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La maternidad es tan cambiante que siempre eres una recién llegada a ella

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Wapayasos, ¿un grupo infantil?

Mi hijo tiene autismo y le gusta ver vídeos musicales infantiles en YouTube. Es frecuente que lo pongamos en la tele del salón, de manera que puede ver Cantajuegos, Pica Pica o Dubbi Kids en tamaño grande.

YouTube nos va mostrando, en función de su algoritmo, nuevos descubrimientos. Así hemos ido descubriendo nuevos grupos infantiles que nos han sorprendido para bien, como los argentinos Canticuenticos, Mother Goose Club, los australianos Bounce Patrol o los chilenos con la logopedia muy presente Cantando aprendo a hablar.

También hemos dado con grupos muy discutibles, como unos chicos españoles con muy buena intención pero que desafinaban más que yo (que ya es decir), rancheras cantadas por niños con unos dramones de órdago, versiones curres de las canciones infantiles de toda la vida con gráficos aun mas cutres, youtubers que no tienen ni diez años versionando grandes Hita del pop actual o canciones para conducir a los niños hacia la religión con consejos propios de hace cien años.

Tengo que hacer un día un post con lo más malo y friki que hemos encontrado en doce años de escuchar música infantil. Aquí lo dejo dicho para que no se me olvide.

Pero lo más inenarrable son los mexicanos Wapayasos. Nada, nunca me ha dejado en el sitio tan boquiabierta y ojiplática como ellos.

Boquiabierta y ojiplática para mal.

Según veía su canción del mango, supuestamente infantil (telita la letra, telita el baile), no podía evitar pensar en que eso tuvo que nacer de alguna mente pensante que se dijo “voy a fichar a un grupo de chicos de esos que trabajan en despedidas de solteras y les voy a poner a cantar canciones infantiles que a las madres, y a algunos padres, les va a encantar y lo petamos”.

Y le salió bien, el mango famoso tiene 170 millones de reproducciones. Estupor máximo.

Sí, no me he equivocado. 170 millones de reproducciones. Y el resto de canciones tampoco les van mal. ¿Cómo es posible? Quiero creer que en realidad les están viendo adultos. Ojalá.

Aunque en el mango salen tres, en realidad son un buen montón.

Y ya por curiosidad busqué en medios mexicanos y descubrí que contaban que nacieron hace una década como grupo infantil, que en un momento dado decidieron descamisarse y convertirse en una rara combinación de grupo infantil que al mismo tiempo también hace shows para adultos.

Aseguran que defienden valores de autosuperación, de promover una vida sana e incluso de lucha contra el acoso escolar.

En fin… imagino que lo del acoso escolar va por su versión de Pin Pon.

Sobra decir que mis hijos no ven eso, ni las canciones con camiseta ni las descamisadas. Pero tanto era el asombro y el impacto que se lo puse a unos cuantos amigos a ver qué me opinaban. Gente que, como yo, no somos precisamente sospechosos de ser unos pacatos, unos remilgados. La reacción fue en todos los casos (salvo en uno que me contestó entre carcajadas que le parecía una idea brillante) de rechazo absoluto.

La indignación fue la reacción más frecuente, seguida de la incredulidad, la pena y la náusea.

Me invita a pensar que algo así no triunfaría en España. Aunque lo mismo si me dicen el origen de las visualizaciones me llevo una sorpresa.

Ya e diréis qué opináis vosotros. De momento os dejo con algunas de las opiniones que he recabado, la primera de un padre reciente mexicano afincado en España hace muchos años:

A primera vista, los vídeos de Wapayasos pueden escandalizar. Un grupo de jóvenes que parecen sacados de un espectáculo de ‘boys’, pintados como payasos, que se presentan como una diversión infantil. Con temas y movimientos más que sugerentes. Dicen que es un grupo pensado para niños, pero que se presentan en centros nocturnos para recaudar fondos para “causas altruistas”.

Y eso es precisamente lo raro de la propuesta. Parece que está diseñada precisamente para escandalizar. Tiene todos los elementos para que las madres y padres de familia pongamos el grito en el cielo. Lo malo, o al menos lo que he encontrado tras preguntar a varias personas, es que nadie ha colocado en las alturas tal grito. En una época en que el escándalo vende, la sexual propuesta de los Wapayasos no ha causado mucho furor. Algunos de los amigos a los que he consultado ni siquiera los conocían; otros sí habían oído de ellos, pero parecían no darles importancia.

Tal vez en un futuro mediato este grupo logre su objetivo y prenda la mecha de una polémica que le reporte pingües beneficios. Creo sinceramente que es lo que buscan, más que ofrecer una verdadera opción en el campo de las canciones infantiles.

Por ello, Wapayasos no me resultan ni abominables, ni rechazables: me parecen tristes. Es muy triste este uso que se da a una de las figuras infantiles por excelencia. Tenemos tanto que hacer y que recuperar para nuestros niños y niñas que no deberíamos perder el tiempo en este tipo de polémicas. Como si no fueran suficientes los mensajes sexuales que en un día normal reciben nuestros infantes.

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Erotizar cualquier producto dirigido a niños me parece una falta de respeto hacia la infancia. Y otra cosa, aprovecharse de su falta de comprensión hacia la metáfora me parece que es reírse de los niños.

Y luego las familias que enseñan este tipo de cosas a sus hijos son los que se escandalizan cuando les pillan masturbándose con tres años, cuando eso sí es lo normal.

Por favor, normalicemos la sexualidad, no el erotismo.

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¿PERO QUÉ COJONES ES ESO? Ampliando el comentario diré que no es apropiado para niños, pues sexualiza los bailes de una forma innecesaria. No es porque salgan con el torso desnudo, está bien naturalizar el cuerpo, es porque se piensan que están en un concierto de Maluma poniendo caliente al personal, en lugar de en un vídeo para niños. Además, no aporta absolutamente nada, ni conocimientos, ni valores, ni nada más allá de que la madre o padre de turno le ponga al niño esto para recrearse él.

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Parece el cruce de Cantajuegos y un grupo de boys para despedidas de soltera.
¿Quién es su público objetivo? ¿Niños? ¿Quinceañeras? ¿Gays? ¿Maduritas? ¿Todos? Por lo menos tienen una canción contra el acoso escolar… muy colorido y alegre todo, eso sí.

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Aunque los Wapayasos hayan surgido con pretensiones nobles, la hipersexualización, la objetificación y la superficialidad no convierten a nadie en un héroe, y el acoso escolar no se termina a caderazos. Si has crecido con estímulos así, ¿cómo te van a escandalizar las letras de Maluma?

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Me parece tristísimo que el camino de la música para los pequeños venga de la mano de esos tipejos. La imagen que proyectan hacia los niños es todo aquello contra lo que luchamos. Y si el grupo está dirigido hacia las desesperadas mamás, más le valía a estas buscar eso en lugares más adecuados y que sus hijos no tengan que vivir ese bochorno.

“Poco a poco vas saliendo de ese ensimismamiento, piensas en tus hijos: son pequeños, nadie podrá hacerlo como tú” #DíaMundialdelCáncerdeMama

(Fernando Bizerra Jr / EFE)

Hoy, Día Mundial del Cáncer de Mama, os traigo un testimonio nacido de Twitter, de compartir otro testimonio de una madre que os traje hace unos meses:

En este tuit, @espartrugia compartió un texto a modo de hilo que pocos podemos ver, ya que son respuestas a mi tuit. Pero he creído oportuno rescatarlo.

Me gustaría además que este modesto post sirva además de cómo recordatorio de la necesidad de revisarnos y acudir en busca de ayuda ante cualquier signo de alerta, para recordar a Miriam, @mamaenred, Miriam, una madre bloguera, activa en redes, que hace dos años comenzó una lucha contra un cáncer metastástico de mama que contó sin tapujos, ayudándonos a reflexionar y tomar conciencia, y que murió precisamente esta semana dejándonos a muchos desolados.

Su fuerza y su sonrisa seguirán en nuestro recuerdo, brillando en sus hijas.

En el momento en que te dicen tienes “algo”, hay que  esperar seis meses, no entiendes y te embarga una sensación de buceo: no oyes, hay luz pero ves borroso, el silencio es absoluto, te vas a casa anestesiada, no sientes, no quieres hablar sobre ello, los que te quieren intentan ayudar con la mirada, no saben cómo.

Poco a poco vas saliendo de ese ensimismamiento, de esa insonorización y piensas en tus hijos: son pequeños, nadie podrá hacerlo como tú, los amas, los conoces, tienes que buscar soluciones por si termina siendo…

Pero no puedes pasarte los seis meses de espera llorando,tienes que aprovecharlos por si es el último tiempo que te queda con ellos, debes exprimirlo al máximo, decides que nadie te hable sobre el tema, no quieres regar el asunto y te autoconvences de que si lo ‘olvidas’ morirá, se irá, que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio,

No permites que nadie te hable sobre el tema y decides que llorar solo te puede llevar al más ridículo de los escenarios si termina siendo nada y que tus hijos tienen que absorber la mayor felicidad que puedan esos meses. Los amas y decides ser la mejor madre del mundo.

Esos meses me hicieron más fuerte, mejor persona, más libre, más empática. Unos días antes de Navidades lloré mucho, a escondidas, tuvieron que inducir al coma a un amigo de mi hermano por un tumor, pensaba en sus padres, su novia, mis hijos…

Pero tengo la suerte (o no) de que mi marido no se cierra ante cualquier diagnóstico duro y se convierte en una fría, dura, congelada y lisa pared, impenetrable y hostil. Y en cierto modo eso me sirvió para transformar mi rabia ante su actitud, en demostrarle y demostrarme como es más valiente el que enfrenta y lucha no el que se niega y repele.

Tengo la suerte de que “eso” un pequeño nódulito, sigue habitando en mi interior pero no creció. Hace poco le echaron un vistazo y sigue igual.

Todo es por algo. Eso pienso, esos seis meses fueron una lección, una extraña forma de ponerme en mi sitio, pienso que siempre hay que abrir muchísimo los ojos porque parece como si todo lo que te ocurre fuese para mostrarte algo. Menos mal que no me pase los seis meses llorando.

Ánimo y mucha fuerza para aquellos que no han tenido tanta suerte. Os deseo mucha fuerza y claridad para ese viaje ttan desconocido, imprevisto y solitario.

¿Sabes de qué color es el lazo que apoya a los niños con cáncer?

Probablemente no. Hay demasiados lazos, demasiados colores, demasiados días internacionales, reivindicaciones, necesidad de visibilizar distintas realidades.

Son gestos muy pequeños, nimios, tan fáciles que parecen pesar poco. Pero no es así. Puede que la conciencia no pese ni un gramo, pero supone un mundo.

Tomar conciencia de las muchas causas que precisan atención, de sus problemáticas y necesidades, es vital para crecer como seres humanos.

El cáncer infantil no es rosa, como el de mamá cuyo día tendrá lugar este viernes. Tampoco es azul, como el autismo que yo llevo tanto tiempo reivindicando. El color que lo apoya es el dorado.

El color que trae luz y esperanza.

El cáncer infantil es la primera causa de muerte por enfermedad de 1 a 14 años, aunque apenas suponga un 2% del cáncer de adultos y se la conozca poco.

El cáncer infantil se llevó la vida de Lucía, una amiga y compañera de mi hija de nueve años, precisamente este verano. Pensé en escribir desde este blog lo mucho que lo sentíamos, lo mucho que la recordaríamos. Al final no lo hice.

Pero a partir de ahora he decidido que cada vez que vista de dorado me acordaré de ella con cariño. También he querido imponerme el vestir con algo de ese color cada vez que sea un día contra el cáncer, contra ese terror moderno al que no dudo que acabaremos venciendo. Lo he dicho en el pasado y lo mantengo. El hombre es un implacable, para lo bueno y para lo malo. Y ya hace mucho que tenemos al cáncer como nuestro enemigo declarado.

El color favorito de Lucía era el morado, pero seguro que le parecería bien que vistamos por ella con el brillo del sol. A fin de cuentas, Lucía es luz.

El curso ha arrancado en el colegio recordando a Lucía. Los niños han querido plantar un árbol que la recuerde en un rincón tranquilo del patio. Han hablado de ella, de lo que sentían, han pintado piedras y están pensando en cómo hacer un homenaje que sea ya feliz cuando llegue el cerezo que se teñirá de rosa cada primavera en su honor.

Rosa. Morado. Dorado. Lo importante es seguir recordando. Seguir luchando.

El 19 de octubre es el día mundial de cáncer de mama; el 17 de noviembre el de pulmón; el 21 de diciembre es el día nacional del niño con cáncer; el 4 de febrero es el día mundial contra el cáncer; el 15 de febrero el día internacional del niño con cáncer; el 28 de marzo el día mundial del cáncer de cérvix; el 31 de marzo el día del cáncer de colon, el 8 de mayo es el día mundial del cáncer de ovario; el 23 de mayo el día mundial del melanoma; el 11 de junio el del cáncer de próstata; el 13 de junio el del cáncer de piel; el 18 de septiembre el día mundial del linfoma y el 22 de septiembre el de la leucemia y todo el mes de septiembre es el mes de sensibilización del cáncer infantil.

‘#PaintGold’ es la iniciativa que la Federación Española de Padres de NIÑOS CON CÁNCER junto con sus 21 Asociaciones miembro ha impulsado en nuestro país para concienciar a la sociedad sobre la problemática del cáncer infantil y así visibilizar a los menores que padecen esta enfermedad. La iniciativa se engloba dentro de la campaña mundial, ‘#EnciendeLaEsperanza’, surgida desde la Childhood Cancer International.

Cada 3 minutos un niño es diagnosticado de cáncer en algún lugar del mundo. Se estima que unos 250.000 menores son diagnosticados con una de las 16 formas de cáncer infantil, que son diferentes de los cánceres de adultos. Varios tipos de cáncer infantil son ahora curables; sin embargo, en los países en desarrollo, tan sólo 2 de cada 10 menores sobreviven como resultado de la falta de acceso a medicamentos y tratamientos esenciales. Aunque en los países desarrollados 8 de cada 10 menores habrá sobrevivido a su cáncer después de 5 años o más, las investigaciones demuestran que dos tercios experimentarán los efectos secundarios de su tratamiento, y una cuarta parte de los supervivientes tendrán que hacer frente a consecuencias que ponen en riesgo su salud y su vida debido a su tratamiento contra el cáncer infantil.

El lazo dorado es el símbolo que representa a los pacientes de cáncer más jóvenes de todo el mundo, para honrar su valentía y resistencia, representando el color de la esperanza. Este símbolo común pretende construir una imagen conjunta de esta problemática, fortaleciendo así su visibilidad e incidencia social.

Algo que resulta necesario si se tiene en cuenta que el desconocimiento de esta enfermedad también afecta al desarrollo de nuevos tratamientos y medicamentos, los cuales no están progresando “con la suficiente rapidez”, según exponen desde la plataforma Unite2Cure. De hecho, frente a los más de 50 nuevos medicamentos para adultos aprobados en Europa en los últimos 10 años, sólo se han aprobado dos para cáncer infantil.

Para hacer frente a esta situación, es necesario concienciar sobre esta problemática a través de iniciativas de sensibilización que informen e impliquen a la sociedad.

Como novedad de este año y para resolver la confusión que ha surgido con respecto al color de su lazo, la Federación ha lanzado la campaña #PaintGold. Una iniciativa que invita a pintarse dos rayas doradas en la cara o ponerse un tatuaje del lazo dorado –el cual puede adquirirse a través de la página web de NIÑOS CON CÁNCER- hacerse una fotografía y subirla a las redes bajo el hashtag #PaintGold y #EnciendeLaEsperanza y mencionando los perfiles de NIÑOS CON CÁNCER (Facebook y Twitter: @cancerinfantil; Instagram: @ninosconcancer).

Un club de fútbol base impide a un niño de nueve años con autismo que juegue los partidos de su equipo, perder pesa más que incluir

Puede seguir entrenando, eso sí. Pero este niño, que no se ha perdido un solo entrenamiento en todo un año, no podrá jugar con sus compañeros. Solo le queda llorar y aguantarse. O no, porque su familia no se va a quedar quieta-

Zuriñe, que cuenta el caso en su muro de Facebook, es la madre de este niño de nueve años con autismo que se ha encontrado con un claro caso de falta de valores en su club, de ceguera a la hora de dar valor a lo realmente importante, de poca voluntad por hacer las cosas bien. Vamos a decirlo claramente, de discriminación.

El club que ha obrado de semejante manera es el Club Deportivo Betoño, de Vitoria, que tuvo un equipo adulto en tercera división pero que decidió en la temporada 2015-16 centrarse en el fútbol base. A ver como justifican la decisión de apartar a Mikel de los partidos, están invitados a hacerlo si es que son capaces. Las dificultades que se puedan presentar para integrar a un niño con autismo hay que esforzarse en superarlas; apartar a ese niño sin más, tirar de una solución fácil y rápida de no hacerle competir, no es una buena decisión.

En declaraciones a una compañera de este periódico, desde el club han reconocido “un fallo en la comunicación con la familia” y que quizás se entendió mal que el primer y único partido que se permitió a Mikel jugar era “un premio” que “ha llevado a expectativas familiares equivocadas”.

¿Cómo que un premio? Creo que ese concepto de que le estaban dando una dádiva es indicativo también de que no ven a ese niño con ojos integradores, que aspiren a la igualdad con sus compañeros. ¿Qué supone entonces para el resto de niños con los que entrena y sí que juegan los partidos? También han dicho estar dispuestos a volver a reunirse con la familia, sin aclarar los motivos por los que no le permiten jugar. Espero que, de reunirse de nuevo con ánimo conciliador, encuentren una solución que no le haga sentirse fuera del equipo.

La competitividad, ganar partidos, no puede pesar más que la inclusión y los derechos de los niños. No debe hacerlo nunca, pero menos aún a edades tan tempranas.

Hace una semana recordaba a los padres en este mismo blog sus hijos no son cracks, son niños; que el deporte en la infancia debería ser juego, aprendizaje y diversión, no competición y rivalidad.

También deberían tenerlo presente los clubes.

(GTRES)

Un niño de 9 años con autismo, mi hijo Mikel. Su mayor ilusión: jugar al fútbol.

Su objetivo: poder jugar un partido (como los demás), no habiendo faltado a un solo entrenamiento durante de 1 año en un Club, sin jugar los sábados y sin perder su sonrisa.

Se decide este año “darle la oportunidad” de jugarlo. No lo hace peor que los demás… soy testigo directo, no me lo han contado.

Resultado: whatsapp del coordinador a día de ayer diciendo que se ha decidido que siga entrenando pero que no puede jugar partidos.

Reunión por la tarde con su madre, el directivo, el coordinador y el entrenador. Alegan causas objetivas. Nadie las vemos hasta el punto de apartarle de los partidos y no hacerle ficha. En primer lugar porque se supone que con esta edad no van a jugar para ganar exclusivamente. En segundo, porque aunque así fuera, y por muy malo que fuera, no perderían por su culpa.

¡¿Estos son los valores que enseñan a los niños en este lugar?!

Mikel ayer noche al recibir la noticia, lloró de una manera que nadie mínimanente humano puede soportar. Preguntándonos qué ha hecho tan Mal (¡nada!), asegurando que se ha esforzado al máximo (¡cómo el que más!), si ha faltado al respeto a alguien, o si es un maníaco y por eso no le quieren…

Hay que estar en la carcasa de unos padres que han luchado y sufrido toda la vida del niño porque esta selva social le dañara lo mínimo posible, para empatizar con lo que podemos sentir al verle así. Y más, cuando no hay razón objetiva. La única razón que no se reconoce, es su etiqueta, que no se entiende, sigue sin querer entenderse, y continúa tristemente dando miedo.

Intentaron hacernos desistir de seguir de la manera más rastrera. Y sin ir de frente. Haciendo creer al niño que ese partido significaba el principio de su sueño. Resulta que fue su final pero nunca se le dijo a qué iba, ni a su familia tampoco.

Ha acabado así esta historia, un niño que quiere encajar y no se lo permiten, destrozado, con la autoestima por los suelos, buscando una culpa que no tiene, y expresando que “me han robado mi sueño”.

¿Será posible que permitamos esto? Hasta cuándo gente de esta pasta puede estar donde está, trabajando con niños?

No, no es una pataleta del crío. Él ha demostrado contar con unos valores de los que ellos deberían tomar nota.

Espero que duerman bien por las noches y no se despierten llorando, como él.


Queremos a Mikel jugando feliz con sus compañeros
, aprendiendo él y aprendiendo todos verdaderos valores vinculados a la deportividad, que no a la pura competición.

(GTRES)

Sueña con volar tan alto como quieras #DíaInternacionaldelaNiña

Nunca dejes que nadie te diga que no puedes llegar a conseguir algo por haber nacido niña. Si lo deseas de verdad, inténtalo con todas tus fuerzas. Cuanto más alto dispares tus flechas, más lejos llegarán.

No permitas que te hagan de menos, que te miren pequeña y corten tus alas. Huye de aquellos que son tan mezquinos que necesitan verse grandes a costa de otros.

Escapa también de los que ponen zancadillas, de los que pretendan poseerte, de los celos, de los que frenan, restan o te hacen sufrir. Hay mucha gente que merece la pena, no pierdas el tiempo con aquellos que te harán infeliz.

No creas a los que dicen que hay trabajos, aficiones, sueños o actitudes que no están hechos para las mujeres. Están equivocados. Demuéstraselo.

Si persigues o disfrutas algo en lo que estás en minoría no eres rara, simplemente eres tú. Aprende a sentirte cómoda con cómo eres.

Serán muchos los que tenderán a valorarte por tu carcasa. Da igual cómo seas, da igual si creces según sus estándares de belleza o completamente alejada de ellos. No lo permitas. Jamás les creas.

Sé independiente. Sigue tu camino y sé capaz de mantenerlo. No dependas nunca tanto de alguien como para dejar de escuchar a dónde quieres que te lleven tus pasos.

Prepárate para pelear cuando sea necesario. Lo será. No has venido a un mundo en el que todo es justo e igualitario.

(GTRES)

* Este texto, en origen más extenso, lo publiqué el Día de la Mujer, pero es relevante recuperarlo hoy, Día Internacional de la Niña.

No podemos no rebelarnos ante el hecho de que 62 millones de niñas en el mundo no tienen acceso a la educación, 150 millones son víctimas de violencia sexual y 12 millones son víctimas de matrimonio forzoso.

“Se debe vigilar la salud mental de nuestros niños igual que su peso”

Hoy es el Día Mundial de la Salud Mental. Un día en el que quiero sumarme al llamamiento de muchas personas por dejar de estigmatizar a las personas que tienen enfermedades o trastornos mentales. Personas que podríamos ser nosotros o nuestros seres queridos en cualquier momento, si es que somos de los pocos a los que algo así no nos ha tocado de cerca.

Pero sobre todo quiero hacer incidencia en cómo afecta a niños y adolescentes.

Es, justo a los 14 años, según las OMS, cuando dan comienzo la mitad de las enfermedades mentales, que en la mayoría de los casos “ni se detectan, ni se tratan”. Por eso quiero sumarme también a la petición de medidas concretas para detectar los problemas de esta índole a edades tempranas.

Pîlar Conde, directora técnica de Clínicas Origen, habla de “medidas preventivas deseables y eficaces, como la instauración de programas de concienciación y prevención en los colegios, así como la presencia fija de psicólogos en colegios y centros de salud”.

Pero también las familias tenemos mucho que aportar en este sentido.

La resilencia, la capacidad que tenemos para aprender a enfrentarnos a las situaciones negativas, se cita en este informe 2018 de la OMS como herramienta para que menores y jóvenes se enfrenten a los problemas mentales. Junto a este mecanismo, Pilar Conde facilita a los adultos responsables estas claves de apoyo:
– Animarles a la práctica deportiva.
– Procurar que se alimenten de forma equilibrada
– Vigilar que cumplan un horario regular de sueño.
– Gestionar para ellos un tiempo de ocio y disfrute.
– Facilitarles la realización de sus hobbies y actividades favoritas.

Dos entornos serán fundamentales en la realización de estas facetas, el familiar y el escolar, desde donde, insiste la experta, “se debe vigilar la salud mental igual que se vigila, entre otros, el peso del menor”.

(GTRES)

Y termino este texto que podría considerarse colectivo con algunas recomendaciones de lectura relacionadas:

Entérate papá, tu hijo no es un crack

Ha vuelto a pasar. Y no sé vosotros, pero yo ya he perdido la cuenta de las veces que al violencia física o verbal protagoniza los encuentros deportivos entre menores de edad hasta el extremo de llegar a las noticias.

Esta vez ha sucedido en mi Asturias, en un partido de cadetes, con un padre amenazando a un árbitro que sacó una tarjeta amarilla a su hijo.

Suelen ser padres, aunque también hay madres. Y normalmente se da en partidos de fútbol, aunque ningún deporte escapa a estos espectáculos deplorables.

Entérate papá, tu hijo no es un crack. No es Cristiano Ronaldo o Messi jugándose un fichaje millonario, el balón de oro o la convocatoria a la selección. Tu hijo, por bueno que sea, es un niño que necesita sobre todo aprender y divertirse, construir un universo personal de valores. Lo que no necesita en ningún caso es un exceso de presión salpicado de episodios de violencia.

Entérate papá, aunque tu hijo sea un pequeño crack, lo más probable es que su carrera deportiva no conduzca a hacerle (hacerte) millonario. Pero sobre todo si parece que puede llegar a ser un profesional en el deporte que él (no tú) ha elegido, extrema el cuidado. No le llenes la cabeza de pájaros. No reduzcas su mundo. No equivoques sus expectativas. Ábrele distintas sendas por las que poder transitar.

Entérate papá, no digo que no apoyes su esfuerzo. Claro que hay que creer en sus sueños (sin inocularle los tuyos). Por supuesto que hay que animarle a que alcance su máximo potencial. Pero siempre desde el respeto a la infancia, procurando que el juego, el aprendizaje y la diversión imperen en su camino y no la competitividad y la rivalidad.

Entérate papá, alrededor de tu hijo hay muchos otros niños, compañeros de equipo y rivales. También adultos, otros padres, árbitros o entrenadores. Toda persona merece respeto. Los gritos, los insultos, los menosprecios y por supuesto las agresiones físicas no están justificadas bajo ningún concepto. Da igual lo que haya pasado. No importa lo garrafal que haya sido el error arbitral, que la decisión del entrenador te parezca errónea, que hayan sentado a tu hijo en el banquillo por la razón que sea. NADA es motivo para perder los papeles. Respira profundamente y cuenta hasta diez.

Entérate papá, tienes que dar ejemplo. Desde la grada, cuando el partido ha terminado y habláis en corrillo, de camino a los entrenamientos. Siempre. Tú tienes que ser el primero que debe promover el juego limpio. Debes entender que junto y enfrente a tu hijo hay muchos otros con los mismos derechos que el tuyo. Que lo importante es participar y divertirse, por mucho que todos disfrutemos ganando.

Entérate papá, eso de ir al campo a eliminar el estrés acumulado insultando al árbitro y a los jugadores tiene que llegar a su fin. En los partidos de tu hijo y también en los de tu club. Por culpa de los que van a soltar bilis en lugar de a disfrutar de un deporte, muchos eventos deportivos han dejado de ser aptos para niños pequeños.

Entérate papá, tu hijo es un niño. Nada menos.

(GTRES)

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Por unos espacios infantiles libres de música machista

Este verano me preguntaba: ¿por qué demonios estamos poniendo canciones como El anillo pa’cuando a nuestros niños?.

Canciones como esas, como las de Maluma por poner otro ejemplo, suenan en patios, clases de baile infantiles, emisoras supuestamente aptas para que las escuchen niños. Y os contaba que es una forma de hipersexualizar la infancia, sin entrar en el tratamiento que se da a las mujeres en muchas de ellas.

Lo recordaba tras recibir un escrito de una lectora de 20minutos, cuya amiga protestó en una circunstancia parecida y recibió solo incomprensión, lo que ha motivado una recogida de firmas en Change que ya lleva casi 4.000 apoyos. Y auguró que serán muchos más en breve plazo de tiempo.

Sucedió en el castillo hinchable de las fiestas de su pueblo, cuando montó a su hija de apenas cuatro años. “Para que empiece a ser una mujercita y entienda su sitio en el mundo, pusieron la canción de Conejita, un poema acerca del amor verdadero en el que se incluyen felaciones, sexo anal, prostitución, maltrato, lefa… completito, vamos. Pero claro, como resulta que se aferra a su infancia, se quedó paralizada y no quería saltar, quería irse de allí , incluso cuando su mamá le pidió al feriante que cambiara la música”.

(Rosa Ambrosio/@mamadibuja)

Rosa nos cuenta que “la muy ilusa de su madre, con sus pájaros en la cabeza y sus ganas de proteger la infancia pensó que era buena idea sugerir a través de Facebook a la alcaldesa que en las atracciones infantiles no sonase esa música”.

Las respuestas recuerdan a algunas de las que recibí en mi post: que solo es una canción; que exageramos; que tenemos a ls niños en burbujas; que si no te gusta, te vas; o directamente “alquilas una colchoneta y os quedáis en vuestra casa escuchando un cassette de Parchís”.

Pues de Facebook a una petición para salvaguardar los espacios infantiles en Change, que desde luego yo apoyo. Ojalá esta recogida de firmas ayude a reflexionar a unos cuantos.

La autorregulación debería ser suficiente. Solo hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta de que, si hay niños pequeños, determinado tipo de música no debería sonar. Por el mismo motivo que no les pondríamos una película porno o de terror.

Terminó con el texto de la petición:

Una niña salta feliz en un castillo hinchable de las fiestas de su pueblo. De pronto comienza a sonar una canción que la paraliza y asusta. Con su corta edad no entiende gran parte de la letra pero alcanza a intuir que esa letra “es fea”, y es que la canción habla de sodomía, prostitución, felaciones y maltrato y cosificación de la mujer.

Esta situación se repite en fiestas de pueblos, ferias, eventos infantiles…

Pensamos que es necesaria una legislación que proteja a los niños y niñas evitando la emisión de esta clase de música en las actividades destinadas al público infantil.

Poseemos una ley que regula la emisión de contenido dañino en los medios audiovisuales pero no es extensible a estos eventos, por lo tanto solicitamos una ley que sea aplicable a los mismos:

Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual.
Artículo 7.
2. Está prohibida la emisión de contenidos audiovisuales que puedan perjudicar
seriamente el desarrollo físico, mental o moral de los menores, y, en particular, la de aquellos programas que incluyan escenas de pornografía, maltrato, violencia de género o violencia gratuita.

Es triste ver cómo una canción que abarca todos los elementos que deben evitarse en las emisiones enmarcadas en horario infantil pueda ser reproducida con total impunidad en actividades destinadas a los niños y las niñas.

Consideramos que una sociedad que persigue la igualdad de género, condena la violencia y el maltrato a la mujer debe priorizar la protección de la infancia alejándola de aquellos modelos claramente perjudiciales, ya que dan una imagen equivocada de la relaciones tanto afectivas como sexuales promueven el machismo, la violencia y la cosificación de la mujer.

Si tú también te estremeces al imaginar estas letras en los oídos inocentes de los niños, comparte.

Los padres debemos hacer equipo con los docentes #DíaMundialdelosDocentes

El otro día escuchaba a un tertuliano en la radio, tras la noticia de la deplorable agresión de una familia a un maestro (la violencia física o verbal nunca es aceptable), asegurar que hoy día abundan los padres que restan autoridad a los docentes, cuando no hace tanto hacían piña indiscutible y si un niño volvía con un castigo del maestro, en casa incluso se lo reforzaban. Y ese supuesto modo de obrar antaño le parecía lo positivo.

No estoy de acuerdo. No lo estoy en distintos aspectos.

No creo que antes no hubiera padres discutidores ante las decisiones de los maestros y que no les desautorizasen. Recuerdo un par de novelas sobre maestros luchando porque los niños fueran al colegio en vez de al campo, por evitar que acabaran doblando el espinazo toda la vida sin saber leer y escribir pese a tener talento.

No creo que cualquier tiempo pasado fuera mejor. Si se pudiese preguntar a los tutores de la antigua Grecia, seguro que también tendrían muchas quejas sobre el comportamiento de las familias, de los niños  y propuestas de mejora. Lo mismo incluso nos encontrábamos con que coincidían bastante con lo que cuentan y proponen los docentes hoy día.

Tampoco me parece oportuno cerrar filas con los profesores sin cuestionar nada. Probablemente así muchos docentes tendrían las cosas más fáciles, pero lo primero es el bien del menor, no la facilidad de gestión e intendencia del alumno, la clase o el colegio.

Un profesor puede estar equivocado en sus métodos, haber hecho una mala interpretación, no tener toda la información, carecer de recursos…

Y sobra que os cuente que hay profesores buenos, malos y regulares, como en todas las profesiones. Hay personas bondadosas, mezquinas e incluso poco equilibradas. Hay docentes vocacionales, y aterrizados en un centro escolar sin más. Hay enamorados de la enseñanza y desencantados. Docentes llenos de fuerza y otros quemados.

E incluso los mejores entre ellos pueden meter en algún momento la pata.

Si los padres creemos que debemos hablar con ellos para que reconsideren alguna decisión, la manera en la que conciben a nuestro hijo o algún aspecto de cómo le enseñan, tenemos todo el derecho de hacerlo. Diría que incluso la obligación.

Siempre desde el respeto, el sentido común y la mesura.

Si creemos que debemos decir a nuestros hijos que el profesor tal vez se haya equivocado en  eso, que no le eche demasiadas cuentas a lo que le dijo o hizo, incluso que es posible que no sea el mejor maestro del mundo pero que haga lo que pueda en clase y tenga paciencia porque no durará siempre, que todos hemos tenido alguna vez un mal docente. Pues también estamos en nuestro derecho si creemos que redundará en el bienestar del niño.

No hay que desautorizar alegremente, hay que ponderar bien las consecuencias de lo que hagamos. Nunca vale es que nos escuchen gritar “tu profe es un gilipollas”.

Porque también hay muchos padres que tienen tela marinera. Hay padres sensatos y otros incapaces de razonar. Los hay buena gente, pero también mezquinos, irresponsable, incluso violentos. Los hay que cuentan hasta diez y los que se calientan a la velocidad a la que un Ferrari alcanza los 100 kilómetros por hora. Los hay que defienden a sus cachorros irracionalmente y los que saben evaluar qué hacer con calma. He dicho en el pasado que a veces las familias somos las responsables de haber quemado a excelentes profesionales. Lo he visto especialmente en Educación Especial.

E igual que los docentes, incluso los mejores también pueden errar.

Tengo claro es que lo mejor para nuestros niños es que familias y profesorado sepamos cooperar. Tenemos que saber entendernos.

Los padres tenemos que perdonar errores puntuales, identificar y valorar las buenas intenciones, valorar también el trabajo que hacen que es de vital importancia, relativizar, intentar ser fríos y reflexionar antes de reaccionar, apoyar las decisiones del docente cuando tienen un sentido pedagógico.

Los docentes también deberían perdonar nuestros errores puntuales, creer que somos los que mejor conocemos a nuestros hijos y tal vez puedan estar equivocados, saber que no pierden autoridad su modifican una decisión tomada, no pensar de entrada que siempre nos alinearemos con nuestros hijos.

Unos y otros tendríamos que evitar vernos como a ejércitos a distintos lados de la trincheras.

GTRES

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Japan Weekend Madrid: demasiada gente, demasiado mercadillo, muy poca cultura japonesa

Hay muchas experiencias diferentes en la Japan Weekend de Madrid. La de los chavales que van a pasar el día entre iguales disfrutando del kPop; la de los aficionados al cosplay que acuden ataviados incluso a concursar; la de los artistas que ponen su mesa en el pabellón 14 para mostrar y vender sus creaciones; la de los aficionados a los videojuegos que casi no salen de la zona de retrogaming, etc.

Son vivencias distintas, más o menos satisfactorias en función de cada cual, de cómo se haya organizado la jornada y de sus expectativas. La mia fue la experiencia de una familia que va con niños pequeños (entre ocho y diez años) a recorrer libremente los dos pabellones que el evento ocupa en Ifema.

Este pasado sábado acudimos a la Japan Weekend por segunda vez. Y la experiencia fue peor. Fui con mi hija, ataviada como Yona, otros tres niños y dos adultos. Uno de esos niños mi sobrina, con el mismo cosplay infantil de la princesa Yona que llevaba mi hija gracias al buen hacer de mi cuñada.

Entramos a las once de la mañana y a las cuatro y media de la tarde salimos agotados, con pocas ganas de volver a la siguiente edición y con unas cuantas críticas que espero que la organización considere constructivas y que ayuden a las familias con niños que planeen acudir a saber lo que se pueden encontrar.

Lo que una mayoría suele echar en cara a la organización es el precio, porque lo menos que puedes pagar por acudir el sábado son catorce euros. A mí, la verdad, no me parecería demasiado si el principal peso de la Japan Weekend fuese conocer la cultura japonesa, con charlas, actividades, actuaciones, comercios variados, artistas ofreciendo sus obras… Pero sí es mucho si lo que vas a encontrar dentro es, sobre todo, puestos de merchandising en los que seguir dejándote el dinero, porque es pagar por comprar. Y, no nos engañemos, teniendo Internet no son cosas que no puedas encontrar online.

Diréis que claro que había charlas, actividades, actuaciones y cultura japonesa. Cierto, pero lo que no era escaso era difícilmente disfrutable. Las charlas apenas se escuchaban, las actividades eran pocas y estaban completas desde primera hora, no había puestos en los que acceder a la gastronomía japonesa o aprender de su cultura y tradiciones. Era, en gran medida, recorrer pasillos de un gigantesco mercadillo otaku. Un rastro de productos nuevos, sin rebaja alguna.

Pero el principal problema a mi parecer es el aforo. Había demasiada gente. Tanta que resultaba casi imposible moverse e incluso hubo un momento de la tarde que impedían el paso a uno de los dos pabellones en el que estaba actuando Pikotaro (el de Pen Pineapple Apple Pen). Tanta que otro pabellón habría sido necesario para que todos los asistentes se movieran con comodidad.

Entre lo peor de tanto aforo es que no había apenas puestos de comida y espacio para comer. Las colas para comprar algo con lo que alimentarse o para beber eran de horas. Absurdo. Sobre todo porque hablamos de cuatro puestos en los que comer bocadillos, perritos calientes o ramen de bote, de ese de echar agua caliente y a correr. Si vais en el futuro a la Japan Weekend, y el concepto sigue siendo el mismo, más vale que os llevéis puesto el tupper (el bento, perdón) o el bocata.

A ver, lo pasamos bien, porque uno se las apaña para pasarlo bien en estos casos. Compramos varios mangas para los niños, algunas camisetas y sudaderas, nos hicimos fotos con cosplayers, pero sobre todo disfrutamos por el mérito de los asistentes, de los cosplayers que van ataviados con mimo como sus personajes favoritos y de los artistas que acuden con sus creaciones y que siempre nos encanta conocer.

Otros los habrá que disfruten por poder pasar un día cantando y bailando en buena compañía, por las horas pasadas en el rincón de retrogaming, por charlar con gente con la que comparten aficiones, por conocer a algunos de sus ídolos o por competir con su cosplay y socializar con el resto de cosplayers.

Sé bien que los organizadores se están esforzando por elevarlo. Trabajan por traer invitados reconocidos, actuaciones internacionales de peso y albergar el concurso de cosplay internacional.

Pero el peso negativo de mercadillo saturado es excesivo. Y los 90.000 asistentes supondrán un gran éxito, pero son demasiados para solo dos días de evento o dos pabellones.

La zona azul es la del rastrillo otaku. Ojo a la comparación en tamaño con la zona naranja.

Las familias que acudimos para dar una vuelta y disfrutar (he hablado con un par de ellas más), sin más, echamos en falta más presencia de editoriales, había muy pocas, con ausencias clamorosas, poco espacio, y tan saturados que no se podía ni ojear ni pedir recomendaciones; gastronomía, porque no había nada, no había ni una triste muestra; y elementos culturales ajenos al anime y el manga, lo poco que había era anecdótico.

Más cosas así echamos en falta.

También algo más de mimo por parte de los organizadores en la ejecución del evento. Por poner un ejemplo, la exposición de ilustraciones que homenajeaban a Totoro no tenían siquiera la información sobre a qué artista correspondía cada dibujo. Y la saturación hizo que la gente acampara en el suelo a los pies de esa exposición, con una obra estaba caída apoyada en el suelo.

Morir de éxito no es una entelequia. Nunca es tarde para repensar un evento que, a día de hoy será lucrativo y multitudinario, pero que tiene demasiados grises.

La Japan Weekend necesita que la cuiden, más que crecer.