nuestros hijos. Queremos normalizar nuestra situación. Existimos y hay muchas razones para hacernos visibles, empezando por desterrar falsos mitos y acabando por luchar por los derechos de las personas con autismo.

Difícilmente se va a poder reivindicar nada si no se nos ve, si seguimos siendo invisibles.

Yo tiendo a decir rápidamente lo que le pasa a mi hijo. Creo que la visibilización es necesaria, por los demás, pero también por uno mismo. ¿Cómo va a ser uno feliz fingiendo ser quién no es, esforzándose por dar una imagen que no se corresponde con la realidad?

Pero entiendo también que es una decisión personal y no siempre es fácil.

Hay que tener en cuenta cómo es mi hijo: un niño dependiente de nosotros, incapaz de comunicarse y relacionarse como él querría y los demás esperan; un niño que cuando tenía dos o tres años podía pasar desapercibido, pero ahora que tiene once las cosas son muy distintas: cualquiera que se fije un par de minutos en él se dará pronto cuenta de que algo le pasa.

Prefiero dar la cara, ir de frente, que acumular miradas extrañas y dar pábulo a las elucubraciones por la espalda cuando su comportamiento no responde a las convenciones sociales.

Pero no todas las personas con autismo son como mi hijo, muchas son completamente autónomas o  no lo son por muy poco. Personas con autismo de alto funcionamiento o síndrome de Asperger. Personas cuyo trastorno a veces no es detectado cuando son niños pequeños, prácticamente bebés, sino más mayores, incluso de adultos.

Su camino es distinto. Todos los caminos marcados por el autismo lo son, porque hay demasiados factores que influyen: el carácter, templanza y determinación de cada miembro de la familia, los apoyos que te tengan, la situación económica, la escolarización, el lugar en el que se viva… Pero cuando hablamos de autismo de alto funcionamiento o Asperger es definitivamente una senda diferente a la que nosotros recorremos con Jaime.

En los casos de más alto funcionamiento, decidir contar que se tiene cualquier manifestación del trastorno del espectro autista es algo muy parecido  a salir del armario.

Me contactan a veces padres que no quieren que se sepa. Y conozco de primera mano a unos cuantos que lo mantienen oculto para la mayoría con la que trata. A veces porque el diagnóstico es aún reciente, en otras ocasiones porque el grado de afectación es leve y no quieren colocar a sus hijos etiquetas que puedan acompañarlos y pesarles de por vida.

Comprensible por completo.

¿Lo entenderán? ¿No supondrá un estigma? ¿No será más fácil si hacemos como si nada?

¿Y si resulta que lo de mi hijo no era autismo y  cambia su diagnóstico a un trastorno del lenguaje o a un retraso madurativo que pueda superar? Si yo he estado contando a todo el mundo que tenía autismo ya quedará señalado de por vida cómo diferente por mucho que yo luego intente aclararlo.

¿Cómo no entenderlo? Yo tardé varios meses en admitirlo en mi blog, aunque mi principal motivo es que primero necesitaba digerirlo yo para poder hablar de ello con comodidad.

¿Y si resulta que mi hijo sí que tiene autismo pero en un grado muy leve? Tal vez no le contraten si saben que tiene autismo, tal vez sus compañeros le hagan la vida imposible, tal vez le cueste más encontrar pareja. ¿Le/Me restará oportunidades de futuro? ¿Se encontrará con prejuicios y exclusión?

A veces me he encontrado con personas que no quieren que se sepa para que no se asocie a su hijo con las connotaciones negativas que arrastra la palabra autismo.

En una ocasión una lectora, una madre de un niño de alto funcionamiento, me recriminó que todo eso de la visibilidad le escocía mucho, que la visión que nos empeñábamos muchos en dar de las personas con autismo que amamos, con importantes retos para adaptarse a lo que consideramos la normalidad, con estereotipias, problemas para acceder a sitios bulliciosos y cerrados, pocos intereses… suponían un impedimento para chavales como su hijo, que cuando se sabía que tenían autismo, quedaban marcados por todo eso. Esta persona aseguraba que a su hijo la visibilidad le perjudicaba, porque cambiaba la mirada que le dirigían los otros, así que se mantenían dentro del armario en lo posible.

Es algo muy delicado y no seré yo la que diga lo que otros deben hacer, entiendo el miedo a encontrar obstáculos por ser considerado diferente, pero creo que negarse a uno mismo o negar a los suyos no conduce a nada bueno.

Prefiero pelear para eliminar esas connotaciones negativas, para que se entienda la complejidad del autismo, para que se mire a la persona antes que al diagnóstico, para que se conozcan las necesidades y reivindicaciones del colectivo y de sus individuos.

Pero no es un camino fácil, no está bien iluminado y es un recorrido muy personal, que cada cual debe decidir cómo y cuándo recorrer.

 

Un año entero sin comprar ropa

(GTRES)

Un día como hoy, hace un año,  asumí el reto de no comprar ropa (tampoco bolsos, complementos o calzado) durante doce meses. Nada a no ser que fuera absolutamente imprescindible tipo “me fui de viaje y me robaron la maleta” o “toda la colada salió de color rosa”. Nada de eso ha sucedido, hoy se ha cumplido el plazo y no he comprado nada. En casa solo han entrado dos camisetas de publicidad, y una de ellas la entregué a otra persona.

También pedí que no se me regalase ropa en navidades o mi cumpleaños, haciendo que mi fama de difícil a la hora de hacer regalos pasará a ser directamente de imposible (algo que jamás he entendido porque tengo muchos intereses, claro que paso de perfumes, maquillajes, accesorios, joyas, balnearios o milongas de MrWonderful. Y no sé qué hacer con las tarjetas regalo del El Corte Inglés salvo dárselas a mi madre para que las aproveche ella).

Pero me voy del tema. La cuestión es que hace un año decidí no comprar nada. ¿Por qué? Fue un impulso más que algo meditado.

Nunca he sido una víctima de la moda, no me interesan las publicaciones sobre el tema, no sigo las tendencias ni a youtubers o instagramers dedicados a este tema. La ropa me dura muchos años, me pongo lo que me gusta dándome igual lo que se lleve o no se lleve y salir de compras no es precisamente mi plan favorito. Aun así, aun siendo ajena a todo eso y prudente en mis compras, en un cambio de armario (ya sabéis, adiós ropa de verano, hola ropa de abrigo, que a ver cuando toca este año) me di cuenta de la cantidad de ropa que tenía, que era mucha, que había cosas que no me ponía hace demasiado, que ni me acordaba casi que tenía.

Ya había leído con anterioridad varios reportajes sobre lo contaminante que es la industria textil, sobre el ‘fast fashion’, la cultura de usar y tirar, de comprar sin pensar o pensando muy poco generando de paso residuos de difícil gestión.

Os dejo unos cuantos enlaces por si el tema os interesa: La industria textil, la segunda más contaminante del planeta, Antes de ir de compras, deberíamos ver #Sweatshop  y “Llegará un momento en que no será ‘cool’ cambiar tanto de ropa”. Os recomiendo especialmente el primero.

Fue entonces cuando decidí embarcarme en este reto. Qué da entre risa y vergüenza llamarlo reto, porque me consta que hay muchísimas personas que lo hacen por obligación año tras año porque tienen otras prioridades en las que gastar el dinero. Tantas o más que otras dedicadas a comprar y descargar prendas de manera constante. Paradojas de nuestro mundo.

¿Cómo ha sido? Pues sorprendentemente fácil. Tanto que podría seguir más tiempo sin mayor problema.

En definitiva, no es ninguna hazaña, soy consciente, pero sí creo que es un reto recomendable, del que se puede aprender bastante .

A mí me ha servido para aprender a dejar de mirar escaparates, para atravesar las tiendas en busca de la zona infantil (mis hijos crecen, rompen y necesitan ropa y calzado cada poco) sin mirar a uno u otro lado tocando y cayendo en la compra de el algo innecesario.

Entrar menos en las tiendas y no mirar escaparates ha evitado también que entraran prendas innecesarias en los armarios de mis hijos. Y me ha valido además para racionalizar y llevar a cabo de manera consciente la compra de ropa para ellos. Tampoco ahí era de tirar la casa por la ventana, pero ahora sé gestionarlo mejor.

También me ha servido para saber qué tengo realmente, qué necesito y qué me sobra. No voy a celebrar el fin de este año sin comprar saliendo a la carrera a llenar varias bolsas. En absoluto. No estoy deseando invertir el tiempo entre perchas y maniquíes. Hay algunas cosas, pocas, que tengo claro que me vendría bien. Tiempo habrá de ir por ellas.

En este año he aprovechado para gastar un poco más en libros, he empezado a leer y disfrutar mangas, que es algo que quería hacer hace mucho. He tenido un poquito más de tiempo para invertir en otros asuntos.

Y al mismo tiempo esa contención me ha servido para contenerme en otro tipo de compras. Es una buena escuela de gestión de impulsos.

Claro que es importante sentirse a gusto con lo que uno se pone encima, sentirse acorde y conforme, pero para lograrlo no creo que sea preciso rendirse a la compra constante, al descarte continuo, a la última tendencia o al perder el norte de lo que se tiene o lo que vale lo que uno va gastando de a pocos.

Naciste niña, así que no bajes nunca la guardia

Naciste niña y tuviste suerte. Naciste en España y aquí no te espera un futuro en el que te guillotine un matrimonio demasiado temprano, una ablación, la incapacidad de estudiar, conducir, manejar tu propio dinero o mirar a los hombres a los ojos.

Tuviste suerte. Naciste niña en un país en el que tienes el futuro que desees al alcance de tu mano. Un país en el que aún encontrarás cortapisas por haber nacido niña, pero en el que que la igualdad real se vislumbra posible.

Tuviste suerte y es bueno que seas consciente de esa suerte, pero también de que te tocará pelear, empeñarte, no bajar jamás la guardia, porque la noche es oscura y está llena de peligros.

No bajes la guardia para no confundir los celos con amor, tampoco el control.

No bajes la guardia para no creer jamás a aquellos que te digan que no puedes, que no serás capaz, que no debes.

No bajes la guardia para no interiorizar que vales lo que pareces.

No bajes la guardia para evitar que te calen presiones, que te cambien los sueños.

No bajes la guardia para poder reclamar lo que es de ley y se te puede acabar negando: el mismo sueldo, las mismas oportunidades, los mismos derechos.

No bajes la guardia para identificar las situaciones de abuso, de todo tipo de abuso.

No bajes la guardia para poder encontrar tu felicidad y cultivar la bondad eligiendo en libertad.

Naciste niña, así que no bajes nunca la guardia.

Te prometo que no estarás sola. Yo haré siempre guardia a tu lado.

(GTRES)

* Hoy se celebra el Día Internacional de la Niña.

Nueve meses y nueve grandes tonterías que he tenido que escuchar en mi embarazo

El texto de hoy no es mío, es un regalo de una amiga, de Yolanda Marín, que justo estos días está descubriendo lo que es ser madre, algo que por mucho que imagines no sabes lo que es hasta que saltas al vacío. El pequeño Jorge nació con bien el sábado y desde aquí aprovecho para felicitarlos.

Sin más os dejo con las nueve grandes tonterías que tuvo que escuchar en su embarazo, que un día como hoy el humor es bienvenido.

1. “No sabía que estabas buscando niño” “¿es deseado?”
Tenemos claro que no vamos a buscar los bebés a París. Y que el cuento de la cigüeña es del Pleistoceno. ¿Qué cómo se intenta tener un hijo/a de manera natural? Pues con sexo. Sí, no voy a descubrir América, ni la pólvora. Pero.. ¿es necesario que la gente sepa cuándo lo practicas? ¿si utilizas método anticonceptivo o no? Parece ser que sí. La dichosa pregunta es más que habitual, increíblemente, cuando das la noticia de tu futura maternidad, aunque lleves más de diez años con tu pareja. “¿Estabas buscando un hijo? ¡No sabía nada!”. Y qué me dicen de la otra: “¿Es deseado?” Pues mira, no froté la lámpara maravillosa de Aladino, pero sí, estoy embarazada.

2. Tantos ginecólogos y matronas como población tiene China
Si los ginecólogos/ tocólogos que afloran con tu embarazo fundaran un país podrían equipararse en números a la población de China. En el momento que comunicas que estás de buena esperanza salen de debajo de las piedras: la cuñada María, la vecina Pepi, la tita Conchi. La nota de corte de estas carreras universitarias debe estar por los suelos. Todos creen tener el título y saben cómo va a ser tu embarazo: cuánto te van a durar los vómitos o la acidez, si te va a dar ciática… Y no, amigos y amigas, si algo he aprendido es que en esto no hay reglas. Cada cuerpo, un mundo.

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3. La forma de tu barriga, un oráculo.
A medida que tu bebé va creciendo he escuchado numerosas conjeturas según la forma de mi barriga. Los primeros meses, cual oráculo, tu tripita puede llegar a determinar si es niño o niña. Tal y como lees. Y si quien ha elucubrado acierta (el sexo de tu bebé ya no es ninguna incógnita) se sentirá como si averiguara la combinación ganadora del Euromillón, con bote incluido. “¡Yo lo sabía!”, “¡Nunca me equivoco!”. Ejem. ¿Sabes que las posibilidades de acertar son una de dos? No hay más preguntas, señoría.

Pero aquí no acaba. Tu barriga seguirá creciendo y ¡las conjeturas también! Si es ancha, picuda, recogida, oblicua, hexagonal… Estas formas geométricas arrojan resultados inimaginables para el personal. “Tienes una barriga de parto fácil” (¡Oh! ¡Gracias!) Y ya en los últimos días de embarazo todo el mundo mirará la altura de tu barriga haciendo un análisis físico cuántico: “La tienes más baja”, “aún la tienes alta”, “ya la tienes varios dedos por debajo del pecho… el parto es inminente”. Maravilloso. En mi caso no ha acertado ni el Tato.

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4. Ecografías y parecidos: un caso para Iker Jiménez.
Desde la primera ecografía tu gente pueden empezar a sacar parecidos a la criatura. Da igual que ni los propios padres distingan nada, que solo se vea una oscuridad, eso da igual… El resto sí lo verá. Hay un poder sobrenatural, cual fenómeno de las caras de Belmez, que hacen que tus familiares y allegados saquen parecidos en las primeras ecografías en blanco y negro. Tiene la nariz de su tía, los ojos de su abuelo… A mi me han llegado a decir -con la eco 20 en blanco y negro- que mi criatura es tan fea como el padre cuando nació. Apoteósico. ¡Plas, plas! Y mejor no pararse a contar las anécdotas de las ecografías en 3D, 4D, 5D… Yo me perdí entre tanta nueva dimensión, y el niño que está por venir también. Nunca se ha dejado ver al completo.

5. ¿Nariz hinchada? Parto inminente.
Además de la barriga, no he tenido un embarazo de grandes cambios físicos. Me he librado de cara o pies muy hinchados cual elefante. Lo que nunca podría imaginar es que la forma de la nariz (la mía es bastante prominente) determinara cuándo vas a parir. No invento nada. Gente cercana me ha asegurado que según mi forma de la nariz daría a luz en unos días. ¿No es grandioso?

 6. “¿Ya tienes la maleta preparada?”
Es una de las preguntas top y, ojo, fundamental. “¿Tienes la maleta preparada?”. Empieza resonar con fuerza cuando sobrepasas la semana 30. ¡Y de manera ascendente! Perdonad mi simpleza, yo no voy a dar a luz en el Caribe. Lo haré en un hospital. Creo que poco más hará falta que el personal médico y el papá del bebé a tu lado. Pariré con maleta y sin ella. O eso creo. Espero no tener que pasar aduanas de casa al paritorio.

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7. “Aprovecha y come todo lo que puedas”, “Come por dos”
Este comentario es de los más absurdos de estos 9 meses. Se supone que durante el embarazo debes de comer más sano, desechar las porquerías y mirar por tu bienestar y el de tu pequeño. ¿Quién entiende esa frase absurda de “aprovecha y come lo que puedas”? ¡Como si fuera a venir un holocausto nuclear y tuvieras que guardar reservas en tu cuerpo como animal rumiante! En fin.

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8. “¿Estás esperando a verle la cara para ponerle nombre?”
Sí, ya sé que no es lo habitual, pero hay gente, como es nuestro caso, que no tiene 100% claro cual será el nombre del futuro descendiente. Si esto ocurre, preparaos para escuchar la frase (repetida hasta la saciedad): “¿Tú eres de las que están esperando a verle la cara?” Pues mira, ¡no! Hay discrepancias entre el papá y la mamá. No pasa nada. No nos preocupa en absoluto.

9. “Hoy no darás a luz, no hay luna llena”
Es aconsejable que hagas un cursillo rápido de astronomía antes de que llegar a los días finales de tu gestación. Las fases lunares determinan, según tu alrededor, cuando darás a luz. Aquí un extracto de conversación real.

“Hoy no darás a luz, la Luna no ha cambiado de menguante. Tendrás que esperar hasta el día X“
“¿Es mi hijo Lobezno? Mi vecina parió esta madrugada, ¿para ella no salió la Luna?”
Fin de la conversación.

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Y hasta aquí las 9 tonterías. Por cierto, también hay personas coherentes, con sentido común, que han sido de gran ayuda, física y emocional, durante estas 41 largas semanas. Me acuerdo de algunas aquí:

El primero: el futuro papá, con él he compartido hasta las hormonas. No veo la hora de que lo tengas en brazos.

Mis hermanas, madre, padre y cuñada. Madre Reciente y Boticaria García, sin sus consejos para mi diabetes gestacional esto hubiera sido un camino lleno de más obstáculos. Las otras tantas amigas embarazadas, que con su empatía gestacional me habéis ayudado tanto. No son pocas. Y mis amigos, por favor, qué calorcito me habéis dado a diario con vuestras palabras, memes, consejos y risas. Mimad igual de bien a mi criatura.

La importancia cuando tienes un hijo con autismo de encontrar padres que relativizan, que ríen, que lloran y caen pero que se levantan

Escribir sobre mi experiencia como madre de dos niños, uno de ellos con autismo. Escribir para dar una visión normalizada, mi visión optimista y realista de lo que es tener un niño con discapacidad en la familia. Escribir para ayudar a otros, al menos para intentarlo.

Demasiado ambicioso. ¿Cómo voy yo a ayudar a nadie? Yo no soy una terapeuta especializada en niños con autismo, uno de esos profesionales con los que me he cruzado con una larga experiencia tratando con personas afectadas y con sus familias. Tampoco soy una neuróloga o psiquiatra al tanto de las últimas investigaciones. No soy capaz de dar un diagnóstico certero y aconsejar modelos de intervención.

Soy simplemente una madre que un día se encontró que su precioso niño dorado de dos años tenía algo desconocido y aterrador, como casi todo lo desconocido, llamado autismo. Algo que rompía la foto de familia que había dibujado en mi cabeza, que nos enfrentaba a un camino largo y umbrío, en el que nadie te daba certezas ni te guiaba de la mano.

Pese a lo que he leído, lo que he vivido, lo que he reflexionado a lo largo de los últimos ocho años, no soy una experta en autismo o discapacidad social o intelectual. Solo soy una experta en mi hijo. Hay tantas manifestaciones de autismo como personas afectadas, es algo que escuchamos y leemos con frecuencia. Y es así. Es tan frecuente toparnos con ello, porque es completamente cierto. No hay dos personas con autismo iguales, pero es que, sencillamente, no hay dos personas iguales.

Al principio, cuando nos dejaron en la oscuridad, huérfanos salvo por muchas incertidumbres y un diagnóstico nacido de la observación y que podía variar con el tiempo, leí mucho en foros de Internet, en libros, mantuve largas conversaciones por correo electrónico, charlas con otros padres de distintas salas de espera, buscando en las historias de otros niños, en sus características y evolución, alguna pista de cómo iba a desarrollarse mi hijo, qué potencial podría alcanzar, qué podría esperar, hasta dónde llegaría. Buscaba no sólo cómo ayudar a Jaime, también qué destino le esperaba, cómo iría evolucionando. Buscaba respuestas.

Ridículo, absurdo. Ahora lo sé. Solo sirve para caer en comparaciones perjudiciales para todos, para construir expectativas que son espejismos. Lo que sí me sirvió de hablar con otros padres y madres que habían recorrido ya un camino que yo intuía que tendría que transitar de forma similar fue hallar gente asertiva (y así mi propia asertividad), que tropezaba mirando al frente y reía contra el viento. Personas que sabían que esto era una larga travesía en la que no desfondarse. Padres y madres que relativizaban, que lloraban y caían pero se levantaban negándose a vivir en la desesperación o la lástima. Personas que afrontaban los retos sin engañarse, sin mirar a otro lado, trabajando y buscando en pleno invierno el lugar dónde más calentaba el sol.

Anabel, Daniel, Inma, María José, Virginia, Ana, Beatriz… compartiendo nuestras vivencias, reflexiones, preocupaciones, aprendizajes y alegrías cotidianas, hicieron mucho por mí.

¿Superhéroes? Para nada. Solo padres y madres que hacen lo que mejor saben y pueden por sus hijos y por procurarles a ellos y a sí mismos una vida feliz y plena al mismo tiempo.

Yo soy solo una madre que aprendió de ellos y de mi hijo. Una madre que también tropieza mirando al frente, que busca refugio en la risa, reserva fuerzas, ama a los suyos y hará por ellos y por su felicidad y la mía todo lo que esté en mi mano.

Bueno. Una madre que escribe.

Estos días se cumple un año de que terminara de escribir el libro en el que esta incluido ese texto, un libro en el que quise desnudarme para contar casi una década junto a mi hijo, aprendiendo, reflexionando, sintiendo. Desde su publicación a principios de años me han llegado muchos comentarios, muchas opiniones, la mayoría por privado, agradeciéndome la compañía que les ha hecho su lectura, contándome que se han sentido menos solos, que les ha ayudado.

No había entrado entrado en Amazon hasta ahora, y al hacerlo me he encontrado con quince opiniones, las quince con cinco estrellas, las quince en línea de los comentarios que me han estado llegando a lo largo de los últimos meses.


Y me hace muy feliz comprobar que la intención principal por la que me lancé a escribir, con toda la humildad, está dando sus frutos. Cuando afronté la creación de Tener un hijo con autismo mi mayor temor era no aportar nada positivo a nadie, pero parece que no está siendo así. Gracias a todos los que estáis haciéndomelo saber.

Este martes a las 20 estaré en la Casa de Asturias de Madrid, presentándolo y charlando con todos los que queráis venir.